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viernes, 16 de enero de 2026

BIENES DE MARI LUZ ESTEBAN EN EL MANIFIESTO DE LAS MUJERES VIEJAS

 






bienes



tenía desplegadas sus cosas

por toda la casa


unas pocas joyas en un caja de madera,

el collar que le regalaron sus colegas en la jubilación,

unos pendientes buenos, el anillo con la esmeralda que

[le regaló nuestro padre,

la mantilla que había llevado a misa

y los pañuelos con sus iniciales bordadas

encima de los camisones de encaje


todos sus muertos descansaban en paz

bien rodeados de parientes y amigos

en la caja de colacao gris metálica

donde guardaba recordatorios y fotografías en blanco y negro


los manuales de los electrodomésticos y las facturas

se iban acumulando en el cajón de la cocina,

las recetas y notas pequeñas

escritas con letra de maestra

esparcidos por aquí y por allá,

y la cafetera italiana


el jarrón de cristal y la planta gigante

de hojas verdes que dura todavía,

las novelas de Ana María Matute,

Carmen Martín Gaite y Agatha Christie


la vajilla que compraron al casarse,

las agujas de punto de hierro, ovillos viejos de lana,

manteles y servilletas de punto de cruz


ahí vivo yo, en el regazo de todos esos objetos




Mari Luz Esteban

El manifiesto de las mujeres viejas


La oveja roja






lunes, 31 de agosto de 2020

LA MUERTE DE MI MADRE ME HIZO MÁS LIBRE DE MARI LUZ ESTEBAN


 

 

 

La muerte de su madre la hizo más libre

 

 

Sus fervientes discusiones de años y años son el

punto de partida.

 

En el cara a cara con ella comenzó a aferrarse a

sus ideas, a construir su propio mundo. Contra

ella pero, de alguna manera, con su permiso,

ahuyentando el miedo a los regaños, ensanchó su

capacidad de decisión.

 

En ausencia de la madre, liberada ya de justificarse

ante ella, fue más libre.

 

Y ahora, en la cruda urdimbre de la añoranza y la

libertad, sabe que su madre la parió por segunda vez

el día de su muerte, y la obligó a mirar a su hijo.

 

Y ahora, al mirar a su hijo, se le ocurre que acaso su

muerte será también abono de libertad, y pensarlo,

debe reconocerlo, le provoca un agudo dolor en el

vientre.

 

Mientras tanto, lo acaricia y lo mima, comparten

risas y lecturas, y discusiones apasionadas,

inclementes. Con la esperanza y el temblor de que

también el hijo aprenda así su libertad.

 

 

—————————————————

 

 

Al morir mi madre

su ausencia

tomó la forma de una niebla fina

ante mis ojos

una neblina que fue mi compañera

durante meses, años.

 

Al morir mi madre

el fuego heló mi corazón y

mis extremidades se adormecieron

con el crujido de la metamorfosis

que había de llegar.

 

 

—————————————————

 

 

Pero,

lo confieso,

la muerte de mi madre me hizo más libre

para poder reinventar mi propio camino

¿qué otra cosa es la vida?

en el dolor de los dolores

¡ay, misterio de las paradojas!

me regaló la posibilidad

de nacer por segunda vez.

 

 

 

Mari Luz Esteban

La muerte de mi madre me hizo más libre

Amaren heriotzak libreago egin ninduen

 

Traducción de Mari Luz Esteban con la colaboración de Eva Fernández y Miren Agur Meabe

 

La Oveja Roja