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lunes, 4 de agosto de 2025

DOS POEMAS DE LA FURIA DE MARÍA SOTOMAYOR






ES DOMINGO por la tarde

imagino con todo mi cuerpo

la forma dorada de un embrión

los domingos por la tarde

no trato de saber los motivos que me están llevando

a poner toda mi atención en el verdadero amor

que era imaginarme un embrión contigo.


Ocupo con palabras los espacios más huecos

alguien dice haber oído el sonido de las uñas al

rascar la piel de la boca

y aparece un recuerdo que enrojece un poco


hasta que me viene una desesperanza

como un pequeño trance

una descarga

y no entiendo por qué ahora

los domingos por la tarde

también hay gente cambiando los muebles de sitio.



―――――――――――



LA FURIA cada vez se hizo más voraz

imagínate que en los últimos cien años

no cumpliéramos con la sangre azul de reino

lo que uno dice es insistir haciendo ruido al comer

o continuar estremeciéndose con la hojarasca que

deja el otoño


los ojos al cerrarse tenían forma de llave

un montón de llaves tiradas de alguna manera a un

río

sobre ese río

el cielo se encendía

y sobre ese cielo

un deseo nos acariciaba un poco.




María Sotomayor

La Furia


Espasa


 

viernes, 16 de abril de 2021

CONSIERANDO EN FRÍO UN POEMA DE CÉSAR VALLEJO

 

 

 

Considerando en frío, imparcialmente,

que el hombre es triste, tose y, sin embargo,

se complace en su pecho colorado;

que lo único que hace es componerse

de días;

que es lóbrego mamífero y se peina...

 

Considerando

que el hombre procede suavemente del trabajo

y repercute jefe, suena subordinado;

que el diagrama del tiempo

es constante diorama en sus medallas

y, a medio abrir, sus ojos estudiaron,

desde lejanos tiempos,

su fórmula famélica de masa...

 

Comprendiendo sin esfuerzo

que el hombre se queda, a veces, pensando,

como queriendo llorar,

y, sujeto a tenderse como objeto,

se hace buen carpintero, suda, mata

y luego canta, almuerza, se abotona...

 

Considerando también

que el hombre es en verdad un animal

y, no obstante, al voltear, me da con su tristeza en la cabeza...

 

Examinando, en fin,

sus encontradas piezas, su retrete,

su desesperación, al terminar su día atroz, borrándolo...

 

Comprendiendo

que él sabe que le quiero,

que le odio con afecto y me es, en suma, indiferente...

 

Considerando sus documentos generales

y mirando con lentes aquel certificado

que prueba que nació muy pequeñito...

 

le hago una seña,

viene,

y le doy un abrazo, emocionado.

¡Qué más da! Emocionado... Emocionado...

 

 

 

César Vallejo

Antología poética

 

Edición y selección de Antonio Merino

 

Colección Austral

Editorial Espasa Calpe