Mostrando entradas con la etiqueta Natalia Castro Picón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Natalia Castro Picón. Mostrar todas las entradas

jueves, 29 de agosto de 2024

UN FRAGMENTO DE PEQUEÑO TRATADO DE AMISTAD HACIA UNA POLÍTICA DE RESPETO DE PALMAR ÁLVAREZ-BLANCO

 






Andújar y Guerrero creen en el potencial humano para una posible transformación de la estructura y del sistema; ambos saben “que el mundo está repartido y no dividido” (49) y por ese motivo ninguno pretende con su herramienta “cambiar el mundo sino hermanarlo (…) como hermana la lectura creando una emoción y un pensamiento colectivos” (49). En este fragmento resuenan las palabras de Shorter al explicar la virtud de la improvisación en la negación de semejantes diferentes que se encuentran en el misterio de la vida. La categoría, el nombre, el relato literal, será la mayor de las trampas porque fija un sentido y un significado sofocando la potencialidad del ser y su querer decir. En un sistema capitalista que cerca espacios, personas y grupos para transformarlos, una vez delimitados, en materia especulativa de mercado, el relato del descercamiento de comunes o de la emancipación resulta peligroso porque tiene la capacidad de inspirar una resistencia ante un hecho impositivo. Andújar, Guerrero, Shorter, Gopegui, Cervantes, Mesa, Bértolo, entre otras muchas voces del panorama cultural contemporáneo, saben bien que le emancipación de esa primera persona plural depende de la interacción de todas las partes enfrentadas en un ejercicio de negociación donde el interés particular ceda ante el bien común.




Pequeño tratado de amistad – Hacia una política de respeto

Palmar Álvarez-Blanco


En complicidad con Belén Gopegui, Esther Bendahan, Sherrie Fernández Williams, Itziar Mínguez, Julia Otxoa, Nayra Sanz-Fuentes, Ellen Mayock, Marifé Bolaños, Natalia Castro Picón, Laura Corcuera y Joaquín Romano.


Otraes (in) surgentes


La Vorágine


sábado, 10 de junio de 2023

ESTO QUE NO ES UN POEMA DE NATALIA CASTRO PICÓN EN LA MISMA PIEDRA

 

 

 

 

ESTO QUE NO ES UN POEMA

 

 

Hay algunas palabras para las que no sirve la palabra, cosas que han de ser dichas con la piel de los dedos al aire como una flor bajo un sol enfurecido. Allí donde no llega la poesía porque se antepone la lengua, como un batallón de niños enfrentado a lo que más teme. Sus armas, la inocencia del que nombra lo que ve por vez primera para llamarlo hacia su causa. Ven a mí, mi mundo. ¿Qué palabras? Guerra, esclavo, dictadura… Terrores nocturnos que parece ser que ocurren al otro lado del apacible sueño de los mansos, quién le iba a decir a Pedro que lo echarían mañana de su casa, quién adelantaría la muerte de Maruja en una cama de hospital a la que no llegaron a tiempo los cuidados de Jorge, que estaba por entonces cerrando la grieta doliente que abrió en la frente de Marcos el estólido garrote de Fernando, que no llega a fin de mes porque mantiene el seguro privado de sus tres hijos y a cada manifestación, mientras golpea, se repite como un salmo el listado de vacunas. Guerra, esclavo, dictadura… engorda la lista a medida que abrimos los ojos despertando de una siesta narcótica que el tiempo se esforzó por hilvanar despacio y a conciencia. Todo lo que sucede, sucede lejos y en un siglo de hojas sepias. En otro tiempo hubo el hambre y ahora Mercedes le ofrece a su familia el enésimo plato de arroz blanco, el agua del grifo. En un lugar lejano; a dos trasbordos de metro, los inmigrantes cumplen condena de pecado original: son de lejos, de extramuros, vienen a hacer nuestra su desdicha. Quién sabe si Laura no será encerrada por lo mismo al norte de nuestro norte, donde se está yendo ahora a ensanchar el estrecho pasillo de sus pasos futuros. Todos somos de lejos en algún sitio, de muy lejos, de donde las tragedias vienen a incordiar el sueño de los mansos. Como un pelotón de niños con la piel pétalo de flor bajo un sol enfurecido, enfrentados a mirar lo que más temen, valientes manos despertando a los dormidos. La palabra es de otro tiempo. La miseria es hoy, y la batalla.

 

 

 

Natalia Castro Picón

La misma piedra

 

Ediciones del Baile del Sol


jueves, 21 de junio de 2018

ESTO QUE NO ES UN POEMA DE LA MISMA PIEDRA DE NATALIA CASTRO PICÓN




ESTO QUE NO ES UN POEMA


Hay algunas palabras para las que no sirve la palabra, cosas que no han de ser dichas con la piel de los dedos al aire como una flor bajo un sol enfurecido. Allí donde no llega la poesía porque se antepone la lengua, como un batallón de niños enfrentado a lo que más teme. Sus armas, la inocencia del que nombra lo que ve por vez primera para llamarlo hacia su causa. Ven a mí, mi mundo. ¿Qué palabras? Guerra, esclavo, dictadura... Terrores nocturnos que paree ser que ocurren al otro lado del apacible sueño de los mansos, quién le iba a decir a Pedro que lo echarían mañana de su casa, quién adelantaría la muerte de Maruja en una cama de hospital a la que no llegaron a tiempo los cuidados de Jorge, que estaba por entonces cerrando la grieta doliente que abrió en la frente de Marcos el estólido garrote de Fernando, que no llega a fin de mes porque mantiene el seguro privado de sus tres hijos y a cada manifestación, mientras golpea, se repite como un salmo el listado de vacunas. Guerra, esclavo, dictadura... engorda la lista a medida que abrimos los ojos despertando de una siesta narcótica que el tiempo se esforzó por hilvanar despacio y a conciencia. Todo lo que sucede, sucede lejos y en un siglo de hojas sepias. En otro tiempo hubo el hambre y ahora Mercedes le ofrece a su familia el enésimo plato de arroz blanco, el agua del grifo. En un lugar lejano; a dos trasbordos de metro, los inmigrantes cumplen condena de pecado original: son de lejos, de extramuros, vienen a hacer nuestra su desdicha. Quién sabe si Laura no será encerrada por lo mismo al norte de nuestro norte, donde se está yendo ahora a ensanchar el estrecho pasillo de sus pasos futuros. Todos somos de lejos en algún sitio, de muy lejos, de donde las tragedias vienen a incordiar el sueño de los mansos. Como un pelotón de niños con la piel pétalo de flor bajo un sol enfurecido, enfrentados a mirar lo que más temen, valientes manos despertando a los dormidos. La palabra es de otro tiempo. La miseria es hoy, y la batalla.


Natalia Castro Picón
La misma piedra