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miércoles, 26 de julio de 2023

IDENTIDAD UN POEMA DE ALMUDENA VIDORRETA TORRES EN DÍAS ANIMALES

 

 

 

IDENTIDAD

 

Porque hoy soy más mujer que hace unos días

y me he mortificado entre tus ojos;

porque duermo en las honduras de tus labios

y discurre entre mis piernas

el deseo de tus manos prohibidas.

Sé que te hieren mis palabras

y que no hay un solo músculo en tu cuerpo

que no gima mi nombre

mientras retoco mi pelo y la ropa

frente al espejo de tu entrada.

En nada sobrepasamos el límite:

procuro no mirarte a la cara,

tengo encerrada la lengua

y mis puertas cerradas a ti.

Sin embargo,

qué tenues las fronteras

y qué triste

saber qué es volver a escribir como antes,

con la sangre bajo las uñas

sobre una nueva espalda pautada.

Si pudiera para el tiempo,

como aquella noche,

lamería tus heridas

hasta hacerte el animal más libre de todos.

En eso nos parecemos;

por eso lo necesito aunque me duela

y aunque tú no lo puedas comprender:

no podría más que amarlo

cuando sé su enfermedad mejor que nadie

y nos consolamos los dos

de vuestra aparición insolente.

Me marcho de tus ojos y tu voz defectuosa

porque también él abandonó aquel color,

probada la tentación de sus resortes:

aún soy la loba hambrienta,

aún la mujer insaciable,

una hembra con privilegio en la manada,

y mi macho y yo,

he de reconocerlo,

cazamos mejor en equipo.

Lástima que la presa

esta vez fueras tú.

 

 

 

Almudena Vidorreta Torres

Días animales

 

Prensas de la Universidad de Zaragoza


lunes, 11 de julio de 2022

POEMA VI DE ALGUNOS HOMBRES INSACIABLES DE ALMUDENA VIDORRETA

 


 

 

 

VI

 

 

Llueve y no es octubre ni es otoño

ni estoy temblando como las gotas en el cristal de la ventana.

La incontinencia de mis manos y la orina infecta

y el caos del papel higiénico hecho trizas

parecen llenarlo todo.

 

Los hombres insaciables dejaban el territorio marcado,

las huellas de su paso por el mundo

con un par de charcos diminutos de semen

sobre el gris del gres y en mi vientre.

Tal vez resbalé, caí al suelo.

 

Llueve y recuerdo que me ahogaba cuando supe que llegaba el agua,

y entonces temblé-

sí, temblé,

me dejé llevar por la impertinencia,

por el vandalismo infantil no remunerado,

por los gritos del amante que atormentaba mis sueños diurnos

y bebí unas copas para olvidar.

 

Llueve la lluvia afuera, pero aquí llueve mi orina ensangrentada,

contagiada de no se sabe qué bicho inmundo, invisible,

tan sólo una fuente de infección en mí, que ahora tiemblo de pensar

como temblé cuando se marchó,

cerró de un portazo el ascensor sin apenas ademán de darme un beso

y yo me quedé desnuda,

envuelta en un albornoz más diminuto todavía

con la esperanza cubierta de mojo,

con el sueño cambiado y sin cariño, ni deseo,

ni atención a mis pechos vibrantes

que albergan el ahogo. Vacíos senos de ti.

 

Tan sólo fue un presagio más de los días de tormenta.

 

Llueve desde entonces otra agua,

la orina contenida llueve también, como la lluvia,

y asomo mi cabeza por el retrete para ver su color,

medir el grado de mi enfermedad

retirando el albornoz que aquella tarde

ni siquiera te abrió el apetito.

 

Yo, cuando tengo hambre,

tiemblo.

 

 

 

Almudena Vidorreta

Algunos hombres insaciables

 

Editorial de la Universidad de Lleida


domingo, 24 de junio de 2018

BRONX UN POEMA DE ALMUDENA VIDORRETA




BRONX


Pocas veces una idea tan precisa,
un pensamiento tan claro
como este que me viene cada martes
cuando llego temprano al Bronx.
Con nitidez solamente veo eso,
desde la dos veinticinco hasta Rose Hill,
desde la orilla del Hudson a Metro Nord:
no dormir, trabajar, tener seis hijos,
ser tan joven como pobre
y haber mamado la mentira
de una ilusión patológica.
Cuando hablo del futuro
se nos echa la gramática por tierra
y a menudo, con acierto,
mis estudiantes
cierran los ojos.
Ahora ya sé qué responder
si me preguntan:
poesía es lo que hacer por las noches.



Almudena Vidorreta
Nueva York sin querer

La Bella Varsovia. / Poesía