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martes, 27 de enero de 2026

VERANO DE INFANCIA UN POEMA DE FIEDERIKE MAYRÖCKER EN SE SECARÁ COMO LA HIERBA ANTOLOGÍA

 






Verano de infancia




Solitario anhelado ángel azul

en mi corazón tintinea una lluvia clara

florecen en mis manos campanillas

flores de salvia soplan sobre mí

el collar perlado de lágrimas se desliza

por las sienes yacentes

siempre es por la tarde

siempre estoy sobre un puente de polvo

mi peral se hace añicos

suavemente flautea la sombra

mi pie descansa caliente y desnudo sobre la tierra

frente a mí, en la zona oscura del columpio

violonea el miedo

las habitaciones, familiares, están envejecidas

sobre los húmedos umbrales

florecen los lirios

atardecer ligero y lila

atardecer a través de la ventana olvidada

atardecer

debo ocultar mi ardiente y carraspeante

enfermedad entre los altos cojines

noche

dejo arrastrase a las hojas de acacia

adoro el viento

los sauces sinuosos y susurrantes conducen a algún lugar

una amapola me espera




Friederike Mayröcker

Se secará como la hierba

Antología (1946 – 2009)


Prólogo de Isel Rivero

Traducción de Sandra Santana y Magdalena Kotzurek


Arrebato libros


lunes, 16 de diciembre de 2024

LA ESPADA Y EL ÁNGEL UN POEMA DE ISEL RIVERO EN EL BANQUETE

 







LA ESPADA Y EL ÁNGEL




En la torre en la torre un ángel anda caminando sobre sus alas

el ángel de barbas negras y pecho opulentos

notas estalladas por las trompetas brillantes


DIOS MÍO DIOS alta deidad atrofiada en tu mismo sexo

invocación perenne Dios

ante ti el ofrecimiento de cada muerte

aflojada

ahondada

en las nieves que van cubriendo le aire


Es un espacio largo

es un espacio largo infinito

donde la mesa comienza

donde la mesa termina

donde la mujer es desmembrada

donde el ave es cortada en fragmentos con las tenazas

que esgrimen los herreros


Caen las alas

el ángel

las coyunturas se desprenden

hacen un leve sonido de silencio

de hojas secas

y se dilatan las pupilas

las manos de los invitados van limpiando esas bandejas con

las yemas de los dedos y el sol vuelto nombre vuelto

ojo tapiado por mantos

cae indeciso

entra indeciso

por qué tiras de mis cabellos más largos con tanta furia

por qué llevas mi cuello hasta el suelo para que sirva

de alfombra de los pasantes

a los que bailan agachándose

a los que bailan creciéndose en las zarabandas


El golpe

el tambor sincopado

es el puñal magnífico que desmiembra una vez más a la

misma mujer de cristales azules

a la misma mujer de tez suave de tez como llanura


Las caballerías avanzan

las formaciones de banderas ahora

sobre las cabezas de los invitados como penachos reales

avanzan

cuando tú señor entierras la rodilla en el fango

y proclamas que es la tierra más bella más hermosa

alguien creyó ver

alguien entre los bandidos

alguna lágrima

alguien entre los tripulantes te sirvió también las vísceras de

indios reales

y yo aprendía a escribir con manchas de vino

con uvas sobre mis labios

sin saber aún de la ceniza de los semitas

arrojada por las chimeneas desde los lugares terribles

donde la humanidad se nutría de carne

Ángel

ángel nuevo

tus pechos llegan a mi boca

y mi lengua juguetea con tus líquidos

pero el peso de tus alas

no recae sobre mi raíz para hundirme en esta tierra

mi raíz está torpedeada a través del mar

y busca

hurga

un nuevo pedazo de mineral de roca

que vuelva diseminada hacia el cielo

ángel

vehículo espacial

embarradas tus manos por diversos petróleos

escribes las firmas de los crímenes sobre mi espalda

sonreímos todos

cuando una vez más tiras de mi cabellera señor

para barrer el piso

para que mi cuello sostenga como un hilo tenue

el paso de tus invitados




Isel Rivero

El Banquete


Colección Genialogías


Ediciones Tigres de Papel


lunes, 6 de marzo de 2023

NACIMIENTO DE VENUS UN POEMA DE ISEL RIVERO EN POLARIS

 

 

 

 

Nacimiento de Venus

 

A R. K.

20 de febrero de 1977, Viena

 

 

I

 

Más largo es el puente

Que cruza la doncella

Que el bosque por donde deambula la corza.

 

Su paso

La acerca al nacimiento del río

Donde sorprendida

La espuma la apresa.

 

 

II

 

Sus pechos redondos

Descendían sobre los labios secos de la muerte

Toda la línea de su cuerpo yacía intacta

Piel apenas adormecida

Bocas latentes

En el abrazo de la lluvia

Una luminosidad de cobre

Estallando sobre el abdomen que pulsaba

Enfático

El ritmo penetrante y húmedo

De las horas.

 

 

III

 

Para amarte aquella noche

Tuve que romper los vínculos del padre

Tuve que besar el sexo de la madre

Tuve que desencajar las alas del ángel

Y derribar su preciosa cabeza

Sobre la calle desierta.

 

Para acercarme a ti

Tuve que palpar tu mano abierta

Inefable

Abrir mis piernas al mar

Y destrozar mi sangre

Sobre la roca de la orilla.

 

Para entregarme a ti

Tuve que prender fuego a las tumbas

A los huesos de mis ancestros

Y vagar

Antorcha en mano

Buscando tu nombre

Bajo los musgos del bosque.

 

 

IV

 

Tu voz

Surge sinuosa y profunda

Como un abrazo a la tierra

Recorre las esquinas

De un paisaje desolada y estéril

Devorado por la guerra

 

Cae tu voz como la lluvia

Beben los animales nocturnos

De la comisura de tus labios.

Te extiendes

Como se extiende todo tu cuerpo

Sobre el horizonte

Y el alba irrumpe

Vacilante y tenue

Del brazo de la noche.

 

 

 

Isel Rivero

Polaris

 

Edición de Benito del Pliego

 

Colección Libros de la Hospitalidad

 

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