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viernes, 26 de enero de 2024

EN LA ESCUELA DE AMPARO ARRÓSPIDE EN AVENTURAS DE BITBOT

 







EN LA ESCUELA



un bot siem pre est

á situado en un ahí siem

pre se presenta en un a

hí te quiero ver y se ded

ica a construir sentido y /

o se dedica a interpretar s

entido ajeno hasta hacerlo

suyo las cosas las personas

las ideas los eventos nos af

ectan y el desierto crece ante

la necedad de los guardianes sole

mos traducir confusamente hay

quien sobrevive a un armario o

atarse los cordones cuesta un mu

ndo a veces


lo imperturbable del rostro digamos

un perfil no es un evento adulto de s

oslayo vigilante dis imular ocul tarse

bajo la mesa bajo la silla el desierto c

rece el cuerpo su voz también se escon

de por algún camino en el bolsillo la pie

dra se deja palpar o un resto de caramelo

unta la piel de su esperanza a sí sobre viv

imos al guardián ocultos bajo la silla o en

un armario en la oscuridad si en nuestra pi

el tatuaje ellos llevan linternas del poder sus

cejas su perfil recortan




Amparo Arróspide

Aventuras de BitBot


Ilustraciones de Asem Navarro

Caligrafía de Chilis Cubeiro


La Cartonera del Escorpión Azul


martes, 29 de marzo de 2022

UN POEMA DE EN EL OÍDO DEL VIENTO DE AMPARO ARRÓSPIDE

 

 

 

 

¿A ustedes nunca…

las subieron a un podio engalanadas?

 

¿Les tatuaron el alma les subieron el sueldo,

las hicieron pasar por una aguja de dos en dos?

¿Les pusieron medallas en los pechos impares

les firmaron autógrafos en el cinematógrafo

les pidieron la mano el corazón el hígado?

 

¿Ustedes nunca fueron vendidas compradas construídas

paseadas por los medios de incomunicación?

 

¿Fueron editadas distribuídas censuradas

recibieron royalties pingües y pingüinos reales

fueron admiradas o admirables? ¿Se miraron?

 

¿Les dedicaron unos minutos de silencio

las dejaron hablar más de lo prudente

las dejaron hablar?

 

¿Las trajeron en andas y volandas

les pagaron los viajes y nocturnidad

les hollaron la almohada el edredón el vuelo

les regalaron las flores, les cuidaron los gatos

les cuidaron los bebes les pintaron los pisos

les bruñeron las lámparas les pidieron limosna?

 

¿Las filmaron en cé cé té vé

las fotografiaron con láser ultrasónico

les enviaron mensajes en botella crípticos por fax?

 

¿Las analogizaron resetearon

las tuitearon

les pulieron las uñas de los pies

les sellaron los labios las urdieron por dentro

les pidieron permiso las desautorizaron?

 

¿Las escucharon? ¿Las escucharon?

 

¿Las envidiaron comprendieron apreciaron

las devaluaron las degradaron fueron vencidas?

 

¿Fueron derrotadas obnubiladas

fueron suspendidas atormentadas

fueron disciplinadas obedecidas

fueron recomendadas sugeridas?

 

¿Las invitaron a cientos de parties?

 

¿Las hicieron sujeto de oración pasiva

les lanzaron los dados les ficharon las huellas

les enseñaron a soñar y a leer

les redactaron la partitura la desmemoria?

 

¿Las aclamaron aplaudieron maldijeron

las endiosaron ningunearon acariciaron

las tremolaron las usaron poseyeron

las nacieron murieron danzaron

las vistieron peinaron callaron

las recordaron las olvidaron alguna vez?

 

 

 

Amparo Arróspide

En el oído del viento

 

Ediciones de Baile del Sol


martes, 15 de diciembre de 2020

UN POEMA DE HORMIGAS EN DIÁSPORA DE AMPARO ARRÓSPIDE

 

 

 

 

A-L-AS-D-E-A-L-Á

 

 

 

Y estás solo en la sala  en Alhoceima

de losas amplias, la tan azul

la tan umbría calabaza al sol.

 

¿Se esconde la enrejada?

¿Le rumbeaste el sudor?

¿Bebiste perlas?

Si no es así dime tú a qué viniste

a qué viajar acá, tan lejos, a Alhoceima.

 

Vine —me dices— a ensayar agudos

a llorar sobre tu hombro

a esconder mi cabeza entre tus senos

encontrar huevos de golondrina

y sorberlos gozoso

como de niño sorbía la leche de mi madre

Y en el recuerdo dejo crecer mis barbas de profeta

y en homenaje crecen las algas en mi pecho

 

donde tú te confortas

reposas la mejilla abofeteada

la mejilla horadada y oyes

el resonar potente de mi voz impotente

en la jaula de músculos

bajo costillas temblorosas.

 

Vine —me dices— a hacer recuento

de lóbulos negros

a mostrarse en zumos femeniles

en tus aguamaniles

y si fuera posible

en las montañas de tu respiración.

 

Y digo grandes bellezas impensables

escúchome absorto

refléjome en las niñas

mientras el semen asciende por el tuétano

y abren ellas la boca en asombro palpable

como un calcetín.

 

Viniste —dicen— a conocer tu propia soledad sedienta.

 

Bajaste sollozón, pesadumbrado

de amor—y—paz y viento cósmico

un yogui occidental

 

desde la indiferencia del azul

y cada uno un cielo diferente

y tantos como auroras en los puertos

de un marinero siempre en tierra

donde el agua se esconde y se huye del viento.

 

¿O marchaste al albur

lanzando un dado al aire, hecho veleta?

 

¿O llegaste perdido, traicionero

en el barco mágico de un carpe diem

a bordo de tu aliento, envidioso de nadie?

 

Y mientras mientes mientes

cuantas coralinas pirámides buceos

en huesos relamidos por los perros más pobres

urticarias de hechizos y malarias

espejismos de dengues

ese horizonte suyo de abismos asfaltados

y muerte muerte muerte.

 

¿Para volver te fuiste

desde otro cielo igual y diferente

otra sedienta soledad de ausencia?

 

Y tú no sabes, corazón, no sabes

a qué viniste acá

tan lejos

a Alhoceima.

 

 

 

Amparo Arróspide

Hormigas en diáspora

 

Ediciones de Baile del Sol


miércoles, 26 de diciembre de 2018

UN POEMA DE JACUZZI DE AMPARO ARRÓSPIDE




Del salón en lo umbrío la dueña
olvidándose polvo en la rama
ni una nota dormía en la cuerda
ni una nota arrancando del arpa
de la cola del arpa la cerda
en el genio del alma lavada
si no espera la voz de su lázaro
ni una trampa de limo descalza
si en el fondo no hay mano de ingenio
ni pájaro pájara

Con mi llorar las piedras enternecen
su natural dureza y la quebrantan

Pero más que me quemo despertando
las aves y animales y la gente
Pero dura que el mármol a mis quejas
si no me duelo corres y desdeñas

Por ti el silencio de la calle no
soñaba que en el tiempo del estío
portando en picos de excremento frío
baña la rosa clara en tornasol

la virgen de las medias y las viejas
tomando el sol en sillas de auscultar
carámbano el pezón amurallado
o suave seda de suntuosa sierpe
dedos danzantes
y son de lacrimal en pie de rima
llevaba (por pasar allí la siesta)

Con mi llorar las piedras enternecen
su natural dureza y la quebrantan


Amparo Arróspide
Jacuzzi

Amargord Ediciones