jueves, 29 de febrero de 2024

MURIENDO EN EL HOSPITAL UN POEMA DE LYN COFFIN EN LA CARA OCULTA DE LAS GÁRGOLAS

 





MURIENDO EN EL HOSPITAL

Para K.R.


Estás echado, mudo, y no logras mirarme.

Me miras, y no logras mentir mudo.

Tratas de desvanecerte como una piedra en el lago.

Como una piedra en el lago, tratas de desvanecerte.

Estás echado, mudo, y consigues mirar afuera.

No tratas de desvanecerte en mí como una piedra.


No estoy segura de nada aquí, y el amor no encaja.

El amor no va aquí, y no estoy segura de nada.

Como no sé nada, mejor no hablarme de amor.

Mejor no hablarme en absoluto, si nada sé de amor.

Como no sé que el amor no corresponde, y no estoy

segura de nada, nada, mejor no hablarme de amor.


Nada es nada para mí; nosotros no resonamos.

Nosotros no resonamos; nada es nada para mí.

Siento que te estés muriendo. Si yo pudiera decirte.

Si pudiera decirte que siento que te estés muriendo.

Nada es nada. Solo siento que estés muriendo sin mí.

Si pudiera decirte que resonaremos ahora.


Quieres sonar como una campana, y me muestras el lago

afuera. Yo no. puesto que el amor no me pertenece,

y no estoy segura de nada aquí, nada, es mejor

no hablar ahora. Yaces, mudo. Nada es nada sin

ti. Si, al menos, yo pudiera desaparecer. Tú eres

la piedra de amor en mí: siento que estemos muriendo.




Lyn Coffin

La cara oculta de las gárgolas

seguido de ¡Ay!


Traducción de Elisabeth Candina Laka y José Blanco


La oveja negra

Garvm


martes, 27 de febrero de 2024

SALITRE DE MARÍA SALGADO

 







un laberinto

cerrado a dos franjas

de color

verde oscuro y blanco perdido


como un garaje


como es concéntrico a su imagen es

concéntrica a la experiencia el laberinto es

quien lo corre cerrado con olor a orina es


quien la deja salir y así seduce

al miedo o a


quien manda o al miedo a quien


manda


agua balanza vértigo dame eso

que es tuyo y tienes más



un laberinto

cerrado a dos franjas

de color

verde violento y blanco


como un colegio


como es concéntrico a su imagen es

concéntrica a la experiencia el laberinto es

deseo líquido perdida la ley perdida la


trayectoria


pero un momento, ¿por qué verde? ¿cómo

posiblemente puede ser el color verde


violento?




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no que me sorprenda

me sorprende


la precisión realista sino


que busque perfilar como si en


realidad se precisara


extrañamente parecidas a la tuya


también los hay de otras


pero no todos pero sí justo cualesquiera


si no te reconoce si te reconoce


si reconoce si no lo reconoce tu


nombre es propio, el mío

uno común




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¿salitre de agua dulce cómo se dice?


se dice salitre es lo que queda




María Salgado

Salitre


Ediciones La uÑa RoTa


lunes, 26 de febrero de 2024

JUSTIFICACIÓN DEL POETA DE LEDO IVO EN LA MONEDA PERDIDA

 







JUSTIFICACIÓN DEL POETA




Padre, mis pensamientos no caben en tu sala con el sereno

piano

a un lado y las oscuras sillas solas cerca de la ventana

mis inquietos pensamientos no caben en la salita con flores

muriendo en los jarrones y paisajes que sonríen en sus

marcos

deja que se amplíen más allá de las cortinas azules y

caminen

allende las ventanas abiertas

deja que se confundan con el calmo claro de la luna

no te importe si los demás se asombran de tu hijo de vivos

ojos

y cabellos siempre despeinados

no te importa si recito poemas cuando la noche car

el tiempo no existe en el alma del poeta

todo es universal y comprende todos los tiempos

los poetas, padre mío, son los corazones del mundo

vacilante

no importa, padre, que digan que soy un loco

que lloro debruzado en los puentes y me conmuevo en los

teatros

que pregunto por la oscura Adriana cuando la madrugada

baja

en silencio

en silencio

los poetas son los pianos del mundo

sólo ellos se mantendrán inalterables ante las musas, ante

Dios

sólo ellos tendrán la noción de la agonía del mundo

ayer un niño español fue destrozado por una bomba

mañana se encontrarán poemas en el bolsillo del suicida

soñador

y mientras tanto los guindastes trabajan incansablemente día

y noche

y los obreros fatigan brazos y piernas

ninguna oscilación habrá en la Poesía

quedará en equilibrio porque los ritmos la amparan

y Adriana no se prostituye.


Soy un comicio. Soy una revolución.




Ledo Ivo

La moneda perdida


Traducción y edición de Amador Palacios


Olifante Ediciones de Poesía


viernes, 23 de febrero de 2024

UN CORO DE BUITRES Y OTROS POEMAS DE IANIRE SAGASTI RUIZ EN UNA PROCESIÓN DE PIELES, UNA SUCESIÓN DE TIERRAS

 






Un coro de buitres



Mi cuerpo fue sólo piel,

un pájaro inmigrante,

pellejo nada más,

sin señales...


Inminente

la sumisión del alma,

inevitable

la insumisión de la piel.


¡Una absolución de mis huesos!


Poseída y entrega como en una misa

mi cuerpo

nunca estuvo tan cerca de dios

pero dejé que se convirtiera en pecado,

dejé que se convirtiera

en este coro de buitres.


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En eso que callamos



en eso que callamos

se condensa el mundo


el silencio no miente

ni ese calor, ya viejo, de los ojos


ese silencio que

ama más que nosotros


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Me aferro a



mientras asimilo que este invierno

es invierno únicamente

me aferro a mi madre

y sus pequeñas manos de ajo.


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Cielo



Ya mi pequeño cielo,

nuestro cielo de estirpe,

derramó su sangre.


El coágulo en el suelo,

la piel descosida.


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Restos



Aquí están los restos,

el pronunciamiento brotando.


Una piel

desvanecerá la otra piel,

una tierra

suplantará la otra tierra.


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Me llevaré



Son las bajezas y las lujurias

lo que me llevaré conmigo,

las que definirán

esta revolución del verso.


Me llevaré cada secreto, el vulgo

el estramonio de esta tierra de brujas,

las imágenes muriendo

y desdoblándose,

las afonías y los gritos con lo que escribí,

el dolor en tanto papel enmohecido.


Me llevaré ese resquicio de bondad

que con los años pesa

y se vuelve contra uno,

los malos pensamientos

y los llevados a cabo,

la lentitud de mis noches

desgarrando figuras y pálpitos.


Me llevaré al enemigo

ya que tú te llevaste la infancia.


Como quien vive en la sombra de alguien o de algo,

o, peor aún, de sí mismo

me llevaré esta vida que no vibra,

esta tierra que no late.




Ianire Sagasti Ruiz

Una procesión de pieles, una sucesión de tierras


Amargord Ediciones


miércoles, 21 de febrero de 2024

FRACCIÓN 5 DE LOS INFRALEVES DE ALEJANDRO CÉSPEDES

 





FRACCIÓN 5



Las galaxias aún no habían parido,

el universo estaba prediciéndose,

sin embargo, recuerda su existencia

incluso más allá de su comienzo,

es una regresión a aquel origen en el que los anfibios

no sabían que mundo preferir.

El nuevo día nace y de repente

la vida es un presagio de lo viejo.

Aquel niño que fui cierra los ojos, se sumerge en el agua.

Profundamente sabe de un forma sencilla y explosiva

de ese modo que a veces nos asalta de golpe

el dolor de estar vivos que esta es la misma agua,

la de todos los pozos de sus casas.

Es el agua que bebió su madre, la misma que dio origen

a aquel líquido amniótico en el buceó

desde el primer instante de su vida.

Es el agua del Nilo faraónico, hielo del Himalaya,

de un mar que se ha secado hace milenios,

el agua que bebiera aquel Adán

y que luego expulsada vuelve al ciclo,

es la gota que cae de un grifo mal cerrado

y perfora en la noche los oídos,

agua de cualquier lágrima, de lluvia,

el agua que le abraza con un recurrente incertidumbre.

Siempre la misma agua, su levedad perfecta.


Hoy los viejos presagios se acomodan

entre los meridianos de la melancolía.

De la memoria emigran los nombres de las cosas

y la vida se incendia en la sospecha.

Se desangra el olvido lo mismo que aquel cerdo traicionado

que aún sigue chillando cada noche

colgado de los garfios de la infancia, al fondo de los tímpanos,

rompiendo los cristales de todos los armarios,

hozando en los espejos desnudos de misterio,

dejando aquella herida sangrando en los oídos.

El verdugo y la víctima se abrazan,

se funden se confunden se hacen uno.

El amor apostata siete veces sobre las cuatro letras

que conforman su nombre mientras el agua arrastra

la sangre diluida con cada nuevo cubo que se vierte en el suelo.

Siempre la misma agua trepando y descendiendo...


Una vida naufraga en otra vida.

El principio de Arquímedes intenta

demostrar por qué flotan esos cuerpos.

El fondo del mar debiera ser el cielo de todos los ahogados.




Alejandro Céspedes

Los infraleves


Ediciones Liliputienses


lunes, 19 de febrero de 2024

TRES POEMAS DE CÁSCARA DE MARÍA BELEÑA

 





la cáscara de un huevo

es una ciudad quebrada

por la última recién nacida

sanguijuela


repta hasta desangrar

cada especie que no entienda

al hermafrodita


supongamos


que su único hogar

es el lagrimal de la niña

ciega en medio

de las vías del tren


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aúlla el zorro hambriento

en la colina del vertedero

no somos otros


somos esto


el estertor de las ramas

el alegato de los gorriones

el duelo del agua


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la lluvia se cuela

por la acritud de las calles

cierran los ojos abren la boca extienden

los brazos


fornicadas

por la transparencia

de lo único que ilumina


una luz turbia

incita al canibalismo

ignorantes contra ignorantes


deforman la perfección

de sus errores

masacran la belleza

de devorarse en contra


de la vulgaridad de su sangre


el charco expande un veredicto

preciso

de mezquindad




María Beleña

Cáscara


Luces de Gálibo


miércoles, 14 de febrero de 2024

TRES POEMAS DE RODOLFO HÄSLER EN EL TRANVÍA VERDE DE ALEJANDRÍA

 






Una mujer sube con una jaula

en la siguiente parada,

en su interior grazna, que no canta,

un extraño pájaro negro

que me escudriña

y me hace sentir culpable,

un sospechoso.


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El tranvía es verde,

verde manzana, verde agua,

no consigo convenir

el tono exacto.

Aparece a lo lejos

por encima del intenso tráfico,

acerca su cabeza acristala

y sin numeración,

sólo el hombre parado a mi derecha

conoce su destino.


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El tranvía hace el trayecto correcto,

cruza la ciudad de un extremo a otro,

me alegra reconocer la ruta

por primera vez,

encaminado

hacia un punto

en el infinito.




Rodolfo Häsler

El tranvía verde de Alejandría


Planeta Clandestino # 247


Ediciones del 4 de agosto


martes, 13 de febrero de 2024

MARÍA UN POEMA DE MILAGROS LÓPEZ EN AULA

 






MARÍA



María hace filigrana del amor

para vestir las noches

con el sesgo de unos ojos

que no brindan respuesta.

En el breve descenso

entre cuna y desaire,

pierde los múltiples nortes

de su nombre, forra vida

con luces y ensueño,

ladrillos de humo

sobre miradas de soslayo,

futuro en plastilina

de pantallas y novelas.

María, en un cuarto sin hermanos,

se evade sobre los cinco

segundos del estío,

se fortalece entre libros,

pértiga sobre sus progenitores.

Con estas granadas del empeño

no habla montaña

que no disuelva su sal,

no habrá zanja

que no supere

el derroche de su abrazo.




Milagros López

Aula


Prólogo de Dionisia García


Tigres de Papel


sábado, 10 de febrero de 2024

ARENGA DE LOS MUERTOS A LOS VIVOS DE JON ANDONI GOIKOETXEA

 






ARENGA

DE LOS MUERTOS

A LOS VIVOS




¡Vivos!:

Desde muertos

os avisamos

para que

os neguéis

a morir.


Cuando

os lo propongan,

negaros

en rotundo.


Porque

es nefasta

la vida

del muerto.


Es odiosa,

es torturante,

es repugnante

y ¡nefasta!,

la vida

del muerto.


O lo que es

aún peor:

¡no es nada!.


Es el vacío,

Es ¡LA NADA!,

¡no es nada!


Por eso,

y con lo mejor

de nuestros pulmones,

al unísono,

vosotros y nosotros,

los vivos y los muertos

gritemos:

¡muera la muerte!

¡viva la vida!

¡MUERA LA MUERTE!.




Jon Andoni Goikoetxea Uriarte

Vivero salvaje de salvaje poesía


La Única Puerta a la Izquierda


viernes, 9 de febrero de 2024

MICROORGANISMOS DE ÁNGELA MALLÉN

 





(Paz)

¿Matar dos pájaros de un tiro? ¿No sería

mejor liberar dos pájaros de una jaula?




(Postura incómoda)

Zygmunt Bauman hablaba de la «hermosa

ligereza» y Milan Kundera de la «insoportable

levedad del ser». Tú estás atrapado bajo el peso

que desalojan la ligereza y la levedad.




Hay caminos sin huellas que parten del

corazón. Hay caminos de hierro que parten de

la mente.




La poesía debe escribirse como si el alma

hablara y la piel pensara.




L@s poetas tienen luz de luciérnaga gigante.




El arte no sirve para entretener, sino para

transformar




Intenta mantenerte en el sistema ético

decimal.




«Todo es eterno», escribió Parménides.

Menos los vasos, platos, cubiertos y guantes

de plástico. Tampoco las servilletas y pañales

de celulosa. Tampoco los preservativos, pilas

no recargables, jeringas, agujas, carcasas de

móviles y máquinas de afeitar desechables.




«El mundo está viejo», sostenía el

sincretismo religioso en el siglo tercero.

¿Cómo le iría a Hipatia en la Tercera edad de

nuestro Tercer Mundo?




Ángela Mallén

Microorganismos


Desvelo Ediciones