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lunes, 26 de enero de 2026

ANIMALIA BASA / ANIMAL SALVAJE UN POEMA DE CASTILLO SUÁREZ EN ALASKA



 

 

 

ANIMALIA BASA

 

 

Ulertzen zailenak diren gauzak dira ahazten azkenak.

Horregatik, galdutako gauzak gurekin geratzen dira luzaroan.

Egiazki ez daude gurekin,

baina begiratzen diegu

igerileku hutsetako igerilariei begiratzen diegun bezala.

Horregatik, abandonatuak ez du inoiz bere izaera galtzen.

Horregatik ez du doluak bukaerarik.

Akordura etortzen zaizkigun oroitzapenak erauzi nahi ditugu

huntz apaingarria etxeko paretatik desitsasten dugunean

eta horma hondatua agertzen denean.

Ezinezkoa da galdutako gauzei ihes egitea.

Horrek garamatza logelako atea zabalik uztera

gaua lehenbailehen buka dadin;

pasaia elurtuak maitatzera,

elurrak nola,

gure minek ere janzten gaituztelako.

Denbora ez dugu orduetan neurtzen;

gertukoen heriotzak zenbatzen ditugu

agenda eguneratzen dugunean.

Zu eta ni ezezagunak gara orain.

Zuk eta nik beste batzuen oheetan egiten dugu lo.

Odolezko uharriak eraikitzen ditugu umerik ez ekartzeko

eta ez izateko norengatik negar egin.

Izan garen emakume guztiak

sasi artean ezkutatzen den animalia basa bat dira,

errepide ondoko etxe batean agertzen dena,

beste herri batean.

 

 

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ANIMAL SALVAJE

 

 

Las cosas más difíciles de entender son las últimas en olvidarse.

Por eso, las cosas que perdimos permanecen con nosotros

[mucho tiempo.

Realmente no están con nosotros,

pero las observamos

igual que miramos a los que nadan en piscinas vacías.

Por eso, el abandonado jamás pierde su identidad.

Por eso, el duelo no tiene final.

Queremos extirpar los recuerdos que acuden a nosotros

cuando despegamos de las paredes de casa la hiedra decorativa

y aflora el muro deteriorado.

Es imposible escapar de las cosas perdidas.

Lo cual nos lleva a dejar la puerta del cuarto abierta

para que la noche acabe cuanto antes;

nos lleva a amar los paisajes nevados,

porque los dolores también nos visten,

igual que la nieve.

No medimos el tiempo en horas;

contamos las muertes cercanas

al poner al día la agenda.

Tú y yo ahora somos extraños.

Tú y yo dormimos ahora en camas ajenas.

Alzamos arrecifes de sangre para no traer niños

y no tener por quién llorar.

Todas las mujeres que hemos sido

son un animal salvaje que se oculta en la maleza,

que aparece en una casa junto a la carretera,

en otro pueblo.

 

 

 

Castillo Suárez

Alaska

 

Traducción de Ángel Erro

 

Hiperión


 

lunes, 1 de abril de 2024

TRES POEMAS DE PÁJARO DE TORMENTA DE VANESA PÉREZ-SAUQUILLO

 






no es verdad que haya un hilo

uniendo el corazón de los enamorados.


Cuando tu avión despega, siquiera

en mi imaginación, esa que me anticipa

y multiplica el dolor,

no hay una dulce sensación de unidad,

no hay una seda

firme y frágil

que nos ate a través del espacio,

esa carne picada que mis manos

recogen de las aspas.


Es un tirón brutal en la garganta,

sensación última,

un perro ante la infinidad

de dónde estás ahora

y este necesitar

hasta la extenuación

tu sola compañía que no revela

sedas ni deseo ni nada

firme o frágil

más que un cuello ofrendado,

último golpe de sentidos,

tirón brutal de la correa

y un profundo e incómodo letargo

como mejor expectativa.


―――――――――――


maldita mi coraza si te miraste en ella.

Malditos los barnices del dolor.


―――――――――――


quisiera ser exacta,

hay días en que quisiera,

ciertos días,

ser exacta

como el reloj de la estación,

quisiera, como la prisa, exacta,

del viajero

que no soy yo, quisiera, hay días

exactos, en que quisiera, exacta

como el reloj de la estación,

quisiera no esperarte, ser

inútilmente, quisiera en que quisiera

no estar desesperada, ser, días,

ciertos días

mirando ese reloj

que con exactitud quisiera

aunque no sabe

dónde estás, dónde está

inexcusable mi razón

y en qué estación perdida

días

quisiera

ser

de qué pueblo o ciudad que yo no alcanzo,

cumplido ya el trayecto,

tu reloj habrá dado las nueve

y tu cierras un libro

como el que deposita

un bisturí.




Vanesa Pérez-Sauquillo

Pájaro de tormenta

(El ciclo de la rabia 2001 – 2007)


Prólogo de Luis Bagué Quílez


Hiperión


miércoles, 6 de septiembre de 2023

METAMORFOSIS UN POEMA DE MARÍA SÁNCHEZ-SAORÍN EN HEREDERAS

 


 

 

 

Metamorfosis

 

 

 

Cuando encontré los higos

abiertos en el suelo,

vi el cuerpo de mi abuela

descuartizado.

 

El color carmesí

teñía ambas entrañas,

que me miraban rotas

y agonizantes.

 

La cesta era de esparto

con el que trabajaba

en la época del hambre,

y lo vendía.

 

Tan solo eso heredé;

ya nada tengo de ella

ni de los tiernos higos

salvo el olor.

 

 

 

María Sánchez-Saorín

Herederas

 

IV premio de poesía joven «Tino Barriuso»

 

Poesía Hiperión


jueves, 27 de abril de 2023

DIAGNÓSTICO Y OTRO POEMA DE LA TEORÍA DE LAS COSAS DE INMACULADA PELEGRÍN

 

 


 

 

DIAGNÓSTICO

 

 

Cuando niño,

el miedo eran las olas.

Siempre eran las olas acercándose.

Un instante de duda

del mar, en su contradicción,

como tomando impulso,

como queriendo ir

a otro lugar distinto al que te empuja.

 

El miedo eran las olas y ante ellas

tenías dos opciones:

o contener el aire, sumergirte

y entrecerrar los ojos en el tiempo

que demoraba el agua en rebasarte

o decidir un salto

en el momento justo

más alto que las olas,

más arriba del miedo

para caer de pie sobre la arena.

 

Ya no eres un niño

ni juegas en la playa.

 

La médico, con una bata azul,

te ha cogido la mano,

como tomando impulso,

como queriendo ir

a otro lugar distinto al que te empuja,

se ha sentado contigo en la camilla.

 

No alcanzas a entender lo que te dice,

sólo sabes que tienes dos opciones.

 

 

―――――――――――

 

 

II

 

 

Nuestras cosas aspiran

disimuladamente al deterioro.

 

Los teléfonos móviles,

mientras los desenfundas de su caja

(aún en los cromados

la lámina adhesiva protectora)

comienzan a empañarse.

 

Cuando salimos a cenar,

los cepillos de dientes se desgreñan

en las estanterías del aseo.

 

No se dirían que algo le suceda

al vaso que pusimos

muy cerca del abismo inoxidable

del hondo fregadero.

 

Abstraídas, recorren su rutina,

su efecto transitorio de luz perecedera.

 

 

 

Inmaculada Pelegrín

La teoría de las cosas


Hiperión



viernes, 31 de marzo de 2023

UN POEMA DE LA GUERRA DE INVIERNO DE ARIADNA G. GARCÍA

 



Catedral luterana de Turku

 

 

 

Es el ciclo anual de muerte y vida

de la naturaleza.

Grandes bloques de hielo

están bajando el río lentamente.

Tú y yo nos abrazamos

aquí, en este rincón nevado,

junto a la puerta entornada

de la catedral.

Su piedra es resistencia

frente al tiempo,

memoria respirable.

 

Dentro suena

el clamor de un coro,

un ejército de voces

que atraviesa los siglos.

Es el Requiem de Mozart.

Flota ingrávido, fiero.

No acaricia la luz.

Golpea el aire.

Suplica permanencia.

 

Nuestros besos,

hondos y apasionados,

también buscan

el infinito,

detener este instante,

suspenderlo, clavarlo.

 

Grandes bloques de hielo

están bajando el río

sin descanso.

 

 

 

Ariadna G. García

La Guerra de Invierno

 

Hiperión


martes, 25 de octubre de 2022

UN POEMA DE VERÓNICA ARANDA EN TATUAJE

 

 

 

 

II

 

 

Aquellas madrugadas en los puertos

de tabernas insomnes

y los acordeones del destierro,

no buscaba a los rubios marineros,

aquellos extranjeros de frondosos tatuajes

que se apoyaban en los mostradores,

y su aliento traía el aguardiente

de las naves errantes y los rostros

de mujeres nocturnas y remotas.

 

No buscaba a esos otros marineros

cuyas promesas se difuminaban

en una despedida inexistente

y siempre se marchaban en las tardes de junio

para no regresar. Quedaba el nombre

como único amuleto de su paso,

junto a aquellas palabras que se dicen

cuando sabemos que el exilio acecha,

que podemos quedarnos o escapar.

 

Los tatuajes quemaban y esas noches

yo buscaba el camino de regreso hacía Ítaca,

las colinas de Roma, la ciudad de Kavafis

o un barco que zarpara a la isla de Safo

 

 

 

Verónica Aranda

Tatuaje

 

Hiperión


viernes, 14 de octubre de 2022

NI SIQUIERA EL AZAR: TUMBAS UN POEMA DE FERMÍN HERRERO EN UN LUGAR HABITABLE

 

 

 

 

Ayer oí en el parte que la muerte cotiza

ya en bolsa y auguraron —sin asomo

de humor negro, era un reportaje serio,

bien contrastado— el éxito de la singular

iniciativa porque subió como la espuma

nada más ponerse a la venta. A juicio

de la periodista —y era joven, con clase,

seguramente bien preparada— las compañías

de pompas fúnebres son un valor en alza, garantizan

un negocio redondo dada la contumacia,

la lealtad de su clientela. Y esta expresión

es mía, claro, ella habló de mínimos riesgos,

de dividendos y mercado; con un aire

de chascarrillo del destino en clave de demanda

—ya digo que esa joven y bien instruida—.

Como tantas, había obviado esta

noticia presentada al cierre, de relleno, como

divertimento. Ahora he reparado en el extraño

nombre de la empresa y acabo de comprender

que ni las funerarias son hoy comercios

familiares más bien discretos, tristes, un poco

vergonzosos. Que al fin las multinacionales

no sólo nos gobiernan sino que han decidido

apropiarse también del sudor

de los dioses para animar a los mortales

a sufragar su entierro con acciones

—la asonancia es aún mía pero la muerte

debe ser desde hace tiempo monopolio suyo—.

 

—NI SIQUERA EL AZAR: TUMBAS—

 

 

 

Fermín Herrero

Un lugar habitable

 

Hiperión