jueves, 30 de julio de 2026

LAMENTO POR UNA PIEDRA DEL PASADO DE ÁNGELA SEGOVIA EN ¿TE DUELE?

 






LAMENTO POR UNA PIEDRA

DEL PASADO




yo lo odio lo odio

y me sale la rabia por las córneas

fuego húmedo


hoy mastico tu nombre

y me miento

estalactita fúnebre

tabaco de medianoche

amargas sin mirarme

no nos miramos


soplido desesperado

que te enmarañas y me desafías

ponte la voz


ay negror campaniforme

duérmeme las hebras

agonízame la tinta

que me duelo


saliva de vaca

tiritabundo aliento

mano que me dueles



hay un verdor susurrado al fondo que agoniza

y tú estás lejos




Ángela Segovia

¿Te duele?


Universidad Popular San Sebastián de los Reyes


miércoles, 29 de julio de 2026

MEMORIA HISTÓRICA DE FERNANDO PÉREZ FERNÁNDEZ EN COMPENSATORIA

 






Memoria histórica


De nuestros padres solo sabemos

lo que descubrimos por el rastro de pobreza

que iban arrojando al “prosperar”.


El desclasamiento

con que se alejaron de sus padres.


Siempre discutían

por el terco empeño que mostraban en cantar

himnos a la muerte ensimismada.


La hilazón de España no les daba

para taponar los agujeros

de los fusilados.


Cuando los mayores aclamaban a la patria

ellos recordaban esa caja de zapatos

que en papel cebolla amortajaba

el erizo seco al que olvidaron

darle ventanitas

para respirar.




Fernando Pérez Fernández

Compensatoria


Ediciones Liliputienses


martes, 28 de julio de 2026

LOS POETAS MANCOS DE TERESA RAMOS EN NOTAS PREVERBALES

 






LOS POETAS MANCOS



A los poetas que nunca escriben

les salen bigotes en la noche peluda,

les ocurren cosas como, por ejemplo,

encontrar un cachorro de pantera

en el sueño.


A los poetas que nunca escriben

se les cae el pelo del pecho o del pubis

y una oficina de versos mudos enloquece.


A los poetas que nunca escriben

les viene la luz a pedir cuentas

y las calles los miran con tristeza.


A los poetas que nunca escriben

les destroza el tiempo y el silencio.


A los poetas que nunca escriben

no los florecen los sueños.




Teresa Ramos

Notas preverbales


Nautilus ediciones


lunes, 27 de julio de 2026

LA FOTO QUE VIAJÓ A MADAGASCAR

 

(Foto enviada a Madagascar por tu aita)

(Foto enviada a Madagascar por tu aita)




LA FOTO QUE VIAJÓ A MADAGASCAR





Manolo Díaz Pineda, familia, fotocopia las fotografías y luego las recorta con cuidado. Las introduce en un sobre y las envía por correo. En el dorso explica: Foto enviada a Madagascar por tu aita.

Nunca le conté a Manolo, familia, mi fascinación por la isla malgache. Él es la razón de la misma. Sus cartas con fotos de las misiones interrumpían la cotidiana infancia con promesas de aventuras. Mi madre hablaba de su primo con indisimulado orgullo. El otro día se preguntaba por él, ahora que el olvido es anciano.

En aquella carta, Manolo, me ordenaba que diera a mi padre un abrazo de su parte: «siempre le tuve un gran cariño por los consejos que me daba». Mi padre nos dejó un año después, su memoria cinco antes.

En la fotografía que viajó a Madagascar y volvió a San Sebastián está mi hermano Alberto con una prematura corbata. Mi madre sostiene a mi hermano Eduardo que se nos murió hace ya cuarenta años. Yo con las manos en los bolsillos miro fijamente el mapa que señala la ruta a la gran isla africana.

La edad es una isla. Hoy que cumplo los sesenta y cinco se que he estado al fin en Madagascar.




viernes, 24 de julio de 2026

HOMBRE, PIEDRA, HIERRO Y LA CANCIÓN MÁS TRISTE DOS POEMAS DE NADIA ANJUMAN EN POESÍA COMPLETA

 







HOMBRE, PIEDRA, HIERRO




En este callejón metálico sin salida

las paredes se han pegado al cuerpo para siempre,

no se deben separar.

!Ay, guardián!

¡Déjalo, es inútil que golpees con una piedra!

La llave está aquí, pero el candado de la puerta está oxidado.

¡Vete, guardián, deja que algún recoveco de mi mente

se relaje unos instantes!

Aquí ya me he acostumbrado a la dureza de la piedra y el hierro.

He hecho un pacto de tolerancia con la piedra.

Deja que pasee con ella por este pedregal de paciencia.


No temo al frío helador de la muerte.

Los azotes de la tormenta no acobardan a mi alma.

No me hables de la alquimia de las aguas.

No me hables del azul infinito,

pues me he encariñado con el cielo oscuro de la ciénaga.


Aquí he echado raíces,

en esta tierra férrea y tormentosa

por las nubes plúmbeas del cielo metálico.


Olvídame, pues de mis ramas no cesan de brotar cadenas.

¡Vete, guardián, vete! ¡No te dañes las manos golpeando este metal!

No puedes romperlo.

No obstante, sé muy bien que el hombre, la piedra y el hierro

caminan juntos de la mano

hasta el fin del sendero del dolor,

y no se amedrentan

ante el estallido de los horrores y el rugido de la oscuridad.

¡Vete, guardián, vete, tus manos no están vacías!

Vete, llevas en ellas el terrible relato de mi mundo.

Vete y cuenta en la ciudad esta historia de principio a fin.

Diles que tras estos muros pétreos

hay una muchacha que ha hecho un pacto eterno con la piedra,

y en lo más profundo de las adversidades

se unió a un férreo linaje.



Noviembre de 2003



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LA CANCIÓN MÁS TRISTE




En mi reducto de confianza me vuelvo humo,

mi sosiego se turba y desaparezco

y las manos de la ansiedad se ocupan de mí.

Me hallo en la profundidad de mis sueños intranquilos,

y me dirijo a una fosa en la tierra hace tiempo conocida.

Tengo el pie en el estribo del instante prometido.

A veces, con el amor seco y creador de espejismos de la nube,

soy el desierto salado más ardiente,

pero cuando la imagen de la fuente me humedece

me convierto en río en el cauce de la sed.

Si de la comarca de la esperanza llega a mí el cabo de un hilo,

me vuelvo urdimbre en la delicada trama de mi corazón.

Este que se marchó sin despedirse es el que me trae pensamientos.

De nuevo soy yo la que me torno en triste recuerdo.

Poco a poco la noche también sigue su camino, y yo

me convierto en la más triste canción de despedida.



Febrero de 2003




Nadia Anjuman

Poesía completa


Introducción, traducción del persa y notas de Rocío Moriones Alonso


Hiperión


jueves, 23 de julio de 2026

MIL NOVECIENTOS TREINTA Y NUEVE DE JESÚS FERNÁNDEZ PALACIOS EN POEMAS ANUALES

 







MIL NOVECIENTOS TREINTA Y NUEVE



Noche larga y día cierto.

Va ligero de equipaje.

Alfonso Sastre


Cuando el dedo tolerando la muerte

Calle Vergara esquina Santa Clara

Nueve de la noche

Cuando el ciego tocaba zarzuelas

Nueve de la noche

Café de la señora remilgada y miope

Donde suena un violín desafinado

Nueve de la noche

Cuando Eladio Tabernero convoca

Consejo de palomas que el viento

Apaga con su menú de gabardina

Cuando Antonio Machado callado

Leía reflexivo con los zapatos

De España sin cordones andar lento

Pasos cortos la vestimenta de silencio

Corbata torcida sin abotonar

El abrigo de España sobre la cabeza

Su sombrero caído lento danzante

Con la danza negra de los muertos

Nueve de la noche


De Barcelona con las manos a Figueras

Dejándose en Enero las uñas de España

En los jaramagos por los terraplenes

Cuando los incendios va hacia Francia

Caminando los cauces de las trompetas

Sin bambú sin Manuel en el camino

Sin la España que se queda esbelta

Enemiga del gabán dueña de su risa

Nueve de la noche

Por donde Antonio anduvo sesenta y cuatro

Soledades años por los campos de Castilla

Con el abrigo de España sin abotonar

En los abiertos brazos de la nieve

Nueve de la noche

En la cabeza de su madre comarca lejos

De la comarca del café del organillo

Parándose cada instante extenuado

Sin rumbo porque sin vida

Muerto por la muerte de España

Nueve de la noche

Antonio Machado callado de España

Tan hallado




Jesús Fernández Palacios

Poemas anuales


Garvm


miércoles, 22 de julio de 2026

CINCO POEMAS DE ERRANTE DE AURORA VÉLEZ

 







La felicidad es una llave pequeña

que difícilmente encaja en la cerradura del presente.



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Somos hámsters

cuando la rueda para

el hámster pide Take 6

o Bobby McFerrin o Lyle Mays.


Cuando el hámster para,

busca el calorcito de otros hámsters

y el silencio en el útero de una página blanca.


Que escriba descalzo

que cuente estrellas.



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Palma del Río, Córdoba.

La 29 es una habitación espaciosa de un monasterio.

Duermo con un lienzo de un hombre de Dios.

No cierra bien la ventana antigua.

Al anochecer los jóvenes del Palma del río se sientan

encima del respaldo de los bancos y en corro

beben, ríen y se cuentan sus cosas.

Por la mañana los gorjeos de las tórtolas compiten

con el tránsito de autobuses escolares

y un dolor incipiente en mis sienes.


No hay foto de mi hombro desnudo, esa que me sacaba

en todos los hoteles. Aquí quebró la breve tradición

porque ya no estamos juntos.

¿Lo estuvimos alguna vez?


Me llevo la muestra de champú porque su aroma aplaca

esta pátina de soledad que cubre cualquier hermosura.


Llegue a la 29 por una carretera que se desmantela

vieja y abandonada, como un postre mal horneado

entre olivares y campos en rastrojo.



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Cada hueco que deja el amor

es un nido al que la muerte roba la luz.



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La vida

no es más que amor

y muerte

entre líneas. .




Aurora Vélez

Errante


Le chat polaire