Mostrando entradas con la etiqueta Enrique Cabezón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Enrique Cabezón. Mostrar todas las entradas

jueves, 9 de julio de 2026

EL LADO IZQUIERDO DE JULIO MAS ALCARAZ

 






Escucho la voz de Dios solo

por el lado izquierdo de los auriculares.


Tiene voz de mujer

que siembra tomillo en los surcos

de los discos de vinilo

y canta boleros con la boca llena de semillas.


Me habla de cosas pequeñas:

del café que espera en la mesa,

de las hormigas que cargan

migajas más grandes que ellas,

de las hierbas que rompen el cemento

para besar los zapatos de los condenados.


Susurra con el lenguaje

de los gatos que se miran desde ventanas opuestas,

de los peces que adelantan a los petroleros

cruzando bajo sus quillas.


A veces tararea una canción que no existe,

hecha del roce de la piel

en las sábanas limpias

y de uvas pisadas en un barreño de madera,

y mis labios se separan despacio

intentando seguir la melodía,

pero se me escapa antes de aprenderla.


Cuando bajo el volumen crece el silencio,

ese silencio incómodo de quienes no se conocen,

y percibo su respiración como un viento

que sube por las escaleras de incendios.


Pienso en su boca y veo

una ranura de teléfono público

donde caen las monedas de las madres.


Por el auricular derecho llega

el rumor de una nevera en un piso abandonado,

el traqueteo de una cinta sin equipaje,

y el eco de un martillo golpeando el hielo.


Le pregunto por los niños quemados

que duermen en tiendas de campaña,

por quienes lamen el rocío de las alambradas.

Dios tose y sus palabras

caen como dientes sobre el suelo:

«¿Dónde están tus hermanos?

¿Qué hacen?».


Y entonces, solo entonces,

dejo que su voz me arrastre

hasta donde las palabras arden

y nadie distingue la culpa

de la vergüenza.


Escucho la voz de Dios por el lado izquierdo,

el lado por donde empiezan las partituras

y los motines,

la orilla de los expulsados del paraíso,

donde la luz ilumina los turnos de noche

y nadie espera una llamada.




Julio Mas Alcaraz

El lado izquierdo


Ilustración de Enrique Cabezón


Pliegos del escorpión azul


martes, 7 de julio de 2026

DOS DE LAS SEIS POÉTICAS CON FORMA DE CRIMEN DE JAVIER GIL MARTÍN

 




«Nos buscamos los dos. Ojalá fuera

este el último día de la espera».

JORGE LUIS BORGES



I


TENGO QUE HACERLO


Tengo que ir

lentamente

que se sepa

que he amado

toda forma

de matarte



II


Yo sé que sobrevive por tu espalda

no lo niegues ese frío intensísimo

tan pocas veces confesado incómodo

como una presencia extraña en la cama

o un cuchillo.




Javier Gil Martín

Seis poéticas con forma de crimen


Con ilustración de Enrique Cabezón


Pliegos del escorpión azul


miércoles, 3 de junio de 2026

EGUNEROKO BIZITZA / CRÓNICA PARCIAL DE LOS SETENTA DE BERNARDO ATXAGA EN DICCIONARIO DE LAS PIEDRAS Y OTROS POEMAS

 




EGUNEROKO BIZITZA



Eguneroko bizitza ikatza bezalako labezomorroak

ixurtzen hasi zenean etengabe,

Otis Redding badiako portuan eseri zen aireplano

jausiei kantatzeko blues band;

Eta panpina amerikanoak lehertzen zitzaizkien

Vietnamgo umeei eskuan boom bang

Gure amak sabela erre zuen napalmez gautako

dirrinaren amenazua ezin burutuz


Sagarraren lreek su hartu zuten eta Miranderi

odola hasi zitzaion sudurretatik

Baldosa zuriko komuna publikotan pornografia

irakurtzen ari zenean love darling,

Eta alkimistek txosten bat eman zuten argitara

plusvaliaren alde azalduz erabat,

Errestaurantetik bi homosexual bota zituzten arrazoi

komerzialak zirela medio.


Eguzkiaren jaki bihurtuko ziren malkoak galdu

zituen leopardoak desertu zibilean,

Abe Bikilak ahaztu egin zuen Marathoneko

kondaira Non dago ETIOPIA galdetuz;

Eta talde politikoek grebara deitu zuten abuztuko

bakantzak ez alferrikaltzeko,

Lope Agirrekoak bere amodio ezinezkoa deklaratu

zion Urtsuko alabari Eldorado.


Ixiltasuna tona pare bat etorri zen kostako trenean

bagoietan izarditan blai,

Adjetibo kalifikatiboen armaderekin borroka egiteko

abenidetan gogor horror;

Eta detektibe sentimentalen nigarrak lehortea bota

zuen birjinen bihotzetara,

Dantzinetan Volkswagen horia zuten business

manek dantza eskatu zietenean please.


Farmaziako jabea alaba gazteena ezkondu zuen

diabetiko betan semearekin azkenez,

Orainak identitate krisi batean bere burua bota zuen

ospitale zentralean anfeta

Miña eta zazpigarren pisuko alarguntsa erotu egin

zen plutxea puskatu zitzaion

gau erorian Mimi mon petit joan zatzaizkit lurretik

baina ez gogotik eras bueno.


Bakardadearen milaka kopia inprimatu ziren

neguaren atarian geundelako hegabera-Pum,

Osaba batek postala izkribatu zidan Stop ene

urtebetetzea zela eta Stop Zorionak

bide batez nire aseguru-etxea kontseilatu nahi dizut

Stop Inoiz ez da jakiten Noiz Stop;

Ene maitaleak telefonoa jo zidan kobren zaporeko

maitasunaz gauaren erdian,

Eguneroko bizitza ikatza bezalako labezomorrak

ixurtzen hasi zenean etengabe.


Gero ernari gelditu zen ibaia zerutik atergabe

burrunban eroritako espermaz,

Alkandora arrosak loredunak zuriak gorribeltzak

multikolorak herrestan eramanez,

Eta aste berean Ni puta bat naiz oihuztatu zuen

ezkontzan despedidan Champagne,

Olivetti batean bere lehen gutun erromantikoa osatu

zuen sekretaria lotsati hark;

Eta anaiak botila batean eskuizkribua bidali zidan

Bartzelonatik Iraultzak

Ezin zituela ehun metro artezak hamar segundotan

egin si la bolsa sona;

Eskaleek baezpare trapuzko etxeak jaso zituzten

zubipean mitxeletak babesteko,

Katagorriek supermerkatuari eraso zioten Altxa

besoak non da intxaur kaxafuertea.


Negua heldu zen azkenez eta antzarek V bat egin

zuten zeruan,

Dispensarioetan antitristezia pildorak banatu

zituzten ugari

Ejitoko zazpi izurriteen edizio ugaldu eta korrejitua

usmatuz;

Ume unuzent batez erditu zen borrero

profesionalaren esposa ttikia,

Xoriona gramoka saltzeari ekin zioten trono aingeru

eta kerubinak;

Bertute kardinalek igotze desnaturala eman zuten

Erromako boltsan,

Milaka liburu erregalatu zituzten bankuek Ora eta

bereziki Labora lemapean;


Baina alferrikan zen guztia berandu dabiltza eta ez

dute ezer lortuko honez gero,

Palazioak lurrera doazenean pitzatu egiten dira

kartzeletako hormak,

Eta gu libro gabiltza kaleetan tiranteko galtza laranjas

jantzirik, libro,

libro hiltzaile ttikien gisa libro, ma-o-meno ezta?,

gutxigora behera libro,

Esaten den bezala osasuna bada bedaio, arraio, eta

beste, aupa gaztiak etab.





CRÓNICA PARCIAL DE LOS SETENTA



Fue cuando la vida cotidiana derramaba

cucarachas sobre la gente sin cesar,

y se lloraba por todas las habitaciones

bien al estilo Snif, bien al sentido Buá;


Fue cuando se pasaba miedo y se gritaba

si de madrugada sonaba un timbre o un tiro

allí por el tercero A, o B, o por error.


Fue cuando nosotros, la juventud en general,

leíamos pornografía frente a las blancas

baldosas de los urinarios públicos

donde, a veces, sangrábamos por la nariz;


Fue cuando el invierno se iba aproximando

y prometía muertes, no todas ellas naturales;

Cuando en el fondo del corazón, todos deseaban

una llamada o una carta, y yo también.


Y fue efectivamente el invierno, y hubo ocas

en el cielo volando en forma de uve doble,

y fue el frío y la lluvia y la huelga general

en medio de una epidemia de gripe asiática;


Y recuerdo un bar que alegó razones comerciales

para impedir la entrada a dos homosexuales;

Que los mendigos reforzaron sus casas de cartón,

que las ardillas bajaron del bosque y atracaron

un supermercado diciendo, Alto, Manos Arriba,

¿Dónde está la caja fuerte de las nueces?


Y después llegaron vagones llenos de silencio

para luchar calle por calle, casa por casa,

contra los Sustantivos, contra los Adverbios,

Y yo estuve allí, y fue terrible, qué horror;


Y los dispensarios recetaron píldoras anti,

los bancos repartieron prospectos de colores

con el lema de Ora, sí, pero sobre todo Labora;


Y una tarde, por fin, ella hizo una llamada

desde muy lejos, y me pareció que sus palabras

eran de amor y con una pizca de sabor a miel;


En aquel tiempo, cuando la vida cotidiana

derramaba cucarachas sobre nosotros sin cesar,

y se lloraba por todas las habitaciones

bien al estilo Snif, bien al sentido Buá.





Bernardo Atxaga

El diccionario de las piedras y otros poemas


Planeta Clandestino # 271

Edición y prólogo Enrique Cabezón


Ediciones del 4 de agosto

jueves, 5 de marzo de 2026

QUINCE Y TREINTA DE ENRIQUE CABEZÓN EN CONTRA LA GRAVEDAD DE LOS POETAS

 




15



Este es un manifiesto móvil en la historia

de las historias que pasan desapercibidas

y a casi nadie importan.




―――――――――――




30


Si debo morir,

que traiga esperanza

que sea un relato.

REFAAT ALAREER



Me he acordado ahora de Rafaat Alareer, asesinado en

Gaza,

(ahora que es el momento de las adhesiones, firmad

abajo),

contando que va a morir y que quien va a vivir debe

contar su historia

en forma de cometa blanca, que vuele el cielo negro de

los bombardeos.

Fuego al cielo, cielo al fuego, asesinos.

Es un poema magnífico en medio de un genocidio.

Es un terrorífico genocidio que da paso a los deportes.

Su muerte, entre tantas, es un crimen extraordinario e

imperdonable.

Si muero ahora, portas, amigos, caimanes del Turia,

quiero ser como el globo lleno de helio que hace llorar

a un niño,

cuando se le escapa de la manita y asciende al cielo

gris de la meseta,

noviembre pero hay sol mitiga el frío, y cuando

alcance la altura,

donde mi peso se iguale al de la atmósfera que me

rodeará,

cuando no aguante la baja presión y mis átomos se

expandan

tal y como ha hecho mi carne hasta hoy,

dejadme reventar, será según he leído,

aproximadamente a 32 kilómetros sobre el nivel del mar,

que está lejos de aquí donde solo podemos bañarnos

en lágrimas.

¿Quién se viene?




Enrique Cabezón

Contra la gravedad de los poetas


PPT Ediciones


viernes, 21 de junio de 2024

LARGA ESQUINA DE VERANO DE HÉCTOR VIEL TEMPERLEY EN HOSPITAL BRITÁNICO

 





Larga esquina de verano


Alguien me odió ante el sol al que mi madre me arrojó. Necesito estar a oscuras, necesito regresar al hombre. No quiero que me toque la muchacha, ni el rufián, ni el ojo del poder, ni la ciencia del mundo. No quiero ser tocado por los sueños.

El enano que es mi ángel de la guarda sube bamboleándose los pocos peldaños de madera ametrallados por los soles; y sobre el pasamano de coronas de espinas, la piedra de su anillo es un cruzado que trepa somnoliento una colina: burdeles vacíos y pequeños, panaderías abiertas pero muy pequeñas, teatros pequeños pero cerrados y más arriba ojos de catacumbas, lejanas miradas de catacumbas tras oscuras pestañas a flor de tierra.

Un tiburón se pudre a veinte metros. Un tiburón pequeño una bala con tajos, un acordeón abierto se pudre y me acompaña. Un tiburón un criquet en silencio en el sueño de tierra, junto a un tambor de agua, en una gomería a muchos metros de la ruta se pudre a veinte metros de sol en mi cabeza: El sol como las puertas, con dos hombres blanquísimos, de un colegio militar en el desierto; un colegio militar que no es más que un desierto en un lugar adentro de esta playa de la que huye el futuro. (1984)




Héctor Viel Temperley

Hospital británico


Notas de Julio César Galán y Eduardo Milán

Ilustraciones de Enrique Cabezón

Caligrafía de Chilis Cubeiro


Cartonera del escorpión azul


martes, 30 de enero de 2024

UN FRAGMENTO DE 999 PALABRAS DE VÍKTOR GÓMEZ

 







[…]


antes de pasar

página, oír al pardillo,

o ir de la idea

(de cárcel vis à vis)

al canto, del cardo

a su ave risueña,

la suavidad canora

en su lid sola,

el verderón

en la vereda,

bueno, dolido

y exhausto

en su huida

de los cazadores.

no se vende

el canto, se enjaula,

se domestica.

búho y albor

no caben en la oficina,

en la caja precintada,

en el convoy

de guerra a la vida,

de guerra en guerra,

de lo que nosoy

y soy, secuaz

ensimismado,

ingeniero de matanzas,

sordo el tordo y la abubilla,

sordo de oído,

torvo en el odio estéreo

que clava lo animal

en la pared, lo trofeo.

troceo del asunto,

atrofia del mundo,

mente atrofiada,

terrible en lo patente,

enjaular el canto,

enlutar el pájaro

en la palabra pájaro,

no dejarle ser,

negarse uno mismo

en la animal

contradicción

de mi especie,

su patente.

[...]




Víktor Gómez

999 palabras


Ilustraciones de Enrique Cabezón

Notas de Lola Andrés y Benito del Pliego

Caligrafía de Chilis Cubeiro


La Cartonera del Escorpión Azul


jueves, 25 de agosto de 2022

TRES POEMAS DE 28.48 MINUTOS DE LECTURA DE ENRIQUE CABEZÓN

 

 

 

 

Tú no eres el poeta,

tal vez eres un cetáceo varado en la costa,

que amontona en su estómago

bolsas de plástico sin digerir.

Son un recordatorio occidental de que algo va mal.

Nos han hablado del color del ponto,

de los cuerpos humanos como bancos de medusas,

translucidos

como bolsas sin dueño que hemos desechado,

mirad ahí,

cadáveres flotando,

mordisqueados por los peces.

 

Alfombra y alimento.

 

 

 

—————————————————

 

 

 

Tú no eres el poeta pero eliges tu propia miseria.

Al escribir sobre la muerte,

¿qué rol asociamos al acto de matar?

La literatura extiende su manta en el suelo:

por la voluntad de los dioses,

por un código medieval que prima el honor a la vida,

por los vicios de lo moderno,

por locura o por espejismo de claridad,

por coartadas científicas,

esa del gen egoísta, por ejemplo…

(¿Has escrito por ejemplo otra vez en un poema?)

O, quizá, por eso que llamamos evolución,

y su selección natural que nos sirve de subterfugio

desde que el hombre se dice hombre.

 

La segadora se abanica insensiblemente a la sombra

de amplificadores de señal gps

y de las sombrías antenas de repetición/transmisión

y amplificación de la muerte.

 

 

 

—————————————————

 

 

 

Tú no eres el poeta pero haces una pregunta:

los ojos de las víctimas, ¿qué ven?

¿Sienten retorcerse algo en el desgarro de los gritos

que son la lengua franca de los rotos hombres,

de las quebradas mujeres,

de los cadáveres niños?

Los desorbitados ojos,

¿qué miran en el exacto instante donde el daño

impone su feroz y cruel presencia?

¿Si no es definitiva la agresión,

cómo viven mañana el atentado?

¿Tienen lo incomprensible y lo brutal interpretación posible,

respuesta tolerante y discernida?

Los ojos en su parpadeo que desvanece el mundo,

los ojos, que nos esconden en un espacio negro y marginal,

¿hereda la retina el dolor viejo,

la antigua y remota aflicción

y el daño que en el tiempo nos ha rendido?

¿Qué no han visto los nebulosos ojos

de los hombres damnificados?

 

Ojos,

fanales apagados,

vecinales ocelos,

ágrafo banco de imágenes,

primera memoria ignorada siempre,

condenados a ver siempre lo mismo.

 

 

 

Enrique Cabezón

28.48 minutos de lectura

 

Eolas poesía