viernes, 30 de enero de 2026

QUE É DOR / A DOR DE VERAS SENTE UN POEMA DE YOLANDA CASTAÑO EN UN COBERTIZO LLENO DE SIGNIFICADOS SOSPECHOSOS

 



 

 

 

Que é dor / a dor de veras sente

 

 

Teño cara de gustarme

as cousas que non me gustan.

 

Os labios de toda a xente

falan sen despegarse.

 

Isto tamén é así.

As paredes dunha gruta na que alguén, hai dez mil anos,

desdoura o natural da pedra.

Moedas, corrente alterna,

unha rapaza nada cos xenes da beleza,

toda picada de complexos.

Coma un orgasmo de Hedy Lamarr, os ollos de Nikola Tesla.

Un país onde non ser,

onde só cómpre

parécelo.

Luvas desenfundadas, sal, a máis prestixiosa

de todas as escolas de dobraxe.

 

O capital é o pesadelo

de quedarnos atoados na nosa capacidade simbólica.

A máis fevorecedora de todas:

maquillaxe tanatoestética.

Anos de traballo voltos un pedazo de granito ecuestre.

 

Unha industria da miseria, as leiras do volframio.

Coma un corpo ardente que sabe, e

disimula.

Pestanas postizas de marca barata, una imaxe

Idéntica a si mesma.

 

Coma poesía política que se confunde

cunha selfie fronte ao espello do baño.

A metonimia do mal,

normativo dislocado.

Escenificación, menú, a escaleira de incendios do discurso.

Algo ao que lle medran raíces aéreas

e devece por volver á terra en canto hai tempo que saíu á luz;

coma os ollos das patacas.

 

A ollada do poema é tamén así:

filas de formigas obreiras

esmagadas para permanecer,

 

restos de acenos

que parecen

 

outra cousa.

 

 

―――――――――――

 

 

Que es dolor / el dolor que de veras siente

 

 

Tengo ganas de gustarme

las cosas que no me gustan.

 

Los labios de todo el mundo

hablan sin despegarse.

 

Esto también es así.

Las paredes de una gruta en la que alguien, hace diez mil años,

mancilla lo natural de la piedra.

Monedas, corriente alterna,

una muchacha nacida con los genes de la belleza,

toda picada de complejos.

Como un orgasmo de Hedy Lamart, los ojos de Nikola Tesla.

Un país donde no ser,

donde solo

parecerlo.

Guantes desenfundados, sal, la más prestigiosa

de todas las escuelas de doblaje.

 

El capital es la pesadilla

de quedarnos atascados en nuestra capacidad simbólica.

El más favorecedor de todos:

maquillaje tanatoestético.

Años de trabajo vueltos un pedazo de granito ecuestre.

 

Una industria de la miseria, las huertas del wolframio.

Como un cuerpo ardiente que sabe, y

disimula.

Pestañas postizas de marca barata, una imagen

idéntica a sí misma.

 

Como poesía política que se confunde

con una selfie frente al espejo del baño.

La metonimia del mal,

normativo dislocado.

Escenificación, menú, la escalera de incendios del discurso.

Algo al que le crecen raíces aéreas

y anhela volver a la tierra en cuanto hace un tiempo que salió a la luz;

como los ojos de las patatas.

 

La mirada del poema es también así,

filas de hormigas obreras

aplastadas para permanecer,

 

restos de gestos

que parecen

 

otra cosa.

 

 

 

Yolanda Castaño

Un cobertizo lleno de significados sospechosos

(Antología bilingüe)

 

Prólogo de Adam Zagajewski

 

Editorial Milenio


jueves, 29 de enero de 2026

UN SONETO DE VÍCTOR MARTÍN IGLESIAS EN PROXENETO

 



 

 

 

A quién puede importarle que yo piense

lo que pienso, que escriba lo que escribo,

que finja estando muerto que estoy vivo,

que sueñe ser poeta este a este amanuense.

 

No vengan exigiéndole suspense

a una vida carente de motivo;

uniforme, aunque quiso ser tiovivo,

libérrima, si no fuera castrense.

 

He vuelto a recaer en mi escritura.

Prospera con estímulos de planta,

acecha con cautela de asesino.

 

Crecer o cercenar, savia o tortura:

solo soy un cadáver que suplanta

a otro cadáver que huye del destino.

 

 

 

Víctor Martín Iglesias

Proxeneto

 

Ediciones Liliputienses


miércoles, 28 de enero de 2026

PICÓ EL CABALLO AL JOVEN VOLADOR UN POEMA DE ÁNGEL GUINDA EN VIDA ÁVIDA






PICÓ EL CABALLO AL JOVEN VOLADOR




Qué hermoso caballo de jinete gito.

Espuma de hélice boca mina su sangre

navegación nube, nieve sin cima, desierto

verde sobre flores amarillas, hombres pétalos,

vigas contorneándose ante sus ojos sin órbita,

perforación música de endurecidos tímpanos.

¿Tal vibradora abandonante calma inquieta

su extático sueño circular; diluvio

de estrellas azules, palomas de papel,

rubios rizados cabellos salvajes tirando de cometas?

¿Acaso el aire sea ola tul semoviente?

Roto el tiempo en insolación sublime

senil gritó la sombra luz sin bridas:

¡Fuera tan vil ciudad farmacia de guardia!

Automóviles, grúas, aplastaron su hípica.

Héroe sin heroína, timón sin timonel,

aferrado a rejas no de espigas, contempla

devorada su cuadra por un mundo asnal.

au´q manso jinete en desbocado potro.

...Yegua vida, ¿será tu siempre danza burda ráfaga de coces?




Ángel Guinda

Vida Ávida”


Olifante


 

martes, 27 de enero de 2026

VERANO DE INFANCIA UN POEMA DE FIEDERIKE MAYRÖCKER EN SE SECARÁ COMO LA HIERBA ANTOLOGÍA

 






Verano de infancia




Solitario anhelado ángel azul

en mi corazón tintinea una lluvia clara

florecen en mis manos campanillas

flores de salvia soplan sobre mí

el collar perlado de lágrimas se desliza

por las sienes yacentes

siempre es por la tarde

siempre estoy sobre un puente de polvo

mi peral se hace añicos

suavemente flautea la sombra

mi pie descansa caliente y desnudo sobre la tierra

frente a mí, en la zona oscura del columpio

violonea el miedo

las habitaciones, familiares, están envejecidas

sobre los húmedos umbrales

florecen los lirios

atardecer ligero y lila

atardecer a través de la ventana olvidada

atardecer

debo ocultar mi ardiente y carraspeante

enfermedad entre los altos cojines

noche

dejo arrastrase a las hojas de acacia

adoro el viento

los sauces sinuosos y susurrantes conducen a algún lugar

una amapola me espera




Friederike Mayröcker

Se secará como la hierba

Antología (1946 – 2009)


Prólogo de Isel Rivero

Traducción de Sandra Santana y Magdalena Kotzurek


Arrebato libros


lunes, 26 de enero de 2026

ANIMALIA BASA / ANIMAL SALVAJE UN POEMA DE CASTILLO SUÁREZ EN ALASKA



 

 

 

ANIMALIA BASA

 

 

Ulertzen zailenak diren gauzak dira ahazten azkenak.

Horregatik, galdutako gauzak gurekin geratzen dira luzaroan.

Egiazki ez daude gurekin,

baina begiratzen diegu

igerileku hutsetako igerilariei begiratzen diegun bezala.

Horregatik, abandonatuak ez du inoiz bere izaera galtzen.

Horregatik ez du doluak bukaerarik.

Akordura etortzen zaizkigun oroitzapenak erauzi nahi ditugu

huntz apaingarria etxeko paretatik desitsasten dugunean

eta horma hondatua agertzen denean.

Ezinezkoa da galdutako gauzei ihes egitea.

Horrek garamatza logelako atea zabalik uztera

gaua lehenbailehen buka dadin;

pasaia elurtuak maitatzera,

elurrak nola,

gure minek ere janzten gaituztelako.

Denbora ez dugu orduetan neurtzen;

gertukoen heriotzak zenbatzen ditugu

agenda eguneratzen dugunean.

Zu eta ni ezezagunak gara orain.

Zuk eta nik beste batzuen oheetan egiten dugu lo.

Odolezko uharriak eraikitzen ditugu umerik ez ekartzeko

eta ez izateko norengatik negar egin.

Izan garen emakume guztiak

sasi artean ezkutatzen den animalia basa bat dira,

errepide ondoko etxe batean agertzen dena,

beste herri batean.

 

 

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ANIMAL SALVAJE

 

 

Las cosas más difíciles de entender son las últimas en olvidarse.

Por eso, las cosas que perdimos permanecen con nosotros

[mucho tiempo.

Realmente no están con nosotros,

pero las observamos

igual que miramos a los que nadan en piscinas vacías.

Por eso, el abandonado jamás pierde su identidad.

Por eso, el duelo no tiene final.

Queremos extirpar los recuerdos que acuden a nosotros

cuando despegamos de las paredes de casa la hiedra decorativa

y aflora el muro deteriorado.

Es imposible escapar de las cosas perdidas.

Lo cual nos lleva a dejar la puerta del cuarto abierta

para que la noche acabe cuanto antes;

nos lleva a amar los paisajes nevados,

porque los dolores también nos visten,

igual que la nieve.

No medimos el tiempo en horas;

contamos las muertes cercanas

al poner al día la agenda.

Tú y yo ahora somos extraños.

Tú y yo dormimos ahora en camas ajenas.

Alzamos arrecifes de sangre para no traer niños

y no tener por quién llorar.

Todas las mujeres que hemos sido

son un animal salvaje que se oculta en la maleza,

que aparece en una casa junto a la carretera,

en otro pueblo.

 

 

 

Castillo Suárez

Alaska

 

Traducción de Ángel Erro

 

Hiperión


 

viernes, 23 de enero de 2026

AURKEZPENA / PRESENTACIÓN DAFNE GONZÁLEZ Y JAVIER VALDÉS SÁBADO 24 DE ENERO SEIS Y MEDIA KUBRICK BAR

 







DESPUÉS DE LAS RAICES de Dafne González
ESE OLOR A TIERRA QUEMADA de Javier Perales Valdés
Acompañados por Amaia Barrena y Juanje Sanz



Dafne, existe por y para a través de este libro, valiente e irrevocablemente, trasladarnos al recuerdo de Lita, al barro, a las noches sin dormir, al campo, al amor que comienza y al que se difunde, al canto…


Ese olor a tierra quemada es Javier en estado puro, sin máscaras ni disfraces, sin andamios ni pérgolas que le protejan de sí mismo, con todas las cicatrices expuestas.



KUBRICK bar

Sábado 24 enero, 18.30 h

Villarías Kalea, 2, Bilbo



jueves, 22 de enero de 2026

LOS VIEJOS AMIGOS UN POEMA DE ESE OLOR A TIERRA QUEMADA DE JAVIER PERALES VALDÉS

 






Los viejos amigos



No les importaba

alargar el vermut

hasta las 5 de la tarde

o más, incluso.

Daba igual martes que domingo,

también con las copas

la noche no podía alargarse hasta la madrugada,

lo mismo, daba igual martes que domingo,

aguantaban estoicos

miradas de soslayo,

gestos de desprecio

o palabras destempladas

la ironía te saca de todo, somos poetas, decían.

La marea subió,

los tiempos cambiaron

y la vida puso a cada uno en su sitio.

Hoy, cada cual a lo suyo,

la urgencia de los días

les disgregó,

pero a veces, caprichos del destino,

sus pasos coinciden,

y, por un momento, el tiempo se para,

las miradas se cruzan,

sonrisas pícaras de dibujan,

se saludan con la cabeza

mientras piensan; nosotros estuvimos allí.

Segundos después, como en una secuencia

a cámara rápida,

las ruedas vuelven a girar y desaparecen a ocuparse cada

uno en los suyo,

mientras recuerdan los versos de aquella canción,

Cuando pienso en los viejos amigos…




Javier Perales Valdés

Ese olor a tierra quemada


La Única Puerta a la Izquierda