Inmersión I
Llego antes de la hora pautada,
no soy la única.
Escucho conversaciones
ajenas,
todas rondan
sobre lo mismo,
prefiero no enterarme
de nada.
Vuelvo
a la hoja de ruta,
a las habilidades
que se esperan
de mí,
de ellxs,
todxs tenemos
que lograr dominarlas.
Un plan intensivo
en horas totales
de inmersión,
ninguna cara conocida.
El curso está a cargo
de alguien que
tampoco conozco
pero del que todxs
parecen hablar.
El coach llega puntual,
se presenta
traje de buzo y escafandra en la mano,
dice
que llegó el momento.
Me pregunta si estoy
preparada,
si voy a poder desafiar
la gravedad,
llevar al límite mis pulmones
―su speech es
personalizado―
Miro mi camisa recién planchada
los zapatos me van a hundir
«estoy preparada».
Me pregunto
cuántas veces tendré
que subir y bajar,
bajar y subir,
llegar hasta el fondo.
Voy a dejar
que mis pulmones se expandan
de a poco,
acostumbren sus fibras.
Una bocanada de aire,
el descenso
empieza.
Tomo arena del fondo
con mis manos,
como si fuese tierra la aprieto
fuerte contra mí,
no quiero que nada
se pierda:
es mi trofeo,
mi salvoconducto lo voy
subiendo,
con lo que me queda
de aire llego
a la superficie
y ahora
qué.
Micaela Martínez
En la insistencia no siempre está lo urgente
Ediciones Liliputienses






