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miércoles, 1 de abril de 2026

ALSINAS UN POEMA DE AURORA LUQUE EN AÑOS DE TRECE MESES TRECE AUTORAS DE LA POESÍA ACTUAL EN LENGUA ESPAÑOLA

 





Alsinas



Amo estos autobuses, las alsinas, Alsinas Graells Sur.

Mis amigos poetas, que adoran mucho el tren

aunque viajan en coche casi siempre,

consideran exótica mi opción.

No las estimo porque

ya circularan en mi infancia. Amo el tiempo que en ellas

me espera por perder. Me gusta la pobreza

de su palco elevado,

las cortinillas rígidas de sol, la perspectiva dad

por las curvas enésimas. Me gusta mi abandono.

Incluso amo su olor. Huelen como debió de oler, supongo,

la humildad obligada de los exploradores,

huelen como el fular

del penúltimo hippy de este mundo,

huelen a japonesas estudiantes,

a pulcros pensionistas muy enjutos.

Recuerdo que unos chicos de Marruecos

se descalzaron venían muy cansados

en una contorsión de baobabs

y una joven de piel de chocolate,

con medias de panal, merendó un huevo duro

a lo Robert de Niro, diablesca,

y colocó en la rejilla del asiento

con mucha parsimonia

su craquelada cáscara.


Se adentran como rojas lombrices pertinaces

en las profundas plazas de los pueblos,

bordean cien barrancos, bordean deslumbrantes

marejadas de plástico tensado,

la línea de las playas para pobres,

almendrales, pinares, viñas nuevas,

cortijadas ariscas, ramblas desoladoras,

desiertos sin glamour goytisoliano

y aldeas no encontrables

por ningún talentoso anglosajón.


Con su mucosidad de gasolinas

va tosiendo el motor. Esta nave nodriza

tan bronca y nauseabunda

nos acaba acunando como a enormes bebés.

Nuestro viaje contiene cáscaras de aventura,

nanas para mayores, semisueños no escritos,

fábulas de segunda.

Por eso amo estos rojos

autobuses, las alsinas del sur.

Viajan los argonautas (sus bisnietos)

de incógnito en sus rutas, y el camino parece

todavía un camino.




Aurora Luque

en

Años de Trece Meses


13 autoras de la poesía actual en lengua española.

Piedad Bonnett, Isla Correyero, Blanca Andreú, Maite Pérez Larumbe, Aurora Luque, Asunción Escribano, Isabel Bono, Luisa Castro, Pilar Adón, Raquel Lanseros, Ioana Gruia, Berta García Faet, Rosa Barbel


Compilación de Francisco Javier Irazoki


Demipage


jueves, 14 de julio de 2022

PALABRA DE ÁRBOL Y RETRATO DE FAMILIA DE FRANCISCO JAVIER IRAZOKI ANTOLOGÍA POÉTICA, 1976 - 2020

 

 

 

 

PALABRA DE ÁRBOL

 

 

 

     No conocí al que murió en el vientre de mi madre. La abuela lo recogió, dijo que era grande como un guía y lo puso en el hoyo que el padre había cavado entre las raíces de mi higuera preferida.

     Yo pasaba tardes enteras bajo el gris áspero de las hojas del árbol, esperando que naciesen higos. Cogía al fin el fruto blando y tocaba su piel negra que después deshacía en tiras. Cada hilo era una puerta para adentrarme en mi hermano muerto y lo paladeaba al ritmo lento de un viajero antiguo. Luego rompía con los dientes las semillas menudas del interior. Ellas contenían palabras, voces que subieron por la savia de la higuera.

     Los otros niños crecieron descubriendo aventuras. Para mí, crecer fue sentir el paso del tiempo al escuchar los mensajes que un muerto me enviaba desde sus frutos.

     Alguien quiso una ceremonia devota en aquel lugar. De la cartera de mi ojo derecho saqué una lágrima inmóvil. Una lágrima petrificada que se transformó en blasfemia de fuego cuando la deposité en la escudilla situada a los pies de los ídolos.

 

 

 

RETRATO DE FAMILIA

 

 

 

     Caminan con parka, chaqueta, camisa y pantalón reflectantes. Todas sus prendas son verdes. También las cerdas de las largas escobas que empuñan.

     Los barrenderos de París se desplazan emitiendo una música compuesta con añicos de vidrio, papeles y residuos nocturnos. Los compases de su música se unen con risas y conversaciones caídas al suelo.

     La mayoría de los miembros del equipo desobedece las normas habituales de la ciudad. Hombres reclutados en abismos psicológicos se comunican por gestos. Distribuidos en pequeños grupos, arrastran contenedores llenos de hojas, colillas, polvo, guijarros. Recogen la alegría rota en las fiestas.

     Desde la lejanía veo un desierto humano: con las últimas luces de la tarde, un barrendero solitario habla su muchedumbre interior en una calle despoblada.

     Al mismo tiempo que termina la jornada, su monólogo barre nuestras sombras.

     Jóvenes, viejos y niños se asoman a las ventanas. Observan al barrendero y en él reconocen al padre, la hermana, una amante, un antepasado desaparecido.

 

 

 

Francisco Javier Irazoki

Palabra de árbol

(Antología poética, 1976 – 2020)

 

Hiperión


domingo, 1 de mayo de 2011

LOS HOMBRES INTERMITENTES DE FRANCISCO JAVIER IRAZOKI

Cereal y electricidad, campos de Pollos en Valladolid, abril de 2011 por Pablo Müller

Dónde está el hombre al que llamo. Quizá no pueda abrirse paso entre quienes me acompañan. Caigo en el aire quieto. Ellos se disponen en círculo alrededor de mi ausencia.



Una tarde de domingo compré un libro de Irazoki. Fue en la web de Hiperion. Buscaba a Jorge Riechman y encontré Los hombres intermitentes. El domingo por la noche llegó al face una invitación de amistad de Irazoki. Pensé que, por alguna razón, conoció mi compra y quiso agradecerla. Pensé que aquella madrugada ya podía prescindir de mi cerebro, pero en ese momento no tenía un libro en el que leerlo y aunque nunca estuve tan solo, rodeado de abismos de hierba caliente, en marzo en mi pueblo todavía no hay hierba que cortar.
Cuando recogí en correos el paquete de libros de Hiperion habían pasado varios días desde la noche del domingo y acorde con mi nueva estatura abrí con cuidado el diligente envío, donde los libros protegidos por cartones llegaban hermosos y nuevos. Beckett, Bonnett, Irazoki y Riechman.
Los llevé al trabajo. Los enseñé a los compañeros. Orgulloso los volví a meter en el solícito paquete y así los llevé a casa. Los deposité en la librería en un sueño de las larvas de las tinoleas que habitan conmigo.
Unas semanas más tarde metí a los hombres intermitentes en la bolsa de viaje y los leí en Castilla en primavera donde la tierra anochecida se inventa a la luz de iglesias de adobe y pensamiento y gusanos terminan convertidos en idea y escarabajo.
Por la carretera cercana ajenos al sueño corren los coches portugueses y en su equipaje hojas secas el pequeño paquete de heterónimos que enseñar a sus nietos franceses mientras cierran la vejez con sus llaves de conserjes.
Bravo Irazoki: las ensayadas posturas de tus palabras se arrellanaron en mi mente y si bien también aquí, como otra maldición del clima, lo rudo es obligatorio, tus prosapoemas, tus poeprosamas, me conducen por el daño de la pureza, por la belleza cansada, por el lado de la cama de un niño que sueña planetas que dejan de serlo, por la consistencia del lenguaje de árbol, por el camino de regreso a las fotografías, por la velocidad del viento repentino y por esas casas en las nadie barre la tristeza.





Los hombre intermitentes
Prólogo de Fernando Aramburu
1ª edición: 2006
128 pp.
Español / España

IRAZOKI, Francisco Javier
Libros Hiparión, 192
ISBN:84-7517-883-9 / 978-84-7517-883-7
Precio; 10 euros