Pesadilla de profesora
Estoy en clase
pero no hay paredes.
Mis estudiantes están sentados alrededor de la mesa
aunque no los reconozco.
Uno se ríe sin parar
me acerco a él
le digo que pare pero él sigue
le doy una bofetada y los demás se desperdigan.
Vuelvo hacia la escuela
por la ladera de una colina
empujando la bicicleta por el fango
empujando, temiendo, sabiendo
que nunca
llegaré a tiempo
a mi clase.
De repente estoy perdida
rodeada de casas de colores
con forma de cubo.
El aire es claro, húmedo, transparente.
Estoy sorprendida, eufórica
me adentro en un haz de luz
consciente de que nunca llegaré a clase.
Brooklyn, 1990
Silvia Federici
y Begonia Santa-Cecilia
Yuyu, flores y poemas
La oveja roja







