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viernes, 16 de mayo de 2025

MUNDOS SIN LUZ DE LUISA MIÑANA EN NO MORIR







MUNDOS SIN LUZ


«Pero esto: albergar la muerte, / toda la muerte, así, tan dulcemente, / todavía en el umbral de la vida, sin una queja, / eso es indescriptible».

«Cuarta Elegía», Elegías de Duino, Rainer María Rilke



Los niños de las guerras son los planetas huérfanos


Los planetas errantes son mundos sin hogar. No tienen ni amaneceres ni ocasos porque, al contrario de los que más conocemos, estos planetas no se encuentran vinculados a una estrella». Nadia Drake, National Geograhic)


Cada vida desterrada y deshumanizada regresa a nuestro lado con su nada de material de archivo:


«Yo he dibujado un bombardeo que vi en San Sebastián durante la guerra» / «En este dibujo se ve la evacuación que hicimos en Gijón para venir a Francia»,


son las voces de las niñas Ángeles Benito, de 14 años, y Rosita Corral, 12 años, de Santander, niñas de la guerra civil de España en la Colonia Infantil de Bayona,

voces que atraviesan nuestras salas de exposiciones, pantallas y periódicos desde la periferia deshabitada y fría de la Historia,

donde tantas vidas han sido succionadas,


mundos sin luz, huérfanos errantes, víctimas del llamado necesario equilibrio de fuerzas, que atan las conciencias y los miedos a inercia gravitacional del “sol que más calienta” (el decir popular, ya se sabe, siempre tan atinado)


No puedo ver los vídeos ni las fotografías

de los recién nacidos muertos bajo las bombas en Gaza,

o a punto de morir, tanto dolor y tanta soledad en cuerpos

tan pequeños, que no entienden, porque nada han vivido:

muerte diminuta que se traga

en su horizonte de sucesos todas las razones que cimentan

la civilización, densidad insondable del mal

expandiéndose de continente en continente, la más antigua,

terrible e incurable de las epidemias


Cada vida no cumplida regresa y pide cuentas

con su nada en la mochila, desde el amanecer del tiempo

que tuvo y se pierde en la playa bajo cualquier marea inflada

por las bombas,

y se llama, por ejemplo, Aylán Kurdi

(seguro que recuerdas, 3 años, 2015, arrojado de bruces al Océano

por la guerra de Siria y por todas las guerras)

Cada vida de golpe desplazada de sí y de su futuro

orbita sin estrella en nuestro estómago y en la nada

de nuestra cobardía y de nuestra impiedad,

por los siglos de los siglos, y se llama Rezwana

(la niña afgana que perdió a su familia, 2015, 13 años

entonces, frente a Lesbos ―la isla de olivos abundantes,

que fue tierra de Alceo, Safo, y Anacreonte y Odiseas

Elytis―, ay, la muerte: no es refugio,

ay cómo cruje por dentro del cerebro,

cómo machaca lengua y corazón):

sola Rezwana contra la Historia, contra la oscuridad

de la razón burocrática, por los siglos de los siglos,

por los siglos de los siglos, por los siglos de los siglos


Los planetas pueden ser expulsados de sus sistemas estelares solo por

objetos más grandes. Se cree que los planetas quedan huérfanos y

deben vagar por el Universo interestelar, cuando dos protoplanetas

chocan entre sí. La fuerza del impacto es tan fuerte que expulsa por

completo del sistema estelar al planeta ya huérfano


por los siglos de los siglos, tanta orfandad, tanta muerte




Luisa Miñana

No morir


Lastura



 

martes, 5 de noviembre de 2024

TELEVISORES UN POEMA DE LUISA MIÑANA EN CIUDADES INTELIGENTES

 



 

 

 

TELEVISORES

 

 

 

Los seres que respiran a través de la noche emiten luces

que se agitan y arden. Son como luciérnagas catódicas,

como estrellas blancas prácticamente muertas, y brillan

en la oscuridad del pensamiento

como las oraciones que juntos murmuramos, los vivos

y los muertos, bajo las bóvedas de las catedrales y los salones

de clase media en ocasiones especiales,

las oraciones que regresan desde el espacio exterior:

 

si estáis ahí, mandadme una

señal, (ventanas indiscretas).

 

Los seres que se ocultan en la noche tras las pantallas

de televisión hacen vidas normales. Se aman mucho y se aman

con desesperación, con tanta pasión que antes de morirse matan.

Son seres que persiguen imposibles, conducen velozmente,

muchos tienen doble personalidad o leen en las mentes

de sus enemigos. Suelen ser ellos mismos sus enemigos

en multitud de mundos paralelos.

De forma inevitable todos viven o en grandes mansiones

o en los suburbios extra-planetarios, más allá de alfa-centauro,

junto a las viejas vías de ferrocarril.

Y todos comen pizza. Todos. Vivan en donde vivan,

 

(hay tanta vida expandiéndose infinitamente alrededor―

alejándose, no en círculos).

 

Los seres que contemplan en la noche las pantallas blancas

de televisión no respiran. No se agitan. No arden, pero brillan.

Apenas aman, porque su corazón se está ralentizando.

Necesitan ahorrar energía y han aprendido a desear solamente

lo próximo, lo incompleto, a amar en zapping y en zig-zag.

esquivando; a tener orgasmos intermitentes e inconexos,

en función de la publicidad.

Así completan un libro de bitácora nutrido y adecuado

para los mandos de su televisor, suficiente para una travesía

en pos de lo desconocido que durará años luz. Y son felices.

Están bien. Hay muchas rutas posibles, pero un único

sentimiento de satisfacción, proclaman. Y eso les compensa.

Y están bien.

 

Lo estamos.

Frente a la oscuridad del universo. Mimetizados en la luz

de las pantallas, incorpóreos, diluidos

en el gran vacío de esta ciudad con la que viajamos

a través del espacio, indetectables, invisibles tras las ventanas

que flotan, luz de la Tierra.

 

 

 

Luisa Miñana

Ciudades inteligentes

 

Olifante Ediciones de Poesía


sábado, 20 de julio de 2024

AMOR UN POEMA DE ESTE ES MI CUERPO DE LUISA MIÑANA

 





AMOR



Prometí recoger tus pedazos, si caías.

Lo juré en la salud y en la enfermedad.

Dije que te amaría más allá de la muerte,

y te leí poemas

en los que parecía que el poder del amor

era siempre algo bueno, una fuerza

constante e invisible de la naturaleza

en la que resguardamos si venían mal dadas.

Amor es confianza, que hubiera dicho Safo.

Pero te traicioné. Y tú me traicionaste.

Habitamos un tiempo demasiado cobarde

y el amor necesita personajes valientes.

Acarreo cadáveres de amores recosidos,

reavivados a fuerza de desfibriladores.

Son mis secretos monstruos,

que me despiertan si duermo y me comen la carne.




Luisa Miñana

Este es mi cuerpo


Lastura