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martes, 17 de febrero de 2026

TRES POEMAS DE LA MIRADA DE JOSÉ ÁNGEL CILLERUELO

 






ASCIENDO, DE paseo, hasta el mirador de

las palabras. Una colina sobre el paisaje donde

se pueden leer con facilidad las voces que amo:

horizonte, crepúsculo, bosque, águila. Las

recito al reconocerlas, y cuando ya las he con-

vertido en sonidos armónicos, busco nuevos

vocablos escondidos dentro de las palabras que

he leído. Así en madriguera descubro tejón, y

dentro de un nido imagino los polluelos par-

lanchines. Y en el interior de estos términos

encuentro otros minúsculos, aún más delica-

dos, como púa o ala. Luego, desciendo por el

sendero pletórico de significados, con el libro

de la tarde bajo el brazo.




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LOS LIBROS. Conozco su tipografía, el tacto,

las ilustraciones de la cubierta. Los saludo con

la mirada cuando paso delante de los estantes.

Sé cómo se sienten con solo evocarlos, su tris-

teza o sus gozos. El gesto de rebeldía de cada

personaje. La forma de afrontar los silencios de

la protagonista. Qué adjetivo acompañaba qué

sustantivo. De vez en cuando, al contemplar-

los, cualquier detalle reaparece dentro de mí

con solo ver un título. Y junto a lo evocado,

también regresan el color del cielo, la estación,

las ropas de casa, la música que elegí y qué

soñaba cuando lo leía.




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EL POEMA que compone con palabras que

dicen contiene en su interior otro poema com-

puesto con vocablos que aluden. Y a su vez, este

poema guarda dentro de sí otro integrado solo

por sonidos que susurran, en lo recóndito del

cual un rumor de oleaje sustituye a la caligra-

fía. Y entre las olas de este navega otro poema,

a modo de barca impulsada por el viento, que

la luz transforma en resplandor. Y sumergido

en este poema burbujea otro con las palabras

hechas de aire y de anhelo que los peces rodean

con abulia y las algas decoran con exuberancia.







José Ángel Cilleruelo

La mirada


Antología esencial


Fondo de Cultura Económica


lunes, 25 de septiembre de 2023

CINCO POEMAS DE LA CASA DE LEER EN LO OSCURO DE MARIA AZENHA

 


 

 

 

   La casa de leer en lo oscuro

 

 

El poema es un cuarto oscuro

donde entras en soledad.

 

Más negro aún el aposento

donde habita tu cadáver.

 

 

 

                La noche de europa

 

 

 

Toda violencia busca el disfraz

de una virgen perseguida por

un loco.

 

Auschwitz es un perro que muerde el poema

triunfante de ruina.

 

Su verso de salida es un emperador muerto

que busca oro entre los restos.

 

 

 

Migración

 

 

 

Han limpiado nuestros labios con el polvo del desierto.

Cada uno que sale se lleva las últimas palabras.

 

 

 

                        Europa

 

 

 

Es una muerte extraña.

Se le oscurecen los brazos.

El cielo es siete veces huerto.

El suelo,

un hilo de plomada.

 

Una gruta reclinada en su hombro

navega dentro de un túmulo.

 

Llueve desesperadamente.

 

Llueve de nuevo.

 

 

 

Inscripción recuperada de un naufragio

 

 

 

Invoco el silencio azul

la gruta más sagrada

bajo el agua del mundo

 

mi corazón

en silencio

 

mi corazón azul

 

 

 

Maria Azenha

La casa de leer en lo oscuro – A casa de ler no escuro

 

Traducción de José Ángel Cilleruelo

 

Ediciones Trea


viernes, 24 de marzo de 2023

BIBLIOTECARIO DE ESTANTES VACÍOS Y OTROS DOS POEMAS DE TAPIA CON MIRLO DE JOSÉ ÁNGEL CILLERUELO

 


 

 

 

BIBLIOTECARIO DE ESTANTES VACÍOS

 

 

Aprende de memoria los ritmos y los bailes

con que se agita el corazón del álamo.

 

Estremece la piel de las aguas tranquilas

alborotándolas con vanos sueños.

 

Modifica el perfil de las dunas. Devasta

los castillos de naipes sin piedad.

 

Tuerce primeras citas hacia el abismo. Elogia

solo la terquedad de las paredes.

 

Va sin invitación de casa en casa. Entra

por las ranuras. Tiembla. Insiste. Se queda.

 

 

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POÉTICA

 

 

Collar de nubes y el silencio áptero

de los domingos, casi con nostalgia

de las prisas por alcanzar el tiempo.

 

Haré al horno la pierna, con patatas,

se irá dorando con el día, lenta-

mente, mientras preparo un gran bizcocho.

 

No importará que los olores, juntos,

se esparzan por el piso. La ventana

aportará el aroma del otoño.

 

Extenderé el mantel, pondré las copas,

en el centro un jarrón de flores. Todo

tan hermoso para que nadie venga.

 

 

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CÓMODA CON INSECTOS

 

 

Una cisterna que gotea,

el hollín de la luz cuando traspasa

los cristales, hedor a olvido,

gorjeo de una radio mal

 

sintonizada hace tiempo,

desde cuando bailábamos los sábados

por la tarde en el comedor,

inmortales los dos, la vida.

 

Una ventana que no encaja,

dejadez y abandono en todas partes

donde mire. Las emisoras

 

de la ciudad radiaban música

la noche entera. Imaginábamos,

insensatos, que aquel era el final.

 

 

 

José Ángel Cilleruelo

Tapia con mirlo

 

Prensas de la Universidad de Zaragoza