miércoles, 12 de agosto de 2026

NUEVA GÉNESIS UN POEMA DE MARKEL HERNÁNDEZ EN RESTOS ARQUEOLÓGICOS

 






NUEVA GÉNESIS



En el final, Dios miró todo

lo que había hecho y vio

que era malo.


Al hombre y a la mujer creados a su semejanza,

reyes de las bestias que poblaban la Tierra,

los privó de alimento y reproducción.

Y pasó la tarde y llegó la mañana.

Así se cumplió el primer día.


Entonces Dios dijo: Que las aguas se colmen

de azufre y los cielos de venenos.

Así que falleció la vida marina y aérea.


Se cumplió el segundo día.

Que se apaguen las luces que separan

el día de la noche.

Y eso fue lo que sucedió:

el estallido de la estrella, el satélite lunar,

las estaciones, los días, los años

el tiempo.


Al cuarto día, el uranio abortó las semillas

y la vegetación, Dios inundó la tierra seca;

al quinto, reunió las aguas del cielo.


En el sexto, vio la luz cruel.

Luego sumió al mundo en las tinieblas

de las que lo había creado.


En el séptimo día de la destrucción

Dios descansó y se fue

con la idea de haber obrado algún milagro.




Markel Hernández

Restos arqueológicos


Isla Elefante


martes, 11 de agosto de 2026

UN POEMA DE TATIANA LIPKES EN A PESAR DE TODO

 






todos los cisnes eran blancos hasta la primera aparición una simple mirada suprime miles de años de una sola idea una sola ave negra explicar casi todo nuestro mundo el golpe impredecible una abeja pica la palma de la mano a una niña mientras como helado rojo sentada en el pasto su hermano llora y grita más fuerte sacar el aguijón respira a pesar de todo




Tatiana Lipkes

A pesar de todo


Ediciones Liliputienses


lunes, 10 de agosto de 2026

UN POEMA DE ENRIQUE AZCOAGA EN REFLEXIONES SOBRE MI POESÍA EDICIÓN DE JOAQUÍN BENITO DE LUCAS

 







Y una rueda, esa rueda inmejorable

por la que normalmente te resuelves,

no acaba cuanto tú, descoyuntado,

comprendes que morir no es cosa tuya.

Por tus brazos, perpetuos de caricia,

enraízas en la tierra tu esperanza;

el cielo que en la calle apenas cabe

busca la resonancia de tus ruedas;

sobre el ara propicia que supone

ha de alentar lo que alentando quieres,

y por si fuera poco, varón claro,

caminarás de acuerdo con la especie

más tierna a que dedicas tu vacío.


Déjame que te imite al realizarme.

Cúmplete, conllevando carga y vida.

Que a San Martín, la calle labradora,

como a esta vida atroz en que te encuentro

hay que traer espléndidas cosechas,

para que la calleja y mi fracaso

se crean, cual graneros desbordantes,

que lo que tú trastornas mansamente

es merecida flor, plena alegría.



***



Te llamo libertad como a ninguna

sorpresa de la tierra; hay en tu suerte

tanta felicidad posible y pura,

que la potencia viva de tu gloria

desmiente lo que todos conseguimos

para perpetuarnos pobremente.

El poderío pesa, carro amigo

y porque eres poder mientras conllevas

la cálida sazón con que limitas,

derramas un sosiego, una ventaja,

dispuestos a brindarse a quien encuentre

salud en tu suprema servidumbre,

por lo que veo mi vida coronada

en una realidad como la tuya,

cuando sobre mi espalda sólo aquello

que mío o de la vida represente

la pretensión de todo lo que crece

exorne mi humildad eternizándola.



***



La flor huye del muerto que la nutre.

La vida, de la muerte que la alienta.

Del cieno descompuesto, fermentado,

se eleva, como arcángeles nutridos,

todo lo que en la boda del estiércol

con la semilla pura se origina,

y antes, bastante antes, cuando el carro

confía a la basura en un destino,

cierto contento vasto quiere alzarse.


¡Es la resurrección en nuestra vida!

¡Es como si muriendo se mintiese!

Un carro de cadáveres no es siempre

motivo de tristeza, ni el desprecio

sudario suficiente para nada.

Es preciso morir para dar fruto.

Es necesario ser como tú eres

para recompensar lo descompuesto,

y amar, amar para que nada acabe.




Enrique Azcoaga

en

Reflexiones sobre mi poesía


Edición: Joaquín Benito de Lucas


Eneida


viernes, 7 de agosto de 2026

MIHI DE ANNE CARSON EN NOX

 






mihi


ego pronombre

[gr. έγώ sánsc. Ahám]. Yo, mí, yo

misma.




5.4 La viuda de mi hermano me lleva a la iglesia llamada Sankt Johannes en donde se celebró el funeral hace dos semanas. Es blanca y limpia como una cáscara de huevo dentro. Me gusta la limpieza. A mi hermano no le importaba tanto. Cuando vino a quedarse conmigo en 1978, dos semanas antes de huir, el apartamento se ensució mucho: colillas de cigarros por todas partes y al final estaba contenta de que se hubiera ido. Una mañana apagó una colilla en una sartén de freír, como si fuera un huevo estrellado.







Anne Carson

Nox


Vaso Roto Ediciones


jueves, 6 de agosto de 2026

PARA NO CEDER A LA HIPNOSIS DE ALBERTO GARCÍA-TERESA CRÍTICA Y REVELACIÓN EN LA POESÍA DE JORGE RIECHMANN

 






En cualquier caso, de entrada, Jorge Riechmann aclara que «los poetas no son ciudadanos especiales […]. Quizá lo que diferencia a un poeta sea la calidad de su atención, el empeño de vivir hasta el fondo» (1998a: 83). Por eso, manifiesta: «Casi nunca me olvido de que soy un ciudadano cuando escribo poesía» (1994b: contracubierta). Por tanto, se desautorizan y se rechazan las concepciones que le otorgan al poeta una posición superior al resto de los ciudadanos. El compromiso con la sociedad repercute en la escritura dado que «no hay una escisión entre el momento en que uno escribe poesía y toda esa otra dimensión política, social o ecológica» (Ferrari, 2006: 327). Al respecto de esa exigencia de trabajo que demanda Riechmann al artista, como a cualquier otro ciudadano, en los movimientos sociales, en las organizaciones políticas, resuelve que «hacer literatura no sustituye / las luchas sociales en las que no se estuvo» (1997a: 107).

En ese sentido, en consonancia con su oposición a una poesía instrumentalizada resalta la capacidad de generar pensamiento crítico antes que de ofrecer un discurso programático. Debido a ello,

lo que precisamos no son portaestandartes de no sé qué ejércitos combatientes, ni cruzados de la fe, sino compañeros que sepan leer (leer, sobre todo, el texto del mundo), que no cejen en su empeño de decir la verdad […]. Si hubiera que dibujarlo, en la mano llevaría la luz de una candela, más que ninguna bandera; y la irían apagando a trechos, para dar a sus potenciales seguidores la oportunidad de reflexionar por sí mismos, y decidir si continúan por el camino ya emprendido o cambian de rumbo o desandan lo andado (2008c: 67-68)

De ahí que sentencie que «el intelectual como ‘profesional del sentido’, como técnico de la interpretación de los cambios y de las permanencias, resulta tan indispensable hoy como ayer». Ese es el motivo por el cual critica a los «escritores que buscan deslumbrar al lector, en lugar de alumbrarlo» (2008c: 70, 257).




Alberto García-Teresa

Para no ceder a la hipnosis.

Crítica y revelación en la poesía de Jorge Riechmann


UNED arte y humanidades


miércoles, 5 de agosto de 2026

UN SOLDADO SOVIÉTICO EN LOS DÍAS DE LA LIBERACIÓN LES HABLA S LOS NIÑOS POLACOS ASÍ UN POEMA DE WISLAWA SZYMBORSKA EN POESÍA COMPLETA

 






UN SOLDADO SOVIÉTICO EN LOS DÍAS

DE LA LIBERACIÓN LES HABLA A LOS

NIÑOS POLACOS ASÍ:




Son a veces frágiles los muros de las casas,

cuando el proyectil de la guerra se clava en ellas.

No lloréis, niños polacos, en vuestros refugios.

Vamos a ahorraros los estruendos.

No queremos lastimar vuestras ciudades.

No queremos lastimar vuestros pueblos.

Cruzaremos rápido el país

persiguiendo al enemigo.

Las menos bombas posibles. La menor devastación.

Sabemos disparar con puntería.

Pues sabemos que se muere amargamente

diez minutos antes de la liberación.


No es esta una liberación, son dos.

Gemelas. Hermanas de ágiles piernas.

Porque tampoco el enemigo que aquí entró

es vuestro único enemigo.

Está también aquel que doblegó a vuestros padres,

el que les arrebató la juventud y la vejez.

Por esa juventud y esa vejez

ante vosotros ha de responder.


Hoy para vosotros abrimos la esperanza

de la que estaréis a la altura mañana.

Que no os asuste esta guerra.

El frente pasará como lluvia de primavera.




Wislawa Szymborska

Poesía completa


Traducción de Abel Murcia, Gerardo Beltrán y Katarzyna Moloniewicz


Visor


martes, 4 de agosto de 2026

BIENAVENTURADOS LOS ERRANTES UN POEMA DE JUAN ANTONIO BERMÚDEZ EN LA MANO EN EL FUEGO

 






BIENAVENTURADOS LOS ERRANTES



Porque esta tierra es hosca y tiene espinos

que hilvanan con alambre las desgracias,


porque en invierno hay trampas y cartones

en los labios del metro y en las curvas,


porque hay graves bocinas que nos riñen,

porque hay relojes sucios muy roedores,

porque hay ceniza fría que fue carne,


porque a veces el suelo se cuartea,


saldemos los diplomas y los ídolos

en el umbral del templo más lujoso


y bienaventurados los errantes,

los que viajan sin mapa, sin destino,

los que aman sin urgir el estertor,

los que brindan su paz y hacen ofrendas

sin esperar a cambio el paraíso.




Juan Antonio Bermúdez

La mano en el fuego

[Poesía íntegra]


Prólogo de David Eloy Rodríguez


Los libros de la herida