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martes, 1 de septiembre de 2020

(ANTI) EPITAFIO UN POEMA DE ANA TAPIA


 

 

 

(ANTI) EPITAFIO

 

 

Pobre siglo veinte

que ha visto morir tantas culturas

que ya nadie recuerda.

 

Yo nací en el siglo veinte. Eso me gusta.

Es como haber estado en los postres

de una última fiesta.

 

La fiesta del olvido de los hombres

y las lenguas

la finalización de una batalla

sin principio.

 

El siglo de la voz de las mujeres.

La muerte de bastantes tradiciones.

 

Pobre siglo veinte

vapuleado por nuestra tristeza.

Yo nací en él. Nací en él.

Y le he sobrevivido.

 

 

 

Ana Tapia

El polizón desnudo

 

El Gaviero Ediciones


martes, 19 de diciembre de 2017

SALVAJE UN POEMA DE DOROTHEA LASKY






SALVAJE

Todo es salvaje aquí
Todo lo que rodea al verde
Serpientes, linces, zorros
Las flores moradas parecen salvajes
Yo soy salvaje
Mi marido me encierra en su habitación para que no moleste a los vecinos
Lo más salvaje de mí es mi arrogancia
Que se transforma en ira
A través del lenguaje
La gente deposita mucho en el lenguaje salvaje
Deambulo como un animal
Entre las colinas
El camino civilizado, el sol naranja
¿Debo mencionar a Dios en este poema?
Dios es salvaje, y no humano
Y cuando la gente vuelve humano a Dios
Él te mira fijamente desde los ojos de un oso
Y golpea su terrible pecho peludo
Y ríe a carcajadas en las estrellas
Oh noche misteriosa y púrpura
Rocas brillantes
Ninguna de ellas es un pecado
En su falta de humanidad.
Por qué resulta entonces tan horrible mirarme,
Con mi cabello salvaje
Y mi pecho peludo
Y mi boca


Dorothea Lasky

Hola mediodía – selección y traducción de María Ramos
El gaviero ediciones


lunes, 10 de julio de 2017

LA PESCADERA MURIEL UN POEMA DE MARÍA ELOY-GARCÍA






La pescadera Muriel


vives del hielo para conservar lo que muere fácilmente
en tus manos se deshacen las espinas dorsales del mundo
me sacaste del océano
capté el anzuelo de la muerte
comí el gusano que me diste
en el cubo en el que iba sedal al cuello
tan invertebrada por tu mano
otros gemían en estertores finales
golpeaban con todas las aletas
pensaban en sangre sólo en sangre
nos pusieron en el hielo mostrando abiertamente
el espectáculo subacuático del desastre
pasamos a ser ya muertos los tan perecederos
y con esa misma mano que cortó la cabeza
y que arrastró nuestra espina tan frágil
ofrecías gentilmente la terrible mercancía
porque la muerte reciente es para ti
una garantía de la máxima frescura


María Eloy-García – Cuánto dura cuanto

El Gaviero Ediciones