miércoles, 24 de junio de 2026

UN FRAGMENTO DE PASAN COSAS BELLÍSIMAS DE LAURA RAMOS

 





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DESDE BABEL, siete mil cien lenguas tratan de desvelar el nombre exacto de las cosas. El cómputo es aproximado; a los seres bípedos les gustan las certezas. Matematizarlo todo. Eso explica los pinceles. Es una cosa curiosa que unas seis mil trescientas noventa sean habladas por apenas cien mil hablantes, o menos. Hay lenguas mamut y lenguas horquilla. La palabra horquilla es una cosa curiosísima, también. Y la palabra mamut. Esta es la palabra mamut en otras lenguas: mamont, mammoth, maimatha, mamaihh. Esta es la palabra horquilla en otras lenguas: çangal, rab rawag, kāntā, forc. Es exactamente a esto a lo que me refiero cuando digo que hay leguas mamut y lenguas horquilla. Las lenguas se dividen antropocéntricamente, en familias. Es una cuestión que descubrieron comparando el canto rodado de una vasija. Algunas vasijas se resbalaron en las manos de los lingüistas. De ahí viene también la palabra cacho. Existen unas diecisiete que se van ramificando como un eucalipto asolando la tierra. La composición de la tierra varía tanto como la composición del idioma. Desde Babel, exactamente, hasta este momento; me gusta hacer énfasis crónico (crónico y cronológico significan prácticamente lo mismo). O tal vez en este momento haya más familias. O tal vez en este momento haya más divorcios. Esta estadística no es diferente al terreno que nos ocupa; de las familias a veces surgen lenguajes nuevos. Mueren otros. La clasificación de lenguajes propicios para el amor contempla un millar de subgrupos. Yo hablé unos cuantos en su momento. Ahora soy bilingüe pasiva. En Luque, las gentes hablan guaraní. El guaraní es una lengua de la familia macro-tupí; una lengua mamut en el XVI, una lengua horquilla en el XXI. Es prácticamente imposible saber cuándo se originó, cuántos cientos de años han ido resbalando los fonemas nasales extrañísimos (plana, labializada, palatalizada); ni tan siquiera puedo escucharlos con mis tímpanos. Pensaba en tu garganta como la estructura exacta de un andamio. Yo solo tengo ojos jesuitas en el asunto. Cuando me cuentas que ibas al colegio enganchado en unos asideros peligrosísimos sacando la cabeza, el cuerpo entero, por la puerta del autobús. Y cerebro jesuita. Cuando me hablas de la basura quemada y el coche gigante que te regalaron por Navidad. Y boca jesuita. Cuando me miras me dices rohayhu. Me gustaría tener tímpanos para verte. Estoy condenada a verte con los ojos. Repites: ha chembopy’aguapy. Me pides que lo pronuncie. Pero yo no tengo andamios en la garganta. Yo no puedo. Hablar esa lengua con la que nombras los matices cítricos de tu infancia.


(ANTES DE QUE COMENZARA EL RELATO DEL AGUA, dos personas se sentaron en el borde del océano).


Por mucho que lo quieras, el agua ha de mantenerse siempre contenida entre los límites de un pozo cavado en la superficie de la tierra. Lo único que hemos hecho los humanos ha sido aplicar la mímesis y ponerle un contorno, sacar los agujeros como si arrancásemos de la huerta tubérculos preciosos de patata. Una diosa controla la materia. Este es el borde del océano.


¿Me has traído aquí, poeta, para escribir mi silencio sobre el agua?




Laura Ramos

Pasan cosas bellísimas


Isla Elefante


martes, 23 de junio de 2026

RETRATO DEL POETA ADOLESCENTE DE BEN CLARK EN DEMONIOS

 






RETRATO DEL POETA ADOLESCENTE


Me duele el corazón y un pesado letargo

aflige a mis sentidos

JOHN KEATS



Un poema que no hable de tu infancia

que no menciona nunca a aquel amigo

que un día, de repente, fue un recuerdo.


Un poema que no tenga palabras

que convoquen los sábados de otoño

cuando nadie llamaba para el cine.


Un poema sin años de instituto

y sin amores huérfanos

exageradamente exagerados.


Estoy escribiendo.

Un poema

sin referencia alguna a tu dolor,


a la cueva que hiciste con tus libros

mientras ellos quedaban en la playa.

No voy a recordarte aquellos años.


Este poema puede ser distinto.

Tienes tiempo, conoces

los atajos, los trucos y los golpes


de efecto que funcionan casi siempre.

Ponte a ello pues, escribe cosas nuevas:

construye una alegría en este verso.


Pero hay algo detrás que te lo impide.

Detrás de este poema está el poema

del que llevas huyendo desde entonces.


El poema que no,

el poema que nada,

el poema que nunca.


Un poema de piel de ruiseñor

que desea el deseo

y que no quiere ser distinto, raro,


que querría dejar de ser poema

para ser cuerpo, culpa, su secreto

guardado en un diario rosa palo


(o algo igualmente cural, da lo mismo).

Lo que quiero decir es que no puedes

escribir el poema que hay detrás,


pero tampoco puedes

conjugar las palabras de otro modo.

Por eso esto no es nada, es un poema


que no, que niega toda relación

con tu pasado triste de medusas

cazadas en la orilla


cuando ellos se reían bajo el sol

y cuando ellos se amaban bajo el sol

y tu escribías versos en el agua.




Ben Clark

Demonios


Premio de la Crítica 2023


Sloper


lunes, 22 de junio de 2026

ELEGÍA DE EXPEDICIÓN: NEBULOSA DE MARÍLIA GARCIA

 






[3. elegía ]


emmanuel hocquard define elegía

como un género poético

que expresa tristeza y melancolía

elegía” viene de elegos : canto de duelo

él diferencia entre elegía clásica

y la elegía inversa : en la clásica

el sujeto nostálgico excava en el pasado

en busca de elementos para poder lloriquear

el elegíaco inverso invoca la memoria

para traer algún elemento al presente

recoge fragmentos

intentar rehacer el pasado


interfiere en lo que encuentra proyectando hacia adelante (futuro)


también excava en la memoria

pero quiere encontrar pedazos de frases de palabras

de enunciados

para escribir un canto de duelo

parte del pasado y comienza a tomar notas

hasta que de pronto encuentra alguna cosa

que puede ser decisiva

¿sería posible excavando las raíces

transformar el pasado?


Según él la elegía es un género poético

y no una forma

y podemos usar la forma que queramos al hacer una elegía

por ejemplo una lista:


george perec escribió un libro llamado

je me souviens / me acuerdo

en que lista memorias:


me acuerdo…


me acuerdo…


me acuerdo...


al recordar algo

¿sería posible pegar en un mapa

dos días diferentes?


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[14. el sonido de las raíces ]



mi recorrido termina

el día en que conocí el trabajo

operación tutoia

de fernando piola


en 2007

piola propuso a la comisaría que queda en la calle tutoia

hacer un “trabajo paisajístico” en el jardín

sería un trabajo que duraría un periodo de varios meses

porque había que tratar el jardín plantar y esperar


piola quitó parte de las plantas del jardín de la comisaría

y plantó en su lugar semillas de especies

con hojas rojizas


a medida que las plantas fueron creciendo y saliendo de la tierra

las hojas fueron apareciendo:

y el contorno del edificio donde antiguamente funcionaba

el doi-codi fue quedando todo rojo

el edificio parecía sumergido en la sangre que había sido

derramada allí

piola hizo que el rojo pasara por la raíz


y después crecer y subir hasta salir a la luz del día


este trabajo es una especie de elegía inversa

porque obtienen sentido de la memoria

que pasa a formar parte del presente

y de lo que vemos


la memoria entra por los ojos y vemos


allí la elegía inversa no es apenas

un género poético

sino también político


cuando leí sobre este trabajo

decidí ir otra vez hasta la higuera de la calle tutoia

quería ver las hojas rojas del trabajo de piola


y pensar en los fantasmas de la higuera en medio del rojo


llegué allí y me quedé mirando hacia abajo

examinando las raíces del árbol

después me agaché pegué mi oído al suelo

y conseguí oír un ruido constante

un sonido sordo y continuo


¿sería el ruido del tiempo?


¿las raíces moviéndose lentamente

y rompiendo el asfalto?

las fibras ópticas cargando imágenes nombres

de desaparecidos audios archivos


fibras de vidrio transportando lenguaje


durante un tiempo

me quedé con el oído pegado al suelo

prestando atención

hasta que vi un amigo mío

el músico gabriel xavier

viniendo en mi dirección


no sé por qué estaba pasando por ahí

en ese momento


lo saludé rápidamente

pero continué como estaba

escuchando ese ruido sordo


entonces

gabriel se acercó

se agachó junto a mí con un micrófono

que pegó al suelo y usó para grabar el sonido

nos quedamos allí parados escuchando


hasta que sentimos que el suelo se estremecía


en ese momento oí

una voz susurrando una frase

una única frase rítmica

y cerré los ojos para estar segura


[fragmentos de ENTONCES BAJAMOS HACIA EL CENTRO DE LA TIERRA]




Marília Garcia

Expedición: Nebulosa


Traducción y prólogo de Aníbal Cristobo


Kriller71 ediciones


viernes, 19 de junio de 2026

TRES FRAGMENTOS DE LA NOCHE EN QUE ME DESHICE DE TODAS LAS FOTOGRAFÍAS DE ÁLVARO MUÑOZ ROBLEDANO

 






abre el ángel sus alas y rasga el sello comienza la mañana sin luz ni sal en los rostros el recuerdo debidamente etiquetado y el librito que amarga en la boca por aprendizaje la mentira hecha de agua

el verso de aluminio

las monedas que ruedan

hasta la alcantarilla




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los olores nada más que palabras sirgas tensas pero sujetas a nada percibir tan solo su vestido en el aire hasta

1. f. Mar. Marona que sirve para tirar las redes, para llevar las embarcaciones desde tierra, principalmente en la navegación fluvial, y para otros usos despertar en el diccionario en la cama deshecha

tan solo su vestido




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por la ropa viva todavía ceñida correctamente al cuerpo se puede saber que el hombre más joven que quienes lo escuchan acaba de unirse a la cofradía del pretérito

los soldados desdibujados al fondo niebla o cordita la cuerda de condenados de espaldas al pelotón y sobre los compañeros caídos en la anterior descarga unos frailes vendan los ojos con trapos blancos aunque muchos los rechazan hay quien reza quien llora quien se despide y quien mira el mar sin augurios incluso uno de ellos enfrenta sus ojos a los del espectador

sentí que suplicaba que me uniera al él para no morir solo y al castigo que imaginaba merecer se le unía la agonía atroz que sufriría hasta que aquel llegara sentir en todo el cuerpo como el momento se acercaba sin que súplicas ni lloros lo evitasen como la cobardía me desmadejaba y añadía un pecado más a la condena así pasaba la tarde un niño de diez años que había visto una reproducción de un cuadro en su libro de lecturas escolares




Álvaro Muñoz Robledano

La noche en que deshice de todas las fotografías


Ediciones Liliputienses


jueves, 18 de junio de 2026

LOS CUERPOS DE LAS MADRES, LITERATURA UNIVERSAL Y EL OFICIO MÁS ANTIGUO DEL MUNDO DE MARTHA ASUNCIÓN ALONSO

 






LOS CUERPOS DE LAS MADRES



I



Hace algunos inviernos

los cuerpos de las madres se resbalaron en la nieve.

Se rompieron las muñecas. Soldaron mal

los huesos. Ahora toman las tazas

como si fueran cálices

y se masajean inconscientes la cicatriz

viendo la televisión

a ajustan el volumen

del audífono

según duelan los nombres de otras

en la radio.


Hace algunos inviernos que a los cuerpos de las madres

les sacaron el útero.

Nos vaciaron, dicen ellas.

Como si en la matriz cupieran almas.

Ahora se masajean los vientres en el sofá.

Mientras leen asesinos

en el Kindle y suspiran: Lo peor

será este invierno.



II



Los cuerpos de las madres parieron

crías hurañas

como gatas de muelle.


Nos buscan insistentes respuestas y mejillas.


A punto del desgarro,

nuestros cuerpos les reprochan

tener manos muy frías y se encogen

de hombros: Dando una vuelta

o

Por ahí.



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LITERATURA UNIVERSAL



El primer hijo

de la mujer debe enseñarme

cómo se pare en hospitales públicos de gestión privada

ha cumplido hace poco treinta años

sin presión positiva continua

en las vías respiratorias.


Su madre

se acuclilla junto a mi pelota de pilates

que se deshincha un verso más a la vista de nadie y

sollozamos

juntas, sin que el aire sospeche,

por la férrea salud

de la literatura universal.



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EL OFICIO MÁS ANTIGUO DEL MUNDO



Nadie causa mayores daños a la Iglesia católica

que las parteras

Los inquisidores KRÄMER & SPRENGER



Ya verás. Cuando en tus manos tomes

sus diminutas manos nuevas

dejará de doler.

Te olvidarás de todo lo demás.


Debo de estar mal hecha: aún puede dolerme

y no me olvido.


Y a la memoria verde de aquel daño

le debo este poder de agradecer, además de las suyas,

todas y cada una de las manos hermanas

que tomaron las mías

la noche en que aquel rayo me dividió por la mitad.


Sus dueñas respondían a los nombres de Katia,

Magdalena, Saray.


Las balsámicas hijas de Artemisa.


Tomadoras de manos.


El auténtico oficio más antiguo del mundo.




Martha Asunción Alonso

Literatura Universal


Isla Elefante


miércoles, 17 de junio de 2026

UN FRAGMENTO DEL PRÓLOGO DE DAVID ELOY RODRÍGUEZ A LA MANO EN EL FUEGO POESÍA INTEGRA DE JUAN ANTONIO BERMÚDEZ

 






Como ustedes seguramente saben, un palíndromo (del griego πάλιν δρόμος, palin dromos, ‘volver a ir atrás’) es una palabra o frase que se lee igual en un sentido que en otro. Hay un palíndromo medieval que nos entusiasmaba: In girum imus nocte et consumimur igni. Su traducción sería: «Damos vueltas en la noche y somos devorados por el fuego».

Los poetas abandonan esta tierra ingrata, cruel, pero podemos seguir conversando con ellos sin fin. Resulta una hermosa victoria contra la muerte.


Del prólogo de David Eloy Rodríguez sobre la muerte de Juan Antonio Bermúdez


La mano en el fuego [Poesía íntegra]

Juan Antonio Bermúdez


Prólogo de David Eloy Rodríguez


Libros de la Herida


martes, 16 de junio de 2026

UN POEMA DE CORRESPONDENCIAS DE ANNE MICHAELS

 






cada palabra incrustada,

el barro de otro país en los zapatos,

una lámpara en el piso de arriba para no golpearnos

con la oscuridad, cada palabra una caída

a un espacio inarticulado, cada palabra

una matriz, un marcador para

el soluto o solvente inexpresable,

el fragmento que es cada objeto, cada

grito, todas las invisibles libertades

contenidas en un par de calcetines, una prenda de abrigo,

la infraestructura que implica cada objeto,

el trabajo, la experiencia, la oportunidad, la corrupción,

la soledad, el amor; imposible comprender un objeto

sin conocer su historia,

la brutal, la bendita particularidad,

pienso en el poeta que escribió sesenta páginas

de versos rimados fermentados en filosofía clásica

y teología hindú, cada palabra una barricada

(como lo soy yo ahora)

contra ella; no importa qué cuestión planteemos,

ya sea la guerra o la enfermedad, no importan la sintaxis

o el misticismo, la terminología médica,

el análisis histórico, no importan,

porque tocar

significa siempre


la piel tibia bajo la camisa de franela,

el pelo suave bajo la gorra de tweed,


el olor a asfalto mojado de aquella mañana fresca,

el libro ajado posado abierto junto a la cama,

cada nombre y cada verbo una lenta peristalsis

de nuestro entendimiento,

cada palabra tan desgastada por el uso,

querer mantener la superficie lo más desnuda posible,

libre de acrobacias o exageraciones,

tan invisible como un punto de referencia en el desierto,

el lugar donde el chófer del autobús frena expulsando el aire,

una exhalación, y el viajero con su mochila

desciende y se adentra en la naturaleza, una extensión

de arena sin nada de particular a ojos del forastero,

aunque él camina resuelto,




Anne Michaels

Correspondencias


retratos de Bernice Eisenstein

traducción de Teresa Muñoz Sebastián


papeles mínimos