Mostrando entradas con la etiqueta Genealogias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Genealogias. Mostrar todas las entradas

martes, 2 de junio de 2026

CINCO POEMAS DE LA SED DE ADA SALAS

 






Hay libros que se escriben sobre la carne misma.

Son cicatrices que nos hablan

y sangran

cuando el tiempo se rinde a su derrota

un puñado de signos que apenas

comprendemos



y eran el beso intacto de la vida.



―――――――――――



Madurar en el filo.



Como nieve que sabe su fulgor

pasajero.



―――――――――――



No sabe del dolor la piedra

que golpea. No la estremece el grito

ni acaricía la mano

que la lanza. Obedece a su peso

y al deseo del aire.

Mineral

es mi voz.



Hambriento corazón qué puedo darte.



―――――――――――



Por eso duele tanto entrar

en las palabras.

Porque su amor recuerda

el paso de otros cuerpos



y todo su fervor se desvanece.



―――――――――――



Es de nieve la luz. Lejanos

comparecen los seres y los días


y en esta blanca tregua sin principio

ni fin



lo vivo deja paso a lo que muere.




Ada Salas

La sed


Genealogías

Tigres de Papel


lunes, 16 de diciembre de 2024

LA ESPADA Y EL ÁNGEL UN POEMA DE ISEL RIVERO EN EL BANQUETE

 







LA ESPADA Y EL ÁNGEL




En la torre en la torre un ángel anda caminando sobre sus alas

el ángel de barbas negras y pecho opulentos

notas estalladas por las trompetas brillantes


DIOS MÍO DIOS alta deidad atrofiada en tu mismo sexo

invocación perenne Dios

ante ti el ofrecimiento de cada muerte

aflojada

ahondada

en las nieves que van cubriendo le aire


Es un espacio largo

es un espacio largo infinito

donde la mesa comienza

donde la mesa termina

donde la mujer es desmembrada

donde el ave es cortada en fragmentos con las tenazas

que esgrimen los herreros


Caen las alas

el ángel

las coyunturas se desprenden

hacen un leve sonido de silencio

de hojas secas

y se dilatan las pupilas

las manos de los invitados van limpiando esas bandejas con

las yemas de los dedos y el sol vuelto nombre vuelto

ojo tapiado por mantos

cae indeciso

entra indeciso

por qué tiras de mis cabellos más largos con tanta furia

por qué llevas mi cuello hasta el suelo para que sirva

de alfombra de los pasantes

a los que bailan agachándose

a los que bailan creciéndose en las zarabandas


El golpe

el tambor sincopado

es el puñal magnífico que desmiembra una vez más a la

misma mujer de cristales azules

a la misma mujer de tez suave de tez como llanura


Las caballerías avanzan

las formaciones de banderas ahora

sobre las cabezas de los invitados como penachos reales

avanzan

cuando tú señor entierras la rodilla en el fango

y proclamas que es la tierra más bella más hermosa

alguien creyó ver

alguien entre los bandidos

alguna lágrima

alguien entre los tripulantes te sirvió también las vísceras de

indios reales

y yo aprendía a escribir con manchas de vino

con uvas sobre mis labios

sin saber aún de la ceniza de los semitas

arrojada por las chimeneas desde los lugares terribles

donde la humanidad se nutría de carne

Ángel

ángel nuevo

tus pechos llegan a mi boca

y mi lengua juguetea con tus líquidos

pero el peso de tus alas

no recae sobre mi raíz para hundirme en esta tierra

mi raíz está torpedeada a través del mar

y busca

hurga

un nuevo pedazo de mineral de roca

que vuelva diseminada hacia el cielo

ángel

vehículo espacial

embarradas tus manos por diversos petróleos

escribes las firmas de los crímenes sobre mi espalda

sonreímos todos

cuando una vez más tiras de mi cabellera señor

para barrer el piso

para que mi cuello sostenga como un hilo tenue

el paso de tus invitados




Isel Rivero

El Banquete


Colección Genialogías


Ediciones Tigres de Papel


jueves, 5 de septiembre de 2024

UN POEMA DE ELISABETH MULDER EN SINFONÍA EN ROJO

 






SOY




¿Adónde iré que vaya sola,

si siempre voy conmigo?


No temo viento, tierra y ola,

que soy yo mi enemigo,

el sol que me arrebola

y el fuego en que me abrigo.


¿Adónde iré que vaya sola,

si siempre voy conmigo?


Amor, Dolor, Fracaso y Muerte,

¡yo jamás os temí!

No tengo miedo de la suerte,

tengo miedo de mí,


que soy la sima y el desierto

y el espejismo en que se abisma

la fría imagen de ese muerto

que soy yo misma.


No odio a los otros;

me odio a mí,

que soy mi enemigo,

la mano que enarbola

la fúnebre bandera

con una calavera

que maldigo.


¿Adónde iré que vaya sola,

si siempre voy conmigo?


¿Cómo a la luz marchar

si por acaso

un día la luz me nombra?

¿Cómo a la luz llegar

si yo a mi paso

voy creando la sombra?


De nadie desconfío,

mas de mí sí

que soy yo mi enemigo.

El horror me aureola

cuando el paso prosigo...


¿Adónde iré que vaya sola,

si siempre voy conmigo?


¡Liberación! ¡Liberación!

¡Ser otra bajo otro prisma,

y renacer y transformarme!

¿Qué hacer para librarme

de mí misma?


Mas si debo anudarme a mi destino

sobre los hombros, cual pesada estola,

y fiel a su mandato sigo y sigo,

por cualquier senda y por cualquier camino,

¿adónde iré que vaya sola,

si siempre voy conmigo?




Elisabeth Mulder

Sinfonía en rojo


Colección Genialogías


Ediciones Tigres de Papel


jueves, 14 de marzo de 2024

CUATRO POEMAS DE NONI BENEGAS EN ESE ROCE VIVO

 






Y volví a tu tierra,

y serena

¿era tierra o etiqueta?


Puro nombre

pura estepa

llegar allí


esa otra orilla del planeta.


―――――――――――


Y fui mi centro

y viniste


y paseamos

tan heridas


que no hubo

compañía

que separarnos

pudiera.


―――――――――――


Allí anduvimos la lluvia

el fog, la noche, la bruma


el día con su alcancía

la tarde y su revelación

la voz, un desparpajo: puro eco

de otra que me sostiene

como un hilo de balero,


siempre inversa

la versión del cielo cuelga

y la del suelo es nieve o nube,

siempre siempre

despareja,


ni me caigo ni tu flotas

así vamos, vuelve o viene

el espacio en otro espacio.


―――――――――――


Qué dulzor se me atraviesa

qué fragor tu continencia


ahora libre de violencia

ahora pura calma chicha


ya sin tiempo, sin fijeza

en un final que traviesa

diste vuelta a tu favor


y quedaste, pura estela

liberada del reloj.




Noni Benegas

De ese roce vivo


Colección Genealogías


Ediciones Tigres de Papel


jueves, 21 de diciembre de 2023

TRES POEMAS EN PROSA DE GRACIELA BAQUERO EN CRÓNICAS DE OLVIDO

 





4


Hay veces que temprano bajamos hasta los jardines del Prado y asistimos al aseo de los mendigos. La fuente, el jabón escaso, las mantas desplegadas sobre el césped. El hombre y el peine desdentados, un grupo de turistas japoneses cruza fotografiando la escena, milagrosamente, sin vernos. Un hombre dobla su abrigo satisfecho de supervivencia. La anciana intenta salvar la profundidad de un charco; se empeña y lo consigue. Hay una mujer pintándose los labios guiada por el espejo de un automóvil y un muchacho se picotea el cuerpo como un pájaro hacendoso.

La mañana cuaja en estos quehaceres y mientras el frío se apacigua, Olvido y yo desayunamos el zumo de una naranja amarga.




13


Olvido alimenta a una cría de pájaro con su boca. Pico contra pico, ambos conscientes de su posible agresión.




38


Olvido sabe escuchar las voces de los muertos. Por ello nos adentramos en el bosque hacia el lugar donde encontraron a la niña perdida.

Siempre tengo miedo cuando ella se ocupa de estas cosas y voy tras sus pasos, dando tumbos, por la fragilidad del mundo y su frontera. Llegamos. Olvido toma asiento en el preciso lugar del hallazgo y como un animal que sobrevive a todos los diluvios, toca, huele, atenta hasta dejar que la niña muerta hable por su boca y diga:

«Hace días que llueve y la tierra resbaló por mis pachos hasta dejarme el cuerpo al aire... La tierra dura me lastimaba, pero el agua hizo de ella un barro fino que me dejó salir... He pasado el tiempo sin saber que había muerto... Llevaba días aquí desencontrada, con la carne dispersa entre los helechos y las piedras... Entonces no ser más que el silencio de este bosque... La violencia cesó cuando la muerte vino..., y ahora dejadme en paz y tapad,e, no me gusta estar así delante de la gente».

Olvido hace silencio después de aquel discurso embrionario. La toco y la regreso. Silencio, hasta que con claridad percibo sus señales.

Entonces, tapo con los labios el agujero de su boca mientras arropo con mi abrazo el cuerpo de mi Olvido y, como si de un Lázaro nuevo se tratara, hago que se levante y ande.




Graciela Baquero

Crónicas de Olvido


Colección Genialogías


Ediciones Tigres de Papel


jueves, 6 de octubre de 2022

UN POEMA DE ESTHER ZARRALUKI EN COBALTO

 

 

 

 

Las pescaderas

remueven el hielo

 

hablan con el cliente y piensan

en sus cosas, algunas

con los pezones duros bajo

el milagro de sus puntillas

 

de noche aman sus carnes

 

tiran las cabezas al suelo

descaman la piel

con encías inocentes

 

asoman sus uñas rojas cuando

destripan al pez y

le cambian el nombre

 

el poema se les parece

 

 

 

Esther Zarraluki

Cobalto

 

Colección Genealogías

 

Ediciones Tigres de Papel


jueves, 29 de septiembre de 2022

ELEGÍA A UN CESTO DE MIMBRE DE CONCHA LAGOS EN GOLPEANDO EL SILENCIO

 

 

 

 

ELEGÍA A UN CESTO DE MIMBRE

 

 

 

Era un cesto de mimbre amarillo de tiempo.

Era un cesto oloroso curtido en su tarea,

crujiente de bonanza porque contuvo pan.

 

Era un cesto de siempre,

allí, sobre la boca de la tinaja inútil,

de la tinaja ocre, casi miel, casi tierra;

la tinaja deforme, panzuda, arrinconada

no sé por qué pecado.

 

Era un cesto de tardes con hora de merienda,

con tapas de alza y sube rústicamente aladas

y, en el puente del asa, una trenza de juncos.

 

Era un cesto con huellas de manos femeninas

y de manos de niños.

Era un cesto impregnado de aromas de despensa,

entre canela y nuez, entre pimienta y clavo.

Ese aroma de antes cuando todo era nuestro

por la casa y la sangre.

 

Cuando el aceite verde se doraba en la zafra,

cuando el vino más rojo y la más blanca harina,

cuando cristal de azúcar, como sal de los mares,

se quedaban al margen por lo inmenso y sencillo.

Sagradamente al margen por la despensa en paz.

 

 

 

Concha Lagos

Golpeando el silencio

 

Genialogías

Ediciones Tigres de Papel


viernes, 9 de abril de 2021

MIEDO A PARTIR UN POEMA DE MNEMOSINE DE DIONISIA GARCÍA

 

 

 

 

MIEDO A PARTIR

 

 

 

Hemos llegado al fin de este mar de canícula

que ha de quedarse solo al doblar el otoño;

descolorido y zarco, el cielo de septiembre

llorará soledades, añorará los cuerpos

cansados o turgentes entre vuelos de espuma.

 

Otro verano más buscando la calina,

barajando colores sobre lechos de arena

en la casa del mar, choza de agua

donde tu piel ungiste con acopio de sal.

 

Tengo miedo a partir, quizá por si no vuelvo

a enhebrar con el mar la voz de mis amigos.

Me duele ser del tiempo, rastrear el espacio,

alojarme en un grito que apagará la noche

sin escuchar siquiera la curva de palabras.

 

Solo cuenta contigo para mi referencia,

el único viajero atado a este navío

que no tiene más ancla que la boca del viento

y un pedregal de sueños cerca del horizonte.

 

Hemos llegado al fin de este presente,

curtidos en amor desde este mar de sures,

donde cualquier ausencia es un hueco de ola,

estría señalada sobre su cuerpo abierto.

 

Completa tu equipaje con líquenes y arena;

ellos serán la huella cuando duerma el estío

y la ciudad se meza entre humareda y lascas.

 

 

 

Dionisia García

Mnemosine

 

Genealogías

Ediciones Tigres de Papel