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lunes, 8 de enero de 2024

CAVALO MORTO ES UN LUGAR QUE EXISTE EN UN POEMA DE LEDO IVO DE JUAN CARLOS MESTRE

 






CAVALO MORTO es un lugar que existe en un poema de Lêdo Ivo.

Un poema de Lêdo Ivo es una luciérnaga que busca una moneda perdida. Cada moneda perdida es una golondrina de espaldas, posada sobre la luz de un pararrayos. Dentro de un pararrayos hay un bullicio de abejas prehistóricas alrededor de una sandía. En Cavalo Morto las sandías son mujeres semidormidas que tienen en medio del corazón el ruido de un manojo de llaves.




CAVALO MORTO é um lugar que existe num poema de Lêdo Ivo.

Um poema de Lêdo Ivo é um pirilampo que procura uma moeda perdida. Cada moeda perdida é uma andorinha de costas, pousada sobre a luz de un para-raios. Dentro de un para-raios há um bulício de abelhas pré-históricas ao redor de uma melancia. Em Cavalo Morto as melancias são mulheres semiadormecidas que têm no meio do coração o barulho de um molho de chaves.




Cavalo Morto

de Lêdo Ivo y Juan Carlos Mestre


Traducción del poema de Lêdo Ivo, Javier Gil Martín

Traducción del poema de Juan Carlos Mestre, Teresa Cabañas


Ilustraciones y caligrafía, Juan Carlos Mestre


Cartonera del escorpión azul


martes, 1 de enero de 2019

ASAMBLEA UN POEMA DE MESTRE DE MUSEO DE LA CLASE OBRERA




asamblea


queridos compañeros carpinteros y ebanistas
les traigo el saludo solidario de los metafísicos
también para nosotros la situación se ha hecho insostenible
los afiliados se niegan a seguir pagando cuotas
a partir de este momento la lírica no existe
con el permiso de ustedes la poesía
ha decidido dar por terminadas sus funciones este invierno
no lo tomen a mal
pero aún quisiéramos pedirles una cosa
mis viejos camaradas amigos de los árboles
acuérdense de nosotros cuando canten la internacional



Juan Carlos Mestre
museo de la clase obrera

Calambur editorial



domingo, 26 de octubre de 2014

LA VIDA ES PURO AMOR

La ría del Nervión, en octubre de 2014 por Pablo Müller




«…la poesía, cada pluma arrancada a las alas de un
ángel, es la semejanza de una casa en el aire, …»
Juan Carlos Mestre – La poesía ha caído en desgracia

Un libro llega desde la Argentina,
trazo, palabra, techo,
fulgor y ciencia,
saber es un callejón oscuro aliado de los tejados,
no llegan los pájaros temerosos,
— se esconden de los felinos entre las últimas flores —
bondad es bondad,
hijo, la crueldad a la que te abres
son los gatos y su hambre,
una vida es puro amor,

una vida.


lunes, 1 de septiembre de 2014

MEMORIA DEL OTRO


Algeciras, agosto de 2014 por Pablo Müller


«A la muerte, una puerta abierta.»
Juan Carlos Mestre

A Felixa Pineda López, luego Gertrudis, según resolución del juzgado de Estella, dejo la rama verde de las estrellas de julio, el último disparo del cañón del sur, y un viaje en ferrocarril para llegarle tarde, como siempre, al entierro.

A la puerta del cuartel entrado en años, los soldados son de plomo terminado y donde las tabernas queda el dinero de las hambres y las sedes, no queda la playa, ni las calles en línea, ni las plazas junto al puerto, han edificado soluciones.

Al revés de la memoria le han puesto el agujero de los expolios, ya no tengo el uniforme del miedo y de la rabia, y aunque he engordado no le reconozco el pasado: es de otro — y el mismo.




jueves, 21 de febrero de 2013

UNA VENTANA TIENE LUZ Y CRISTAL Y AMBOS ESCONDIDOS



Playa de Azkorri, en diciembre de 2012 por Pablo Müller



«Y en esto las musas no tienen obligación alguna»
Juan Carlos Mestre

Una ventana tiene luz y cristal y ambos escondidos.
El cristal es del mismo material que la noche.
A la noche no es obligatorio el descanso ni la ruina.
Hay quien anda por el humilde camino de tierra y mira arriba alto hasta la náusea.
Hay quien cambia un paso por un tropiezo con el estómago.
Los pasos tienen más parientes entre las tijeras que entre los domadores.
En contra de lo pensado nunca una viuda es del color de lo negro, son azules de muchos colores, algunos nuevos a la espera de nombre.
En contra de lo pensado un color nuevo es nuevo incluso sin palabra que le nombre.
Esta es noche de cuchillo y vómito y tú debes alejarte de la sombra por mucho que te diga su razón y su número de identificación fiscal.
Nunca discutas con una musa la categoría de tu entendimiento:
no tiene la musa obligación alguna en ello,
no tiene la musa cuchillo con que defenderse.


viernes, 14 de diciembre de 2012

LA NOCHE ADIVINA AL HOMBRE





Puerto, Santurtzi, diciembre de 2012 por Pablo Müller


“La noche adivina al hombre, hace señales a la mujer, allá tú”
Juan Carlos Mestre.

Uno

El libro se publicó en el 2007 pero recuerdo haberlo comprado varios años antes.
En el censo de las piedras no hay más dueños que los ermitaños.
A la manera de los puercoespines fuimos felices.
Una operación quirúrgica innecesaria produce un muerto innecesario y el consiguiente incremento del Producto Interior Bruto.
El Producto de la codicia tiene el interior desalmado.
El interior de los brutos son las guaridas de los matarifes.
En verdad: ¿son necesarios los matarifes para salvaguardar la felicidad?

Dos

Antes de ser Pablo Müller leí un poema sin la ayuda del diccionario: decía canción y decía soldado.
Pablo Müller tiene miedo a los soldados: a los propios y a los ajenos, cuando él lo era se odiaba a si mismo, luego dejó al recuerdo que alimentara al odio en el tiempo…

Hasta que el aullido de los soldados jóvenes que salían de noche de la ciudad de Mostar,
en el verano de la última ofensiva para liberar las montañas,
le devolvió el dolor a la cara,
la lágrima de lado,
la ciudad sitiada,
la vergüenza del lloro,
la cara del dolor,
el lado de la lágrima,
el sitio yermo de la ciudad vacía,
el lloro vergonzoso,
y otra vez,
el grito del soldado joven,
la respuesta del soldado de al lado,
el autobús viejo,
la noche pequeña,
el odio a si mismo,
la dirección contraria,
y por qué le recibía una ciudad que enviaba a sus jóvenes a morir en los montes.

“No hay, hermano, ninguna versión definitiva sobre la noche,…”
Juan Carlos Mestre.


jueves, 6 de diciembre de 2012

LA CIUDAD ES EL TERRITORIO DE LAS OBRAS







Ciudad de Valladolid, agosto de 2012 por Pablo Müller




“Ya ni el propio cuerpo que llevas puesto te pertenece, estás cansado y duermes”
Juan Carlos Mestre


La ciudad es el territorio de las obras y de las manos.
Las manos son necesarias para calcular las distancias con los metales.
Los metales son los lápices con los que se dibujan las jaulas de los pájaros.
Una jaula de pájaro es alegría cuando nada la ocupa.
Los músicos son una forma de solidaridad con los pájaros.
Los pájaros y los automóviles tienen antiguas disputas y se acumulan agravios con la avidez de los especuladores.
Los vehículos con motor construyen la ciudad del no y de las expulsiones.
Las expulsiones son el fracaso de los árbitros y de los maestros, como la cirugía es el fracaso de la medicina.
Las autoridades son la confusión.
Quién confunda a los metalúrgicos recibirá los saludos por la tarde de los pájaros.
Los bienes comunales son como las palabras de los niños cuando juegan.
Hay también depredadores que no son animales de compañía.
La compañía es además una mujer que se desnuda.
Ahora es una tarde de musgo: la última del verano.
Ahora es una verdad a medias, la mejor de las verdades.
Los domingos son los días para el descanso de los barcos.
La compañía es además una mujer que se desnuda.
La noche es el momento del descanso para nuestras palabras, dice el escéptico en la asamblea de las noches.
La ciudad es el territorio de los cuerpos, los propios y los ajenos.



sábado, 24 de noviembre de 2012

"EL TELÉFONO MÓVIL QUE SUENA EN LA SEPULTURA"



Iguazú, en agosto de 2005 por Pablo Müller



“el teléfono móvil que suena en la sepultura”
Juan Carlos Mestre

Pablo Müller duerme con el diccionario en la mesilla de noche:
— diccionario dolor-castellano; castellano-dolor —
Los poetas ingleses se pasan el martes a la clandestinidad.
A las mañanas de sábado su diccionario sirve para traducir el secreto:
— secreto-castellano; castellano-secreto —
Los náufragos conocen de memoria las singladuras de los disturbios.
Los disturbios acumulan serias condenas a los viajes.
En el aeropuerto de Iguazú Pablo Müller se encuentra con los hijos del hombre que nació en la misma casa que su abuelo.
En la casa del abuelo había un diccionario para traducir lo fraterno al castellano.
En el castellano falta la palabra escorbuto y hay quien pretende la cesión de la palabra piedad a un idioma de centro europa.
En las marejadas los mares anuncian a las montañas su propósito de enmienda.
Nunca un barco estuvo tan lleno de trayectos cansados.
Nunca los trayectos tuvieron tantos niños salvajes y ahora entiendo como esta piedra es la lágrima de hace unos años.
Me ha costado.

“El pez no sabe que existe el agua”
Juan Carlos Mestre



La casa donde nació el abuelo de Pablo Müller, de su archivo.




jueves, 1 de noviembre de 2012

"EL LENGUAJE ES UN HECHO CRUCIAL PERO NUNCA DEFINITIVO" JUAN CARLOS MESTRE


Con los primos en la nieve, del archivo de Pablo Müller



“El lenguaje es un hecho crucial pero nunca definitivo.” En cuanto sigas leyendo La bicicleta del panadero entenderás el porqué. Prosigue Juan Carlos Mestre: “Mi trabajo ha consistido en amar día sí y día también a una señora muy alta…” Y espero que el tiempo del verbo no remita a una ruptura sentimental.
Las encuestadoras recogen a las niñas en las piscinas y les dan bocadillos de abrazos y maleza. Las niñas en las piscinas beben el refresco prófugo del final de la infancia. Al final de la infancia hay un mantel de cuadros y encima todas las calabazas de enero.
Al final de la infancia podemos encontrar “Un anodino poema sentado sobre el crepúsculo” que nos advierte que “No quisiera ser descortés e importunarles con mi biografía”, pero la biografía de uno es la conciencia escrita, y en todo caso el poeta no es descortés ni importuno, porque para escucharle hay que abrir primero el libro. Y como lo hemos abierto hemos leído: “…pero en caso de que pudiera demostrarse que todo el pensamiento acumulado en los libros ha sido soplado silbado cantado al oído del adorno de los pájaros de lo antiguamente…” y en esa constatación, o al menos duda, entiendo a los pájaros de lo antiguo que manejan la información privilegiada de las palabras. el resto desconocido del ADN que no pasa el día en el trabajo sucio de las proteínas, y nos devuelve la otra percepción del hombre que dijo poesía, que dijo peso, que dijo memoria y después fue desalojado por los sicarios de la palabra única. “La poesía pesa más que la memoria que desaloja”
El peso de la poesía es mayor que el de la memoria desalojada para su manufactura… entonces ¿qué se añade?
Se añade la conciencia. Y con ella la voz de protesta con la que acaban los poemas, hecho comprobado, establecida su veracidad, para añadir que el mundo ha llenado de dolor los bolsillos de los nuestros, y a su muerte, sus vivos les debemos el vacío: poner con cuidado y en orden el dolor sobre la mesa del velatorio. Los poetas, como Juan Carlos, toman la palabra y lo incluyen en el inventario.
“No hay casa grande para la madre del olvido…” Madre Nieve nació en la casa grande frente al llamado palacio, al que entraba con la agachadura de los sirvientes… Así se hereda la servidumbre en las estirpes: a los palacios y al dolor de Pablo Müller.

Declara Juan Carlos Mestre que “Los parias y los perros y las aún más fáciles estrellas que bajan a las acusaciones son mis capitanes.” y a esa compañía me alisto. Como me apunto a la espera de “la nieve sobre el padre del sueño…” necesario resumen con que recibir el invierno en la poesía.

 
La bicicleta del panadero.
480 p. 2012.
ISBN 978-84-8359-238-0. 25,00 €.





viernes, 12 de octubre de 2012

ALGUNOS LIBROS TIENEN MEMORIA



Hombres con camisas blancas de fiesta, hacia 1920 en Marañón, del archivo de Pablo Müller



«y los que murieron demasiado jóvenes reaparecen
con sus gafas gruesas para terminar de leer el mismo libro»
Juan Carlos Mestre

Algunos libros tienen memoria. El libro de Manuel de Julio Cortázar se acuerda de cuando nació mi hijo: estábamos juntos. Cien años de soledad recuerda la página donde lo dejó mi hermano a su muerte. Era la 132, de la octava edición del 22 de enero de 1985, de Espasa Calpe, el número 100 de Selecciones Austral. Termina la página con esta frase:

«Más tarde le construyeron un cobertizo de palma para protegerlo del sol y de la lluvia.»

Fiasco de Imre Kertész nunca olvida el 11 de marzo de 2004.
La tumba de Keats de Juan Carlos Mestre del día en que cumplí los cincuenta.
¿A qué edad se empieza a escoger el libro que leeremos a la muerte?


sábado, 6 de octubre de 2012

EL PRECIO DE LAS ESTRELLAS


La playa de Ereaga en septiembre de 2012 por Pablo Müller



«El olvido, gracias por no venir, es un montón de féretros…»
Juan Carlos Mestre

El precio de las estrellas no tiene que ver con el valor de las noches.
La fugacidad es blanca de aerolito y el agosto trigo de olvido que espigar las mañanas de domingo.
En las formas que toman las noches y los blancos, la fugacidad se hace aeronave, una lenta derrota de los satélites convencionales.
El no silencio de los niños hielan los universos que se equivocan de mano.
Las manos conocen el poder de las fauces de la alegría.
Todas las noches los cuentos se ponen en la fila india ante la ventana. Uno de ellos se ríe por la tarde y luego se cuenta en la fascinación de los barcos grandes.
“El huerto del olvido” es el lugar donde aparece por primera vez el niño.
“La frontera polaca” es el último sitio donde paró la estrella descarriada.
Un sinvergüenza tiene más que ver con el ruido que con tu silencio.
Y si hay una silla desde la que cuidar a los hijos, ésta es siempre incómoda.
El periódico se pudre a la velocidad de las rosas.
La silla desde la que cuidar a los hijos tiene la proporción del miedo.
La silla desde la que cuidar a los hijos es tan oportuna como el propósito y la conveniencia.
La abuela recibía el periódico con un día de retraso, aun así al leerlo las noticias siempre eran de un día antes.

«En lo alto de lo correcto se levanta el templo de las medias verdades»
Juan Carlos Mestre

jueves, 27 de septiembre de 2012

COMO SI NO ME HUBIESES MUERTO


Iguazú, agosto de 2005 por Pablo Müller


“como si no hubiera muerto, como si no me hubieses muerto” 
Juan Carlos Mestre

   Domingo Bermúdez subió a un barco hacia mediados de los años veinte del siglo veinte, — pasado siglo — camino de New York. Dejó a la madre muerta, en el dolor al padre, en el miedo a sus hermanos pequeños, pero su hueco era alivio: el duelodolor traspasó el mar atlántico en sus bolsillos.


Las calles, sus nombres y la iglesia, por Pablo Müller



“De espaldas a la historia natural de la felicidad”
Juan Carlos Mestre

   En Suiza ya no hay relojeros. A finales de los mismos años veinte, Pablo Valencia subió a un tren camino de Bilbao para aprender el oficio del tiempo, aun niño, huérfano de madre y de tierra, pues sospechamos, quería ser agricultor o campesino.


Canal de Pollos, por Pablo Müller

 “… No escribas si has hecho llorar
a cuanto sobra de la muerte…”
Juan Carlos Mestre

   A su paso, mi amante se ha desprendido de uno de sus pelos locos: lo ha dejado caer entre las páginas abiertas del libro que leo; — compañía para los versos — Éstos con la alegría del encuentro han crecido hasta el tamaño de los cantos, han crecido hasta la longitud inexacta de una porción de la importancia.


Pollos, Valladolid, agosto de 2012 por Pablo Müller



“La gente honrada ha muerto sin darse ninguna importancia”
Juan Carlos Mestre

   El recuerdo del soldado suicida en La Línea de la Concepción atraviesa el tiempo que separa. Mi amigo el médico que dibujó su muerte para hablarla, se acuerda conmigo.



jueves, 9 de agosto de 2012

RECAPITULACIONES HIDDEN TRACK



Academia de Cabellería de Valladolid. Agosto de 2012 por Pablo Müller
 
La gente honrada ha muerto sin darse ninguna importancia
Juan Carlos Mestre


 Honramos tanto,
al soldado que se le disparó el miedo en la garita de guardia, al final del otoño del ochenta y uno, en La Línea de la Concepción, Cádiz, en diestro disparo que acompaña la huida, y dejó junto al fusil que no quería, el recuerdo de los postres de los domingos de fiesta, que los niños aguardan a la espera de la familia…
como,
al soldado médico que lo bajó en sus brazos a la temperatura de la sangre recién vertida y dibujó el horror de la marcha en estampas con el negro y el blanco, pues el rojo se prohibía en los cuarteles,

y sobrevivir los dos soldados juntos con las palabras por qué y gracias horadadas en sus noches, el resto de sus vidas.


domingo, 12 de febrero de 2012

MANZANA C NICHO 292 EL CIVIL


Nicho 292  por Pablo Müller en enero de 2012



«Tiene aquí mi corazón la edad del mundo,
el pez de piedra bajo el que los recién nacidos duermen.»
Juan Carlos Mestre. La tumba de Keats
  

Aquí estoy, aquí me tienes,
han pasado casi veintiséis años
y si estoy erguido no
es por retar al cielo
sino por acercarme a tu nicho.
Huele a mar y se escucha al agua
de la lluvia rezagada
o de la que adelanta su venir,
ya sabes, este clima
tan húmedo y antipático.

Aquí estoy, aquí me tienes,
ahora son más los aviones
que desafían el silencio
y menos los barcos
que tocan sus sirenas,
hay menos humo y más tristeza.
La muerte nos trató sin concesiones
severa y desapacible
para luego alejarse.
Nacieron niños
pero ninguno se llama Eduardo.

Aquí estoy, aquí me tienes,
confuso y turbado,
sin saber por donde empezar
a contarte tanto tiempo,
tanto duelo,
tanto tiempo, tanto duelo:
dispuesto a ello.



domingo, 9 de octubre de 2011

LEDO IVO POETA VISITA BILBAO


Bilbao, tras la lluvia por Pablo Müller

A Ledo Ivo, maestro
A Kepa Murua, poeta


En Bilbao llueve 172 de sus días cada año,
por eso la ciudad se construye con frecuencia
de lluvia.
Tiene Bilbao 39 días despejados de nubes al año,
por eso la ciudad se fabrica con poco
sol.
La ciudad la hacen también
los trabajadores, los emigrantes, los pobres, los poetas, los futbolistas y baloncestistas, los empresarios, sin que haya, que sepa, estadísticas sobre días de verso y días de prosa en Bilbao.
Anuncian que Ledo Ivo, el poeta, viene a Bilbao
y todos los días hace sol y calor infrecuente.
Por suerte el día que Ledo Ivo llegó a Bilbao
llovió.

y mientras las grúas trabajan incansablemente día y noche
y los brazos y las piernas de los obreros se fatigan
ningún cambio sucederá en la Poesía
ella permanecerá en equilibrio porque los ritmos la amparan
y Adriana no se prostituye.

Soy una asamblea. Soy una revolución.

          Justificación del poeta. Ledo Ivo.


Se encuentra poesía en la grúa y el trabajo y en el salón
de viejas maderas, telas granates y dorados metales, el verso
se construye con el IBEX 35, y mucha pasta
anuncian
en la sala
ser proactivos
requieren
con los poetas

Celebraré a los hombres que trabajan, sueñan y se desesperan, y caminan torpemente hacia una muerte anónima y hacia el domingo.

          Himno de la imaginaria ventana abierta. Ledo Ivo

Ledo Ivo es un poeta
viejo
serio, refugiado en el portugués
Ledo Ivo es un poeta
sabio
callado a la espera de que la poesía encuentre
el lugar.


La hora hace un arco de luz para que yo pase
entre los millonarios los curas los basureros los payasos y las
prostitutas que son mis semejantes.
Aquí los bancos son más bellos que las catedrales.
Y, cabizbajos, confiamos a los gerentes nuestros pecados:
Codiciamos la mujer del prójimo y su mansión, codiciamos su esclavo, su yate y su buey, codiciamos su asno y sus acciones y el sol de su piscina.

     Finisterra. Ledo Ivo

Kepa Murua, poeta
quiere hablar del silencio
se lo impiden los timbres
de los teléfonos móviles
un murmullo de que a la misma edad
Ledo Ivo tiene mejor aspecto que la Duquesa de Alba

Los pobres no saben viajar ni saben vestirse.
Tampoco saben vivir: no tienen noción del confort
aunque algunos hasta tengan televisión.
En verdad los pobres no saben ni morir.
(Tienen casi siempre una muerte fea y poco elegante.)
Y en cualquier parte del mundo ellos resultan incómodos,
viajeros inoportunos que ocupan nuestros asientos
incluso cuando estamos sentados y ellos viajan de pie.

          Los pobres en la estación de autobuses. Ledo Ivo

Un intruso sentado, un advenedizo sentado,
cuido no manchar la silla, vigilo el estado de mis zapatos
las huellas en las alfombras y la tarima
si queda verso para la merienda
si la poesía encuentra su lugar

Los poetas son sepultureros que entierran palabras

          Las palabras desterradas. Ledo Ivo.

Imagino que la palabra enterrada es mentira
como la poesía, mentira
como el lujo, impúdico
imagino que la palabra enterrada es larva
y que se queda en el edificio tras la marcha de
Ledo Ivo

fuera en la calle no llueve
las aceras están mojadas.


Los fragmentos de poemas de Ledo Ivo son de La aldea de sal, Calambur, 2009, selección y traducción de Guadalupe Grande y Juan Carlos Mestre.

La tertulia se realizó en los salones de la Sociedad Bilbaina, el día 6 de octubre de 2011, en Bilbao.