jueves, 10 de septiembre de 2026

UN POEMA DE ZEL CABRERA EN CRIATURAS NO DOMÉSTICAS

 






Me pides que rasure mi sexo

para ti,

para que te puedas imaginar que se lo haces

a la adolescente, a la niña que fui

y que no te dé trabajo creer que te coges a una chiquilla,

para que no necesites siquiera cerrar los ojos e imaginar

porque eso es en el fondo lo que quisieras,

pero te da pudor admitir tu pedofilia,

que miras porno de chicas de secundaria,

que me pides también que use un uniforme,

mientras lo hacemos.


No solamente tú me pides no tener vello público

parece que tener fantasías con menores de edad

es algo común―

pero sí eres el único que se molesta si no lo hago.


El único pelo que debería tener una mujer

es el de la cabeza, dices,

ese sí puedes dejártelo largo.


Y yo me siento menos mujer sin el vello

de mi entrepierna,

pero no te digo nada,

no me quejo.


Aprendí que para que me quieras tengo que hacer

lo que me pidas:

dejar de frecuentar a aquel amigo que te pone tan celoso,

no usar blusas escotadas

y en la medida de lo posible, no parecer más inteligente

que tú.




Zel Cabrera

Criaturas no domésticas


Ediciones Liliputienses


miércoles, 9 de septiembre de 2026

EXCURSIÓN A LA VILLA MEDIEVAL / RATONES BLANCOS DE MARIO RAMOS OBREGÓN EN RUSOS BLANCOS TRABAJANDO DESESPERADOS EN TALLERES DE LA RENAULT

 






EXCURSIÓN A LA VILLA MEDIEVAL / RATONES BLANCOS



Princesas noruegas murieron de melancolía en la corte extranjera

igual,

naves remontaron los trópicos con bestias extraordinarias en jaulas

que apenas sobreviven al viaje

Ensayos clínicos con roedores blancos en polígonos industriales


Un cuerpo se pierde

seiscientos noventa y seis años,

y sobre su tumba se hacen visitas guiadas para grupos escolares


Hasta aquí trajeron a la doncella para casarla

con este sol que ensaya todo el año para matar

Las guías educativas no estandarizan a qué edad se comprende la

[frase:

murió de melancolía a los veintiochos años


Mamá me cortó el pelo recto como el casco de un soldado para la

[excursión

y yo llevé los ojos grandes


Es importante vivir una vida entera solo para

enseñar a los niños la palabra melancolía


Un sepulcro de marfil de narval sobre el páramo seco de la meseta,

tres de cada diez ratones mueren en el desarrollo de un

[antidepresivo eficaz




Mario Ramos Obregón

Rusos blancos trabajando desesperados en talleres de la Renault


XL Premio Gerardo Diego de poesía 2024


Ediciones de la Diputación de Soria


martes, 8 de septiembre de 2026

GIRATORIO UN POEMA DE SUSANA SZWARC EN EL LIBRO (NO) DE LOS SALMOS

 






Giratorio



Alguien gira, da vuelta

su humanidad entera

y da vuelta el mundo.

Alcanza, así, a ver las raíces de los árboles,

las raíces de los trenes.

Mueve la cabeza: la risa se escucha

intensa desde ahí.

Las ideas van cayendo una por vez.

Las ideas se entrometen entre los dedos

de los pies que acarician las nubes.

Hacen cosquillas. ¿Quién comparte tu duda

existencial?, dice y su pregunta

invita a la risa, más fuerte, más intensa.

La idea cae en el vaso que resbala

se golpea en las ramas y

se parte en pedacitos

como de lluvias, como de letras

llenas de cielo.




Susana Szwarc

El Libro (no) de los Salmos


Hiperión


lunes, 7 de septiembre de 2026

HAIKÚS DE LA SOGA DE MARÍA ÁNGELES PÉREZ LÓPEZ EN DIECISIETE ALFILES

 






HAIKÚS DE LA SOGA




Esparto ronco

que agita entre sus hebras

la flor del odio.




Salto, castigo

y pies que se deslumbran

por lo caído.




Favor muy flaco

el del hilo que niega

su desacato.




Cordel torcido

del que caen las palabras

y los mendigos.




Polietileno

que estremece el lenguaje

contra su cuello.




Palo en la rueda.

Y en la boca, empalada,

flor que no ceja.




Nombrar la soga.

Ganarle a su estampida,

su lengua rota.




María Ángeles Pérez López

Diecisiete alfiles


Adaba Editores


viernes, 4 de septiembre de 2026

DOS POEMAS DE SUBHRO BANDOPADHYAY Y FERMÍN HERRERO EN CORRESPONDENCIAS

 





Mis pasos en esta calle

resuenan

en otra calle.

Octavio Paz



EL GALIMATÍAS llamado Tiempo

es un animal desollado

habría que descubrir un lenguaje

completamente nuevo

con el rosado de un animal neonato


Seguramente encontraremos lo real

como senda al lado del estanque

donde los jóvenes nadan

sin descanso


que esté seca

que nos despoje de todo lo construido

una calle donde resuenen los pasos

ya perdidos definitivamente



―――――――――――



VOLVER A mis veredas de la sierra

bien de mañana, el vaho en el aliento,

el campo blanco por la escarcha,

abajo el humo de las chimeneas, a hilo,

por los pueblos, que siempre me sosiega,

me lleva a lo apacible, a la añoranza.

Pero solo y arriba, al margen

de cualquier vanidad, de todo enredo;

de mis deseos, que bien sé que hieren,

de los ajenos, que también enturbian.

Hasta las cabeceras de los ríos

los patos suben con la helada,

buscan seguramente el manantial,

lo verdadero. Tengo que seguirlos.




Subhro Bandopadhyay & Fermín Herrero

Correspondencias


Editorial Páramo


jueves, 3 de septiembre de 2026

UN POEMA DE SOFÍA GÓMEZ PISA EN 38 BITS Y UN REVÓLVER

 






soy poeta y no escribí

no escribí por largo tiempo


algo mortífero

fue creciendo dentro de mí


las palabras no dichas

son trampas mortales

para el ego de un artista


como navegar sin remos

a la deriva


como un reloj detenido

a la hora que mi último

libro fue publicado


soy poeta y no escribí

por largo tiempo




Sofía Gómez Pisa

38 bits y un revólver


Ediciones Liliputienses


miércoles, 2 de septiembre de 2026

DISCURSO A LA NACIÓN UN POEMA DE JUAN ANTONIO BERMÚDEZ EN LA MANO EN EL FUEGO

 






DISCURSO A LA NACIÓN




Con semblante de augustos sacerdotes,

con asertivos gestos ensayados,

con vocales de niebla,

dicen crisis y un río de dolor

empantana los barrios, cala el frágil

contrato de las fábricas, anega los cimientos.


Dicen ajuste y alguien sangra,

alguien se desespera en la ruidosa

soledad de las cifras,

alguien con ojos y apellidos pierde

la bitácora en esta tempestad.


Dicen, destino, porvenir, mañana,

y engendran una calavera.





Juan Antonio Bermúdez

La mano en el fuego

[Poesía íntegra]


Prólogo de David Eloy Rodríguez


Los libros de la herida