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miércoles, 10 de septiembre de 2025

ALGO QUE DECLARAR UN POEMA DE JOSÉ ÁNGEL BARRUECO EN EL LENGUAJE DE LA LLUVIA

 






algo que declarar



escribe con la actitud

de quien sabe que la poesía

requiere huellas de verdad,

sombras de franqueza,

hilos musicales a través

del fluir de las palabras

y un tono que acaricia y golpea:

el poema es una tajada

del corazón del autor


se mueve con la firmeza

de quien no acepta rendiciones

ni prebendas, de quien no vende la piel

por un atisbo de fama y gloria

ni se deja llevar por esos premios

pactados que caen en manos

de los escritores que se amansan:

olvidaron su antiguo espíritu rebelde

y prefieren doblar el espinazo ante el poder


mantiene el noble arte de abrazar

con honestidad fraterna,

con pasión solidaria

conserva el leal oficio

de difundir un compromiso

que no requiere mentiras

ni aderezos ni imposturas;

siempre dando la cara

aunque se la partan


su obra nos alimenta

en noches desapacibles y en tardes

amargas en las que ignoramos cuál

es el sentido de nuestra órbita:

sus libros nos guían

y nos alivian

porque David González escribe así:

como si se desangrara

sobre nosotros.




José Ángel Barrueco

El lenguaje de la lluvia


Editorial Páramo


miércoles, 22 de mayo de 2024

EL ARTE DE HACER BRONCE UN POEMA DE ALGO QUE DECLARAR DE DAVID GONZÁLEZ

 



 

 

 

EL ARTE DE HACER BRONCE

 

 

cualquier Sistema

que explote a los demás

no es bueno, está mal,

dice Ángeles,

y       en este crucero en concreto

nos explotan a nosotros

como clientes y a ellos

como trabajadores

 

debido a eso

 

el día cuatro renunciamos

a los colores de génova

y       también a los de santa

margarita y portofino

 

el día seis nos quedamos

sin degustar los caldos

de la bodega mercouri,

en katakolon, grecia

 

el día siete, en kusadasi,

ni subimos en jeep ni

nos escapamos al parque

acuático de pamucak

ni vinimos luego

de casa maría santísima

 

y        por último, el día nueve,

ni capri ni pompeya

ni la península de sorrento

y       un cero

en el arte de hacer bronce

 

así, de esa manera,

esa misma noche,

la noche del nueve,

después de la cena,

después de la última

cena a bordo,

con lo que ahorramos

en excursiones y pijadas

pudimos rellenar

los sobres de las propinas

con las que el servicio

completaba los miserables

50 dólares semanales que,

según se rumoreaba,

les pagaban como salario

 

y        entregarle uno

al camarero de mesa cubano

al que en ocasiones

le duele tanto la espalda

que tiene que esconderse

para llorar de dolor

pues en este crucero

al servicio no le está

permitido quejarse

 

y    otro a su ayudante,

de nacionalidad búlgara

 

y     el último para jerry,

el filipino,

camarero de camarote

 

solo poseemos,

como le oí decir a un pasajero

y     es verdad,

aquello que conservamos

después del naufragio

 

 

 

David González

Algo que declarar

Poesía de no ficción

 

Bartleby Editores


martes, 26 de diciembre de 2023

SEQUOIADENGRON GIGANTEUM UN POEMA DE GSÚS BONILLA EN ARBORETUM BREVE ANTOLOGÍA DE ÁRBOLES CAÍDOS

 





A la memoria de David González



SEQUOIADENGRON GIGANTEUM



Cuando en el año 1890 se estableció

el Parque Nacional de las Secuoyas

el turismo pronto demostró que las secuoyas

teníamos más valor vivas que muertas


Más o menos, un siglo después

las personas se abrazan a sus tallos

y miran hacia la inmensidad de las copas

que rozan el cielo


En la cumbre, de toda esa figura retórica

un Airbus de la American Airlines

traslada, a velocidad de crucero

a doscientos cincuenta y cinco pasajeros

de una a otra punta de los Estados Unidos


Por encima de ese mismo avión

un satélite artificial

recopila datos de todo tipo desde su órbita

y en el nombre del progreso

los lanza de nuevo a la tierra


Algo más arriba

en los límites de la gravedad cero

de la Estación Espacial Internacional

dos de sus tripulantes hacen el amor

como buenamente pueden

al amparo interestelar del cosmos


Y, entre tanto, tú escribes

todos estos acontecimientos

en el reciclado de un papel Navigator

de ochenta gramos de celulosa por metro cuadrado

con un certificado ambiental

que dice respaldar una silvicultura responsable

y de ese modo contribuir a preservar un bosque

para generaciones futuras


Y, entre tanto, tú escribes

con un lapicero HB de grafito

también ecológico

comprometido con el medioambiente

y su responsabilidad en el tratamiento de la madera

en todos sus procesos de producción

que sacrificarán su tiempo libre

leyendo este poema para nada:


escribir entraña una gran dificultad

y una responsabilidad aún mayor:


se trata, entre otras historias,

de devolverle al papel

su condición de árbol


su dignidad

de naturaleza viva*



*Los versos en cursiva pertenecen al poema Retribución de David González



Gsús Bonilla

Arboretum

Breve antología de árboles caídos


Prólogo de María Ángeles Pérez López


Primer Premio Internacional de Ecopoesía Valle del Jerte


Ediciones Liliputienses


jueves, 2 de noviembre de 2023

LA LEY DE LA ORTIGA UN POEMA DE DAVID GONZÁLEZ EN ÁNDA, HOMBRE, LEVÁNTATE DE TI

 



 

LA LEY DE LA ORTIGA

 

 

No somos hojas de hierba.

 

Hierba, sí:

 

la hierba de las quemaduras,

el diente de león,

el rabo de zorra,

la bolsa de pastor,

la cebada de las ratas

y    los ojos de los sembrados.

 

Hierba, sí:

 

la que no nace de la mano de hombre

ni se educa en los invernaderos

ni se vende en los escaparates de las floristerías.

 

Hierba, sí:

 

la que avanza desde las profundidades de las cunetas,

estropea vuestra conciencia de la realidad

y    os esclaviza a las tijeras de podar

o    a la guadaña.

 

No somos, vuelvo a repetirlo, hojas de hierba.

 

Hierba, sí:

 

Pero mala.

 

La mala hierba.

 

La que también, a veces, crece en el campo.

 

 

 

David González

Anda, hombre, levántate de ti

 

Bartleby Editores


viernes, 9 de junio de 2023

TRANSFORMACIÓN UN POEMA DE DAVID GONZÁLEZ POETA EN LOS EQUILIBRISTAS

 


 

 

 

TRANSFORMACIÓN

 

 

durante estos últimos

 

casi cincuenta y tres años

viví en un sueño recurrente:

 

yo era

peter pan:

 

yo era

peter pan:

 

era:

 

porque esta mañana

cuando me desperté

ya tenía

 

un garfio por mano

 

y            otro

 

por corazón:

 

 

 

 

 

 

 

mi pobre vida:

blaise cendrars:

 

 

 

David González Poeta

Los equilibristas

 

Ediciones RaRo


martes, 4 de abril de 2023

LA ÚLTIMA PALABRA DE DAVID GONZÁLEZ EN LA CANCIÓN DE LA LUCIÉRNAGA

 


 

 

 

   LA ÚLTIMA PALABRA

 

 

Cuando la vida

se te pone en contra,

y           pensar en luchar contra ella

no es más que otra de esas utopías,

solo la muerte

tiene la última palabra.

 

Solo la muerte, repito,

tiene la última palabra.

 

La palabra

que cierra

el último poema.

 

Fin

 

 

 

David González

La canción de la luciérnaga

 

Editorial Páramo


lunes, 6 de febrero de 2023

SPARRING UN POEMA DE DAVID GONZÁLEZ IN MEMORIAM

 

 

 

Nunca saldré vivo de este mundo.

HANK WILLIAMS

 

 

SPARRINGS

 

 

Mi abuelo trabajó en una mina. Antes había sido

huérfano, sparring de boxeadores de tercera fila

y       legionario. Vio como Franco le pegaba un tiro

en la nuca a un lejía que se había negado a comer

el rancho porque aquella bazofia

no había dios que la comiera.

Franco en persona había castigado a mi abuelo

a cargar a la espalda con un saco de 25 kg. de peso

durante una semana entera, tanto de día como de noche.

Mi abuelo siempre llevaba un cigarrillo detrás de la oreja,

lo encendía con la colilla del que estaba fumando.

Tenía asma, mi abuelo. El médico de la aldea le advirtió:

O      dejas de fumar o te mueres, así de claro te lo digo.

¿Y     para qué quiero vivir si no puedo fumar?

Murió 2 años después, pero no a causa del tabaco

ni de ninguna enfermedad asociada a su consumo.

Murió de un derrame cerebral a la edad de 61 años.

 

Su nieto trabajó en una empresa del metal. Antes había sido

preso común, delincuente juvenil y un mal estudiante.

Vio al Generalísimo en el Muelle de Oriente

Los aplausos de la gente sonaban como disparos.

El Innombrable iba vestido

con un traje de la primera comunión.

Andaba encorvado.

Quizá le habían castigado a cargar en la conciencia

con el peso incalculable de todas y cada una de sus víctimas.

Su nieto bebe sin control

y       se mete una raya de farlopa tras otra.

Su nieto también fuma. De hecho fuma tanto como su abuelo.

Sin embargo, no tiene asma. Diabetes de debut. Eso es lo

que tiene.

Si dejas de beber, de fumar y de drogarte

podrás vivir sin problemas hasta la jubilación.

¿Y    para qué quiero vivir si no puedo hacer ninguna de esas cosas?

Lo pensó, pero no lo dijo; en realidad, ni siquiera lo pensó.

Su nieto quiere vivir a toda costa, al precio que sea, como sea.

De todos modos, se ponga como se ponga, y haga lo que haga,

 

él también se morirá.

 

 

 

David González

El amor ya no es contemporáneo

(Poemas y relatos 1997 – 2004)

 

Ediciones de Baile del Sol