viernes, 12 de junio de 2026

SI FUERA POSIBLE UN POEMA DE LAUREN MENDINUETA EN DEL TIEMPO, UN PASO

 





Si fuera posible




Quiero una página en blanco para escribirte un poema de amor,

un espacio limpio en el que el pasado no haya puesto su mano.

Para escribirlo necesitaré toda la mala memoria de la que dispongo,

y la mirada sesgada que te dediqué la primera vez que te vi.

Será un poema soleado, lleno de pájaros

y con un árbol para que te recargues.

Se parecerá mucho a mis primeros versos,

tendrá la inocencia de las lecturas infantiles

y la insolencia de creerme poeta.

En él te nombraré con todas las palabras dulces que no usé antes

y seré capaz de llevarte en brazos.

En mi poema no habrá ayer ni mañana,

caminaremos en el espacio claro y manso del ahora.

Mejor si es en verso libre para que no sientas que quiero atraparte,

y mejor aún si entre sus líneas deseas que te atrape.

Hay un poema de amor que quiero escribir

para celebrar tu espléndida compañía,

un poema como mar, como bosque, como acantilado,

un poema isla única en el que jamás nos separaremos.




Lauren Mendinueta

Del tiempo, un paso


Prólogo de Nuno Júdice


Difacil


jueves, 11 de junio de 2026

CÓMO ENTERRAR AL PADRE EN UN POEMA DE CORINA OPROAE

 






CÓMO ENTERRAR AL PADRE EN UN POEMA






con Silvia Goldman



ELIGES un lugar del bosque


lo haces antes de comenzar

a pensar el poema


imaginas el bosque

hasta que los árboles

con sus raíces y troncos y ramas

se vuelven reales

hasta que nada en él

es imaginado


alargas el camino hacia el lugar

como si masticaras flores blancas

de acacia

memorias de lo real

que miras con ojos desorbitados

en tus pesadillas


sabes que el bosque existe

así que te detienes y lo contemplas

mientras subes la colina

con ese broche incandescente

que llamamos sol

en la base del cráneo


sientes la temperatura del cuerpo

en ascenso

tu estado de agregación

en peligro


respiras hondo

y echas a correr

hasta que tu mano toca

el primer árbol


crees que ha llegado el momento

de comenzar a pensar el poema

pero él se te muestra ya a medio hacer


(la tumba que has venido a cavar

busca alrededor su pedazo de tierra)


el poema

se ha estado pensando

desde el instante en que elegiste


el lugar del bosque

ahora se muestra impaciente

busca el camino hacia el sentido

cobra forma y su voz retumba clara

como un grito en una sala de disección


dice

un padre es un padre


y tú asientes

y dices


sí este poema es sobre un padre


sí este poema es sobre una tumba

donde enterrar el cuerpo de un padre


y mientras pronuncias la frase

brota un padre en cada árbol que miras

y se abraza al tronco

y tú puedes alargar la mano

y tocarlo


(por poco que intervengas

la tumba se cavará en el lugar adecuado

y en el tono adecuado)


el padre se desvanece

como un muñeco de nieve

el poema tirita de frío

es un paciente sedado

en un quirófano

que repite en voz alta


un padre es un padre


un padre es un padre


y su voz mece a una hija

que escribe un poema que es una tumba en un bosque


sincronizas tu voz

con el poema y dices


un padre que abraza a un árbol es un padre

un padre que se derrite como la nieve mientras abraza

a un árbol es un padre

un padre que escarba la tierra como un ciervo es un padre


y comprendes

que no es el padre ni la nieve ni el ciervo

quien acude al poema

que es el poema mismo

quien decide

cuándo el padre desaparece

cuándo la nieve se derrite

o si el ciervo asoma


que es el poema mismo el que hace

que las astas atraviesen los nombres

o que tan solo claven su punta en la vocal

de algún pronombre que agoniza


(no hay ni lugar ni tono adecuado

y la tumba se cava a sí misma en el único lugar posible)


como si quisieras demostrar que confías

en lo que el poema sugiere

te preparas por si el ciervo regresa

a patear las consonantes que cubren

la piedra y el musgo de la desmemoria


el poema encuentra su coherencia

y tú entras en este mismo verso

a hurtadillas

deslizas en la mano de esa hija

siempre extraviada en el bosque

el puñado de tierra que llevas contigo a todas partes

y escuchas cómo lo arroja

sobre el cuerpo del padre y murmura


este poema es una tumba


este poema es una tumba


este poema es una tumba




Corina Oproae

Cómo enterrar al padre en un poema


Tusquets


miércoles, 10 de junio de 2026

¿QUÉ PUEDE LA POESÍA? UN FRAGMENTO DE CHRISTIAN PRIGENT EN UN LIBRO DE BASSARAI EDICIONES






5. Quien escribe no escribe porque viva la relación para con la lengua como un drama o una dificultad. Quien está en la lengua como pez en el agua, quien vive la relación para con la lengua como una relación instrumental natural ese no ése no escribe. La convivencia de los hombres en sociedad supone este acomodo locuaz y esta instrumentalización práctica del logos. A falta de lo cual hay una ruptura de la socialización, hay angustia, afasia, barbarie. Por si no tiene lugar más que este dominio, si se identifica por completo el hecho de hablar con esta herramienta socializadora, entonces los hombres son sometidos a la añagaza de la adecuación de los lenguajes a las cosas (a la ilusión de la verificación) y, por lo tanto, a la omnipotencia reguladora del discurso contractual: la articulación de los nombres retira a la experiencia la verdad abierta de lo real (reacio a las representaciones, que no atiende a razones ni a ideologías). Las condiciones de la alineación se reúnen entonces. Es una cuestión política: la dominación totalitaria encuentra ahí su terreno de enraizamiento. Y ahí, quizá, se perfila a fin de cuentas, a pesar de todo, un atisbo de respuesta a la pregunta de lo que puede la poesía: al menos da muestra de un esfuerzo de resistencia a lo dominación que digo.

6. Hay un tipo de hablante que vive la relación para con la lengua como goce, es decir, como pérdida, dolor y placer mezclados. Ese tipo es lo que se llama un escritor, más aún, un poeta. Ése escribe forzosamente contra. Contra su propio sometimiento, contra lo que el mundo alrededor de él maquina como fuerzas de avasallamiento, contra la fatalidad contractual de la lengua, contra lo que esta fatalidad engendra como fuerza de sumisión a la estupidez del mundo, al sistema idólatra de las representaciones habituales, a la presión de la comunicación vacía. Para ése al que la lengua inquieta hay una necesidad, trabajando la lengua, de resistir a la presión de la misma lengua y de excavar en la lengua muerta espacios donde se reconstituye una vitalidad: las ocasiones del sentido imprevisto, que no atiende a razones, flotante, libre. Escribir quiere decir dar(se) esas ocasiones (fugaces, irrisorias, siempre discutidas de nuevo, siempre reinvestidas por la potencia de clausura ideologizada). O sea: «hallar una lengua» (lo cual es una paradoja, puesto que las lenguas así halladas en el agujero de la lengua dejan, en el momento mismo de su hallazgo, de ser lenguas porque nadie más sabría hablarlas).

p.68-69



Christian Prigent

¿Qué puede la poesía?


Felipe Juaristi, Jean Ristat, José Hierro, Christian Prigent, César Antonio Molina, Jean-Michel Maulpoix


Bassarai Ediciones


 

lunes, 8 de junio de 2026

LOS OJOS DE VIRGILIO UN POEMA DE CARMEN MARÍA LÓPEZ EN YO TAMBIÉN ANOCHEZCO

 







Los ojos de Virgilio




He mirado de frente a los ojos de Virgilio.

Una estatua, dos pupilas de mármol,

su cabeza de tiempo y de granito.

He mirado el vacío y lo terrible

y en ella todo el peso de los siglos.


Virgilio, inquietante Virgilio:

¿Qué quisiste escribir?¿Por qué Eneas,

Creúsa o Anquises, por qué Dido?

¿La Vida elige siempre el argumento

y tú pones la tinta a sus historias?

Virgilio, en el siglo veintiuno

aún te recordamos.

Muchachas melancólicas y pálidas

traducimos la Eneida

en clase de latín o anatomía.

En la mano el boli-bisturí:

diseccionamos tus hexámetros,

poesía o podredumbre,

piedra sobre la piedra,

artificio o blancura

al mirar tu mutismo

en esta estatua.




Carmen María López

Yo también anochezco


Ediciones Complutense


viernes, 5 de junio de 2026

CINCO POEMAS DE PRÓXIMAMENTE DE ITZIAR MÍNGUEZ ARNÁIZ

 






SEGUNDAS REBAJAS


Han derribado

los cines de nuestra infancia

con todo lo que fuimos dentro


en su lugar

una tienda que cotiza

en Inditex


en el escaparate

un cartel gigante

donde dice

segundas rebajas


ni lo intentes

tampoco ahí

queda nada para tí


acéptalo

es un final triste

que nadie puede cambiar



―――――――――――



GREMLINS


A Xabier T.M., sobrino


No llegó a estrenarse

Gremlins en el cine de mi barrio


durante años se quedó

colgado el cartel donde decía

próximamente


igual que tus promesas


treinta años después

estrenan en los multicines

del centro comercial

una versión remasterizada


me pongo a la cola

dispuesta a exigir

lo mío



―――――――――――



EL HORROR… EL HORROR…


A veces

sales

temblando

de un poema

como si salieras

de una explosión

en la que descubres

con alivio

y horror

que eres

el único

superviviente



―――――――――――



PARAGUAS PARA DOS


Llueve

como si no hubiera

un mañana


el chaparrón

nos sorprende

a la salida del cine


compartir

un paraguas plegable

para dos


eso es amor

quien se mojó

lo sabe



―――――――――――



UN DESEO


Que este poema

te corte

como el filo de la hoja

donde fue escrito


que deje en tus dedos

el escozor de una herida

superficial

como cada caricia

no sentida

que dispensaste

en el folio en blanco

de mi cuerpo




Itziar Mínguez Arnáiz

Próximamente


Los Libros del Mississippi


jueves, 4 de junio de 2026

DOS POEMAS DE Mª CARMEN RUIZ GUERRERO EN BROCAL Y VORAZ

 






CADA NIDO DE PÁJARO

es un pequeño milagro,

como el hueco fértil de una mano

se despliega sobre el árbol

y lo hace cantar.

Tres nidos me nacieron en el vientre

con ramitas de vuelo. Fueron tres.

Dos pájaros juegan

entre las copas de los almendros,

cómplices del aire de flores rosadas.

Otro buscó la raíz, se burló del tiempo

y encontró en la tierra

su lugar de ave sin alas.

Dos pájaros vuelan con nombre

de piedra y de cielo.

Otro ni siquiera dejó que el plumaje

cubrieran su cuerpo.



―――――――――――



HOY ME CUESTA ESTAR ERGUIDA.

Supongo que no será la última vez,

se sucederán los días como se suceden

las noches, y se repetirán horizontales,

intermitentes.

Estoy bailando, tumbada. Solo yo lo sé;

son mis pies, que no se conforman,

y algo sin nombre en el resto del cuerpo,

vivo y rebelde y anhelante. Ni siquiera

he encendido la música. No hace falta.

Siempre ha sido fiel, constante

como un surtidor que recorre el tronco,

la sustancia química de contraste

invadiendo cada órgano y dándole luz.




M.ª Carmen Ruiz Guerrero

Brocal y voraz


La Garúa