viernes, 18 de septiembre de 2026

LA ANGUSTIA UN POEMA DE ANNA GUAL EN LAS OCULTACIONES

 






La angustia



La armadura de un libro

no te protege de la aguja.


La caricia hecha blindaje

tampoco te protege

de la enfermedad.


Entonces, ¿escribir para quién,

si no es para amparar a alguien?


Cae la lluvia ácida

y desmenuza los pensamientos

y funde la coraza.


La mala noticia

llega cada día a la misma hora,

siempre con los mismos contornos.


Escribo para abrigaros.

Y no funciona.


Entonces, ¿escribir para quién,

si no es para amparar a alguien?


Si no puedo ser antídoto

elijo ser la llama.


Escojo poner el dedo en la llaga

y apretar fuerte, apretar hacia dentro,

si no me dejáis ser

ni tirita, ni esparadrapo, ni gasa.


Escribiré para salvarme.

Menuda estupidez.

Esto tampoco.


Escribiré para no salvarme.

Voy mucho mejor por aquí.


Escribiré para dejar dicho

que voy a intentar no salvarme.


Si, así es.


Escribiré para dejar dicho

que intenté fracasar

y aun así,

no lo conseguí

y nadie me creyó

aunque tú lo has leído,

un día cualquiera,

y durante unas milésimas de segundo

éstas ha ocurrido de verdad.




Anna Gual

Las ocultaciones


Edición bilingüe catalán-español

Traducción de Joan de la Vega


Vaso Roto


jueves, 17 de septiembre de 2026

ORTZI-MUGA UN POEMA DE SILVIA LÓPEZ RIPOLL EN TODOS LOS LUGARES

 






ortzi-muga



un cuadro el mar los días

fácilmente las olas

más

lo enredado del tiempo

lo enredado del cielo

del cuerpo

las flechas sensoriales

y los peces


extraña lejanía


los efectos del mar

el azul el blanco

los contrarios


horizonte


tan grande tan pequeño

¿cómo atraerlo?


eso que no existe en su frontera

y en su oscuridad es todos los lugares


lo indivisible


con cadencia

con más

con más cadencia

nueva y olas sueltas

para deslizarlas al viento


y así es como quedan

cuando hago planes

cuando amo


pinceladas al viento




______________

ortzi-muga: horizonte (vasco)

no me retengáis palabras en ninguna escena de

ningún pintor

MIREN AGUR MEABE




Silvia López Ripoll

Todos los lugares


Godall Edicions


miércoles, 16 de septiembre de 2026

NAUFRAGIO UN POEMA DE PAULA ĆAĆIĆ EN PAISAJE PERSONAL

 




n a u f r a g i o



extrañas mi cuerpo los 65 kilos enteros acurrucados junto a ti,

una madeja enredada con la que nunca dejas de jugar.

extrañas mi cuerpo, una masa en la que puedes estampar

tus caricias como hechizos.

extrañas mi cuerpo, cubierto de mapas de brujas

que intentas descifrar,

mientras duermo desconfiada de espaldas a ti.

extrañas mi cuerpo, robándote tu calor

e irradiándolo como un ritual desde sí mismo,

buscando cuánto espacio queda todavía

para el combate de exhalaciones,

el mutuo apretón de dedos,

por todos los juegos que aprendimos como adultos.

extrañas mi cuerpo, pero no los cigarrillos baratos de bulgaria,

para consumirlo, para tener un descanso

durante la tesina,

en un cuarto siempre asfixiante,

donde vives a base de pan y kétchup,

donde cada tanto el alféizar de tu ventana está ocupado

por una instalación artística de botellas de cerveza apiladas,

que hablan varios idiomas, justo como yo.

extrañas mi cuerpo, el peso que de buenas amarras

con tu brazo, disfrutando con brevedad la carga y el dolor de amar.


es solo un naufragio,

¿lo sabes?




Paula Ćaćić

Paisaje personal


(edición bilingüe)

traducción del croata de Miguel Roán


La Tortuga Búlgara



martes, 15 de septiembre de 2026

DOS POEMAS DE NARRACIÓN DE LA LLOVIZNA DE ANTONIO ORIHUELA

 






DORADO LAUREL, HOJA QUE CAE



Entra

por la quebrada

suelta

vana nombradía.


Sal

por su envés secreto desvelado.



―――――――――――



En la feria,

hermosos jóvenes,

como reses,

cantan su esplendor

sin necesidad de poetas.


Están éstos más acá,

escrutando las vísceras

de su propia vida.


Cansado de designios,

he sacudido la nieve de mi cabeza

y una brizna de hierba

he puesto entre mis labios,

desesperadamente.




Antonio Orihuela

Narración de la llovizna


Ediciones de Baile del Sol


lunes, 14 de septiembre de 2026

UN FRAGMENTO DE TINTA Y SANGRE DE HAN KANG

 






Esa línea está muerta.

Así solía regañarme, con una voz cálida, irrebatible precisamente por su calidez. Yo, que había trazado esa línea muerta, que había estado muerta mientras trazaba esa línea, lo miraba a los ojos, a aquellos ojos increíblemente vivos. Sin decir una palabra, ambos apartábamos la mirada de aquellos fugaces instantes de terror y plenitud extremos, mezclados con miedo y dolor.

«Lo sé -había dicho Inju-. Sé lo de vosotros dos, lo sé todo».

¿Qué sabía y hasta qué punto? ¿Sabía cuán difíciles y lentos habían sido los inicios? ¿Sabía lo tímidos y apasionados que habíamos sido los últimos diez días? ¿Sabía que nos besábamos sin cesar en medio del taller a oscuras, como un par de pájaros que se buscan las partes más blandas, como frotando una cerilla con mano temblorosa para que saltara la chispa?

Había momentos en que no podía creerlo. Más bien, no lo creí nunca. No podía creer que de la nada hubiera nacido todo; que nuestros corazones, que latían con furia, estuvieran en realidad vacíos, que nuestros labios secos, las manos temblorosas y nuestras mejillas, calientes como la corteza del pan recién sacado del horno, eran algo que nunca existiría, que no existía incluso antes de desaparecer. Todo eso era una nada, como el último instante de un sueño oscuro.




Han Kang

Tinta y sangre


Traducción de Sunme Yoon


Random House


viernes, 11 de septiembre de 2026

NO VUELEN CERCA DE LOS HUMANOS UN POEMA DE LUIS EDUARDO GARCÍA EN ÁLBUM DE (CRIPTO)ZOOLOGÍA Y BOTÁNICA

 






NO VUELEN CERCA DE LOS HUMANOS



Plinio el Viejo

(23-79 d. C.)

creía que la ictericia

(exceso de bilirrubina que provoca una coloración

amarilla en la piel

y en la esclerótica)

podía curarse si el enfermo

miraba una oropéndola


(después el pájaro moría

pero cualquier medicamento tiene efectos secundarios).


Hace pocos meses

seis montañeros que escalaban los Alpes suizos

fueron golpeados por una tormenta

mientras pasaban la noche a la intemperie.

Desafortunadamente

(para los montañistas)

mientras la hipotermia los borraba

ningún azulejo voló cerca de ellos.




Luis Eduardo García

Álbum de (cripto)zoología y botánica


Ediciones Liliputienses


jueves, 10 de septiembre de 2026

UN POEMA DE ZEL CABRERA EN CRIATURAS NO DOMÉSTICAS

 






Me pides que rasure mi sexo

para ti,

para que te puedas imaginar que se lo haces

a la adolescente, a la niña que fui

y que no te dé trabajo creer que te coges a una chiquilla,

para que no necesites siquiera cerrar los ojos e imaginar

porque eso es en el fondo lo que quisieras,

pero te da pudor admitir tu pedofilia,

que miras porno de chicas de secundaria,

que me pides también que use un uniforme,

mientras lo hacemos.


No solamente tú me pides no tener vello público

parece que tener fantasías con menores de edad

es algo común―

pero sí eres el único que se molesta si no lo hago.


El único pelo que debería tener una mujer

es el de la cabeza, dices,

ese sí puedes dejártelo largo.


Y yo me siento menos mujer sin el vello

de mi entrepierna,

pero no te digo nada,

no me quejo.


Aprendí que para que me quieras tengo que hacer

lo que me pidas:

dejar de frecuentar a aquel amigo que te pone tan celoso,

no usar blusas escotadas

y en la medida de lo posible, no parecer más inteligente

que tú.




Zel Cabrera

Criaturas no domésticas


Ediciones Liliputienses