II. El negativo y la imagen
Cuando los niños de aquí hacen la guerra
bastan cuatro almohadones sobre la cama para
construir una trinchera
todos tienen pistolas o fusiles con el tapón pintado
de rojo
algunos incluso bombas de gomaespuma
así que me pregunto si los niños en Beirut juegan a
la paz
y cómo lo consiguen
porque no hay casas jardines padres de plástico
y morir fingiendo es fácil
pero fingir vivir no se puede
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(habla ella)
Un día quiero crucificarte sobre la cama donde me
doblaban las contradicciones
durante el segundo parto pensaba que bromeabas
cuando te pedía
llevarme al hospital porque estaba cada vez pero
y tu me respondías “un momento ya termina el
partido”: yo esperaba un hijo, tu
que en los minutos de prórroga Altafani marcara el gol
del empate
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(habla el hijo)
A veces la veo caminar inclinada subiendo
recuerda ciertos ancianos cuando llenaban
los bolsillos de piedras para resistir el viento
pero pienso que el viento ella lo lleva dentro
el aire que moviéndose no encuentra lugar donde
estar
el alma que bate como un mantel extendido
secando sobre los cables de la colada ―es de allí de
donde provenía ese perfume a jabón
que ella retenía en el cabello las pocas veces que la
abracé
habría debido decirle que olían a nube y a champú
Palmolive
ella se tensaba como si al abrazarla fuese de nuevo
mi padre
habría debido decirle que no era yo
el pasado que revive
Francesco Tomada
A cada cosa su nombre
Traducción Uberto Stabile y Marisa Martínez Pérsico
Poesía Garvm





