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miércoles, 6 de mayo de 2026

CUATRO FRAGMENTOS DE ESPECTRAL DE ÁNGEL GUINDA

 






LO QUE NO ESTÁ EXISTE, yo lo he visto. Como la blanca espuela en polvo de las redadas. Para ser poesía la palabra pasó por otros mundos. ¿Estoy iluminado por un soplo de azar, un pantocrátor? ¡Toda semilla es una pregunta! ¡No elegiré, me quedaré con nada! Es espejismo me mira de reojo: mi rastro está grabado en las arenas. ¿Y el tiempo?: sumergido en Venecia, cosida a puentes sobre calles de agua. Agazaparse es no vivir en el escaparate, es tejer clandestinamente un mundo que orbita en nuestro último interior, negra obsidiana que no ve otra luz que las brasas del núcleo. Somos cautivos de lo que vivimos. ¡La máxima clausura es la obsesión!



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EL DÍA, aún sin ti, era un monocromo blanco de de Piero Manzoni. La noche, ya contigo, es un Lucio Fontana. A través de sus tajos y de sus agujeros veo el prodigio del detrás de todo, la poesía como forma de desconocimiento: ¡lo nuevo en bruto, único, vivo, descubierto!



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¿QUÉ JAURÍA DE NUBES cachea los sótanos del cielo? ¿Qué restallar de rayos dispersa el motón de los truenos? Pasean por el aire las sombras de mis padres en busca de una sombra con mi nombre.



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EL PALADAR DE LA MAÑANA sobrevuela fardos de humo, niños de niebla, colegios de nieblas, obreros de niebla. En medio del estrépito y los embrollos de la ciudad nublada avanzas como un bulto blanco entre antorchas de prisa, flashes imantados, edificios en gritos, interferencias del ruido en movimiento. ¡Flota la vida sobre vapor de sangre!




Ángel Guinda

Espectral


Olifante


miércoles, 28 de enero de 2026

PICÓ EL CABALLO AL JOVEN VOLADOR UN POEMA DE ÁNGEL GUINDA EN VIDA ÁVIDA






PICÓ EL CABALLO AL JOVEN VOLADOR




Qué hermoso caballo de jinete gito.

Espuma de hélice boca mina su sangre

navegación nube, nieve sin cima, desierto

verde sobre flores amarillas, hombres pétalos,

vigas contorneándose ante sus ojos sin órbita,

perforación música de endurecidos tímpanos.

¿Tal vibradora abandonante calma inquieta

su extático sueño circular; diluvio

de estrellas azules, palomas de papel,

rubios rizados cabellos salvajes tirando de cometas?

¿Acaso el aire sea ola tul semoviente?

Roto el tiempo en insolación sublime

senil gritó la sombra luz sin bridas:

¡Fuera tan vil ciudad farmacia de guardia!

Automóviles, grúas, aplastaron su hípica.

Héroe sin heroína, timón sin timonel,

aferrado a rejas no de espigas, contempla

devorada su cuadra por un mundo asnal.

au´q manso jinete en desbocado potro.

...Yegua vida, ¿será tu siempre danza burda ráfaga de coces?




Ángel Guinda

Vida Ávida”


Olifante


 

jueves, 15 de enero de 2026

ENTREVISTA A MÍ MISMO DE ÁNGEL GUINDA EN POEMAS PARA LOS DEMÁS

 





ENTREVISTA A MÍ MISMO




¿Quién ha sido Ángel Guinda?

Un poeta perfectamente inútil

que defendió la poesía útil.


¿Qué sabe de Ángel Guinda?

Perdía la razón por las mujeres,

el vodka con naranja y el gintónic.


¿Cómo era Ángel Guinda?

Vitalista y alegre. O pesimista,

triste. Frágil, activo, generoso.


¿De qué era partidario Ángel Guinda?

Del placer, de la paz, de la felicidad:

es decir, de poner patas arriba el mundo.


¿Pasiones de Ángel Guinda?

El rock, el rap, el fútbol y los toros,

los cementerios, la velocidad.


¿Los vicios de Ángel Guinda?

El tabaco y el sexo, el hachís y el alcohol,

el café y estallarse el corazón.


¿Qué amó y odió Ángel Guinda?

Amó la luz y el imposible. Odió

las dictaduras y a los pusilánimes.


¿Dónde acaba Ángel Guinda?

Cerca del horizonte, donde sigue la vida.

Donde empieza el Moncayo, allá, en Trasmoz.




Ángel Guida

Poemas para los demás


Olifante



miércoles, 30 de julio de 2025

CLARO INTERIOR DE ÁNGEL GUINDA






CLARO INTERIOR



Vendrá la muerte y no tendrá tus ojos,

esa muerte que separa.

¡He recibido tanto de la vida!

Como la piedra el deslumbramiento,

como la orilla lo desconocido.

Te reconozco, trance de esta hora.

Te he conocido desde que nací.

Tienes los ojos de la lejanía,

la almendra amarga de la soledad.

El cielo es grande porque nos contempla.

Me fatiga subir a la montaña

para aplacar mi sed de infinito

y atar las llamas del amanecer.

Me hace temblar la tralla del relámpago

apedreado por la realidad.

Sólo tú haces que yo siga vivo.

Eres la puerta que esperó mi llave:

cuando la abra, ¿qué me encontraré?

El tiempo es una sombra que todo se lo traga.

Y el espacio, la inmensa transparencia

que no me deja ver la intensidad

de este instante después de haber vivido-

Después de haber vivido, ¿cómo vivir ya más

si he dado incluso lo que no tenía?

Del aire vive el aire; y la luz,

de la luz que lleva dentro;

agua es el agua de la nube, río, mar.

Y aunque la vida siempre para la muerte vive,

y nada más que muerte hay en la muerte,

en la noche más noche brillan más las estrellas.

¿Qué miro que no veo sino al fondo

del miedo y del misterio?

Todo está claro ya en mi interior.




Ángel Guinda

Claro interior


Olifante


 

lunes, 21 de julio de 2025

NOCHE ADENTRO NOCHE INSOMNE DOS POEMAS DE CATEDRAL DE LA NOCHE DE ÁNGEL GUINDA

 






NOCHE ADENTRO



Una chispa expandió su inmensidad,

tras despulparse se pobló el vacío.

Rodaron las esferas, los corpúsculos,

la tiniebla, el clangor.

Lejanía envolvente,

magnolio autista en llamas:

¡cuánto asombro la sombra del abismo!

Como río sin frenos,

como fantasma eréctil,

me arrastras

de no sé dónde: muy hondo,

a no sé dónde: muy lejos.

Trombón enloquecido, el cierzo explora

dando tumbos por los desfiladeros.

Una mueca de escarcha ensangrentada

restalla entre los hombros de los montes,

convierte mallos y árboles en cirios.

La paz es el abrazo entre el día y la noche.

Impávido resuena el bandeneón del mar.



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NOCHE INSOMNE



¿En dónde estoy si estoy siempre perdiéndome?

¿Qué persigue mi afán sin darle alcance?

La pérgola escupe lluvia y fuego

a través de una anémica neblina

que el vendaval arrolla sin conmiseración.

¿De qué serán presagio esas varices de agua

entrebordadas con telarañas de luz?

El perro pastor ata su mirada

cuando suena en los valles la esquila de una pena.

¿Qué pensarán las cumbres de las brujas montañas

tan canosas de nieves y hielos requedados?

¡Están frías las piedras; mis ojos tantean,

detrás del infinito, lo lejano alcanzable!

¿Quién atiza los arcos de la magia y del pánico?

¿Quién lanza tempestades de aire sobre el mar?

¿Quién zarandea el bosque mientras danzan los árboles

y los nidos se inclinan con fervoroso luto?

El torrente desliza murmullos de colores

tachados por las manos enrumbadas del sueño.

¿Quién expira escondido entre los matorrales?

Los pájaros descansan y, encogidas, las rocas

esperan a que el sol rebulla en sus incendios,

ocupen los gusanos las tierras requemadas

y aparten los insectos el velo de las flores.

Todo flota en silencio, alertagado, ¿o reza?




Ángel Guinda

Catedral de la Noche


Epílogo de Manuele Masini


Olifante Ediciones de Poesía


martes, 17 de diciembre de 2024

ÁNGEL GUINDA EN TODA LA LUZ DEL MUNDO

 






Yes luz d'ibierno u l'ibierno d'a luz?


¿Yes lluz d'hiviernu o l'hiviernu de la lluz?


Ets llum d'hivern o l'hibern de la llum?


Neguko argia zara, edo argiaren negua?


¿És luz de inverno ou o inverno da luz?


¿Eres luz de invierno o el invierno de la luz?




Ángel Guinda

Toda la luz del mundo

Minimal love poems


Traducción al aragonés de Estrel y Chorche Marco

Traducción al asturiano de Xaviel Vilareyo

Traducción al català de Àlex Susanna

Traducción al euskera de Gerardo Markuleta

Traducción al galego de Xulio L. Valcárcel


Olifante

Ediciones de Poesía


lunes, 20 de noviembre de 2023

BRINDIS Y DECLARACIÓN DOS POEMAS DE MATERIA DEL AMOR DE ÁNGEL GUINDA

 




 

 

BRINDIS

 

Porque éramos amigos y, a ratos, nos amábamos.

Rosario Castellanos

 

 

Eres la luz del último crepúsculo.

 

Te ofrezco la eclosión de los encuentros,

el fuego arrebatado a la costumbre,

la oculta claridad del amor ciego,

una total separación de males,

el libre compromiso de la entrega.

 

No puedo darte más de lo que tengo.

 

 

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DECLARACIÓN

 

 

No te quiero para que me quieras.

 

Porque el mundo no me quiere,

te quiero para querer al mundo.

 

Pese al mundo y pese a ti,

te quiero para que te quieras.

 

Para quererme te quiero.

 

 

 

Ángel Guinda

Materia de amor

 

Lastura


sábado, 4 de noviembre de 2023

CINCO POEMAS DE ÁNGEL GUINDA EN APARICIÓN Y OTRAS DESAPARICIONES

 


 

 

CORRESPONDENCIA

 

 

Desde que no te escribo

para que no me escribas.

Tus cartas son el sol

que congela el papel.

Tu letra es una hilera

de hormigas que gatean,

relámpagos azules

que sangran del volcán.

Desde que no me escribes

porque ya no te escribo.

 

 

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LOS OJOS DEL POEMA

 

 

Los ojos del poema

me aconsejan.

 

No leas poesía obesa,

anoréxica,

bulímica,

anémica.

 

Lee, escribe

el espinazo de la belleza,

el terror de la vida.

 

Lee.

Y escríbete.

 

 

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LUTO UNIVERSAL

 

 

Yo nací el mismo día

que se murió mi madre.

Un veintiséis de agosto.

Las amapolas eran coágulos de sangre.

Subía la canícula

del fondo de la tierra

y bajaba la luz, a gatas, desde el sol.

Volaban avutardas y murciélagos.

Yo nací una tarde de bochorno,

un día interminable

de luto universal.

Brillaban los campos de lavanda.

Yo nací el mismo día

que se murió mi madre.

 

 

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LA APARECIDA

 

 

La que de no gritar se hizo silencio.

Cargada con los escombros del dolor.

No llegabas para mí para separarme de nadie.

Llegabas con el frío en tus ojos ardiendo.

Llegabas para que el aire me oxigenase entero,

adentro, adentro.

Inteligencia, armonía, belleza, claridad.

Eras la aparecida,

cuando yo estaba a punto de desaparecer.

 

 

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ERAN las noches bajo los milagros,

las noches de nieves escarchadas.

Eran las noches blancas, encendidas,

mudas de estupor de las centellas.

Cruces, por donde vais, dejáis espinas,

espinas que se clavan en el hierro,

en el hierro oxidado de los muertos

de los muertos que mueren por vivir.

 

 

 

Ángel Guinda

Aparición y otras desapariciones

 

Olifante


domingo, 30 de enero de 2022

TRES DESLUMBRAMIENTOS Y DOS RECAPITULACIONES DE ÁNGEL GUINDA

 

 

 

 

LAS DESAPARICIONES

 

 

la vida es nuestra.

Nosotros somos de la muerte.

 

(Cuando la luna se va como un borrón

el sol se esparce como un huevo roto.)

 

A cada uno acallará el silencio,

arrasará el olvido a cada uno.

 

¿Desaparecerá todo lo aparecido?

Así fue, así es, así será.

 

 

 

LOS ABANDONADOS

 

 

¡Un árbol asoma la cabeza

por una ventana!

 

(Busca al gorrión que se coló en el piso.

Igual que el cerdo hoza hasta topar la trufa.)

 

De pared a pared, de suelo a techo,

da tumbos el gorrión exasperadamente.

 

¡Un perro atado al aire mira a un gato!

(Desconfían los dos entre las tarascadas

de la velocidad, del ruido, del absurdo.)

 

El árbol, el gorrión, el cerdo, el perro, el gato

somos nosotros, abandonados,

perdidos en la tierra y tan lejos del cielo.

 

 

 

LA HISTORIA

 

 

la poesía me salva

Agustín Porras

 

La vida de la Historia

es la historia de todas las vidas.

 

Nuestro inventario está hecho de mermas.

El orgullo desdeña la suplicación.

 

Vivir es corriente como el curso de un río.

Morir es normal como el anochecer.

 

(La Historia de la muerte no está escrita.)

 

 

 

RECAPACITA acerca de cuanto pensabas hacer y nunca

hiciste, acerca de lo que has hecho sin pensar.

 

Recapacita acerca de los ronquidos del mar, el mar que

se arrodilla igual que un templo en su plagaría más

pequeña.

 

Recapacita acerca de los lagrimones de arena rodando

por el espinazo de las dunas hacia un plato de sed.

 

¡Qué pensarán los muertos!

 

Lo que dicen los muertos repica en el calvario de los

vivos.

 

Y recapacita por qué la vida apunta a la muerte. La

muerte apunta a la vida. La muerte dispara primero.

 

 

 

VEO VOCES por el suelo.

 

Son recapitulaciones.

 

Fui un terremoto de paso.

Una tempestad de paso.

 

Ya, con la edad, me acompaso.

Avanzo pasito a paso.

 

Ahora soy ave de paso.

Ahora soy nube de paso.

 

Todo arrebato es éxtasis.

Qué silencio incandescente.

 

¡Fui amanecer. Soy ocaso!

 

 

 

Ángel Guinda

 

Los deslumbramientos seguido de Recapitulaciones

 

Olifante. Ediciones de Poesía