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jueves, 12 de diciembre de 2024

LA POLICÍA ARROJA BOMBAS A LOS MANIFESTANTES UN POEMA DE MARÍA BELÉN MILLA ALTABÁS EN POEMA DE LAS EMOCIONES COMUNES






LA POLICÍA

ARROJA BOMBAS A LOS MANIFESTANTES



Y yo sigo buscando tus cosas, pequeño

amante en la posguerra

en todo corazón gana un corazón viudo

hablemos sólidamente de ti

piedra de ti, mármol

de ti

no habrá cortesía ni gesta

ni pelvis

nada frondoso en tu rigor

de ningún país se saldrá lozano y múltiple

dejaremos de pensar en el hambre porque

somos el hambre y sabemos

que ningún acto de dignidad hay en su cara

nos dejaron a solas con el hueso y con el gas

y amamos en el hueso y amamos

en el gas

de qué te valió ser un astro muy frío cruzando

el ambiente

este poema es el único pariente bueno que nos queda

otra juventud lidiará entre nosotros

hacia el desagravio y la ternura

serán otros en esta palabra reversible no

no te arrojes limpio en ningún lugar del mundo

no quieras en contra de los hombres

deja que mi mente empiece el conmovedor

movimiento de brazos y piernas que supone bailar

como diciendo gracias

y mi puño se desborda

bermellón como un futuro urgente




María Belén Milla Altabás

Poema de las emociones comunes


Prólogo de Jerónimo Pimentel


Ultramarinos


 

martes, 14 de marzo de 2023

LA DOMESTICACIÓN DE LOS AFECTOS UN POEMA DE MARÍA BELÉN MILLA ALTABÁS EN TODAS LAS NANCYS

 

 

 

 

La domesticación de los afectos

 

 

 

Yo había sido hermosa

como un club campestre

mi belleza periférica y mi amor

se sostuvo con pitas y mala hierba

y superficies melosas

mi amor, el asunto transversal

en un cuarto de pensión sin ventanas

yo había sido veloz

y valiente

politeísta, compatriota

corta de vista, de buen talante

gran protagonista de esta, mi

boda

el mejor evento para la deuda emocional:

enfocada en cortar las pequeñas panzas

llenas de maicena de mis amantes

con exuberancia latina, qué tremenda

persona

qué emociones fuertes

ya adulta ya casada

ya lejos de la vida no gobernable

mírala, su blonda de novia atravesada por

animales y dientes

tu agridulce, tu sana

tu guerra balcánica

me oscurezco como una ermita

la farsante, la afamada

cazando fortunas con el cuerpo limpio y solo

con el cuerpo vengándose

desalada, magnífica pero a qué precio

seré bella pero a qué precio

sí, hubo un amante, el varón santo

con música bajita más allá de la especie

mi amante desde su catedral se lanza

y se recupera: sí, mi carismático

y todavía sus mosaicos brillantes! todavía solares!

todavía cúpula! Giotto!

pasó también que mi marido resultó

céntrico y visible

bien ejercitado en las pruebas de lealtad

resarcido, se dejaba ver como la fachada

no terminada de un edificio

me gustaba el sonido de su culpa,

acaramelada, de verdad

se arrepentía

de sus otras mujeres, aquellas

otras unidades de medida:

por entonces su cuerpo era opaco y yo lo bendecía

escarmentado se paraba en el centro de la alfombra

como un pichón lamido por su madre

y la boda volvía a empezar

con canapés y borlas y mariscos

y cuerpos estrechados, decorados, buscándose

celestes, salvajes como el frío

yo había sido hermosa

como una relación de pertenencia

una mentira

muy tierna

abriéndome el costado

 

 

 

María Belén Milla Altabás

Todas las nancys

 

Ediciones Liliputienses