BIENAVENTURADOS LOS ERRANTES
Porque esta tierra es hosca y tiene espinos
que hilvanan con alambre las desgracias,
porque en invierno hay trampas y cartones
en los labios del metro y en las curvas,
porque hay graves bocinas que nos riñen,
porque hay relojes sucios muy roedores,
porque hay ceniza fría que fue carne,
porque a veces el suelo se cuartea,
saldemos los diplomas y los ídolos
en el umbral del templo más lujoso
y bienaventurados los errantes,
los que viajan sin mapa, sin destino,
los que aman sin urgir el estertor,
los que brindan su paz y hacen ofrendas
sin esperar a cambio el paraíso.
Juan Antonio Bermúdez
La mano en el fuego
[Poesía íntegra]
Prólogo de David Eloy Rodríguez
Los libros de la herida







