martes, 30 de junio de 2020

CON ESTA BOCA, EN ESTE MUNDO UN POEMA DE OLGA OROZCO


 

 

 

CON ESTA BOCA, EN ESTE MUNDO

 

 

 

No te pronunciaré jamás, verbo sagrado,

aunque me tiña las encías de color azul,

aunque ponga debajo de mi lengua una pepita de oro,

aunque derrame sobre mi corazón un caldero de estrellas

y pase por mi frente la corriente secreta de los grandes ríos.

 

Tal vez hayas huido hacia el costado de la noche del alma,

ese al que no es posible llegar desde ninguna lámpara,

y no hay sombra que guía mi vuelo en el umbral,

ni memoria que venga de otro cielo para encarnar en esta dura nieve

donde sólo se inscribe el roce de la rama y el quejido del viento-

 

Y ni un solo temblor que haga sobresaltar las mudas piedras.

Hemos hablado demasiado del silencio,

lo hemos condecorado lo mismo que a un vigía en el arco final,

como si en él yaciera el esplendor después de la caída,

el triunfo del vocablo, con la lengua cortada.

 

¡Ah, no se trata de la canción, tampoco del sollozo!

He dicho ya lo amado y lo perdido,

trabé con cada sílaba los bienes y los males que más temí perder.

A lo largo del corredor suena, resuena la tenaz melodía,

retumban, se propagan como el trueno

unas pocas monedas caídas de visiones o arrebatadas a la oscuridad.

 

Nuestro largo combate fue también un combate a muerte con la muerte, poesía.

Hemos ganado. Hemos perdido,

porque ¿cómo nombrar con esta boca,

cómo nombrar en este mundo con esta sola boca en este mundo con esta sola boca?

 

 

 

Olga Orozco

Poesía completa

 

Adriana Hidalgo editora


lunes, 29 de junio de 2020

LA MELANCOLÍA DE LOS SUPERMERCADOS I UN POEMA DE MARI NIEVES PÉREZ CEJAS


 

 

 

La melancolía de los supermercados I

 

 

 

No puedo.

Llega hasta mí el olor de las verduras en los estantes.

Sé que mi olfato no es bueno,

así que lucho y me resisto.

Pero en la vida hay cosas estrictamente necesarias:

la comida y el amor, por ejemplo.

 

Vencida la melancolía por el estómago, entro despacio al súper.

 

Tengo que comer suspiro.

Vagabundo

mi cuerpo famélico pasea

roto

con las bolsas resbalando mis manos

entre manzanas, tristezas

y esta boca que gotea hambre y soledad.

Siempre me pasa igual,

siempre ocurre que me arrastro

exhausta

cargando este apetito que pesa toneladas.

Y no puedo.

Sé que no puedo.

 

Regreso a casa

como un camión de carga

anclado en el camino.

Busco las llaves.

Cierro la puerta.

Ya está. Ya ha pasado el mal trago.

 

Pienso que sería mejor hacer la compra por internet.

 

Y me uno al pragmatismo de mi época.

 

 

 

Mari Nieves Pérez Cejas

La melancolía de los supermercados

 

Ediciones de Baile del Sol


domingo, 28 de junio de 2020

PEQUEÑOS LLOROS UN POEMA DE ANA MERINO


 

 

 

Pequeños lloros

 

 

 

Yo sé que va a llover cuando de noche sabe a lluvia el aire.

 

Lo sé porque me duele la espalda

y tengo en la boca canicas de colores de tardes de recreo.

 

Guardaba los secretos en cajas de cartón agujereadas

llenas de gusanos blancos y suaves

y lloraba cuando decidían volverse mariposas

y cubrirlo todo con huevos diminutos.

Lloraba y hacía llorar a la lluvia

Y desconsolada mojaba los pies en cada charco.

 

También tuve galápagos que enterré en cajas grandes de cerillas

y lloré mucho porque aquellos no se volvieron nada,

decidieron un día darse la vuelta y esperar a morir panza arriba.

 

Es triste siendo niña ver morir pequeños seres

que tantas horas pasan robándote los ojos.

 

Descubrir a la carpa ahogada en su locura

y cuidar estorninos caídos de su nido

y muertos desde el instante en que la madre los tira.

 

Enterrarlos a todos y cubrir su silencio con flores de jara

e imitar a los viejos en sus rezos susurrados

y creer que están vivos porque brilla la noche,

y los grillos son ellos que se han vuelto fantasmas.

 

 

 

Ana Merino

Preparativos para un viaje

 

Reino de Cordelia


sábado, 27 de junio de 2020

LOBOS Y OTROS TRES POEMAS MÁS DE GERARD FIERET


 

 

Lobos

 

 

Lobos por todas partes,

ladrones de mis letras

casa vacía cama vacía

viento vacío, la puerta cuelga

descuadrada en su bisagra.

 

la encuentro estrella

más pequeña que el comienzo

en mi mano

 

pero la casa debilitada

 

el umbral se mueve, el suelo

se ha levantado

el agua es como el agua materna

 

no hay abajo ni arriba

soy estupa en el tiempo.

 

 

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paisaje

 

 

veo el paisaje dentro de mí

cómo cambia

 

de abajo para arriba

giro

para verlo, el paisaje

la gente

 

ellas hablan a sus sombras

que saludan

por caminos agitados

y pueblos sin rumor

 

 

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en la jaula de la mañana

estoy como doble loro

en la jaula de mañana

veo todo doblemente azul

 

vuelo por la ventana abierta

doble azul como doble loro

 

 

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entonces puedes oír

que eres ágil

para escapar

pero te llevas la ventana

y se queda el paisaje dentro

lo pones con cuidado

frente a mí

entro por una escalera

un hermoso tigre de

colores me mira hambriento

dice mi nombre y

quiere entrar en mí

 

 

 

Gerard Fieret

Los hombrecillos hasselblad

 

Antología poética + textos encontrados

Selección y traducción a cargo de Nanne Timmer

 

Kriller71ediciones


viernes, 26 de junio de 2020

ROJAS UN POEMA DE ALBA GONZÁLEZ SANZ EN INSUMISAS POESÍA CRÍTICA CONTEMPORÁNEA DE MUJERES


 

 

 

ROJAS

(A la manera de Olga Novo)

 

 

Querida abuela muerta por quistes hidatídicos,

abundan en Castilla los pueblos con falange y con iglesia.

Te moriste a mi edad y con dos niñas, tan niñas entonces, luego solas,

a merced de los siglos de tareas, deberes, devociones,

las horas que pasan de violencia y silencio.

Te moriste y venías de bando masacrado:

a tu padre, ya sabes, las hostias del cuartel, cada día antes del campo y la faena, la venganza del perro.

Te casaron al alba.

Querida abuela muerta por quistes hidatídicos,

tus nietas estudiamos, somos hijas amadas. Follamos con varones escogidos después del necesario desacierto. Vivimos y viajamos, coche, empleo, palabras, nuestro coño en las manos a manera de ofrenda. Honramos tu memoria.

Intentamos ser dignas.

Querida abuela muerta, a tu cuerpo incorrupto tu nieto le anuda un lazo tricolor.

Querida abuela roja casada con un hombre de familia delictívamente azul:

hoy ha muerto tu único marido.

Hoy siento pena histórica y el llanto de mi madre siempresiempresiempre huérfana.

Querida abuela muerta por quistes hidatídicos, no me olvido; a tu primera hija la llamaste Amor.

Moriremos por amor o por el cáncer, por un extraño ataque terrorista. Tus nietas moriremos en aviones, un poquito, sólo un poco, de piadoso seconal.

Mi primer lexatín me lo dio la doctora titular que trabaja conmigo con el congreso.

Oh, representación; oh, democracia.

Querida abuela roja, cada día, cruzo un arco de fusiles con tu miedo y tu risa en los talones.

Tú también entras.

 

Pero en cada noche, en cada huir, vibra tu cuerpo roto y rojo.

 

 

 

Alba González Sanz

Insumisas

Poesía crítica contemporánea de mujeres

 

Selección y edición de Alberto García-Teresa

 

Ediciones de Baile del Sol


jueves, 25 de junio de 2020

TRES POEMAS DE LAS NADAS Y LAS NOCHES DE MARÍA AUXILIADORA ÁLVAREZ


 

 

 

11

 

 

 

conozco

el tiempo de cocción de las legumbres

las verrugas de las ratas

la importancia de ser hembra

lo tácito de la procreación

me detengo

en el genital y el alimento

cada día

y recibo de ellos una vida

y una muerte

renovables

y voy desarrollando

un acercamiento

de maxilar de culebra

y voy desarrollando

un sabor sicópata

en la lengua

mientras juego con la basura

y los excrementos

de mi hija

a ella le enseño

la propiedad afectiva

de los dementes

y los mamíferos diarios

muertos en la cocina

 

 

 

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22

 

 

 

es injusto

que duermas

mientras nosotras

táctiles buscamos

la ropa

el pezón oscuro mojado el hueco de la boca

es injusto

que en el cuerpo

no contengas alimentos

que no tengas

varices en las piernas

ramas negras

que te vayas

y nosotras nos quedemos

que te calles que te ocultes que te mueras

por las noches

muerto seco               eres injusto

sin boca que te muerda

sin árbol que te suba

es injusto

testículo de noche

cuando hay hijo

se retrae

no sabe nada de boca

táctil líquida furiosa

no sabe de omoplatos

que cuelgan

omoplatos

ropa

basura

suelo que se rastrea

lagartos que nos acechan

lagartos que nos protegen

 

es injusto

que te vayas

sereno seco completo

y nosotras nos quedemos

 

 

y nosotras nos quedemos

 

 

y nosotras nos quedemos

 

 

 

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LA CASA DE MI MADRE

 

 

 

mi madre vive en su casa aún

la lágrima es la casa de mi madre

mi madre le dio una parte de la casa

a cada hijo

mi hermano mayor se llevó un cuarto

todos tenemos casa

en la lluvia de mi madre

 

a veces arrecia la lluvia de nuestra madre

con la ventolera

nosotros le mandamos a decir

que no preocupe del viento

madre

que llueva tranquila

 

o entonces le decimos:

Madre ría

reír es igual que llora

reír viene de río

riendo

madre

formamos ríos

carcajada es tempestad

carcajada es catarata

de nuestra propiedad

 

reparta de nuevo el río

madre

reparta de nuevo el mar

 

 

 

María Auxiliadora Álvarez

Las nadas y las noches

 

Editorial Candaya