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lunes, 21 de octubre de 2024

MUNDO BLANCO UN POEMA DE H. D. EN MEDUSEA POEMAS REUNIDOS

 



 

 

 

MUNDO BLANCO

 

 

El mundo blanco es nuestro por completo,

y el mundo, violeta y lleno de adelfillas,

laureles, arbusto sobre arbusto,

setos, matorrales, matojos y árboles,

islas oscuras en un mar

oliva verdigrís, o de olivos silvestres,

partido por los repentinos troncos de ciprés,

en racimos, dos o tres,

o bien sólo un ciprés, esbelto y solitario.

 

Bajando la colina,

como si de picos nevados se tratase,

cidro sobre cidro llenan

el valle, y el gozo

aguarda que nuestros espíritus se cansen

del bosque, la arboleda y los setos,

y la flor morada del laurel.

 

Pero nadie se agota,

unidos entre sí

con la felicidad completa

de flor y arbusto:

nuestra es la respiración del viento,

en la calurosa hora del mediodía,

nuestra es la suave panza de la abeja

y el rubor del pétalo de la rosa,

desprendido, de la flor.

 

 

 

H.D.

Medusea

Poemas reunidos

Notas sobre pensamiento y visión

La sabia Safo

 

Traducción de Iago Fernández, Guillermo Morales Sillas, Claudia Gonzáles Caparrós, Adriana Murad Konings y Andrea Abello

 

Prólogo de Susan McCabe

 

Ultramarinos editorial


viernes, 9 de septiembre de 2022

EL INFIERNO ACRISOL DE ANDREA ABELLO EN DUENDE

 

 

 

 

EL INFIERNO ACRISOL

 

Aún ombligó la nana como un lagarto. Extiende las manos hacia mí y acaricia la corteza de este árbol que haya paz en la laguna que sois. Tenemos en común los dedos pequeños y blandos de mantequina, tenemos en común que toda palabra muy sólida se nos babea, tenemos en común un babero de hojas perennes, pañales para lo corpóreo, nos miramos su piel su lana o anillos concéntricos y el oro se desparrama. Azul y amarillo se desparrama dentro de las líneas muy ordenadamente. Hulla de oro y esparto de oro mi lengua toca la superficie del esternón, los ojos copérnicos, grandes patas de barro fantasma yo abandoné los prados con las flores de chupar que eran lilas y decíamos de azúcar. ¿Mi roña hereditaria acaso queda? Trenzo lo que dejé reblandeciendo pero todo lo sé hacer de oro, cómo comer con las encías lo que se hizo para ser diente. La vergüenza de los alquimistas.

 

 

 

Andrea Abello

Duende

 

Ultramarinos