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martes, 30 de enero de 2024

UN FRAGMENTO DE 999 PALABRAS DE VÍKTOR GÓMEZ

 







[…]


antes de pasar

página, oír al pardillo,

o ir de la idea

(de cárcel vis à vis)

al canto, del cardo

a su ave risueña,

la suavidad canora

en su lid sola,

el verderón

en la vereda,

bueno, dolido

y exhausto

en su huida

de los cazadores.

no se vende

el canto, se enjaula,

se domestica.

búho y albor

no caben en la oficina,

en la caja precintada,

en el convoy

de guerra a la vida,

de guerra en guerra,

de lo que nosoy

y soy, secuaz

ensimismado,

ingeniero de matanzas,

sordo el tordo y la abubilla,

sordo de oído,

torvo en el odio estéreo

que clava lo animal

en la pared, lo trofeo.

troceo del asunto,

atrofia del mundo,

mente atrofiada,

terrible en lo patente,

enjaular el canto,

enlutar el pájaro

en la palabra pájaro,

no dejarle ser,

negarse uno mismo

en la animal

contradicción

de mi especie,

su patente.

[...]




Víktor Gómez

999 palabras


Ilustraciones de Enrique Cabezón

Notas de Lola Andrés y Benito del Pliego

Caligrafía de Chilis Cubeiro


La Cartonera del Escorpión Azul


lunes, 6 de marzo de 2023

NACIMIENTO DE VENUS UN POEMA DE ISEL RIVERO EN POLARIS

 

 

 

 

Nacimiento de Venus

 

A R. K.

20 de febrero de 1977, Viena

 

 

I

 

Más largo es el puente

Que cruza la doncella

Que el bosque por donde deambula la corza.

 

Su paso

La acerca al nacimiento del río

Donde sorprendida

La espuma la apresa.

 

 

II

 

Sus pechos redondos

Descendían sobre los labios secos de la muerte

Toda la línea de su cuerpo yacía intacta

Piel apenas adormecida

Bocas latentes

En el abrazo de la lluvia

Una luminosidad de cobre

Estallando sobre el abdomen que pulsaba

Enfático

El ritmo penetrante y húmedo

De las horas.

 

 

III

 

Para amarte aquella noche

Tuve que romper los vínculos del padre

Tuve que besar el sexo de la madre

Tuve que desencajar las alas del ángel

Y derribar su preciosa cabeza

Sobre la calle desierta.

 

Para acercarme a ti

Tuve que palpar tu mano abierta

Inefable

Abrir mis piernas al mar

Y destrozar mi sangre

Sobre la roca de la orilla.

 

Para entregarme a ti

Tuve que prender fuego a las tumbas

A los huesos de mis ancestros

Y vagar

Antorcha en mano

Buscando tu nombre

Bajo los musgos del bosque.

 

 

IV

 

Tu voz

Surge sinuosa y profunda

Como un abrazo a la tierra

Recorre las esquinas

De un paisaje desolada y estéril

Devorado por la guerra

 

Cae tu voz como la lluvia

Beben los animales nocturnos

De la comisura de tus labios.

Te extiendes

Como se extiende todo tu cuerpo

Sobre el horizonte

Y el alba irrumpe

Vacilante y tenue

Del brazo de la noche.

 

 

 

Isel Rivero

Polaris

 

Edición de Benito del Pliego

 

Colección Libros de la Hospitalidad

 

Olé libros



martes, 11 de diciembre de 2018

SANTIAGO HUMBERSTONE UN POEMA DE DAMARIS CALDERÓN EN PAÍS IMAGINARIO




Santiago Humberstone


Yo, Humberstone,
hijo de un modesto empleado de correos
y nieto del Director de la Banda de Guardias Escoceses,
llegué aquí a hacer la América.
Yo, un oscuro químico
lustrado ahora por la sal,
inventé esa ficción: el pampino:
cruce de animal soñador necesitado con nativas de la zona.
Inventé el futuro, el futurismo,
Marinetti.
Me cagué en Le Corvusier,
la Torre Eifel,
esa ciudad amanerada:
París.
Aprendí palabras ásperas:
caliche, charqui, camanchaca
(yo que jugaba delicadamente al tenis,
yo, cuya vida era un campo de golf).
copié y apliqué el sistema Shanks
(que nadie conocía por aquí).
Tuve mano férrea,
tuve mano de obra
(barata).
Comencé por conquistar Agua Santa
y ahora me pudro en las Aguas del Tiempo.
Yo, que me horroricé
cuando escuché que estos indios llamaban chancos
a las relucientes máquinas metálicas, trituradoras,
porque les recordaban el ruido de los puercos al comer.
Establecí un Orden,
una jerarquía en el Caos:
de un lado los ingleses y los administradores,
del otro, los hombres y las bestias.
Yo, que puse un toque de delicadeza,
de civilización en estos páramos:
Al espejismo de los oasis de Pica y Matilla
opuse una piscina (metálica),
construí una plaza (pública),
una iglesia,
un tendido eléctrico,
un orfeón para que estos bárbaros
escucharan música
ópera
no el rumor sempiterno, monótono
de las arenas.
Yo, me la creí completa
y se la hice creer a medio mundo:
El salitre chileno el mejor del orbe”:
nitrato de sodio:la pólvora más eficaz
para las guerras intestinas y extranjeras.
(Así de cosmopolita):
El salitre chileno entra en Francia,
a Suecia,
llega a la antigua Hélade”
(hasta que los alemanes inventen el sintético
en la Segunda Guerra Mundial).
Yo, que me convertí en Santiago,
Santiago Humberstone,
tuve en mis manos el Oro,
el Oro Blanco,
el Monopolio.
Que me hice viejo, me hice venerable.
Padre
del Salitre—,
(la Compañía me obsequió una medalla de oro,
el Rey de Inglaterra me confirió
la Orden Oficial del Imperio Británico).
Yo, James T.,
cuyo nombre desaparece
bajo la formidable leyenda y las casas huachas,
extiendo mis raíces dieciséis metros bajo tierra
y no encuentro agua.
El desierto y la muerte
recobran su señorío.



Damaris Calderón

en País Imaginario – Escrituras y transtextos – Poesía en América latina 1960 – 1979

Selección de Mario Arteca, Benito del Pliego, Maurizio Medo

Edición a cargo de Maurizio Medo

Colección Once
Amargord Ediciones


sábado, 24 de marzo de 2018

TRES POEMAS DE LEW WELCH




[Sal y pon los pies sobre el planeta]


Sal y pon los pies sobre el planeta.
Dibuja un círculo de cien pies.

Dentro del círculo hay
300 cosas que nadie entiende y, quizás,
nadie en realidad ha visto nunca.

¿Cuántas puedes encontrar?



[Me vi,]


Me vi,
un círculo de hueso
en el claro arroyo
de todo

y prometí
estar siempre abierto a todo
que todo
pueda fluir a través

y entonces escuché
círculo de hueso” donde
el círculo es

la boca de una campana



HISTORIA


Cada treinta años, más o menos, los Ancianos arman a los Chicos
con armamentos caros y les mandan lejos
a matar a otro chicos igualmente armados.

Algunos no vuelen. Algunos vuelven
mutilados o aterrorizados hasta la locura.
Algunos vuelven brutales.

Nada más cambia.

Al Sr. Krupp le bastó con sacar
un solo documento de su cartera

para volverse a quedar con todo el trabajo.



Lew Welch – Círculo de hueso. Selección de poemas. 1950 – 1971
Traducción, selección y prólogo de Benito del Pliego & Andrés Fisher



domingo, 4 de diciembre de 2016

LOS PERROS DE LA LUZ


Playa de Azkorri, julio de 2016 por Pablo Müller



«La lengua cantó lo que, de no ser verdad, merece serlo.»

Benito del Pliego

 
 

A algunos textos les sangran los márgenes, por eso

una rama de árbol flota en la última ola, todos los cuerpos

saludan a la playa, el náufrago, perdido, busca

alguien que le encienda el cigarrillo, una palabra

con que comenzar una conversación,

la pregunta es hacía dónde sube la marea,

 

esa hambre que llega de siglos hay que hacerla de uno,

hasta la entraña, silbar, no alcance al hijo, sueño,

el gesto del niño es a la arena,

a las voces del agua contestan todos los jóvenes

con sus cuerpos nuevos,

la pregunta es quién se queda la mejor parte,

 

a tiempo de las cicatrices a cuenta de los mejores beneficios,

contables de domingo afinan esos números,

en las bodegas llenas de los mercantes, cada sonido

de marea es respondido por el motor que arranca

un automóvil, un rumor sólido de los molinos de viento,

la pregunta es quiénes pagaron las aspas de las hélices,

 

este saludo al ruego de los barcos, la sal en los labios

el viento dorado, reconstruir la biografía por los días

en las playas, todos los mares uno, en todos los veranos

diciembre, porque con esta luz la playa agranda,

amenaza con colmar el mar, varar todos los cargueros

la pregunta es quiénes son los dueños de esta playa,

 

viejos juntos lejos las muchachas rubias, Apostolos

Mangouras, unos a la chatarra rota, otras a los pasillos

de sus residencias, en esta arena brilla el pensamiento,

un tiempo, una marea a destiempo, ayer,

trajo este marino de verdad por lengua, vidrio molido,

la pregunta es quiénes murieron bajo aquel metal líquido

 

resto de esquirla, fraguas del otro lado de la ría,

redondos los bordes de todos los ladrillos,

mar naranja y su arena, la espuma de sal y su química,

las corrientes de los hornos, la escoria del hierro,

aquí la playa final de los astilleros, sin pregunta,

la pregunta es contra quiénes construyeron el mar,

los perros de la luz,

los perros de la luz.

 

 

domingo, 4 de agosto de 2013

NUNCA EL TRABAJO ES FIESTA


Lisboa, marzo de 2004 por Pablo Müller

 

«El mundo es rutina y la sorpresa está prevista. Quien se empeña en hacer del trabajo una fiesta puede teñir de rojo sus días.»

Benito del Pliego

 

Nunca el trabajo es fiesta. Mienten.

La fiesta llega cuando el trabajo acaba. O se interrumpe. Júbilo.

El fracaso es mentira. Nadie dijo que el triunfo fuera obligatorio. Por cada triunfo que se supone hay dos o tres fracasos del vecino.

Es verdad que nuestros vecinos son nuestra gente. Mienten cuando nos dicen que son extranjeros y merecen su fracaso, como nosotros merecemos nuestro triunfo.

Nos engañan como a esos perros que enseñan los dientes a los panaderos y mueven la cola a los militares.

¿los fusiles disparan pan?

 

 

jueves, 6 de junio de 2013

ESPERAS DE LA REBELIÓN UN NACIMIENTO


Noche de agosto en Pollos en 2004 por Pablo Müller


 
«— Dudas, te sientas al poniente a deshojar el día y piensas: “Vuelvo como el sol al mismo sitio”.

 
Esperas de la rebelión un nacimiento y de la esperanza el fin de la angustia, pero llega la tarde y lo ves caer, y vuelves a deshojar el día. »
 


 

Al final de cada día hay siempre una palabra distinta. En silencio. Palabra. El mismo sitio es una cama, una ventana, un espejo, un fregadero, donde te dejas, donde te despides, donde te encuentras, donde dejas el plato vacío, palabras. Se puede dudar de la presa, se puede dudar del precio, se puede dudar del peso de las miradas. Abres la puerta con la vianda y el salario. Crees en lo correcto. Hay tanta duda como palabra.