domingo, 27 de mayo de 2018

MI PADRE ME ENSEÑÓ





«Mi padre me enseñó que la flor puede contemplarse tanto con ojos de insecto como de entomólogo»
Jorge Riechmann



Mi padre me enseñó

a decir no
a trabajar duro
a hacer cemento
defender a los más débiles
cortar lecha
a cuidar a los pequeños
usar la azada
respetar
reparar
a gozar
a mirar con compasión.


Contamos diez cebollas en la huerta
ocho hachazos en los leños de encina
el sudor del padre y sus ojos cerrados—
siete surcos para drenar el agua del riego
seis paladas de arena por dos de cemento
cinco gritos por hora: no te escondas
cuatro piedras con las aristas de sangre
tres hijos vivos, el padre uno
al amparo del dolor —el peso de la vida:
un paso de danza que se ejecuta sin pareja—

Desbrozamos, con su compasión, la maraña
violenta, el ruido agreste, cercamos el miedo
antiguo y tosco, y limpio el camino
mostramos la salida del daño, ánimo
ya está, la tarea bien hecha: el descanso al fin.



24 de mayo de 2018




sábado, 26 de mayo de 2018

LA POSTAL DESDE EL SANATORIO




El 26 de abril de 1947, Javier Bermúdez, mi padre, escribe al suyo una postal de felicitación desde el Sanatorio Marino de Gorliz. Lleva unos meses ingresado por una dolencia. Dice: "Te deseo un feliz día de tu cumpleaños en compañía de toda la familia menos yo" Tenía 12 años y ese "menos yo" contiene en en tan sólo tres sílabas la mayor soledad que he leído. 

Ayer, setenta y dos años después, en ese mismo sanatorio moría Javier Bermúdez, mi padre. Estaba la familia a su lado. Y el mar. No hay que escribir una postal. Luego llovió con cuidado.




martes, 22 de mayo de 2018

INFANCIA UN POEMA DE IOSU MORACHO CORTÉS




Infancia


Joxemi Ibarrola perdió su infancia
el día que ya no pudo oír cantar a las estrellas
en medio de la noche.

Por aquella misma época, su hermano Eneko
no reconoció en el bosque de Epele
cómo retumbaba la tierra
cuando las hormigas salían del hormiguero camino del abedul.

A su prima Aitana le sucedió una tarde,
cuando no consiguió escuchar la respiración de las mariposas,
y esa misma noche sangró por primera vez.

A mí me pasó cuando no pude oír pensar a los árboles.
Y a otros, cuando no reconocieron las canciones que silbaba el
                fuego
en la hoguera familiar.

Escúchame, si aún estás a tiempo...
si no puedes entender las palabras que dice el río cuando baja,
si no sabes lo que escribe para ti la tierra en cada una de sus
                grietas,
si no recuerdas la canción de los mirlos de esta misma mañana,
entonces estás dejando atrás infancia
y tendrás de volver algún día atrás para poderla recuperar...


Iosu Moracho Cortés
Grulla mística

Ediciones Vitruvio


jueves, 17 de mayo de 2018

PRESENTACIÓN DE ISABEL HUALDE VIERNES LOUISE MICHEL LIBURUAK


Reconstrucciones es un libro escrito con la piel y abierto a todas las voces. Este viernes tenemos la oportunidad de compartirlo con su autora. Os esperamos. 

lunes, 14 de mayo de 2018

CINCO POEMAS DE RECONSTRUCCIONES DE ISABEL HUALDE




La casa en una maleta
bajo un cielo turbio bajo un cielo claro

sacudirse el olor de los cuerpos que la habitan

diosmío
otórgame el coraje de los ciegos
que despiertan la luna
si cerramos la puerta a la letra adulterada
tal vez el odio no germinará

solo son leyes

la primera ley vomitó palabras
que envenenaron la harina
y cortaron la leche de los pechos
terror desatado por las listas negras

si no bendices al nuevo gobierno
tampoco recibirás sus bendiciones

dijeron también
que la tierra no nos pertenece

aquí las palabras giran
introduciéndose en las bocas
dejando un poso ácido y amargo

y nombraron el exilio
y no hubo más paz

no se si arrastramos el sol de la conciencia
o catedrales de luz en la entrada de la muerte

lo que se es que la letra más pequeña de la ley

está maldita.





EL FUEGO LA BALA EL NIÑO


El niño mira como quien construye
un canto de amor para la muerte

como si la bala     serpiente rectilínea
no atravesara el invierno
cerrando los ojos
del último testigo de la noche ¡shsss...!

y ya no existe niño solo
fuego irreversible
adentrándose en la carne
o panza oscura del nicho

banderita blanca
en este foso del que huyeron las culebras


los ángeles juegan y se esconden

eclipse vacío de todo
y Dios sentado y Dios sentado

y ahora qué.





TRÁFICO DE ÓRGANOS


Vacías y desmembradas
caminan por el cielo
las niñas luminosas

señor usted a mí no me reconoce
no sabe estremecerse o arrojar el sol
sobre cocodrilos que verdean
en los manglares

usted no sabe dominar
el caballo del horror en los días oscuros
cripta sin fisuras
donde las ventanas se han cerrado

yo nunca quise danzar con la muerte

usted negro yo la fiebre que no descansa

(la náusea adquiere la piel de la naranja del infierno
y la sirve en bandeja de plata a los asesinos)

yo la voz
usted la rabia el eructo de lo que no le pertenece.





LOS FANTASMAS DE JUAREZ


Pero qué solas caminan las niñas muertas de Juárez

sólo los fantasmas salen a su encuentro

fuera ese insulto de perro sarnoso sobre sus huesos
y el perro sarnoso esparce los huesos parece nervioso

fuera las manos que calcinan cadáveres
fuera ese aliento de voces que profanan
fuera ese vértigo sobre la conciencia
fuera el vértigo fuera fuera fuera

ahogo de terror y frío
la vida se desdice olvídalo

así es el verano bajo las estrellas de Juárez


el cuchillo se incrusta en la carne ¿esa era yo?
puro dolor el universo ¿esa era yo?
y mis zapatos, mis ojos, ombligo
corazón recién estrenado ¿esa era yo?
¿quien nos reconstruirá y restituirá la sangre?


ser algo que respira

pero qué solas caminan las niñas muertas de Juárez

con su dolor adentro.





DURA JORNADA


Los torturadores trabajaron sobre mi toda la noche
quién dice que ignoran los puntos sensibles
los golpes se descargan
impidiendo rendijas de luz

algo sobre lo que reconocerse

luego vendrá la ilusión de que otro
desarme la noche
y detenga el tsunami del temblor
o el vómito

quizás aun pueda capturar algo de vida
si alguien me recuerda

quizás pronto un beso o una bendición
sobre los huesos
y fracturas del alma (de nuevo ¡crac!)

y que harán ellos
con los ojos endurecidos tras la dura jornada
regresados a sus casas sin flores en las manos

cuando alguien tan pequeño les pregunte:

¿arreglaste mi muñeca rota papá?



Isabel Hualde
Reconstrucciones

Ediciones Vitrubio








domingo, 13 de mayo de 2018

TRES FRAGMENTOS DE HISTORIAL DE MARTA AGUDO




La angustia neutra de todos los ancianos y el instinto sublime del bebé. Intercambio de nombres sin más dramatismo que un acta de defunción y otra de nacimiento. Las dos gestiones más señaladas de nuestras vidas no las cursamos nosotros. La movi- lidad de la primera, la ignorancia de todo cuanto es y rodea a la segunda. ¿Adónde te escondiste, azar, con dos fechas uncidas?

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Mientras, la anciana lleva en su carrito vacío al niño que no tuvo.

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Testifíquese cómo este perro se hunde en su propia agua, cómo estalla la última gota en su pupila, cómo, abandonado, recorre pese a todo las cumbres del perdón. Queda entonces y de nuevo la historia por demostrar. Generaciones de convivencia, la mano del hombre que una tarde de enero lo sedujo para una vida de igual a igual. Obligado ahora a señalarse con la mueca del mendigo, arrastra su certeza, el recado azul del inocente.



Marta Agudo
Historial

Calambur, Poesía