martes, 14 de julio de 2026

LIED UN POEMA DE ANTÓN BLANCO EN VOZ DEL ARQUERO

 






LIED



La vista comienza con la criatura asomada

al origen,

al pie del mar,

quizás con la espalda quebrada por el tiempo

y una canción en la boca que modula gélida.


Canta hielos; pide que alguien le mire

al puro interior de los ojos

y le suelde con

su sangre las vértebras.


Canta icebergs y tiene

la mirada fija en los escombros

de Halicarnaso atlántica,

en el canto gemelo de la fermosa que no llega.


De por delante un espesor tal,

la garganta queda sellada.




Antón Blanco


Voz do arqueiro / Voz del arquero


Traducción del gallego de Oriana Méndez


Ultramarinos


lunes, 13 de julio de 2026

UN FRAGMENTO DE UN CIELO A OTRO DE VIVIANA PALETTA

 




«Una gota de sangre cae de un cielo a otro,

deslumbrante».

VICTOR SERGE


1


Como una grieta

fumea

la mirada.

Baraja su astilla

clavada de luz.


No hay nadie

en las arterias.


Los aviones laminan

el cielo del Jarama

seco, trigueño, traslúcido.


Hay tanto resol

que no se puede tragar.


El frío está lleno

de animales.


Sangre seca en vasijas

sin barro

con la promesa

de un lago quieto

de un ancho fruto.




Viviana Paletta

De un cielo a otro


Pliegos del escorpión azul


viernes, 10 de julio de 2026

UN FRAGMENTO DE LOS RITOS FAMILIARES DE ÁNGELA ÁLVAREZ SÁEZ

 






Mamá y papá se casaron jóvenes.

Te imaginé de bebé

dormida en los brazos

de tu madre.

Luego te veo

correteando por el piso

recién estrenado de tus padres.

La infancia era la comba

y el pueblo al que ibais

los fines de semana

por una carretera

plagada de amapolas.

El pueblo era el corral

con juguetes y gatos.

El pueblo era la abuela

y el abuelo

y los tíos y los primos

reunidos a la mesa.

El pueblo eran las moras

y la misa de los domingos.

Una noche escuché

que mamá decía algo

sobre las hijas.

Y papá gritaba.

Y mamá lloraba.

Y pensé en mis muñecas

atando nudos azules a su pelo.

Y vi el mar de los veranos.

Y esa noche soñé con una grieta

y con ciervos que salían

a borbotones de su hendidura.

Mamá y papá hablaban

y tú no entendías su lenguaje.

Sus palabras eran avispas

invadiendo el país de los limones.

Mamá y papá se querían tanto.

Los gritos salían

de un agujero

minúsculo que avanzaba

por tus manos y se abría por tu piel

creando arrecifes

por los que el amor reptaba

como una babosa verde.

De noche oías

la respiración de la casa.

Y cerrabas los ojos

para que no te llevara

el hombre del saco.

Llamabas a tu madre

de noche

y ella acudía a ti y sus brazos

eran un conjuro de paz.

[...]




Ángela Álvarez Sáez

Los ritos familiares


Prólogo de Sara Montaño Escobar


Lastura


jueves, 9 de julio de 2026

EL LADO IZQUIERDO DE JULIO MAS ALCARAZ

 






Escucho la voz de Dios solo

por el lado izquierdo de los auriculares.


Tiene voz de mujer

que siembra tomillo en los surcos

de los discos de vinilo

y canta boleros con la boca llena de semillas.


Me habla de cosas pequeñas:

del café que espera en la mesa,

de las hormigas que cargan

migajas más grandes que ellas,

de las hierbas que rompen el cemento

para besar los zapatos de los condenados.


Susurra con el lenguaje

de los gatos que se miran desde ventanas opuestas,

de los peces que adelantan a los petroleros

cruzando bajo sus quillas.


A veces tararea una canción que no existe,

hecha del roce de la piel

en las sábanas limpias

y de uvas pisadas en un barreño de madera,

y mis labios se separan despacio

intentando seguir la melodía,

pero se me escapa antes de aprenderla.


Cuando bajo el volumen crece el silencio,

ese silencio incómodo de quienes no se conocen,

y percibo su respiración como un viento

que sube por las escaleras de incendios.


Pienso en su boca y veo

una ranura de teléfono público

donde caen las monedas de las madres.


Por el auricular derecho llega

el rumor de una nevera en un piso abandonado,

el traqueteo de una cinta sin equipaje,

y el eco de un martillo golpeando el hielo.


Le pregunto por los niños quemados

que duermen en tiendas de campaña,

por quienes lamen el rocío de las alambradas.

Dios tose y sus palabras

caen como dientes sobre el suelo:

«¿Dónde están tus hermanos?

¿Qué hacen?».


Y entonces, solo entonces,

dejo que su voz me arrastre

hasta donde las palabras arden

y nadie distingue la culpa

de la vergüenza.


Escucho la voz de Dios por el lado izquierdo,

el lado por donde empiezan las partituras

y los motines,

la orilla de los expulsados del paraíso,

donde la luz ilumina los turnos de noche

y nadie espera una llamada.




Julio Mas Alcaraz

El lado izquierdo


Ilustración de Enrique Cabezón


Pliegos del escorpión azul


miércoles, 8 de julio de 2026

ECOS UN POEMA DE AVERNO DE LOUISE GLÜCK






ECOS



I



Cuando pude imaginar mi alma

pude imaginar mi muerte.

Cuando imaginé mi muerte

mi alma murió. Eso

lo recuerdo perfectamente.


Mi cuerpo persistió.

No prosperó, persistió.

El porqué no lo sé.



II



Cuando era aún muy pequeña

mis padres se mudaron a un pequeño valle

rodeado de montañas

en lo que llamaban la región de los lagos.

Desde el jardín de la cocina

se alcanzaba a ver las montañas

cubiertas de nieve, incluso en verano.


Recuerdo una clase de paz

que no volví a experimentar nunca.


Algún tiempo después, se me ocurrió

convertirme en artista

para darle voz a esas impresiones.



III



El resto os lo he contado ya.

Unos pocos años de elocuencia, y luego

un largo silencio, como el silencio en el valle

antes de que las montañas te devolvieran

tu propia voz en forma de voz de la naturaleza.


Ahora este silencio me hace compañía.

Pregunto: ¿De que murió mi alma?

Y el silencio responde:


Si tu alma murió, ¿de quién es la vida

que vives ahora y cuándo

te convertiste en esa persona?




Louise Glück

Averno


Traducción de Andrés Catalán


Visor


 

martes, 7 de julio de 2026

DOS DE LAS SEIS POÉTICAS CON FORMA DE CRIMEN DE JAVIER GIL MARTÍN

 




«Nos buscamos los dos. Ojalá fuera

este el último día de la espera».

JORGE LUIS BORGES



I


TENGO QUE HACERLO


Tengo que ir

lentamente

que se sepa

que he amado

toda forma

de matarte



II


Yo sé que sobrevive por tu espalda

no lo niegues ese frío intensísimo

tan pocas veces confesado incómodo

como una presencia extraña en la cama

o un cuchillo.




Javier Gil Martín

Seis poéticas con forma de crimen


Con ilustración de Enrique Cabezón


Pliegos del escorpión azul


lunes, 6 de julio de 2026

UN FRAGMENTO DE CORAZÓN DE SIETE LEGUAS DE KATHARINA WINKLER

 






Padre nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu nombre,

venga nosotros tu reino, hágase tu voluntad.


Existe el padre que está en el cielo y el padre que está

en la tierra.


Padre que están en el cielo,

haz, por favor, que mi padre en la tierra duerma

profundamente.

Y yo, también.




Katharina Winkler

Corazón de siete leguas


Traducción de Richard Gross


Editorial Periférica