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viernes, 24 de septiembre de 2021

IZET SARAJLIĆ, NACIDO EN EL 30, AUSENTE DESDE 2002 UN POEMA DE ERRI DE LUCA

 

 

 

 

IZET SARAJLIĆ, NACIDO EN EL 30,

AUSENTE DESDE 2002

 

 

 

Una plaza llevará tu nombre

mientras de la lista lo han borrado, no aparece

entre los habitantes de Azima Ferhatovica.

Sigue conmigo en las cartas mandadas bajo una firma: Izet.

Para los amigos eras Iko, diminutivo, para mí no,

nada de ti he querido disminuir,

ni tan siquiera el adorno de un apodo,

hermano Grimm, como de nosotros decías,

tú Johàn y yo Jakòb.

En mayo en Sarajevo llovía sobre las lágrimas

de los amigos apoyados en el abedul aquel de posguerra

puesto en el lugar del otro que terminó en la estufa

junto a los libros, en uno de los inviernos

de la última guerra que duró varios años,

hoy dicen que las hacen en sólo unas semanas.

 

A lo largo de los pasos que van a dejarte en la colina

las mujeres son mucho más hermosas

y esta también Ešo, tu hermano, aparecido por vez primera

en tu poema: «Nacidos en el 23 fusilados en el 42».

 

Después de la primera muerte, escribió Dylan Thomas,

no hay ninguna otra. Así es,

después de ésta, ninguna otra te llevará lejos

de la silla que dejaste mientras todavía teníamos la garganta

      caliente

y el cantinero no había recogido la mesa.

 

 

 

Erri de Luca

Sólo ida. Poesía completa

 

Traducción y prólogo de Fernando Valverde

Revisión de la traducción Carlos Gumpert

 

Seix Barral


jueves, 29 de agosto de 2013

LOS PECES NO CIERRAN LOS OJOS DE ERRI DE LUCA O EL AMOR CONTIENE LOS ADIOSES


Playa de Arrigunaga en febrero de 2011 por Pablo Müller


“Yo creo en lo que veo escrito. Hablando se dicen un montón de mentiras. Pero cuando uno las escribe, entonces es verdad.” Lo dice un niño. Tiene diez años. Se llama Erri de Luca.

 “Aquel niño de diez años queda hoy fuera de mi alcance. Puedo escribir sobre él, no conocerlo.”
¿Esa diferencia entre escribir y conocer se corresponde con la declaración del niño Erri de escritura y verdad? El adulto Erri no puede conocer al niño Erri, pero al escribirlo ¿se acerca a su verdad?

Respecto al niño que fuimos somos un resto.
La infancia puede ser una playa, puede ser una barca y el pescado del verano.
La infancia puede ser el sonido de algunas palabras dichas por personas que ya han muerto.

“La infancia había sido una guerra, a mi alrededor morían más los niños que los viejos.” Identificar la infancia con la guerra y la muerte y contraponer esa identidad a la vejez, desde donde a veces escribe.

El dolor, esa sensación molesta en el cuerpo, la pena y la congoja es una de las maneras de conectarnos con la vida: “A los diez (años) se conectó el nervio entre el dolor de fuera y mis fibras.” El niño Erri a los diez años toma conciencia de la pena y la congoja.

¿Cómo se toma la conciencia del dolor? Con el verbo mantener.

“Mantener: a los diez años era mi verbo preferido. Entrañaba la promesa de tener de la mano, mantener. Lo echaba de menos. A papá, en la ciudad, le molestaba cogerme de la mano, en la calle no quería…”

“Destino, según su definición, es una trayectoria prescrita. Para la lengua española es también, más sencillamente, llegada. Para alguien nacido en Nápoles, el destino está a sus espaldas, es provenir de allí. Nacer y crecer en esa ciudad agota el destino: vaya donde vaya, ya lo ha recibido como dote, mitad lastre, mitad salvoconducto.”

A los diez años, en la isla del verano, con el padre ausente, la aparición de la joven es el destino según Erri, como la escritura de tales hechos cincuenta años después es la dote de la vida: mitad lastre, mitad salvoconducto.

La madre: “mamá se interesaba por la pesca y después por las manos. «Enséñamelas.» Le enseñaba el dorso, ella me las giraba: «Así te las estropeas — y añadía, para tomarme el pelo — : tendrás manos de paleto.»”

“No quiero tener peso”

De la misma manera que desea pasar sin peso por la vida, Erri practica una literatura leve. Esa levedad no lleva aparejada la falta de importancia, coloca la importancia fuera de sí, en los otros que le permiten configurarse como persona.

“La playa de finales de septiembre se ensanchaba; con las sombrillas espaciadas, las madres enseñaban a los niños a despedirse del mar”

“Hoy sé que aquel amor cachorro contenía todos los adioses siguientes.”

El amor contiene el adiós.

L'Estartit en abril de 2013 por Pablo Müller

Traductor: Carlos Gumper

Ha publicado más de cincuenta traducciones de literatura italiana contemporánea, de autores como Erri de Luca, Antonio Tabucchi, Giorgio Manganelli, Ugo Riccarelli, Alessandro Baricco, Giorgio Todde, Simonetta Agnello Hornby y Mario Fortunato, entre otros muchos. También ha publicado reseñas y artículos sobre cultura italiana y es autor de algunos volúmenes sobre literatura española y de unas Conversaciones con Antonio Tabucchi (1995).

Los peces no cierran los ojos
Erri De Luca
Seix Barral