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martes, 29 de julio de 2025

TRES POEMAS DE ESCENAS DE LENGUAJE DE MARÍA NEGRONI

 






dije

que la melancolía era una casa


que afuera de ella

no habría deseos de hablar


tu cuerpo vino

y dibujó un espejo


tu manera de irte al alba

quedó grabada para siempre



―――――――――――



entre las flores sin nombre

que trepan por el frío


la más peligrosa es tu cuerpo


viene hacia mí

como un guerrero


que ignorase qué hacer

con tanta muerte


y por eso

pone sus labios sobre el tiempo

como quien trabaja


una victoria


y yo no digo nada

yo solamente abro la boca

le doy la bienvenida


a esa peste vigorosa



―――――――――――



el árbol incesante

canta siempre


ofrece la desdicha

y canta


crea lo que abandonará

y canta más


su canto enciende cosas

luna niño

arbusto pez


canta sin porqué

atento a nada


mi sordera lo escucha

como soles


que vi al morir




María Negroni

Escenas de lenguaje


Prólogo de Antoni Clapés


Kriller71 ediciones


miércoles, 28 de junio de 2023

RIQUEZA Y OTROS POEMAS DE MARÍA NEGRONI EN ARCHIVO DICKINSON

 

 

 

 

Riqueza

 

 

Poseer es imposible. Ése es el premio.

 

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Lotes

 

 

Un ablativo absoluto para esconder la alucinada sombra de la sombra. Un pájaro que silba frente a un pequeño príncipe. Una jaula que el deseo engendra, como una herida de la gracia.

¡Hagan sus apuestas, caballeros del jardín, conozcan su Imposible!

La insatisfacción es goce largo.

 

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Recomendaciones

 

 

No bebas los besos que viene de noche, sin avisar. No tomes el camino así de alto, así de lejos, a la derecha y a la izquierda, demasiado: sería como irse de caricias, como perderse en un vergel nocivo. Siéntate derecha en el pupitre, no sea que te arrasen músicas sin cauce. Y hazlo con prudencia, con dejadez ninguna, acostumbrándote al error. Fuera de eso, no te ajustes a nadie, no te pongas a escapar. El mal está en el mal, sin mirar a quién. Consérvate buena.

 

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Colores

 

 

Un día aparece la Muerte, estruendosa como es, en la grama del jardín. Sostiene en la mano un papel.

«Nadie escribe en mi casa su propio texto», chilla desaforada.

Ni el zorro la ve cuando esconde un gemelo rojo bajo su manto negro.

 

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Niño

 

 

No haré jamás un hijo, no importa cuántas lunas con su debida noche me deletreen el cuerpo. Nunca le daré un nombre, no lo acunaré con sílabas contadas o flores disidentes. Mucho menos, le haré tramar la tela que empieza donde acaba. No voy a compartir con nadie la intimidad del duelo, el fruto sabio de la mansedumbre. Un día como hoy, sencillamente, pondré en la lista de mis atributos: una mujer que juega sola, una mujer que juega sola y sabe.

 

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Pactos

 

 

Hagamos una cosa: yo me presento de pronto en el jardín con nada y, por una vez, soy más grande que yo, soy casi un no soy, un eco impracticable, a punto de alcanzar su manifiesto impersonal, sin despertar a las abejas, sin perder envión, sin dejar de sostenerme como sombra que llegó hasta aquí ―aunque desmejorada―, a bendecir la vida, no a escribirla.

 

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Abejorros

 

 

Quién fuera el abejorro que se está sesudo, bordoneando urgencias, como un autor vacío y, en lo mejor del año, elige dudas para quedarse joven. Sobre todo ahora, que el jardín conspira contra la prosa, y hace de esa conjura ―amoralmente ética― un callejón mal hablado, una cantera de lirismos sucios.

 

 

 

María Negroni

Archivo Dickinson

 

Vaso Roto Poesía


jueves, 8 de diciembre de 2022

DOS POEMAS DE ORATORIO DE MARÍA NEGRONI

 

 

 

*

 

 

alguien grita de pronto

que no

 

que ni entonces ni ahora

 

que por el contrario

 

que está buscando algo

y no lo encuentra

 

que no es mejor así

que muy a su pesar

 

que es triste el aire

de diminuto adiós

 

que no importa

ignorar o saber

 

que no ve la hora

que hace milenios

y también segundos

 

cansado está de mirar

por la ranura

de los sentidos

 

animal de baldío

viento apretado al sexo

cal de disolución

 

cosas así

 

nada se mueve

en la cámara nupcial

 

el abismo

no tiene biógrafo

 

 

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*

 

 

de escasa ternura esta tierra

de larga noche sus torres

 

de estamentos

cuya incursión propicia

acaso nos veamos

 

y esto

sin más premio

que deudas

de inmensa gratitud

 

y es otra vez la más antigua

de todas las cosas

 

buscando abrigo en lo efímero

como si fuera

el tan desprestigiado

ruiseñor

 

y he aquí que se yergue

en la canción vencida

 

y se desvive y clama

por alcanzar el sentido

―no el nombre―

de la voz carnal

 

y después cae

y se levanta

 

y vuelve a caer

radiante en sus harapos

 

y lo que sigue es una fiesta

de perspectivas más que humanas

 

―porque caer es una gracia―

 

 

 

María Negroni

Oratorio

 

Vaso Roto Poesía


miércoles, 24 de octubre de 2018

MARÍA NEGRONI EL ARTE DEL ERROR




Desde el cielo, lo observa una procesión de estrellas desconocidas. Mañana volverá a partir. Como si fuera en busca de los que escribió, persiguiéndose, tratando de entender, de competir con sus propias imágenes, es decir con eso que quedó inexpresado, o se complejizó al expresarse, como un hambre debajo de un hambre. Después, nada. Hace frío en la noche de piedra del desierto. Hay lunas que siguen a lunas en una tristeza así. Los poemas escritos son huellas en la arena. Señalan pulcramente aquellos que extrañamos.


María Negroni
El arte del error

Vaso Roto