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jueves, 10 de julio de 2025

UN POEMA DE TERESA SOTO DE UN POEMARIO

 





[MI ABUELA TIENE LAS MANOS EN EL MISMO

SITIO QUE YO]



Mi abuela tiene las manos en el mismo sitio que yo,

al final de los brazos.

Se las mira con calma.

Tienen algunas manchas y restos de tierra.


Su falda negra forma pliegues raros, diría que vegetales,

llegan casi a tocar el suelo.

Pienso que si lo tocasen tal vez germinarían.

¡Imaginad una corregüela de pliegues negros!


¡Pliegues vegetales! ¡negros pliegues!

¡tejidos de pliegues! ¡senderos plegados!

¡creciendo en todas partes! ¡pliegues!


Los pliegues de la falda negra son un final.

Dicen en su nueva forma de corregüela negra:

Aquí termina un luto”.


La falda se aleja del suelo unos centímetros.

El luto nunca toca la tierra.

Las manos de mi abuela sí la tocan.


Desde el final del brazo tocan la tierra,

la surcan, la remueven con todos los dedos,

con todas las manchas.


Aunque tengo las manos en el mismo sitio que mi abuela,

al final de los brazos;

no puedo tocar la tierra de la misma forma,

no puedo surcarla ni removerla.


Me temo que tampoco puedo colgarme un luto

y dejarlo a unos centímetros del suelo.

No podría hacer que se quedase ahí suspendido,

ni hacerlo callar.

Mi luto se escurriría quejumbroso

queriendo embadurnar el mundo

con la punta negra de su nariz.




Teresa Soto

Un poemario


Ediciones Rialp


jueves, 13 de octubre de 2022

NUEVAS FORMAS UN POEMA DE NURIA ORTEGA RIBA EN LAS INFANCIAS SONORAS

 

 

 

 

NUEVAS FORMAS

 

 

NO llamo.

No llamo nunca.

 

Llamar a la abuela es otra forma de decirle que la quiero.

Preguntar a mi madre cómo le ha ido el día,

intentar adivinar, entre nimiedad y nimiedad que nos

contamos,

cómo está.

Preguntarle a ella por papá

porque yo no le hablo.

Decir por el chat de la familia:

«Este fin de semana bajo».

O al bajar:

«He decidido quedarme un día más».

O revelar una sorpresa:

«He convencido a mi hermano para que baje también».

Mandar una foto enseñando la comida

para que sepan que comemos.

De vez en cuando un chiste,

un look para que vean

que sigo existiendo en la distancia.

Y llamar, sobre todo llamar.

Pero no llamo.

No llamo nunca.

 

 

 

Nuria Ortega Riba

Las infancias sonoras

 

Ediciones Rialp


viernes, 2 de julio de 2021

TODOS LOS DÍAS SON AYER UN POEMA DE LOS DÍAS ETERNOS DE MARÍA ELENA HIGUERUELO

 

 

 

 

TODOS LOS DÍAS SON AYER

 

 

 

HAY en mí una noche asumida,

una oscuridad aceptada que permite

ver en ella a estos ojos de negrura

que colorean las sombras de los huecos

de las cuevas que día a día habito.

 

Hay en mí un temblor asumido,

una punzada por costumbre que no duele

ya y hay

un nervio muerto que solía

atar mi yo al mundo que algún modo,

un canal de angustia que es ahora

poco más que un hilo absurdo

que me mueve, cual títere, por inercia.

 

Hay en mí una pena asumida,

y un silencio, y un vacío, y un montón

de todas esas cosas sobre las que

durante siglos muchos hombres

y mujeres mejor que yo han hablado.

No hay más luz capaz de alumbrar:

solo la que existió y no retorna

y lo acepto y por eso reconozco

la dicha que acontece en la tristeza.

 

Estoy tan viva que estoy muerta.

Todas las cosas son hoy tanto

que no son.

 

Ayer fue tarde todo el día.

Todos los días son ayer.

 

 

 

María Elena Higueruelo

Los días eternos

 

Adonáis

Ediciones Rialp


viernes, 14 de agosto de 2020

DON Y OFICIO UN POEMA DE BELLO ES EL RIESGO DE MARCELA DUQUE


 

 

 

DON Y OFICIO

 

 

 

Es bueno que se te resistan las palabras,

que no sean acuarela sino mármol,

obra de cantería.

Que tengas que percutirlas con escodas,

esperar a escuchar el ritmo en tus oídos

y volver, con más empeño, a dar el golpe.

Que sientas el rigor de trabajar

en las entrañas recónditas

del universo,

donde yace la pieza que deseas.

Tu trabajo es, entonces, desbastar, pulir, lijar

hasta que el roce con la piedra

te abra heridas.

Cuando tengas que empezar el acabado,

la finura de los últimos detalles,

recordarás que también con un buril

se grabaron las primeras formas de escritura.

Es bueno que te canses,

que se te ponga tozuda la materia

y a veces sufras

la monotonía de labrar en vano.

Así cuando el poema, ligero, emprenda el vuelo

y lo veas palpitar, sabrás que en él

está presente un soplo que no vino

de la sola pericia de tus manos.

 

 

 

Marcela Duque

Bello es el riesgo

 

Adonáis

 

Ediciones Rialp


martes, 23 de octubre de 2018

TRISTEZA DE AMEBA UN POEMA DE ALBA FLORES ROBLA




TRISTEZA DE AMEBA


Nos pone muy tristes la gente que muere sin haber visto el mar
y los niños que descubren la nieve cuando ya no son niños.
Los ancianos que hacen sopas de letras en los bancos de los parques,
aquellos a los que les tiemblan las manos
y no entienden las películas que echan por las tardes,
justo después de las noticias.
A veces también
nos pone tristes ver a los patos encerrados en los estanques,
y a las palomas que viven en las plazas sucias
de todas las ciudades.
Luego está la tristeza de los días de lluvia,
pero esta es distinta,
porque no nos hace falta mirar hacia afuera
para sentirla.


Alba Flores Robla
Digan adiós a la muchacha

Ediciones Rialp