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sábado, 2 de diciembre de 2023

EL MUSEO DE LA OBSOLESCENCIA UN POEMA DE TRACY K. SMITH EN VIDA EN MARTE

 





 

El museo de la obsolescencia

 

 

Cuanto lo codiciábamos entonces. Tanto

Que nos habría salvado, pero vivió,

 

En cambio, su propio momento, regresando

A la inutilidad con la muda aprobación

 

De una nueva piel. Nos mira al mirarlo:

Nuestros ojos cansados, nuestra temperatura, corazones

 

De relojería tras nuestras camisas. Estamos aquí

Para reírnos de las baratijas, de las ingenuas herramientas,

 

De esas réplicas apiladas como ladrillos.

Hay billetes verdes, y bidones de aceite.

 

Tarros de miel robados de alguna tumba. Libros

Sobre guerras, mapas de estrellas muertas.

 

En el ala sur hay una pequeña habitación

Donde se exhibe a un hombre vivo. Pregunta,

 

Y te describirá antiguas religiones. Si

Te ríes se echará las manos a la cabeza

 

Y suspirará. Cuando muera, lo reemplazarán

Por un video un bucle ad infinitum.

 

Habrá exposiciones itinerantes. «Amor»

Estuvo una temporada, seguida de «Enfermedad»,

 

Conceptos difíciles de entender. Lo último que ves

(Tras un espejo - ¿un chiste de alguien?)

 

Es una imagen del viejo planeta tomada desde el espacio.

Fuera, hay quien vende camisetas de los Hawks a tres por ocho.

 

 

 

Tracy K. Smith

Vida en Marte

 

Traducción de Luna Miguel

 

Vaso Roto Poesía


jueves, 22 de octubre de 2020

POEMA POLÍTICO DE ATRAVESAR EL AGUA DE TRACY K. SMITH

 

 

 

 

POEMA POLÍTICO

 

 

 

Si cada cortacésped se detuviera

al capricho, digamos, de un pensamiento egoísta

y entonces el de la izquierda

 

dejara su brazo flotar, revolviendo

el aire con ese amplio y lento gesto que bajo el agua

quiere decir ¡Hola! y ¡Oye, Tú!

 

dirigiéndose al que está a más de una milla

a la derecha. Y éste fuera a hacer una pausa en su trabajo,

atrapando esa llamada por deseo puro, y enviara así

 

de vuelta su propia lenta danza de un brazo solo

queriendo decir ¡Sí! y ¡Aquí! Como enlazándose a

un solo nervio largo, recordando antes

 

su herramienta y podando otro lenguaje

en la tierra, dejando pasar quién sabe cuánto

pasto hasta que otro pensamiento, o la necesidad de saber,

 

pueda hacer que se detenga y mire al otro nuevamente,

levantando su brazo como para decir ¿Todavía?

y ¡Oh!  Y entonces captara un destello de alegría

 

elevándose junto a esas otras piernas y estallando

en otro brillante ¡Sí! que por un momento oscila

en el aire oscurecido, su trabajo los traerá

 

hasta el mejor momento de la noche, cada quien cortando hacia

adelante y retrocediendo para doblar, luego levantado la mirada para alcanzar

a ver su eco, procurado y sostenido

 

en ese instante de mutuo entendimiento,

el Vaya y el Con Dios saliendo

cuando ambos se han volteado para ver el mar del Aún

 

y Despacio. Si ellos pudieran, y si aquello que brillaba

como un pez fuera a lanzarse de un lado a otro a través

de esa ancha distancia sin palabras, el día, aún si ha terminado,

 

jamás conocerá el dolor de concluir.

Si ellos lo pensaron, o lo pensarán, o siquiera medianamente quisieron

su trabajo —los zumbidos de los motores humanos

 

empujando entre la hierba, y la hierba, asistiendo

navaja tras navaja— tomaría una eternidad.

Pero amaría todo el tiempo que durara.

 

 

 

Tracy K. Smith

Atravesar el agua

 

Traducción de Andrea Cote

 

Vaso Roto