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lunes, 5 de octubre de 2026

UN POEMA DE CLEOFÉ CAMPUZANO MARCO EN EL CUERPO QUEMARÁ LA MEDIDAS DE LAS CASAS

 




Al vértice del aire, vivirá el aire

PERE GIMFERRER



AL LADO del mundo, dentro de él.


A-travieso esa verdad que solo se escape aprendido; el

día en que los muros son fuego y sangre pero tienen la

premura de la ignición.


A-travieso la frialdad de la muerte cuando es recién

llegada y región extensa en los pasados.


A-travieso, de todo, solo la parte que es culpable. Me

cuesta desprenderme de ella porque sabe tanto de mí…


A-travieso, ahora sí, solo provista de aire.




Cleofé Campuzano Marco

El cuerpo quemará la medida de las casas

Prólogo de Luis Llorente


La Garúa


jueves, 4 de junio de 2026

DOS POEMAS DE Mª CARMEN RUIZ GUERRERO EN BROCAL Y VORAZ

 






CADA NIDO DE PÁJARO

es un pequeño milagro,

como el hueco fértil de una mano

se despliega sobre el árbol

y lo hace cantar.

Tres nidos me nacieron en el vientre

con ramitas de vuelo. Fueron tres.

Dos pájaros juegan

entre las copas de los almendros,

cómplices del aire de flores rosadas.

Otro buscó la raíz, se burló del tiempo

y encontró en la tierra

su lugar de ave sin alas.

Dos pájaros vuelan con nombre

de piedra y de cielo.

Otro ni siquiera dejó que el plumaje

cubrieran su cuerpo.



―――――――――――



HOY ME CUESTA ESTAR ERGUIDA.

Supongo que no será la última vez,

se sucederán los días como se suceden

las noches, y se repetirán horizontales,

intermitentes.

Estoy bailando, tumbada. Solo yo lo sé;

son mis pies, que no se conforman,

y algo sin nombre en el resto del cuerpo,

vivo y rebelde y anhelante. Ni siquiera

he encendido la música. No hace falta.

Siempre ha sido fiel, constante

como un surtidor que recorre el tronco,

la sustancia química de contraste

invadiendo cada órgano y dándole luz.




M.ª Carmen Ruiz Guerrero

Brocal y voraz


La Garúa


martes, 31 de marzo de 2026

ESPACIO VACÍO Y EL FOSO Y LAS CADENAS DE Mª CARMEN RUIZ GUERRERO EN PALABRAS SEDIMENTARIAS

 






ESPACIO VACÍO




Bajo los edificios y los parques de cemento

se escucha aún la respiración ahogada

de nuestra infancia.

Nos rebelábamos contra los límites del cuidado

y construíamos mundos

entre los membrilleros y los escombros.

Tantos años después siguen siendo una incógnita

aquellos restos entre los árboles,

qué civilización rota empezaba ya a ocuparnos

arrojándonos a su ruina.


El abuelo, habitante nativo de la huerta

y sus peligros, nos advertía: hierros oxidados,

alambres ocultos entre los ladrillos,

chapas cortantes, cristales rotos.

Nosotros temíamos a la culebra

que le había mordido. Recordábamos

los dos agujeros oscuros inflamados

en su brazo poderoso.

Tampoco era suficiente para retenernos

dentro de la frontera.


Las piedras del derribo de alguna casa

abandonada en cualquier lugar lejano

nos servían de material de construcción.

Nuestras cabañas,

que nunca resistían la visita de los niños salvajes

al marcharnos,

anunciaban la usurpación del espacio virgen.


Hormigón sobre la tierra del huerto.



La niñez es un campo minado

al que no se permite el regreso.



―――――――――――



EL FOSO Y LAS CADENAS



Como cada noche, paso revista

a mis demonios,

¿a cuántos he dejado salir hoy

fuera de este espacio acotado?

¿Cuántos andan sueltos?

Siento alivio

al darme cuenta de que la mayoría

siguen paseando entre las paredes

del silencio. Van y vienen,

pero no se atreven a traspasar la puerta.

Entre los demonios rondan los ángeles,

casi igual de peligrosos, probablemente.

Demasiado fácil malinterpretar sus dones.

Por fortuna, tampoco son libres, y a menudo

se conforman con deambular

junto al desorden de mis pensamientos.

Es necesario este repaso cotidiano,

saber qué dije, qué poemas compartí,

mantener a salvo

a quienes tengo cerca. Reconstruir

la frontera.




M.ª Carmen Ruiz Guerrero

Palabras sedimentarias


La Garúa


lunes, 13 de octubre de 2025

TRES POEMAS DE ANA PÉREZ CAÑAMARES EN SERONDA






No añadas nada de poesía a tu mirar

JORGE RIECHMANN



En las copas febriles de los árboles

la luz

diva de cine

se aferra a su esplendor


el petirrojo relumbra

y al cuervo le centellea

en el pecho purpurina


la noche espera en su camerino

entre su repertorio busca y busca


tú lo miras todo desde el palco

y te preguntas cuántas veces

al tesoro lo ocultan menudencias


―durante el poema siempre caen las sombras―.




―――――――――――



Los muertos nos proponen tareas

RUTH KLÜGER



Bajo los focos feroces, el jefe de pista

escupe los nombres de los muertos

nuestros muertos

como si fueran el zapato roto de una antigua pobreza


nos hace su público y por lo tanto cómplices

nos contagia un aire corrupto

el desarraigo de un circo ambulante


quién será el primero en cortar las cuerdas

de los trapecios, quién les arrancará

a los caballos sus oropeles

y soltará las fieras mientras azuza

los nombres de los muertos

nuestros muertos


para que se indignen ellas que alimentan

la rabia entre sus zarpas, para que rompan

la fraudulenta mansedumbre de las jaulas


para que levanten las cabezas de gladiador

y rujan en su mundo sin mentiras:

el cielo es la pantalla que no cansa.



―――――――――――



Los cerebros como granadas explosivas

LUCÍA SÁNCHEZ SAORNIL


Para Rodrigo Córdoba, in memoriam



Cuidas lo que lees igual que preguntas

antes de abrir la puerta de tu casa


para distinguir pozo de espejismo

pones conciencia de zahorí en la mano

que expectante tiendes a la biblioteca


reclamas bisturí o venda

vas buscando bar o templo


demandas la verdad que te estremece

―la mentira arruina cualquier cita―


cuidas lo que lees porque en tu sudor

rastreas los aromas de los otros


cuidas lo que lees porque un libro es

el lugar de reunión de los dioses tuertos


donde la vida acaba con dos puntos:




Ana Pérez Cañamares

Seronda


La Garúa


 

miércoles, 20 de diciembre de 2023

ALGO QUE AÑADIR SOBRE UN VIEJO POEMA DE ISMAEL CABEZAS EN MÚSICA QUE ESCUCHARÉ CUANDO HAYAS MUERTO

 







ALGO QUE AÑADIR SOBRE UN VIEJO POEMA




Ancianos que vivieron su juventud en oscuros patios de vecinos

bajándose los pantalones en mitad de una fría madrugada

sobre un humillante agujero abierto en el suelo rebosante

de orina y heces

y ahora contemplan como si fuese el más bello de los milagros

el agua cristalina que brota del grifo del baño,

adolescentes que abandonaron el instituto y recogen del suelo

las bragas sucias de alguien que tiene su misma edad

y recibe clases de alemán y equitación,

poetas encerrados en una diminuta habitación iluminada

por una bombilla que arroja una luz tenue y débil,

y en su miseria persiguen ese verso que pudiera ennoblecerlos

y así olvidar la terrible inmensidad de su derrota,

una camarera sentada en los escalones de entrada de una cafetería

que fuma un cigarrillo de contrabando y piensa en un viejo verso

de Sylvia Plath que apenas recuerda,

ese que habla sobre la oscuridad que duerme dentro de ella,

todos aquellos a los que presto mi palabra,

como antes que yo hizo un viejo poeta vasco que ya ha muerto.




Ismael Cabezas

Música que escucharé cuando hayas muerto


La Garúa


sábado, 16 de septiembre de 2023

TRES POEMAS DE ALFONSO BREZMES EN ES TIEMPO

 


 

 

 

EL BOSQUE INVISIBLE

 

 

Los poemas no nos dejan ver la poesía,

pero el juntarse nos protegen

con la dulce hojarasca de sus sueños,

como al niño que se ha perdido

en mitad de un bosque tenebroso

y este lo oculta en su penumbra

de los lobos que aúllan la verdad.

 

―――――――――――

 

Leo para encontrar la respuesta a una pregunta

incontestable.

Escribo para añadirle a esa pregunta, si es posible,

algo más de oscuridad.

 

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SUCIA PUREZA

 

 

 

Antes

para escribir

necesitaba la página entera.

Como un pulcro cirujano

o un ciudadano temeroso

de un germen invisible

creí que lo manchado se contagia.

 

Ahora

para vivir

me conformo con ser la tachadura,

el turbio origen de algo.

Lo que no se ve pero sigue

fatal tras el poema

después de escribirlo.

 

 

 

Alfonso Brezmes

es tiempo

 

La Garúa


martes, 4 de julio de 2023

FINAL UN POEMA DE ESTABEN MARTÍNEZ SERRA EN EL TEMBLOR

 


 

 

 

FINAL

 

 

 

No sé de qué tiempo fue el sabernos

bendecidos por algún dios benefactor

con la fuerza que impele el espíritu de la hazaña.

O la entrega que contempla todos los plurales

como un presente amoroso.

O el lento suspirar de los relojes.

O el decir siendo, al final, lo no dicho.

No sé de qué tiempo fue el sabernos

de la manera en que el saber se olvida.

 

 

 

Esteban Martínez Serra

El temblor

 

La Garúa


martes, 27 de junio de 2023

CUATRO POEMAS DE NI LA TORMENTA NI LOS PÁJAROS DE JUAN HERMOSO

 

 

 

 

QUIÉN HABLARÁ

cuando nadie comprenda

el idioma

del que calla

quién callará

 

abandona

entre el brezo

el hálito robado

arrastra

tu caridad

como grava                o incendio

hasta los pies

de la criatura

impávida

y espera.

 

 

―――――――――――

 

 

ES APENAS UN niño

y no comprende

cómo se tejen la carne y las palabras

cómo el horror

engendra

al monstruo que come de sus manos

y sin manos

estrangula a las crías

fustiga

a quienes velan

o arrasa

los cultivos

 

cómo lo iba a saber

es apenas un niño.

 

 

―――――――――――

 

 

TAMPOCO VE el añil

desbarrancado

ni el aullido que pronto

perforará                            el hogar

la esclava guarda

un prendedor

en un estuche de ónice

 

en la oquedad

se afila

la ceguera.

 

 

―――――――――――

 

 

DE SUS CÓRNEAS

nace la semilla

que germina en la piel

y la hace greda

 

la oscuridad no tiene fuente

es suyo

cuanto no se le arrebata.

 

 

 

Juan Hermoso

Ni la tormenta ni los pájaros

 

La Garúa libros


lunes, 30 de enero de 2023

CANTO NOVENO DE ANTI-FOLK DE ADRIÁN BERNAL

 

 

 

 

CANTO NOVENO

 

 

 

Hay un lugar llamado carrer Dante Alighieri

en el Carmel; la más alta de las colinas

de Barcelona, Roma de occidente, es ahora

un monte derrumbado: insólita atalaya,

panorama del fraude, pasaje al círculo último

del inframundo, la sed que agrieta / la lengua.

Se hundió la ciudad bajo nuestros pies, no hundimos,

como colapsa un bloque de viviendas baratas

o la fibra de amianto deshace pulmones,

y nos acostumbramos a vagar por nocturnas

galerías, al cobre que late en las encías

con cada bocanada ―Go straight to hell, boys―;

es en las galeras, en las plantaciones,

donde la canción nace y la conspiración

adquiere esta apariencia de jerga incomprensible.

Nos apropiamos de las herramientas del amo,

como de las armónicas el nieto de esclavos,

para enmascarar en el blues la hierba súbita

de los pedernales; sus herramientas

no desmantelaron la casa del amo,

aunque sí derruyeron nuestras casas

(se hundió la ciudad bajo nuestros pies,

como colapsa un bloque de viviendas baratas

o la fibra de amianto deshace los pulmones;

la catástrofe solo es el acto final

de una tragedia hace tiempo consumada).

¿Desmantelaremos la casa del amo?

Nuestra fe permanece intacta; en el infierno

hay un lugar llamado carrer Dante Alighieri:

Straight to hell, boy / Go straight to hell.

 

 

 

Un barrio en la periferia de la ciudad. Una casa inundada de luz. Los muebles, escasos, conservan en su perfil la camaradería de los escombros; hay en las astillas reminiscencias del árbol: una incierta intemperie, un éxodo de biblioteca amenazada, un inventario de los itinerarios del desarraigo. Los cables encuadran el vuelo de los mirlos; el alambre los extremos de la desposesión. Los altavoces amplifican los ecos de la desindustrialización, la reverberación del napalm, el canto del cisne de los Clash (Wanna join in a chorus…?): Joe Strummer, John Graham Mellor, la voz que clama en el desierto, todavía no ha visitado Granada cuando el grupo graba Combat Rock, pero ya ha leído a Lorca y conoce los caminos y comprende la parábola asimétrica de los fusilamientos, el desasosiego de las cunetas ―me entra frío por los ojos―, las traiciones innumerables que han sufrido quienes aún cantan en la frontera.

 

 

 

Adrián Bernal

Anti-folk

 

La Garúa Libros