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martes, 18 de agosto de 2026

UN POEMA DE CLARA COMAS BARENYS EN CÒNCAVA I CONVEXA

 







39


El cor del món és blau,

el cor del nom és blau,

el nom del cor és blau,

el blau del nom és cor.


El món és món,

el blau és blau,

el nom és nom,

el cor és cor.


El cor és cor.


Endreço les paraules

perquè no es torni a confondre la mort.



―――――――――――



39


El corazón del mundo es azul,

el corazón del nombre es azul,

el nombre del corazón es azul,

el azul del nombre es corazón.


El mundo es mundo,

el azul es azul,

el nombre es nombre,

el corazón es corazón.


El corazón es corazón.


Ordeno las palabras

para que no vuelva a confundirse la muerte.




Clara Comas Barenys

Còncava i convexa

Cóncava y convexa


Ediciones Tigres de Papel


martes, 2 de junio de 2026

CINCO POEMAS DE LA SED DE ADA SALAS

 






Hay libros que se escriben sobre la carne misma.

Son cicatrices que nos hablan

y sangran

cuando el tiempo se rinde a su derrota

un puñado de signos que apenas

comprendemos



y eran el beso intacto de la vida.



―――――――――――



Madurar en el filo.



Como nieve que sabe su fulgor

pasajero.



―――――――――――



No sabe del dolor la piedra

que golpea. No la estremece el grito

ni acaricía la mano

que la lanza. Obedece a su peso

y al deseo del aire.

Mineral

es mi voz.



Hambriento corazón qué puedo darte.



―――――――――――



Por eso duele tanto entrar

en las palabras.

Porque su amor recuerda

el paso de otros cuerpos



y todo su fervor se desvanece.



―――――――――――



Es de nieve la luz. Lejanos

comparecen los seres y los días


y en esta blanca tregua sin principio

ni fin



lo vivo deja paso a lo que muere.




Ada Salas

La sed


Genealogías

Tigres de Papel


martes, 24 de febrero de 2026

LA HISTORIA UN POEMA DE DIANA G. BUJARRABAL EN BAILA, BAILA

 






La historia



La historia es una caja de galletas azul,

descolorida.

Una caja de lata que mi abuela ponía encima de la mesa

y abría haciendo ruido,

y yo curioseaba con un vértigo antiguo,

blanco y negro,

rodillas desolladas,

renacuajos,

curas y militares que aún nos siguen mirando,

aquí,

en esta misma tarde,

en la mesa camilla,

curas y militares entre mi abuela y yo,

después ya de la muerte

y el tejido de punto,

y los dedos delgados y fríos y de huesos que añoro,

y la sangre,

mucha sangre que es ahora de los otros,

los odiados,

distintos,

pobres,

los migrantes…

no te metas en política.


La historia es una caja de galletas azul

que sigue dando miedo

y hace ruido,

y en la que hay que escarbar y que meterse.




Diana G. Bujarrabal

Baila, baila


Ediciones Tigres de Papel


miércoles, 17 de diciembre de 2025

UN FRAGMENTO DE NO HAY VALIENTES EN EL PARAÍSO DE MJ ROMERO







18



Yono, calzada con sandalias de tiras adornadas con cristales que reflejan brillos distorsionados, y sin tacones. Yono, paseando cerca de las dunas de las salinas del norte al lado del mar. Yono, de incógnito de alcaldes, concejales y secretarios. Yono, con su libro presa bien agarrado en su mano derecha y arrastrando con su izquierda un caniche. Yono, radiante en sí misma en la soledad de la arena y la sal. Yono, untándose de aceites hidratantes de jojoba y de oliva virgen. Yono, mirando de soslayo hacia los pinos por si oculto tras algún tronco surge de repente un reportero gráfico.




MJ Romero

No hay valientes en el paraíso


Tigres de papel



martes, 2 de septiembre de 2025

ASISTÍ AL PRIMER DÍA DE COLEGIO UN POEMA DE MARISA BELLO EN RIESGO DE HIDROCEFALIA

 





ASISTÍ AL PRIMER DÍA DE COLEGIO acompañada de un falda

y una madre.


Había un jardín antepuesto, dos tramos de escaleras, varias

aulas, un despacho. Había dibujos con plastidecores o lápices

Alpino cubriendo la pared.


Hubo una conversación de adultos.




Empezaba preescolar.



No haberme fijado en nada hizo, de cada día, una verdad

portentosa; y es que los ojos de metro treinta y calcetines

a media pierna no quieren miran hacia arriba.


Todo tan alto, tan luminoso, tan terrible.




Y yo, ahí, en medio, muda, escuchando poco más que mi

muñeca latiendo.




Marisa Bello

Riesgo de hidrocefalia


Tigres de Papel


lunes, 16 de diciembre de 2024

LA ESPADA Y EL ÁNGEL UN POEMA DE ISEL RIVERO EN EL BANQUETE

 







LA ESPADA Y EL ÁNGEL




En la torre en la torre un ángel anda caminando sobre sus alas

el ángel de barbas negras y pecho opulentos

notas estalladas por las trompetas brillantes


DIOS MÍO DIOS alta deidad atrofiada en tu mismo sexo

invocación perenne Dios

ante ti el ofrecimiento de cada muerte

aflojada

ahondada

en las nieves que van cubriendo le aire


Es un espacio largo

es un espacio largo infinito

donde la mesa comienza

donde la mesa termina

donde la mujer es desmembrada

donde el ave es cortada en fragmentos con las tenazas

que esgrimen los herreros


Caen las alas

el ángel

las coyunturas se desprenden

hacen un leve sonido de silencio

de hojas secas

y se dilatan las pupilas

las manos de los invitados van limpiando esas bandejas con

las yemas de los dedos y el sol vuelto nombre vuelto

ojo tapiado por mantos

cae indeciso

entra indeciso

por qué tiras de mis cabellos más largos con tanta furia

por qué llevas mi cuello hasta el suelo para que sirva

de alfombra de los pasantes

a los que bailan agachándose

a los que bailan creciéndose en las zarabandas


El golpe

el tambor sincopado

es el puñal magnífico que desmiembra una vez más a la

misma mujer de cristales azules

a la misma mujer de tez suave de tez como llanura


Las caballerías avanzan

las formaciones de banderas ahora

sobre las cabezas de los invitados como penachos reales

avanzan

cuando tú señor entierras la rodilla en el fango

y proclamas que es la tierra más bella más hermosa

alguien creyó ver

alguien entre los bandidos

alguna lágrima

alguien entre los tripulantes te sirvió también las vísceras de

indios reales

y yo aprendía a escribir con manchas de vino

con uvas sobre mis labios

sin saber aún de la ceniza de los semitas

arrojada por las chimeneas desde los lugares terribles

donde la humanidad se nutría de carne

Ángel

ángel nuevo

tus pechos llegan a mi boca

y mi lengua juguetea con tus líquidos

pero el peso de tus alas

no recae sobre mi raíz para hundirme en esta tierra

mi raíz está torpedeada a través del mar

y busca

hurga

un nuevo pedazo de mineral de roca

que vuelva diseminada hacia el cielo

ángel

vehículo espacial

embarradas tus manos por diversos petróleos

escribes las firmas de los crímenes sobre mi espalda

sonreímos todos

cuando una vez más tiras de mi cabellera señor

para barrer el piso

para que mi cuello sostenga como un hilo tenue

el paso de tus invitados




Isel Rivero

El Banquete


Colección Genialogías


Ediciones Tigres de Papel


jueves, 5 de septiembre de 2024

UN POEMA DE ELISABETH MULDER EN SINFONÍA EN ROJO

 






SOY




¿Adónde iré que vaya sola,

si siempre voy conmigo?


No temo viento, tierra y ola,

que soy yo mi enemigo,

el sol que me arrebola

y el fuego en que me abrigo.


¿Adónde iré que vaya sola,

si siempre voy conmigo?


Amor, Dolor, Fracaso y Muerte,

¡yo jamás os temí!

No tengo miedo de la suerte,

tengo miedo de mí,


que soy la sima y el desierto

y el espejismo en que se abisma

la fría imagen de ese muerto

que soy yo misma.


No odio a los otros;

me odio a mí,

que soy mi enemigo,

la mano que enarbola

la fúnebre bandera

con una calavera

que maldigo.


¿Adónde iré que vaya sola,

si siempre voy conmigo?


¿Cómo a la luz marchar

si por acaso

un día la luz me nombra?

¿Cómo a la luz llegar

si yo a mi paso

voy creando la sombra?


De nadie desconfío,

mas de mí sí

que soy yo mi enemigo.

El horror me aureola

cuando el paso prosigo...


¿Adónde iré que vaya sola,

si siempre voy conmigo?


¡Liberación! ¡Liberación!

¡Ser otra bajo otro prisma,

y renacer y transformarme!

¿Qué hacer para librarme

de mí misma?


Mas si debo anudarme a mi destino

sobre los hombros, cual pesada estola,

y fiel a su mandato sigo y sigo,

por cualquier senda y por cualquier camino,

¿adónde iré que vaya sola,

si siempre voy conmigo?




Elisabeth Mulder

Sinfonía en rojo


Colección Genialogías


Ediciones Tigres de Papel


jueves, 14 de marzo de 2024

CUATRO POEMAS DE NONI BENEGAS EN ESE ROCE VIVO

 






Y volví a tu tierra,

y serena

¿era tierra o etiqueta?


Puro nombre

pura estepa

llegar allí


esa otra orilla del planeta.


―――――――――――


Y fui mi centro

y viniste


y paseamos

tan heridas


que no hubo

compañía

que separarnos

pudiera.


―――――――――――


Allí anduvimos la lluvia

el fog, la noche, la bruma


el día con su alcancía

la tarde y su revelación

la voz, un desparpajo: puro eco

de otra que me sostiene

como un hilo de balero,


siempre inversa

la versión del cielo cuelga

y la del suelo es nieve o nube,

siempre siempre

despareja,


ni me caigo ni tu flotas

así vamos, vuelve o viene

el espacio en otro espacio.


―――――――――――


Qué dulzor se me atraviesa

qué fragor tu continencia


ahora libre de violencia

ahora pura calma chicha


ya sin tiempo, sin fijeza

en un final que traviesa

diste vuelta a tu favor


y quedaste, pura estela

liberada del reloj.




Noni Benegas

De ese roce vivo


Colección Genealogías


Ediciones Tigres de Papel


martes, 13 de febrero de 2024

MARÍA UN POEMA DE MILAGROS LÓPEZ EN AULA

 






MARÍA



María hace filigrana del amor

para vestir las noches

con el sesgo de unos ojos

que no brindan respuesta.

En el breve descenso

entre cuna y desaire,

pierde los múltiples nortes

de su nombre, forra vida

con luces y ensueño,

ladrillos de humo

sobre miradas de soslayo,

futuro en plastilina

de pantallas y novelas.

María, en un cuarto sin hermanos,

se evade sobre los cinco

segundos del estío,

se fortalece entre libros,

pértiga sobre sus progenitores.

Con estas granadas del empeño

no habla montaña

que no disuelva su sal,

no habrá zanja

que no supere

el derroche de su abrazo.




Milagros López

Aula


Prólogo de Dionisia García


Tigres de Papel


jueves, 21 de diciembre de 2023

TRES POEMAS EN PROSA DE GRACIELA BAQUERO EN CRÓNICAS DE OLVIDO

 





4


Hay veces que temprano bajamos hasta los jardines del Prado y asistimos al aseo de los mendigos. La fuente, el jabón escaso, las mantas desplegadas sobre el césped. El hombre y el peine desdentados, un grupo de turistas japoneses cruza fotografiando la escena, milagrosamente, sin vernos. Un hombre dobla su abrigo satisfecho de supervivencia. La anciana intenta salvar la profundidad de un charco; se empeña y lo consigue. Hay una mujer pintándose los labios guiada por el espejo de un automóvil y un muchacho se picotea el cuerpo como un pájaro hacendoso.

La mañana cuaja en estos quehaceres y mientras el frío se apacigua, Olvido y yo desayunamos el zumo de una naranja amarga.




13


Olvido alimenta a una cría de pájaro con su boca. Pico contra pico, ambos conscientes de su posible agresión.




38


Olvido sabe escuchar las voces de los muertos. Por ello nos adentramos en el bosque hacia el lugar donde encontraron a la niña perdida.

Siempre tengo miedo cuando ella se ocupa de estas cosas y voy tras sus pasos, dando tumbos, por la fragilidad del mundo y su frontera. Llegamos. Olvido toma asiento en el preciso lugar del hallazgo y como un animal que sobrevive a todos los diluvios, toca, huele, atenta hasta dejar que la niña muerta hable por su boca y diga:

«Hace días que llueve y la tierra resbaló por mis pachos hasta dejarme el cuerpo al aire... La tierra dura me lastimaba, pero el agua hizo de ella un barro fino que me dejó salir... He pasado el tiempo sin saber que había muerto... Llevaba días aquí desencontrada, con la carne dispersa entre los helechos y las piedras... Entonces no ser más que el silencio de este bosque... La violencia cesó cuando la muerte vino..., y ahora dejadme en paz y tapad,e, no me gusta estar así delante de la gente».

Olvido hace silencio después de aquel discurso embrionario. La toco y la regreso. Silencio, hasta que con claridad percibo sus señales.

Entonces, tapo con los labios el agujero de su boca mientras arropo con mi abrazo el cuerpo de mi Olvido y, como si de un Lázaro nuevo se tratara, hago que se levante y ande.




Graciela Baquero

Crónicas de Olvido


Colección Genialogías


Ediciones Tigres de Papel