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jueves, 27 de noviembre de 2025

CUATRO POEMAS DE MENCHU GUTIÉRREZ EN HUÉSPED DEL OTRO

 






La atención llama al espacio o el espacio llama a la atención. En voz baja o a grandes voces.

Tarea del dibujo es preguntar quién curva a quién. Para que escribas tu respuesta tienes dos encerados vacíos. Dos veces la idea circula por el anillo como si fuera un riel cerrado en sí mismo.

Podría ser un cúmulo de nieve, podría ser una oveja preñada que bala, podría ser un cazo lleno de agua de lluvia a punto de desbordarse.



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Sentir tanto que la madera humana se haga astillas,

que se pulverice toda resistencia,

que el pasado sea una ráfaga de viento,

que no tenga la arena un desierto donde caer,

todo pensamiento borrado en su sitio.



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¿Quién era yo en el río?

¿El alga arrastrada por el agua o el agua?

Quizá era la piedra que brillaba

como fruta madurada en el lecho.

La caricia que ha llamado a mi puerta

continúa su camino.



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El pensamiento viene con el frío,

con la nieve de otro siglo.

Me arropo con la pelliza del pasado

y contemplo el fuego

como la pupila de un lienzo.

Calmado en sus evoluciones,

el sombrero de los viajes

vuelve sobre sus pasos.




Menchu Gutiérrez y Pedro Pertejo

Huésped del otro


Árdora Ediciones


jueves, 7 de marzo de 2024

INFORME A LA SUBCOMISIÓN DE CUATERNARIO DE JORGE RIECHMANN

 





contra el sobrevivencialismo

En los años 1960, Erich Fromm le dijo a Ivan Illich que no existe palabra más necrófila que supervivencia. Si la vida se convierte en «lucha por la supervivencia», vivir no vale la pena. Tiene sentido luchar por muchos objetivos, pero precisamente no por sobrevivir. Seguramente somos muchos quienes pensamos que en una biosfera devastada, y en el seno de una cultura exterminista, no merece la pena vivir.

La evolución darwiniana favorece por encima de todo la autoconservación (supervivencia y reproducción), sea. Pero la verdadera vida humana empieza justo más allá de eso. Nos lo enseñó, por ejemplo, Lewis Munford: «Mediante los prolongados esfuerzos del hombre por hacer y pensar, esa criatura que nació sin habla, sin trabajo, sin hogar y sin arte asumió la tarea más elevada: hacerse humano. Con ese fin ha utilizado sus funciones corporales específicas para otras metas distintas de las que servían a la reproducción y la supervivencia».



Antepasados al Rescate

Mi personal mito de la Gran Asamblea me remite a otro mito (de Joanna Macy en este caso): podríamos llamarlo Antepasados al Rescate. El punto de partida es que a la mayor parte de la gente, a lo largo del tiempo y en diversas culturas, no le ha parecido ninguna cosa rara que quienes viven en otras zonas temporales pudieran auxiliarnos. Malidoma Somé, escritor y chamán africano, lo expresa así: «En muchas culturas no occidentales, los antepasados se hallan en íntima y vital conexión con el mundo de los vivientes. Siempre están disponibles para guiar, enseñar y nutrir». La escritora estadounidense (budista, ecologista profunda y experta en teoría de sistemas) sugiere: «Cuando estamos luchando o nos sentimos solas, podemos hallar fuerza moral abriéndonos a cierto sentido de apoyo ancestral. Así como un atleta puede actuar mejor cuando lo aclama una multitud, de igual manera podemos imaginar a una muchedumbre de antepasados animándonos en todo lo que tenemos que hacer para que no se detenga el río de la vida».



la vida no nos debe nada

Dios no nos debe nada, titulaba Kolakovski uno de sus inteligentes ensayos. Qué importante llegar ojalá que no muy tarde en la senda vital a un lugar donde poder decir: la vida no me debe nada.



y para terminar, tres asuntos importantes

Sabemos menos de lo que creemos.

Nos sorprendemos más de lo que esperamos.

Y Jorge Luis Borges en 1985: «Al cabo de los años he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un día en que no estemos, un instante, en el paraíso...»




Jorge Riechmann

Informe a la Subcomisión de Cuaternario


Árdora Ediciones


lunes, 20 de enero de 2020

UN POEMA DE LA CHIMENEA DE DUCHAMP DE MARINA OROZA




III



Así vamos desatando
poco a poco las cadenas,
destellos de sombra abren
los ojos por azar.
Así el final se olvida de todo
y por azar revela el secreto
que nos dotaba de sentido,
así perdemos la vida, por azar.

De igual manera en que la hoja
revela el amarillo que antes
hacía tan atractivo al verde,
de igual manera envejecer,
triste sería sin testigo
la más callada revelación.

Así el ogro se libera
de huracanes eclipses
y de toda la rabia,
así el ogro, rendido escenario
donde aparecer y desaparecer,
estalla en magnetismos de impaciencia.

Basta sembrar flores que vuelvan
a ser desconocidas,
composición de pájaros,
basta un aguacero para borrar
la cantidad exacta de letras
en un papel mojado,
no necesitan melodía
las cosas verdaderas.

Gotas de fuego,
al corazón de piedra
le crece un tallo.



Marina Ozora
La chimenea de duchamp

Árbora Ediciones