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sábado, 2 de diciembre de 2023

EL MUSEO DE LA OBSOLESCENCIA UN POEMA DE TRACY K. SMITH EN VIDA EN MARTE

 





 

El museo de la obsolescencia

 

 

Cuanto lo codiciábamos entonces. Tanto

Que nos habría salvado, pero vivió,

 

En cambio, su propio momento, regresando

A la inutilidad con la muda aprobación

 

De una nueva piel. Nos mira al mirarlo:

Nuestros ojos cansados, nuestra temperatura, corazones

 

De relojería tras nuestras camisas. Estamos aquí

Para reírnos de las baratijas, de las ingenuas herramientas,

 

De esas réplicas apiladas como ladrillos.

Hay billetes verdes, y bidones de aceite.

 

Tarros de miel robados de alguna tumba. Libros

Sobre guerras, mapas de estrellas muertas.

 

En el ala sur hay una pequeña habitación

Donde se exhibe a un hombre vivo. Pregunta,

 

Y te describirá antiguas religiones. Si

Te ríes se echará las manos a la cabeza

 

Y suspirará. Cuando muera, lo reemplazarán

Por un video un bucle ad infinitum.

 

Habrá exposiciones itinerantes. «Amor»

Estuvo una temporada, seguida de «Enfermedad»,

 

Conceptos difíciles de entender. Lo último que ves

(Tras un espejo - ¿un chiste de alguien?)

 

Es una imagen del viejo planeta tomada desde el espacio.

Fuera, hay quien vende camisetas de los Hawks a tres por ocho.

 

 

 

Tracy K. Smith

Vida en Marte

 

Traducción de Luna Miguel

 

Vaso Roto Poesía


jueves, 20 de enero de 2022

SE LLAMA SISTEMA SOLAR UN POEMA DE POESÍA MASCULINA DE LUNA MIGUEL

 

 

 

 

SE LLAMA SISTEMA SOLAR

 

 

 

había una luz de neón con forma de rayo

que ella me regaló cuando cumplí los veintinueve

había unas velas aromáticas que nos dieron

en la despedida de solteros pero que nunca usamos

porque siempre preferimos el olor de nuestros cuerpos

había un concierto de metronomy en el tomé speed

mientras sonaba nuestra canción de los domingos

y ella bailaba con un escritor británico al que nunca besó

aunque en cierto modo lo quería

había tantas tantas tantas botellas de vino blanc

pesacador y las abríamos con tanta tanta tanta

agilidad cuando la casa de veinticinco metros cuadrados

se llenaba de amigos

había amigos

y había amigas

y durante algún tiempo no hubo amigos ni tampoco

amigas pero sí mucho trabajo y la misma cantidad de

botellas cuyo precio se elevaba al compás

de nuestros sueldos tanta tanta tanta felicidad había

era una felicidad incalculable y de un color chasqueante

había una taberna de quesos

en la que querríamos haber hibernado

una oficina en la que perdimos nuestros mejores años

y también una pelea cada ciento veinte horas

había una libreta donde anoté

todas las veces en las que su rostro gozaba

todas las veces en las que mi pecho reía

todas las veces en las que dije esto siempre debería ser así

 

 

 

Luna Miguel

Poesía masculina

 

La Bella Varsovia


miércoles, 11 de abril de 2018

PARA SABER SANAR HAY QUE SABER ENFERMAR UN POEMA DE LUNA MIGUEL






PARA SABER SANAR
HAY QUE SABER ENFERMAR


Apareció una y luego otra y luego otra.

Era verano y estaban por todas partes reproduciéndose como una plaga antigua.

Yo escuchaba sus latidos a través de la madera; te pregunté si las cucarachas tenían corazón y tú me dijiste que no sabías de eso.

Conocemos poco las cosas sencillas, pensé.

Nada nos importa hasta que duele.



Luna Miguel
Los estómagos

La Bella Varsovia


sábado, 4 de abril de 2015

SANGRANTES




«Y como de un calíz
bebí la sangre de tus entrañas
la sangre que manaba entre tus piernas
lluvia de vida y de amor
de dolor y de fuerza»
Cristina Peri Rossi


«Sonrien mis amantes pálidos / completamente amnésicos / les arrojo mis vísceras» lo dice Angélica Liddell

promesa del hambre para el invierno

«clavando los dientes por todo el cuerpo una niña comienza a hacerse de mundo» lo dice Rocío Cerón

dientes necesarios para morder el lugar de la vida

«no me corto las venas porque atentaría contra la inmortalidad que las recorre» lo dice Miriam Reyes

vida difícil, vida invivible,

«palabras para un cuerpo de ceniza, cojo una copa de vino, la perfección está en el odio,» lo dice Begoña Callejón

vendimia, madre mira la memoria perdida de padre, las uvas ácidas de parra, y manifiesto antinaufragio:

«sangre, escribo en el espejo con mis dedos, » lo dice Leire Bilbao

en todos los hoteles por donde paso, escribo noche,

«fértil cuerpo, espeso muslo» lo dice Ana Gorría-,

tú eres el deseo, la última palabra de la noche, un asidero de sangre,

«imagino al animal, me acoge desde el reino de la enfermedad y la memoria, la poesía era este dolor de querer atravesar todas las formas» lo dice Maria Ramos

sangre y dolor,

«mi corazón perverso se ha calmado» lo dice Elena Medel,

alguien escondido en el tiempo,

«todo comienza cuando se cancela un nacimiento / y hay que vivir lo no vivido» lo dice Natalia Litvinova

por ejemplo la vida del que no tuvo vida,
un armario,

«bailaban con una boca llena de herbicida. De los ancianos ahorcados por hablar de la enfermedad demasiado alto» lo dice Layla Martínez,

la comida barata en los asilos, desnutrición en silencio
el invierno está pariendo muchachas,
al viejo lo atan a la cama,
cantar afónica, cerca del muelle, los barcos que salen

«escribir poemas es ser artista forense, en arena versátil» lo dice Berta García Faet

deshilachar el aire cerca del mar, el tamarindo,

«adiestrar a los mares» dice Laura Rosal

el mar y el coágulo,

«yo era el sol en las ramas de un árbol / negro y joven, anunciaba un bosque» dice Eva Reiro

el bosque comienza en el árbol,
en el hueco entre las ramas por donde entra una luz
y una mosca,

«la soledad de quien habla» dice Sara Torres,
«es el silencio el que nos ama, el que nos / concede la noche» dice Agostina Ciccone

la sangre que aleja, que acerca, que deshace vida y la hace.