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viernes, 23 de junio de 2023

TRES POEMAS DE AZUL EL AGUA DE AMALIA BAUTISTA

 

 

 

 

EL PESAJE DEL CORAZÓN

 

 

 

Que nadie por tu culpa haya pasado hambre,

haya sentido miedo o frío.

Que nadie haya dejado de vivir por tu culpa,

ni temido la muerte, ni deseado morir.

Que ninguno haya dicho tu nombre con espanto

o mirado tu rostro con desprecio.

Que los demás te lloren cuando partas.

Así tu corazón no habrá albergado el plomo

que lastra las mudanzas.

Así tu corazón será más leve

que la más leve pluma.

 

 

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ECO

 

 

Busco el término en Google, en la RAE

y hasta en la Wikipedia.

Leo definiciones, citas,

artículos científicos,

leyendo mitológicas, frases hechas…

Nada que dé sentido a esto,

nada que me lo explique

o que tenga que ver con lo que siento.

Nada que se parezca a lo que ocurre

en las habitaciones de las hijas

cuando se van de casa.

 

 

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LOS GATOS DEL PATIO

 

 

Los vecinos miramos con envidia a los gatos.

Son los únicos libres estos días.

Juegan y se aparean en el patio,

comen lo que les dan, y les dan siempre,

duermen la siesta al sol entre las plantas,

un pájaro, un insecto, una ramita

movida por el viento

son juguetes de su curiosidad.

Perezosos y elásticos desafían al tiempo.

No me gustan los gatos.

Son eternos y osados estos días.

 

 

 

Amalia Bautista

Azul el agua

 

La Bella Varsovia


sábado, 15 de enero de 2022

TRES POEMAS DE ROJO-DOLOR ANTOLOGÍA DE MUJERES POETAS EN TORNO AL DOLOR

 

 

 

 

AMALIA BAUTISTA

(1962)

 

 

AL CABO

 

 

Al cabo, son muy pocas las palabras

que de verdad nos duelen, y muy pocas

las que consiguen alegrar el alma.

Y son también muy pocas las personas

que mueven nuestro corazón, y menos

aún las que lo mueven mucho tiempo.

Al cabo, son poquísimas las cosas

que de verdad importan en la vida:

poder querer a alguien, que nos quieran

y no morir después que nuestros hijos.

 

(Cuéntamelo otra vez, 1999)

 

 

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ANA ARES

(1971)

 

 

PARA HACER EL VACÍO

 

 

Hágase un agujero

en un objeto hermoso.

 

Para ello, busque siempre

recónditos auspicios de dulzura,

una pequeña mancha o picotazo.

Es bastante una peca o un lunar,

una boca, un oído.

 

—Valga también

allí donde una arruga

revele el material más delicado—.

 

Perfore lentamente.

Hágalo un arte.

Aplique entonces

su completa intención sobre la llaga.

Pegue los labios, selle la hendidura

y que ya nada entre ni salga del objeto

si no lo da su boca o lo requiere.

 

Libre, pero inocule.

 

Una promesa ahuyenta

durante días la coagulación.

Que sea su saliva un agua escurridiza

que no solidifique,

ni deje opción alguna

a instantes posteriores.

 

Deténgase cuando el objeto pierda

el contorno admitido de su forma,

cuando sea

cualquier otra cosa.

 

(Atreverse al mar, 2008)

 

 

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MARÍA GARCÍA ZAMBRANO

(1973)

 

 

[SOY LA DULCE LETANÍA DE LOS NIÑOS MUERTOS…]

 

 

Soy la dulce letanía de los niños muertos en este hospital.

La silenciosa que seca sus lágrimas.

La que reza por cada neonato.

 

Soy el asombro del miedo        el ahínco

el paso firme por baldosas que se mueven.

(Mis labios pueden amar la espina

besar los bordes afilados de la rosa).

 

Soy la madre asistida por la madre

y firmamos el armisticio con los bisturíes.

(Mi cuerpo se bate contra la patología).

 

Soy la escriba que registra el latido

de una vida encarnada en la magia.

(Las manos no se ahogan en un mar que anega

camillas y goteros).

 

Soy recipiente de un líquido inflamable.

La tierra el surco el árbol

la luz alógena de este amanecer.

 

(Hundo mis pies en lo real y te libero, hija mía,

de los falsos sabios).

 

(La hija, 2015)

 

 

 

Rojo-dolor

Antología de mujeres poetas en torno al dolor

 

Edición de Ana Castro

 

Editorial Renacimiento


viernes, 10 de julio de 2020

SIETE POEMAS DE HILO DE SEDA DE AMALIA BAUTISTA


 

 

 

PENSARON que era la paciente esposa

de un héroe. La que espera noche y día

tejiendo y destejiendo. La que ignora

que nunca vuelve el mismo que ha partido.

Y sólo soy una maldita araña.

 

 

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DICEN que soy terrible y sanguinaria.

Muchos me temen, a otros les repugno.

No saben el dolor que me producen,

lo desahuciada y solo que me dejan,

unas gotas de lluvia en verano.

 

 

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SIEMPRE creí que sólo las palabras

salían de mi boca, y que eran ellas

las que lograban aplazar mi muerte.

Hoy sé que de mi boca sale un hilo,

transparente y tenaz como un insomnio,

que te ha atado a mi vida para siempre.

 

 

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CONSTRUYO mundos más o menos claros,

más o menos perfectos, más o menos

geométricos. Construyo siempre mundos

dignos de las peores pesadillas.

 

 

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LLEVO al aire las cosas que debiera

esconder, lo más íntimo y oscuro.

No sólo podéis verme el esqueleto,

llevo al aire también el alma toda.

 

 

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AÚN no sé qué delito he cometido,

qué es lo que estoy pagando en este exilio.

Sólo recuerdo que tejí mi tela

entre las ramas de un frondoso árbol

que se alzaba en el centro del jardín.

Estaba lleno de dorados frutos

y por su tronco andaba una serpiente.

 

 

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NO sé si por maldad o por olvido

no fui llamada al arca. El fin del mundo

duró cuarenta días y cuarenta

noches. Pero alguien hizo con sus manos

la dulce balsa que evitó mi muerte.

 

 

 

Amalia Bautista

Tres deseos – poesía reunida

 

Renacimiento