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martes, 26 de septiembre de 2023

TRÍPTICO DE PAISAJES ÍNTIMOS PALENTINOS DE PEDRO BERMEJO EN LA TIERRA Y LA NADA UNA ANTOLOGÍA DE LA ESPAÑA DESPOBLADA

 


 

 

TRÍPTICO DE PAISAJES ÍNTIMOS PALENTINOS

 

1.        Un hombre se recoge el pelo con la mano

 

Los domingos son días tristes

Los días como hoy

En que después de detener el tiempo

Desapareces

Dejas una huella

Y te vas donde no puedo existir

Aunque nunca pudiera.

 

Los domingos no son para el amor

Y sus recuerdos hoy duelen

Y el silencio que queda en la habitación

Me pesa.

 

Y apago las luces que quedan en los balcones.

 

 

2.      El atardecer desde mi ventana

 

Hay polvo

Y se abalanza sobre los pliegues de las sábanas

Y hace bonito respirar

De quien se ha quedado de mi lado

De quien no recuerdo el nombre

Pero noto el olor.

 

Se oye una canción al otro lado

De las paredes

Y el chasquido del tabaco.

 

El humo se mezcla con la luz

Y dibuja un velo sobre sus labios

Yo en silencio

Sin entenderlo en absoluto.

 

 

3.      El río en blanco y negro

 

El sudor de mis manos amenaza

Con derretir la barandilla

Como una pastilla efervescente.

 

El agua por delante

Está hecho de mármol gris

Inmóvil

Como si no tuviera fin

O si el fin fuera su naturaleza.

 

Dejo esculpida en él mi vida

Y mi adiós

 

Pedro Bermejo

 

 

VVAA

La tierra y la nada

 

Una antología poética de la España despoblada

 

Prólogo y selección de Nacho Escuín

 

Bala perdida Editorial


miércoles, 17 de agosto de 2022

SIETE POEMAS DE COSER UN AGUJERO DE PATRICIA LOSADA

 

 

 

 

El gato afloja la zarpa

espera

que aletee el pájaro

insiste

en seguir el juego.

 

 

 

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Los puentes requieren

un tránsito continuo

para combatir lo veloz

de la vegetación entre los núcleos.

 

 

 

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Un desierto asfaltado

repitiéndose

 

guarda

 

el calor del betún

para la noche.

 

 

 

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Coso el agujero

lo cierro

antes de que me absorba.

 

 

 

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No es la fiera

es su hambre

recurrente.

 

 

 

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Lo más limpio es la muerte

luz total

 

sin mácula

 

sin verbo.

 

 

 

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Entré en la habitación

pero no estaba tu alma

 

ya eres luz

no

te puedes destruir.

 

 

 

Patricia Losada

Coser un agujero

 

Bala perdida Editorial


jueves, 4 de agosto de 2022

TRES FRAGMENTOS DE SEMILLA DE ESTHER RAMÓN

 

 

 

 

Después de tapar la evidencia, todo es posible. Pintaremos el

suelo de amarillo, y luego haremos que nieve.

 

Todo lo dicho es hablar con palabras, no con panes,

dentro de un horno que se enfría. Lo que te asusta es la

contemplación minuciosa del deterioro, esta implacable

velocidad. No, solo me asusta no haber vivido.

 

Somos fundas de cerca del arado. ¿Qué se ordena con el

desorden de los surcos, con la confusión del hambre? Por

dentro se extiende la cosecha grávida, expectante, los árboles

se cargan de frutos más y más dulces. La hoz no tiene manos.

En el exterior, la vida se desarrolla como una pieza de

cerámica, rota y ramificada.

 

 

 

 

 

Mentalmente, se encamina cada noche a la despensa. Se

alimenta de hambre, transparentan los huesos, las letras

desplazadas.

 

Radiografía membrillos, primeros planos de hojas, rostros

que se muerden desde dentro. El esqueleto de un pájaro

diseminador: 4046 de frente, de perfil, de espaldas. Sigue

escribiendo. Las palas que desentierran su fémur, la roja

colisión recuperada.

 

Con blanqueo selectivo, durante un minuto, se somete

al viraje en un baño de trabajo. El cambio de color le

indetermina, prepara el papel para acogerlas.

 

 

 

 

 

Sin apenas raíces, el brote se expande como una vena sin

cuerpo. Setenta y tres centímetros por encima del mantillo.

Caracoles y arañas en tránsito, trazos veloces, laboriosa

crucifixión de una mosca de campo, áreas despensas.

 

Le sostengo el brazo, los colores, la lupa que se sumerge

en la piscina de hierba, que nada derramándose en los

mínimos detalles. De la hoja plisada en su cuaderno cuelgan

tres dibujos de semillas y, al abrirlo, el viento las dispersa.

La tierra borra, acoge. Si florece la tinta, brotarán palabras

táctiles, larvas de luz.

 

A la derecha del metro cuadrado, en el límite medio-

dentro–medio-fuera, una pluma gris. La dibuja dividida, casi

ausente. En el borde lanceolado de la desaparición.

 

 

 

Esther Ramón

Semilla

Bala Perdida poesía


domingo, 3 de mayo de 2020

TRES POEMAS DE LA CERILLERA DE PILAR MARTÍN GILA




Si no ha muerto de frío la cerillera.
Si con dos dedos prende
una punta del mundo
y la otra
después de los años
un soplo
sobre el rumor, de golpe,
la visión en la esquina,
la llama.

Si no ha muerto de frío.
Quién podrá volverle ahora la espalda
o quién deshilarlo todo y al fuego
echar una mala noche.

De madrugada asaltaron la prisión de Weiterstadt.


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Arde el cuartel de las Fuerzas Aéreas.

Si no ha muerto de frío
la cerillera,
a dos pasos, sólo a dos pasos,
hacia el corazón, la justicia.
Cómo podremos sobrevivir a esta esperanza
cuando se mitiga.
Es el rincón, la pared,
la mitad de la casa
y la otra mitad.
Pero no llegará descalza
a esa esquina que vela
el efecto de la muerte.

Como sobrevivir al sentimiento
si no fuese posible una acción violenta.


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No los sabemos,
agachados para tocar
la parte más fina
de la conciencia,
aún en la orilla
si no, es imposible,
eso lo sabemos,
es imposible,
si fuera demasiado fina
o no estuviera lo bastante abajo
o si el hambre resulta un camino
o por el contrario, si fuera el odio.
Pero si el frío o la llama
o la cera vertida sobre la forma,
lo que no se lloró en su día
dos cuerdas, las del deseo,
¿no es eso imposible?

Durante treinta años
vimos arder las imprentas de Springer Verlag,
luego dejó de tener importancia.



Pilar Martín Gila
La cerillera

Bala perdida editorial