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viernes, 24 de julio de 2026

HOMBRE, PIEDRA, HIERRO Y LA CANCIÓN MÁS TRISTE DOS POEMAS DE NADIA ANJUMAN EN POESÍA COMPLETA

 







HOMBRE, PIEDRA, HIERRO




En este callejón metálico sin salida

las paredes se han pegado al cuerpo para siempre,

no se deben separar.

!Ay, guardián!

¡Déjalo, es inútil que golpees con una piedra!

La llave está aquí, pero el candado de la puerta está oxidado.

¡Vete, guardián, deja que algún recoveco de mi mente

se relaje unos instantes!

Aquí ya me he acostumbrado a la dureza de la piedra y el hierro.

He hecho un pacto de tolerancia con la piedra.

Deja que pasee con ella por este pedregal de paciencia.


No temo al frío helador de la muerte.

Los azotes de la tormenta no acobardan a mi alma.

No me hables de la alquimia de las aguas.

No me hables del azul infinito,

pues me he encariñado con el cielo oscuro de la ciénaga.


Aquí he echado raíces,

en esta tierra férrea y tormentosa

por las nubes plúmbeas del cielo metálico.


Olvídame, pues de mis ramas no cesan de brotar cadenas.

¡Vete, guardián, vete! ¡No te dañes las manos golpeando este metal!

No puedes romperlo.

No obstante, sé muy bien que el hombre, la piedra y el hierro

caminan juntos de la mano

hasta el fin del sendero del dolor,

y no se amedrentan

ante el estallido de los horrores y el rugido de la oscuridad.

¡Vete, guardián, vete, tus manos no están vacías!

Vete, llevas en ellas el terrible relato de mi mundo.

Vete y cuenta en la ciudad esta historia de principio a fin.

Diles que tras estos muros pétreos

hay una muchacha que ha hecho un pacto eterno con la piedra,

y en lo más profundo de las adversidades

se unió a un férreo linaje.



Noviembre de 2003



―――――――――――



LA CANCIÓN MÁS TRISTE




En mi reducto de confianza me vuelvo humo,

mi sosiego se turba y desaparezco

y las manos de la ansiedad se ocupan de mí.

Me hallo en la profundidad de mis sueños intranquilos,

y me dirijo a una fosa en la tierra hace tiempo conocida.

Tengo el pie en el estribo del instante prometido.

A veces, con el amor seco y creador de espejismos de la nube,

soy el desierto salado más ardiente,

pero cuando la imagen de la fuente me humedece

me convierto en río en el cauce de la sed.

Si de la comarca de la esperanza llega a mí el cabo de un hilo,

me vuelvo urdimbre en la delicada trama de mi corazón.

Este que se marchó sin despedirse es el que me trae pensamientos.

De nuevo soy yo la que me torno en triste recuerdo.

Poco a poco la noche también sigue su camino, y yo

me convierto en la más triste canción de despedida.



Febrero de 2003




Nadia Anjuman

Poesía completa


Introducción, traducción del persa y notas de Rocío Moriones Alonso


Hiperión


sábado, 4 de julio de 2020

DOS POEMAS DE ES UNA MUJER IMPURA ANTOLOGÍA DE FAHMIDA RIAZ


 

 

 

Es una mujer impura

 

 

 

Es una mujer impura,

en la prisión del flujo de su sangre,

en el ciclo de los meses y los años,

en el fuego de la ardiente lascivia,

en pos de su deseo.

Era la hija de Satán.

Emprendió su mismo camino

hacia esa meta imaginaria

que carece de señal alguna.

Esa conjunción de luz y fuego

de la que no hay direcciones.

En el furor de la sangre hirviente

sus pechos se han desgarrado.

Cada punta de las espinas del camino

laceró todas sus membranas.

Sobre la vergüenza de su cuerpo

no hay la menor sombra de santidad.

¡Oh, Dios de la Tierra y de los océanos,

esto es algo insólito!

Todos sus preceptos son rectos.

 

Sí, los labios de esta mujer impura

jamás pronuncian plegaria alguna,

su frente jamás se postra en adoración.

 

 

 

Compañera de viaje

 

 

 

¡Alabado sea este momento

que te une a mí!

¡Alabado sea este eslabón del poema!

 

Derramando lágrimas, tarareando,

soportando las heridas, sonriendo,

ora manteniendo el equilibrio, ora tambaleándome,

¡caravana que avanzas!

yo soy tu compañera de viaje.

 

 

 

Fahmida Riaz

Es una mujer impura

Antología poética

 

Edición bilingüe

 

Selección, traducción del urdu y prólogo de Rocío Moriones Alonso

 

Ménades editorial