jueves, 5 de noviembre de 2026

TRES POEMAS DE MAÍZ ECOS DE LA TIERRA DE M. CRISTINA BAYACÁ

 



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Huidora de este cultura vana―

narca, paraca, borrega, sumisa―

no soy de esa casta.


Entre las miserias,

prefiero la mía:

versos blasfemos,

mi historia,

mi histeria.


Así muero libre,

sin ancla,

en la danza efímera

de la existencia.



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Una hoja de otoño

no encuentra suelo ni cielo,

se arrugan las manos

en la escarcha del silencio.


Todo habla, todo me lleva,

todo me trae, todo me expulsa.


Peregrina errante,

apátrida, amátrida,

llena y vacía del despojo.


Canto al árbol, al nido, al hijo,

a la casita de luces tenues,

invenciones, huérfana de ternura

y de amores.


Me queda la sombra,

y mis sombras monstruos

con los que ya no lucho.


Espero en el vacío

el silencio de la soledad,

me ubico allí, como siempre,

en la espesura

de los rincones menos vivos,

donde la muerte

me libera esta angustia.



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La tristeza será siempre limpia,

para eso la lava el llanto.



La nube que se rompe

enjuaga toda su ceniza;



entonces aflora, brillante y triunfa.



La tristeza es vieja y es amiga.




M. Cristina Boyacá

Maíz ecos de la tierra


Autoedición


miércoles, 4 de noviembre de 2026

ACTA DE ASAMBLEA POESÍA REUNIDA 1975-2025 DE JUAN CARLOS MESTRE

 






Acta



Detrás de mi memoria está la destrucción como un caballo inmóvil, la muerte indestructible, la noche temerosa que habita lo vehemente y manso de la tierra.


Detrás de mi memoria las páginas del fuego, la llaga del suicida envuelta entre cristales.


Sombrío como el musgo de un sueño abandonado detrás de mi memoria hay un pastor enfermo, la madre incorruptible que en su vejez insomne contempla por las noches los mapas del exilio.


Detrás de mi memoria escucho voces, indóciles palabras y mariposas de sílex, la música invisible de un animal dormido sobre el tibio hervor de la tristeza.


La muerte era una égloga con valles de morfina, el sollozo de un pájaro que fecundaba mujeres, detrás de mi memoria la muerte era la muerte y un silencio oscuro de estelas y algodones.


El vértigo y la losa, el frío mandamiento de un ángel que se arroja sin alas al abismo.




Juan Carlos Mestre

Asamblea

Poesía reunida 1975-2025


Presentación de Antonio Gamoneda


Galaxia Gutenberg


martes, 3 de noviembre de 2026

EL ÚLTIMO BARCO UN POEMA DE AUBADE DE JOSEFINA AGUILAR

 





EL ÚLTIMO BARCO



Extienden una ballena, la abren, van a construir un océano a partir de una costilla de cetáceo. Hay aceite de sain sobre la nuca de la tierra, el torso de una cordillera se expande en la orilla, un tosco residuo de tierra se presta a ser océano en el último peldaño de un norte. Niños con frente de Estocolmo y sur de Italia llevan las reproducciones de ballenas en las costras de sus rodillas, se golpean con un martillo para que nazcan heridas de barco. Una nave motora surca la longitud de la ballena, su sacrificio es silencio de azul surcando la saliva enorme de un dios. 120 balazos de carabina evitan que se forme el océano pendiente, el que hubiera salvado a la humanidad de ser humana. El esqueleto de la ballena se muestra en el museo para recordar una deuda. En la mesa, una lengua de animal marino sabe al arpón de un ballenero que apagó la luz de su noche. Han envasado aletas para que algún día las estrella coman de nuestro cielo. Desde una atalaya, un hombre quiere alcanzar la constelación Cetus y apunta al corazón de un cosmos que pudo ser la flotación de las ballenas en la tierra.




Josefina Aguilar

Aubade


Huerga y Fierro Editores


lunes, 2 de noviembre de 2026

CUANDO LLEGUE EL DOLOR UN POEMA DE JUAN ANTONIO BERMÚDEZ EN LA MANO EN EL FUEGO

 






CUANDO LLEGUE EL DOLOR



No hay utopía más peligrosa que la de creer

que se puede amar otro cuerpo sin exponer

el propio y sin exponer también el alma.

SANTIAGO ALBA RICO



I


PRESAGIO



Cuando llegue el dolor

me escribiste una vez.


Y yo, bobo borracho de tu vientre,

no pude imaginar

el dolor

en medio de nosotros,

en nosotros.


Pensé en el inflamable

relámpago de sal:

los rodillas llagadas;

la mujer que solloza en la consulta;

el albañil que se hunde en el capó

―sobre el asfalto, el pan de aquel almuerzo

como un tétrico símbolo.



II


UN TRONCO EN EL ANIDAN LAS ARAÑAS



Hoy ha estallado cerca,

en medio de nosotros,

el dolor.

En nosotros.


Quiero abrazarte y soy

un tronco en el que anidan las arañas.


Quiero correr contigo hacia el origen,

desdecir, desandar, desaprender,

pero mi lengua rasga las vocales,

pero mis piernas son tallos de trapo,

pero al cerrar los ojos me cerca la ceniza.


Soy una mancha, un cuerpo

tronchado que se arrastra

por la ciudad y los libros

buscando una señal

que te calme y me calme,

que nos calme.



III


LO QUE NO ES



Aquí el dolor.

Ya está. Llegó. Ya vino.

Quizá para durar,

quizá para quedarse,

quizá para enseñarnos solamente

lo que no es el dolor.



IV


LA PALABRA SIEMPRE



No queremos

detener este otoño,

este azar, este goce,

en la lava confusa.


Clavar a un corcho el vientre

de estos días azules,

aprisionar la savia

entre páginas vírgenes

no queremos.


No queremos, así

no queremos.


Que la vida nos cruce

como a una casa abierta:

que suceda la nieve,

el tiempo de las flores,

el verano de mimbre

y luego un nuevo otoño.


Y que vayan juntándonos

lo amargo y la alegría,

sin prisa y sin cautela,

en cualquier estación.


Esto es lo que queremos,

justo así.


Solo entonces

perderemos el pánico

a la palabra siempre.


Cuando llegue el dolor

seguirá siendo hermoso

todo esto

me escribiste.


Así sea, mi bien.

Así es.




Juan Antonio Bermúdez

La mano en el fuego

[Poesía íntegra]


Prólogo de David Eloy Rodríguez


Libros de la herida


jueves, 29 de octubre de 2026

DATOS METEOROLÓGICOS UN POEMA DE EVA TUR EN PLANETA TIGRE

 






DATOS METEOROLÓGICOS



Las diferentes formas de tristeza

son una lista larga

como toda la aguanieve

caída en una noche.


Están las penas dulces, de legañas,

de cuando empieza el día y mi cabeza

debajo de la sábana

es una nube al punto.


A menudo tengo

una tristeza coja, la que extraña a mi padre

y cree oír su silbo a la hora de almorzar.

Da igual que hayan pasado doscientos veinte meses

o cuatro toneladas de palabras.

Creo que vuelve. Puedo sentir su olor.


Sin embargo, la tristeza más común

―todos lo saben― es

en la tarde de domingo,

cuando todo es poca cosa y se empaña,

y me siento encogida por lo que pude hacer y se escurrió.


Más tarde, mi hijo añora a algún amigo

y no quiere acostarse

porque aún clarea el día.


Tanta luz y son las diez.




Eva Tur

Planeta tigre


Sloper


miércoles, 28 de octubre de 2026

EL ALMA ESTÁ IMPACIENTE Y TRES POEMAS MÁS DE HISTORIA DE LA CARNE DE BILEYSI REYES

 






EL ALMA ESTÁ IMPACIENTE




Las palabras se me pegan en la boca

[las frases se me pegan en la boca:

y soy un palíndromo interpretado por un ave fusilándose

en el hueco.


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He creído que me detengo,

paseándome en los andamios.

Siempre mis ruinas emergen y ya no sé si soy

pero existo


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Me canta la paciencia en la miseria:

la soledad me pisa los talones.



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En la cocina veía tumbos caer de mi pupila: era una levedad de carencias que se robustecían al hacerse un hueco con la flama. Madre recogía las hojas del té-agua y nos bañaba-cubría las fiebres en su manto de azufre.


Ese olor sostenido era clavélulas diurnas: pacían sobre mi pecho: aullaban sobre nuestras cabezas.



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¿HACIÉNDOME EN EL INTERIOR

DE LA PUPILA?



Ha surgido una pregunta cruel: consumida en una alteridad desesperante: retorcida en la maraña de ojos claros: ojos podridos concienzudamente arbitrarios: camina entre los setos: se convierte en torbellino calcinada por el rayo: raída sobre la torre insípida: cortada al ras: se inclina sobre el diván y no puede sino estallar ráfagas de aire: ya no necesita la sal de las pieles teñidas de rojo: se tornan violetas inclinadas en el iris.



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Existe un poema que modula

que retuerce el tronco con su savia

(demasiado entendimiento promueve la huida)

explora la luz

palpita

sucumbe entre cruces

en un átomo de agua.


Existe un poema-piedra

no sirve para orillar el día

no es más que abedul

efeméride sin causa

un oasis sin tiempo

en el equinoccio de un abismo.




Bileysi Reyes

Historia de la carne


Huerga & Fierro editores


martes, 27 de octubre de 2026

UN FRAGMENTO DE CRETA LATERAL TRAVELLING DE AGUSTÍN FERNÁNDEZ MALLO

 







La perfección es el final de un proceso expresionista: se expande sin costuras de dentro a fuera: manzana, poema, llama, representación teatral. A la razón, al cine, y a la música digital, se les ven por detrás las puntadas de un collage también perfecto al final. Y al presente. Sol granulado en la cortina, pulse el cero para llamar al exterior, cartapacio con membrete, vaso vuelto abajo, siento nostalgia de la perfección y digo: “habitación de hotel”. Pensar, lenguaje inalámbrico, la casi montura de unas gafas, nostalgia de la perfección y digo: “yo en habitación de hotel”. El hilo de la tinta, nostalgia otra vez, “yo escribiendo en habitación de hotel”. Y así hasta decir Mundo. No es expansión, sino pegamento contra la soledad. [58]




Agustín Fernández Mallo

Creta Lateral Travelling


I Premio Café Món


Editorial Sloper