miércoles, 18 de febrero de 2026

UN POEMA DE LA HABITACIÓN DE LAS AHOGADAS DE ALANA S. PORTERO

 






XXVII



Recuerdo la hora torcida de mi vida

en la que planteé las preguntas exactas,

la hora en la que empezó a pudrirse mi carne

y a llenarse de orgullo el impostor sonriente

que sirve las mesas

y llena los cuencos de trigo los días de fiesta.


He olvidado el tacto de las mejillas de Artemisa,

he olvidado la forma concreta del cuello florido de Atis,

he olvidado que tuve la piel blanca.

En mi diario sólo queda un insistente

olor a madera y a óxido,

también a leche agria y a hoja de tabaco,

también a sangre infantil,

también a baba.


Aquella hora torcida

en la que abandonar a mi gemela de oro en el sótano

parecía una salida segura.

La misma hora

en que los grillos renunciaron a mis noches

y empezaros a cantarme al oído las urracas.


He olvidado, también,

los bordes de mis clavículas frente al espejo,

en aquella hora torcida

bajo la indolente luz de las bombillas

toda yo me transformé en espalda.


He bailado un paso a dos con la bestia;

lo que llamo identidad es una figura

armada con los restos podridos del banquete,

un espantajo de carne, hueso y agua,

mucha agua,

que se mueve con gracia de espantapájaros y

anda.


En la hora torcida de mi vida

comencé a escribir este poema,

con el penúltimo aliento de una superviviente

a la que conozco desde que nací,

sirva como último arañazo sobre la carne colgante

del destino,

como asidero para alcanzar la superficie

y gritar al miserable dios del tiempo:

hijo de perra, sigo aquí.




Alana S. Portero

La habitación de las ahogadas


La Bella Varsovia


martes, 17 de febrero de 2026

TRES POEMAS DE LA MIRADA DE JOSÉ ÁNGEL CILLERUELO

 






ASCIENDO, DE paseo, hasta el mirador de

las palabras. Una colina sobre el paisaje donde

se pueden leer con facilidad las voces que amo:

horizonte, crepúsculo, bosque, águila. Las

recito al reconocerlas, y cuando ya las he con-

vertido en sonidos armónicos, busco nuevos

vocablos escondidos dentro de las palabras que

he leído. Así en madriguera descubro tejón, y

dentro de un nido imagino los polluelos par-

lanchines. Y en el interior de estos términos

encuentro otros minúsculos, aún más delica-

dos, como púa o ala. Luego, desciendo por el

sendero pletórico de significados, con el libro

de la tarde bajo el brazo.




―――――――――――




LOS LIBROS. Conozco su tipografía, el tacto,

las ilustraciones de la cubierta. Los saludo con

la mirada cuando paso delante de los estantes.

Sé cómo se sienten con solo evocarlos, su tris-

teza o sus gozos. El gesto de rebeldía de cada

personaje. La forma de afrontar los silencios de

la protagonista. Qué adjetivo acompañaba qué

sustantivo. De vez en cuando, al contemplar-

los, cualquier detalle reaparece dentro de mí

con solo ver un título. Y junto a lo evocado,

también regresan el color del cielo, la estación,

las ropas de casa, la música que elegí y qué

soñaba cuando lo leía.




―――――――――――




EL POEMA que compone con palabras que

dicen contiene en su interior otro poema com-

puesto con vocablos que aluden. Y a su vez, este

poema guarda dentro de sí otro integrado solo

por sonidos que susurran, en lo recóndito del

cual un rumor de oleaje sustituye a la caligra-

fía. Y entre las olas de este navega otro poema,

a modo de barca impulsada por el viento, que

la luz transforma en resplandor. Y sumergido

en este poema burbujea otro con las palabras

hechas de aire y de anhelo que los peces rodean

con abulia y las algas decoran con exuberancia.







José Ángel Cilleruelo

La mirada


Antología esencial


Fondo de Cultura Económica


lunes, 16 de febrero de 2026

LA ALEGRÍA DE ESCRIBIR UN POEMA DE WISLAWA SZYMBORSKA EN POESÍA COMPLETA

 






LA ALEGRÍA DE ESCRIBIR




¿Adónde corre, a través del bosque escrito, esta

corza escrita?

¿A beber del agua escrita

que copiará su hocico como papel carbón?

¿Por qué levanta la cabeza, habrá oído algo?

Apoyada en cuatro patas prestadas por la verdad,

por debajo de mis dedos aguza los oídos.

Silencio, esta palabra también susurra sobre el

papel

y retira

las ramas causadas por la palabra «bosque».


Sobre la hoja blanca acechan para saltar

letras que puedan combinarse mal,

frases que acosan

y ante las cuales no habrá salvación.


Hay en una gota de tinta una reserva considerable

de cazadores que apuntan, con un ojo entrecerrado,

preparados para bajar por la empinada pluma,

para cercar a la corza, dispuestos a disparar.


Olvidan que esto no es la vida.

Aquí rigen otras leyes, negro sobre blanco.


Un abrir y cerrar de ojos durará tanto como yo

desee,

permitirá que lo divida en pequeñas eternidades,

llenas de balas detenidas en pleno vuelo.

Si lo ordeno, aquí no sucederá nada para siempre.

En contra de mi voluntad no caerá ni siquiera una

hoja,

ni se doblará una brizna de hierba bajo el punto de

una pezuña.


¿Existe pues un mundo

sobre el que tengo un dominio absoluto?

¿Un tiempo que ato con cadenas de signos?

¿Una existencia incesante a mis órdenes?


La alegría de escribir.

La posibilidad de perpetuar.

La venganza de una mano mortal.




Wislawa Szymborska

Poesía completa


Traducción de Abel Murcia, Gerardo Beltrán y Katarzyna Moloniewicz


Visor


viernes, 30 de enero de 2026

QUE É DOR / A DOR DE VERAS SENTE UN POEMA DE YOLANDA CASTAÑO EN UN COBERTIZO LLENO DE SIGNIFICADOS SOSPECHOSOS

 



 

 

 

Que é dor / a dor de veras sente

 

 

Teño cara de gustarme

as cousas que non me gustan.

 

Os labios de toda a xente

falan sen despegarse.

 

Isto tamén é así.

As paredes dunha gruta na que alguén, hai dez mil anos,

desdoura o natural da pedra.

Moedas, corrente alterna,

unha rapaza nada cos xenes da beleza,

toda picada de complexos.

Coma un orgasmo de Hedy Lamarr, os ollos de Nikola Tesla.

Un país onde non ser,

onde só cómpre

parécelo.

Luvas desenfundadas, sal, a máis prestixiosa

de todas as escolas de dobraxe.

 

O capital é o pesadelo

de quedarnos atoados na nosa capacidade simbólica.

A máis fevorecedora de todas:

maquillaxe tanatoestética.

Anos de traballo voltos un pedazo de granito ecuestre.

 

Unha industria da miseria, as leiras do volframio.

Coma un corpo ardente que sabe, e

disimula.

Pestanas postizas de marca barata, una imaxe

Idéntica a si mesma.

 

Coma poesía política que se confunde

cunha selfie fronte ao espello do baño.

A metonimia do mal,

normativo dislocado.

Escenificación, menú, a escaleira de incendios do discurso.

Algo ao que lle medran raíces aéreas

e devece por volver á terra en canto hai tempo que saíu á luz;

coma os ollos das patacas.

 

A ollada do poema é tamén así:

filas de formigas obreiras

esmagadas para permanecer,

 

restos de acenos

que parecen

 

outra cousa.

 

 

―――――――――――

 

 

Que es dolor / el dolor que de veras siente

 

 

Tengo ganas de gustarme

las cosas que no me gustan.

 

Los labios de todo el mundo

hablan sin despegarse.

 

Esto también es así.

Las paredes de una gruta en la que alguien, hace diez mil años,

mancilla lo natural de la piedra.

Monedas, corriente alterna,

una muchacha nacida con los genes de la belleza,

toda picada de complejos.

Como un orgasmo de Hedy Lamart, los ojos de Nikola Tesla.

Un país donde no ser,

donde solo

parecerlo.

Guantes desenfundados, sal, la más prestigiosa

de todas las escuelas de doblaje.

 

El capital es la pesadilla

de quedarnos atascados en nuestra capacidad simbólica.

El más favorecedor de todos:

maquillaje tanatoestético.

Años de trabajo vueltos un pedazo de granito ecuestre.

 

Una industria de la miseria, las huertas del wolframio.

Como un cuerpo ardiente que sabe, y

disimula.

Pestañas postizas de marca barata, una imagen

idéntica a sí misma.

 

Como poesía política que se confunde

con una selfie frente al espejo del baño.

La metonimia del mal,

normativo dislocado.

Escenificación, menú, la escalera de incendios del discurso.

Algo al que le crecen raíces aéreas

y anhela volver a la tierra en cuanto hace un tiempo que salió a la luz;

como los ojos de las patatas.

 

La mirada del poema es también así,

filas de hormigas obreras

aplastadas para permanecer,

 

restos de gestos

que parecen

 

otra cosa.

 

 

 

Yolanda Castaño

Un cobertizo lleno de significados sospechosos

(Antología bilingüe)

 

Prólogo de Adam Zagajewski

 

Editorial Milenio


jueves, 29 de enero de 2026

UN SONETO DE VÍCTOR MARTÍN IGLESIAS EN PROXENETO

 



 

 

 

A quién puede importarle que yo piense

lo que pienso, que escriba lo que escribo,

que finja estando muerto que estoy vivo,

que sueñe ser poeta este a este amanuense.

 

No vengan exigiéndole suspense

a una vida carente de motivo;

uniforme, aunque quiso ser tiovivo,

libérrima, si no fuera castrense.

 

He vuelto a recaer en mi escritura.

Prospera con estímulos de planta,

acecha con cautela de asesino.

 

Crecer o cercenar, savia o tortura:

solo soy un cadáver que suplanta

a otro cadáver que huye del destino.

 

 

 

Víctor Martín Iglesias

Proxeneto

 

Ediciones Liliputienses


miércoles, 28 de enero de 2026

PICÓ EL CABALLO AL JOVEN VOLADOR UN POEMA DE ÁNGEL GUINDA EN VIDA ÁVIDA






PICÓ EL CABALLO AL JOVEN VOLADOR




Qué hermoso caballo de jinete gito.

Espuma de hélice boca mina su sangre

navegación nube, nieve sin cima, desierto

verde sobre flores amarillas, hombres pétalos,

vigas contorneándose ante sus ojos sin órbita,

perforación música de endurecidos tímpanos.

¿Tal vibradora abandonante calma inquieta

su extático sueño circular; diluvio

de estrellas azules, palomas de papel,

rubios rizados cabellos salvajes tirando de cometas?

¿Acaso el aire sea ola tul semoviente?

Roto el tiempo en insolación sublime

senil gritó la sombra luz sin bridas:

¡Fuera tan vil ciudad farmacia de guardia!

Automóviles, grúas, aplastaron su hípica.

Héroe sin heroína, timón sin timonel,

aferrado a rejas no de espigas, contempla

devorada su cuadra por un mundo asnal.

au´q manso jinete en desbocado potro.

...Yegua vida, ¿será tu siempre danza burda ráfaga de coces?




Ángel Guinda

Vida Ávida”


Olifante


 

martes, 27 de enero de 2026

VERANO DE INFANCIA UN POEMA DE FIEDERIKE MAYRÖCKER EN SE SECARÁ COMO LA HIERBA ANTOLOGÍA

 






Verano de infancia




Solitario anhelado ángel azul

en mi corazón tintinea una lluvia clara

florecen en mis manos campanillas

flores de salvia soplan sobre mí

el collar perlado de lágrimas se desliza

por las sienes yacentes

siempre es por la tarde

siempre estoy sobre un puente de polvo

mi peral se hace añicos

suavemente flautea la sombra

mi pie descansa caliente y desnudo sobre la tierra

frente a mí, en la zona oscura del columpio

violonea el miedo

las habitaciones, familiares, están envejecidas

sobre los húmedos umbrales

florecen los lirios

atardecer ligero y lila

atardecer a través de la ventana olvidada

atardecer

debo ocultar mi ardiente y carraspeante

enfermedad entre los altos cojines

noche

dejo arrastrase a las hojas de acacia

adoro el viento

los sauces sinuosos y susurrantes conducen a algún lugar

una amapola me espera




Friederike Mayröcker

Se secará como la hierba

Antología (1946 – 2009)


Prólogo de Isel Rivero

Traducción de Sandra Santana y Magdalena Kotzurek


Arrebato libros