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viernes, 10 de julio de 2026

UN FRAGMENTO DE LOS RITOS FAMILIARES DE ÁNGELA ÁLVAREZ SÁEZ

 






Mamá y papá se casaron jóvenes.

Te imaginé de bebé

dormida en los brazos

de tu madre.

Luego te veo

correteando por el piso

recién estrenado de tus padres.

La infancia era la comba

y el pueblo al que ibais

los fines de semana

por una carretera

plagada de amapolas.

El pueblo era el corral

con juguetes y gatos.

El pueblo era la abuela

y el abuelo

y los tíos y los primos

reunidos a la mesa.

El pueblo eran las moras

y la misa de los domingos.

Una noche escuché

que mamá decía algo

sobre las hijas.

Y papá gritaba.

Y mamá lloraba.

Y pensé en mis muñecas

atando nudos azules a su pelo.

Y vi el mar de los veranos.

Y esa noche soñé con una grieta

y con ciervos que salían

a borbotones de su hendidura.

Mamá y papá hablaban

y tú no entendías su lenguaje.

Sus palabras eran avispas

invadiendo el país de los limones.

Mamá y papá se querían tanto.

Los gritos salían

de un agujero

minúsculo que avanzaba

por tus manos y se abría por tu piel

creando arrecifes

por los que el amor reptaba

como una babosa verde.

De noche oías

la respiración de la casa.

Y cerrabas los ojos

para que no te llevara

el hombre del saco.

Llamabas a tu madre

de noche

y ella acudía a ti y sus brazos

eran un conjuro de paz.

[...]




Ángela Álvarez Sáez

Los ritos familiares


Prólogo de Sara Montaño Escobar


Lastura


martes, 28 de octubre de 2025

UN POEMA DE MORTAL DE JORGE GARCÍA TORREGO





17



Cuando mi cuerpo,

esta multitud de candelabros y mármol,

sea cenicero vaciado en la nada,

cuando mi cuerpo se llene de aterrizajes,

correas y cigarros apagados.


Cuando mi cuerpo ya no sea mi cuerpo sino un remolino

[en el aire,

un piropo de mirlo,

un regalo de cerezo,

te llamaré y seré un sonido entre palabras.


Porque esta voz será un ala delta,

huida ya la lógica de las cuerdas vocales,

la higiene de los documentos,

la serenidad de las vértebras por mantenerme digno y

[vertical.


Cuando mi cuerpo ya no sea mi cuerpo sino un invierno

[que silva.

Un verano escondido,


yo seré,

aún,

esta voz encendida sobre la nieve.




Jorge García Torrego

mortal


prólogo de Ana Pérez Cañamares


Lastura


 

viernes, 16 de mayo de 2025

MUNDOS SIN LUZ DE LUISA MIÑANA EN NO MORIR







MUNDOS SIN LUZ


«Pero esto: albergar la muerte, / toda la muerte, así, tan dulcemente, / todavía en el umbral de la vida, sin una queja, / eso es indescriptible».

«Cuarta Elegía», Elegías de Duino, Rainer María Rilke



Los niños de las guerras son los planetas huérfanos


Los planetas errantes son mundos sin hogar. No tienen ni amaneceres ni ocasos porque, al contrario de los que más conocemos, estos planetas no se encuentran vinculados a una estrella». Nadia Drake, National Geograhic)


Cada vida desterrada y deshumanizada regresa a nuestro lado con su nada de material de archivo:


«Yo he dibujado un bombardeo que vi en San Sebastián durante la guerra» / «En este dibujo se ve la evacuación que hicimos en Gijón para venir a Francia»,


son las voces de las niñas Ángeles Benito, de 14 años, y Rosita Corral, 12 años, de Santander, niñas de la guerra civil de España en la Colonia Infantil de Bayona,

voces que atraviesan nuestras salas de exposiciones, pantallas y periódicos desde la periferia deshabitada y fría de la Historia,

donde tantas vidas han sido succionadas,


mundos sin luz, huérfanos errantes, víctimas del llamado necesario equilibrio de fuerzas, que atan las conciencias y los miedos a inercia gravitacional del “sol que más calienta” (el decir popular, ya se sabe, siempre tan atinado)


No puedo ver los vídeos ni las fotografías

de los recién nacidos muertos bajo las bombas en Gaza,

o a punto de morir, tanto dolor y tanta soledad en cuerpos

tan pequeños, que no entienden, porque nada han vivido:

muerte diminuta que se traga

en su horizonte de sucesos todas las razones que cimentan

la civilización, densidad insondable del mal

expandiéndose de continente en continente, la más antigua,

terrible e incurable de las epidemias


Cada vida no cumplida regresa y pide cuentas

con su nada en la mochila, desde el amanecer del tiempo

que tuvo y se pierde en la playa bajo cualquier marea inflada

por las bombas,

y se llama, por ejemplo, Aylán Kurdi

(seguro que recuerdas, 3 años, 2015, arrojado de bruces al Océano

por la guerra de Siria y por todas las guerras)

Cada vida de golpe desplazada de sí y de su futuro

orbita sin estrella en nuestro estómago y en la nada

de nuestra cobardía y de nuestra impiedad,

por los siglos de los siglos, y se llama Rezwana

(la niña afgana que perdió a su familia, 2015, 13 años

entonces, frente a Lesbos la isla de olivos abundantes,

que fue tierra de Alceo, Safo, y Anacreonte y Odiseas

Elytis, ay, la muerte: no es refugio,

ay cómo cruje por dentro del cerebro,

cómo machaca lengua y corazón):

sola Rezwana contra la Historia, contra la oscuridad

de la razón burocrática, por los siglos de los siglos,

por los siglos de los siglos, por los siglos de los siglos


Los planetas pueden ser expulsados de sus sistemas estelares solo por

objetos más grandes. Se cree que los planetas quedan huérfanos y

deben vagar por el Universo interestelar, cuando dos protoplanetas

chocan entre sí. La fuerza del impacto es tan fuerte que expulsa por

completo del sistema estelar al planeta ya huérfano


por los siglos de los siglos, tanta orfandad, tanta muerte




Luisa Miñana

No morir


Lastura



 

viernes, 28 de febrero de 2025

HIPOTECA UN POEMA DE ANE CAMPAÑA BLANCO EN ÚLTIMA POESÍA CRÍTICA JÓVENES POETAS EN TIEMPOS DE COLAPSO

 






HIPOTECA



Mi casa no está en el cielo, porque

no veo ninguna estrella a la que señalar

y la Luna esta superpoblada

Mi casa no está sobre la tierra, porque

tiene baldosas, ladrillos, cemento y un

circuito de cavidades subterráneas

bajo su suelo, entre mis pies


Mi casa no es mi cada

he vivido en muchas otras

pero son mi casa y estas

son mis cuatro paredes

mi agujero translúcido de paz

mis libros en mi estantería

mi cajón lleno de mis papeles

mi cama entre mis sábanas

Mi casa con mis vecinos

Mi casa por mi madre

Mi casa de mi casero


Mi casa es de cartón bajo la lluvia

y de cristal cuando asciende el sol

Mi casa se derrumbaría en

un terremoto, se inundaría en

un tsunami y no sería mi casa en

tiempos de guerra


Mi casa podría ser tan

solo la calle de noche

Ahora, mi casa es la calle y estas

son mis farolas con mis carteles

mis baldosas con mis chicles

mis bancos con mis pintadas

mi manta con mi suelo

mi cielo sin estrellas

Mi casa con los peatones

Mi casa por el gobierno

Mi casa del banquero


(De El muro que edificasteis sobre mi nombre, 2021)




Ane Campaña Blanco

En Última poesía crítica

Jóvenes poetas en tiempos de colapso


Selección y edición de Alberto García-Teresa y David Trashumante


Lastura Ediciones


martes, 25 de febrero de 2025

BARRIO CONTRASTE UN POEMA DE RAÚL CASTAÑEDA EN ÚLTIMA POESÍA CRÍTICA JÓVENES POETAS EN TIEMPOS DE COLAPSO

 



BARRIO CONTRASTE



Mi barrio es el primero al sur de Madrid,

se asoma a la periferia con un pie hundido en la M30,

mientras el otro se escapa cuesta arriba hacia Lavapiés.

Lo cuentan sus ropas, sus fachadas, sus negocios que palpitan lento.

Las conversaciones de metro que madrugan con legañas

se acuestan con lumbago y una cefalea que late incertidumbres.


No me sirve entonces de nada fijarme en mi niñez idílica,

ni en las risas que dejé escondidas con mis amigos

debajo de cada baldosín que acarició el pie

de mi adolescencia intranquila.

Ya no puedo mirar la realidad con sesgo en mis pupilas,

no se puede bailar un tango en salones

tan apartados del mundo.


Barrio humilde, modesto, algo inmigrante,

barrio trabajador; aunque también hay barrio acomodado,

barrio medio, incluso rico, ricos de barrio

si hay pisos que se venden por medio millón o más.

¿De dónde vendrán esos locos?

Han cambiado tanto el paisaje del barrio

que ahora camino entre grietas

con solo cruzar rotondas

y paseos hechos frontera.


Quizás el barrio en el que vivo refleja

esta ciudad dual y partida: barrio contraste.


La diferencia de una acera a otra separa calles

con raíces distintas, con historias opuestas tras las persianas,

con infancias empezadas con ventaja en la casilla de salida.

A un lado de la falla, diccionarios flacuchos tiritan

en las conversaciones de pasillo estrecho.

Al otro, expectativas normalizadas de éxito germinan

en las canaletas de los cerebros esponjosos de los niños.


Me empeño en mirar estas calles

como la única patria digna que defendería

(además de la lectura y un puñado de personas íntegras),

pero están llenas de una desigualdad

que también agacha mi orgullo y lo desinfla

como un pulmón apuñalado.


Me duele mi barrio porque entre sus tonos

negros y blancos

el contraste sangra todavía más las hectáreas de su resta,

el universo que campa entre ambas realidades

bajo el silencio de un público que mira y no ve nada.


Ya no puedo sentirme millonario de alegría

si el diámetro de esta suerte mínima

no la comparten en las manzanas contiguas a mi bloque.


Si he pecado de hacer poesía de su cara oscura,

fue porque se deshilachaba una parte del vecindario

mientras a otra le siguen sin temblar las costuras

entre el ruido rápido y el plástico de las burbujas.


(De Poesía de barrio, 2022)




Raúl Castañeda


En Última poesía crítica

Jóvenes poetas en tiempos de colapso


Selección y edición de Alberto García-Teresa y David Trashumante


Lastura Ediciones


miércoles, 23 de octubre de 2024

TRES POEMAS DE JUANA MARÍN EN CANTIGAS DE AMIGA

 



 

 

 

Primer mandamiento:

No mojarás el papel formado con los anillos de

[mi tronco.

De este árbol yo creé una hoja discontinua con

[sus puntos de cisura

y sus borrones.

 

De este árbol, de este proyecto de típex, inerte,

[a veces seco,

pero vivo bajo las enredaderas,

he creado un cuaderno donde acoger una risa de

[alguien,

una risa cualquiera.

 

 

―――――――――――

 

 

Todo se reduce a los caninos desgastados de la

[mujer pantera.

Si ya no puedo morder tus nalgas esta es

[la revelación―,

si ya no puedo mostrar la furia carnívora,

si me acostumbro a la mansedumbre rana,

si le saco la lengua a los mosquitos,

aléjame de ti

para que pueda lamer la hierba de otras.

 

 

―――――――――――

 

 

Ábrete, diré, a las horas de la luz:

Otra vez la barandilla, otra vez el equilibrio,

[otra vez las acrobacias,

el descuelgue de las cuerdas, el violín

[desentrenado, los platillos,

la zambomba, el organillo, y las notas

[discordantes, chirriantes de la orquesta,

aguafiestas,

amarillentas, desentrenadas, y a la jirafa, el

[hipopótamo, los jabalíes o las gallinas,

saxofonistas desempulmadas y tanto vértigo

[bajo el estruendo.

Revientaoídos, revuelamores, raquititiemblos.

¿Y para cuándo la música?

 

 

 

Juana Marín

Cantigas de amiga

 

Prólogo de Eva Gallud

 

Lastura


viernes, 20 de septiembre de 2024

ESTRELLA SIN HABITANTES DE ALICIA LOUZAO EN CABEZA DE FAMILIA

 






ESTRELLA SIN HABITANTES




Dicen que la calma viene cuando hablas hacia arriba

que te escuchan las estrellas.

Yo creo que si fuera una estrella tendría cosas

más importantes que hacer

como investigar la cara de la luna o barrer la

porquería. Probablemente me daría igual inspirar

a los modistas y alumbrar la noche de los

delincuentes y de los enamorados porque estoy

muerta y en fin tengo otras cosas que hacer.

Aconsejan que hables con la voz baja,

muy erguida

sosteniendo las palabras en el aire

que te escuchan las estrellas.

Que te escuchan tu padre y el padre de Jorge

Manrique y todos los padres que lo fueron y que

ahora navegan en un polvo de lluvia y planetas y

pienso en mi padre hablando con Aristóteles o

con Hipócrates y su fuera más pequeña eso sería

un alivio.

Pero creo que estas cosas no suceden.

Que él se quedará aquí en el pecho prendido y en

las fotografías manchadas de huellas dactilares.

Muchos hombres que recibieron la curación

necesaria comiendo tranquilos un desayuno de

proteínas y sólo yo pensando en las estrellas y en

que tiene otras cosas mejores que hacer.

Todos los padres en una reunión sobre lo que

somos los hijos en la tierra. Los fracasos en el tenis.

Los nietos como regalos de Navidad en paquetes

pequeños de sangre y saliva.

Todos los padres sobre la misma estrella.

Y yo que ya no creo que estas cosas suceden.

Si fuera más pequeña sería un alivio.

Pero él ya me lo dijo una vez viendo pasapalabra:

Escucha atentamente. Qué había antes.

Nada.

Ya sabemos desde hace tiempo que las estrellas

están muertas.




Alicia Louzao

Cabeza de familia


Lastura


sábado, 20 de julio de 2024

AMOR UN POEMA DE ESTE ES MI CUERPO DE LUISA MIÑANA

 





AMOR



Prometí recoger tus pedazos, si caías.

Lo juré en la salud y en la enfermedad.

Dije que te amaría más allá de la muerte,

y te leí poemas

en los que parecía que el poder del amor

era siempre algo bueno, una fuerza

constante e invisible de la naturaleza

en la que resguardamos si venían mal dadas.

Amor es confianza, que hubiera dicho Safo.

Pero te traicioné. Y tú me traicionaste.

Habitamos un tiempo demasiado cobarde

y el amor necesita personajes valientes.

Acarreo cadáveres de amores recosidos,

reavivados a fuerza de desfibriladores.

Son mis secretos monstruos,

que me despiertan si duermo y me comen la carne.




Luisa Miñana

Este es mi cuerpo


Lastura


lunes, 17 de junio de 2024

UN FRAGMENTO DE FÁBULAS DEL PERRO VIEJO DE AGUSTÍN CALVO GALÁN

 





*


Pero aquel día se alargó indecible y glorioso, todos lo recordamos. Cuando María señaló el techo, él miró al cielo y se le abrió la boca como si hubiera visto la Santa Compaña pasando por delante.


Pero después publicó aquel opúsculo:


Breves apuntes sobre algunos objetos prehistóricos de la provincia de Santander.


Su tranquilidad despareció.


Los días siguientes se hicieron interminables. No eran ya nuestras las horas, ni nada de lo que sucedía.


Unos pocos se asombraron y otros muchos comenzaron a mofarse.


¿Cómo pudieron un puñado de páginas destrozar nuestras vidas, el sosiego de nuestra montaña, la paz del hogar, arruinar nuestros consuelos de aquella manera?


¿Hacernos infelices?


¿Era Don Marcelino un anarquista peligroso, un desalmado revolucionario, iconoclasta y anticlerical, un mentiroso compulsivo, un pintor de brocha gorda?¿Un falsificador?


¿Un republicano?


¿Un rosacruz?


Se dijeron tantas cosas injusta, tantas injurias apestosas, que a media España se le tendría que haber llenado la boca de alacranes y heces.


Hasta en Francia se habían enterado del descubrimiento. Y un tal Cartailhac vino a decir que eran invenciones pueriles de los clericales españoles.


A media Francia también se le tendría que haber llenado la boca de pejesapos y bichas.


Don Marcelino, que era un sabio humilde, paciente y testarudo, me dijo con cierta desesperación: los franceses son gente muy curiosa: admiran y desprecian todo lo que viene de España, las dos cosas con la misma intensidad y a la vez.


Los darwinistas españoles ¿ha habido alguna vez darwinistas en España? También dijeron que eran unas pinturas de una antigüedad imposible, que el arte se perfeccionaba y cambiaba hacia mejor con el paso de los siglos, que los cavernícolas no podían haber pintado aquellas figuras tan magníficas y con tanto detalle porque eran seres poco evolucionados, rudos, montaraces, simiescos, salvajes, casi animales que se cubrían con pieles sin curtir y que comían carne cruda de mamut o de bueyes. Hasta podían haber sido caníbales.


Gruñían.


¿Cómo iban a pintar aquellos humanos inferiores con tanto detalle, de forma tan magnífica?


*




Agustín Calvo Galán

Fábulas del perro viejo


Lastura