martes, 28 de mayo de 2024

YOLANDA CASTAÑO EL LIBRO DE LA EGOÍSTA

 



Xoves 27 de novembro:


«Hoxe fun á saída do instituto ver saís adolescentes.»


(Falarlles de min. Ensinarlles os meus centos de fotos. Aquelas nas que me recoñezo, nas que me fascino. Agarrar as súas melenas suaves, os seus medos lampiños e potentes, a tabulla rasa dos seus sexos. Onde eu gravarei a miña sinatura. Antes de marchar. Regalarlles os meus acentos, as máis cargadas rúbricas nas tábulas máis brandas- A miseria.)



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Jueves 27 de noviembre


«Hoy fui a la salida del instituto a ver salir adolescentes.»


(Hablarles de mí. Enseñarles mis cientos de fotos. Aquellas en las que me reconozco, en las que me fascino. Agarrar sus melenas suaves, sus miedos lampiños y potentes, la tabulla rasa de sus sexos. Donde yo grabaré mi contraseña. Antes de marchar. Regalarles mis acentos, las más cargadas rúbricas en las tábulas más bladas. La miseria.)




Yolanda Castaño

Libro de la egoísta


Traducción de la autora


Visor



lunes, 27 de mayo de 2024

PLAN B UN POEMA DE FERIAS DE MARÍA SALGADO

 






plan B




cuando cumplas

los diecinueve años

dale al peor postor

eso que ni siquiera es fiero.


después regresa lenta

entre la espuma fina

con que aves de aspersor

sesean el césped.


sobre la cama desnuda

ofrécete a un verdadero sueño

conviértete en altar

de lo imposible.




María Salgado

Ferias


Universidad Popular José Hierro


sábado, 25 de mayo de 2024

UN POEMA DE LOS AUGURIOS SE RECHAZAN DE CLAUDIA GONZÁLEZ CAPARRÓS

 




 

 

TODAS LAS COSAS SUENAN en esta habitación

[amortiguadas:

el segundero de un reloj analógico, el rumor

de los pájaros que vienen a anidar esta

[estación,

tardíamente

 

estoy aquí, sentada en una mesa, sumergida

en el tiempo y su paisaje,

con los ojos clavados en los brotes que asoman

[en las ramas

 

qué lejanos los árboles, qué inédita

la primavera del país extranjero

 

me reclamo, mis labios

acusan la impaciencia por acabar un ciclo,

como un fruto cansado

de su maduración

espero la mano que por fin me coseche,

me desprenda

 

espero con mi mano una mano benigna,

un resguardo con el que rebatir

la violencia de los signos,

que por dentro corroen

mi temporalidad

 

adormecida manzana que se ablanda,

que se endulza en su árbol

 

si acaso se pudiera,

desde la posición de algún lenguaje,

socavar la gramática que impone su violencia,

[encontrar

de la lengua sus delicadezas,

acariciarla,

pronominal y originaria como un mito

 

acogerse al impulso de la respiración,

oral,

aliento inofensivo y sin insulto

 

si yo pudiera, desde mi posición

gramatical y efímera,

cerrar los ojos, abandonarme

al aire desprendido

de una declaración

 

 

 

Claudia González Caparrós

Los augurios se rechazan

 

La Bella Varsovia


viernes, 24 de mayo de 2024

DERECHO DE ADMISIÓN DE YEISON F. GARCÍA LÓPEZ

 



 

 

 

Derecho de admisión

 

 

Hay una cola larga en la acera,

esperamos nuestra suerte,

ya pueden escucharles:

 

“¿DNI?, pasen”.

 

Espero que no suceda una vez más,

no quiero quedarme fuera,

la última vez fue mi culpa,

eso me hicieron creer.

 

Voy bien vestido,

ni pendientes, ni gorra, ni zapatillas,

el pelo recién cortado,

no les daré ningún pretexto,

la gente del barrio ha ido, quiero entrar.

 

¿Tienes 16 años? ¿Documentación?

 

Pasa.

 

Con algo más de edad,

hemos bebido en una plaza,

vamos porque nos han dicho que es gratis,

los que entran antes de nosotros no pagan,

esperamos que no ocurra.

 

Son 20 euros.

 

¿Por qué?

 

Nos miramos,

vemos con claridad el itinerario

que segrega nuestros cuerpos,

¿Dónde denunciamos?

No servirá de nada,

aprovechamos un descuido para arrojarles piedras.

 

La última vez fue en un bar de Malasaña,

ya estaba en la universidad,

llamé a los que dicen protegernos,

me dijeron: “derecho de admisión”,

te preguntas a ti mismo ¿por qué les has llamado?,

tus amigos y amigas se sienten a través de tu dolor,

efímero instante, estampa con caducidad,

mi piel no es un disfraz, mi piel no es un momento.

 

Una vez más mi noche termina en esquizofrenia,

yo que me considero fuerte,

siento claudicar una parte de mí,

aunque no quiero,

no es ausencia de rabia es ausencia de todo,

es un Madrid que me cercena desde la infancia,

una parte de esta ciudad nos quiere fuera.

 

Perdonad si estos versos os incomodan,

os lanzan una realidad que no queréis mirar,

permitidme deciros que vuestra fragilidad

en este espacio no importa,

que soy yo el que habla ahora del derecho de admisión

a vuestros comentarios.

 

 

 

Yeison F. García López

Derecho de admisión

 

Con evocaciones de Heidi Ramírez

 

La Imprenta


jueves, 23 de mayo de 2024

UN POEMA DE NO VINE A HACERME LA INOCENTE DE DAMARIS PUÑALES ALPÍZAR

 



 

 

 

En la última guerra no hubo concesiones:

los soldados fueron arrasados

y las trincheras desaparecieron bajo las balas

y el sinsentido.

La esperanza fue asesinada sin derecho

a una palabra de despedida

mientras todos volteamos el rostro.

No hubo jinetes ni artilleros victoriosos,

no hubo nada que celebrar.

En la última guerra éramos desconocidos

sin patria y sin fe.

Abandonamos los campos de batalla

sin más gloria que haber sobrevivido.

Traicionamos todo lo traicionable.

Nadie nos esperaba en casa:

no había casas adonde regresar.

En la última de nuestras guerras estábamos

en bandos contrarios,

equivocados.

No supimos desertar a tiempo para salvarnos.

La última batalla está por comenzar.

No traes las respuestas que busco

ni las armas que usaré en el combate.

Mi cuerpo es yelmo, espada, falacia.

No seré heroína ni mártir.

Colgaré las armaduras tras la puerta

y esperaré la paz que te has de llevar.

 

 

 

Damaris Puñales Alpízar

No vine a hacerme la inocente

 

Ediciones Liliputienses


miércoles, 22 de mayo de 2024

EL ARTE DE HACER BRONCE UN POEMA DE ALGO QUE DECLARAR DE DAVID GONZÁLEZ

 



 

 

 

EL ARTE DE HACER BRONCE

 

 

cualquier Sistema

que explote a los demás

no es bueno, está mal,

dice Ángeles,

y       en este crucero en concreto

nos explotan a nosotros

como clientes y a ellos

como trabajadores

 

debido a eso

 

el día cuatro renunciamos

a los colores de génova

y       también a los de santa

margarita y portofino

 

el día seis nos quedamos

sin degustar los caldos

de la bodega mercouri,

en katakolon, grecia

 

el día siete, en kusadasi,

ni subimos en jeep ni

nos escapamos al parque

acuático de pamucak

ni vinimos luego

de casa maría santísima

 

y        por último, el día nueve,

ni capri ni pompeya

ni la península de sorrento

y       un cero

en el arte de hacer bronce

 

así, de esa manera,

esa misma noche,

la noche del nueve,

después de la cena,

después de la última

cena a bordo,

con lo que ahorramos

en excursiones y pijadas

pudimos rellenar

los sobres de las propinas

con las que el servicio

completaba los miserables

50 dólares semanales que,

según se rumoreaba,

les pagaban como salario

 

y        entregarle uno

al camarero de mesa cubano

al que en ocasiones

le duele tanto la espalda

que tiene que esconderse

para llorar de dolor

pues en este crucero

al servicio no le está

permitido quejarse

 

y    otro a su ayudante,

de nacionalidad búlgara

 

y     el último para jerry,

el filipino,

camarero de camarote

 

solo poseemos,

como le oí decir a un pasajero

y     es verdad,

aquello que conservamos

después del naufragio

 

 

 

David González

Algo que declarar

Poesía de no ficción

 

Bartleby Editores


martes, 21 de mayo de 2024

EN BUSCA DE MI ELEGÍA DE URSULA K. LE GUIN

 






V. FILOSOFÍA Y TEOLOGÍA


EN BUSCA DE MI ELEGÍA



No logro encontrarme donde he estado buscándote,

mi elegía. Hay demasiados cementerios cerca

estos días, demasiados nombres que leer entre lágrimas

en largos muros negros, demasiadas zanjas llenas de huesos.

Y demasiados animales que llorar, borrados de la faz

de la tierra como el vaho de un espejo. Dejaron una

cara, un mero reflejo de sí misma,

la imagen de su imagen imaginada; nada más

nada de lamentos, ni tierra, ni perros, ni elegías.


Ese desierto no es tu sitio. Así que busqué

donde la muerte es vida y los dioses son animales

y el fluye por el ser como fluye el arroyo de la fuente

y a lo largo de los ríos hasta el mar;

¿pero qué hay que llorar, si la vida se traslada a

otra vida? Mejor un rito de iniciación,

una dolorosa, dichosa celebración del cambio,

advertencia y bienvenida para el alma que regresa

sin recordar quién fue, y nosotros no lo sabemos tampoco,

ave marina o niño, salmón o helecho o cervatillo.


Y en el camino óctuple, aunque la compasión se sienta

como en casa, todo el trabajo del dolor

se reduce a inhalar y exhalar las vidas liberadas

del cambio cambio cambio, las que se fueron a ningún sitio

para no hacer más daño al fin, tras tanta angustia.


¿Así que dónde buscar? Solía soñar con subir a lo alto

de las colinas, esos silenciosos montes rojos del amanecer,

para encontrar a tus hermanas, las Lamentaciones; pero ese

es el viaje del héroe. Soy más vieja de lo que un héroe llega

a ser jamás. Mi búsqueda ha de consentir en observar,

sentada pacientemente, asomada a la puerta abierta.


A lo lejos entre las sombras alcanzo a ver a una mujer

que pronuncia un nombre. Aunque no alcanzo a oír su voz

a través de las ruinas de los siglos,

sé lo difícil que era hablar, cómo le dolía la garganta.

En Roma, junto a la pira o la tumba abierta,

solían pronunciar el nombre tres veces, y luego callar.


Un nombre es difícil de decir. ¿Quién leería en voz alta

todos los nombres de ese largo muro? ¿Qué mujer

podría soportar conocer tantos hijos muertos?

Los números son más fáciles. Por eso los hombres de negocios

dicen números, no nombres. La pena no es lo suyo.

Pero creo que puede ser el mío, y si sigo teniendo

un pueblo, lo encontraré llorando.


Mi elegía, tu ropa está pasada de moda.

Te veo pasar junto a mí por un camino en el campo

envuelta en una capa gastada. Tus pasos son lentos,

por un camino que se va oscureciendo a tu espalda.

Al anochecer algunas estrellas brillan pequeñas y

claras como lágrimas

en un oscuro rostro que no es humano. Te seguiré.




Ursula K. Le Guin

En busca de mi elegía

Poesía 1960-2010


Traducción de Andrés Catalán


Nórdica Libros