martes, 14 de abril de 2026

HIJO UN POEMA DE MIGUEL MARTÍNEZ EN HERMANO PULPO

 






HIJO




A mi padre últimamente

no van a visitarle las palabras,

los nombres de las ciudades están de vacaciones

en Londres, en Manila o en El Cairo.

Las actrices de su infancia son impuntuales,

los presidentes de gobierno

tienen guerras y cócteles urgentes,

los escritores metáforas que alimentar.


Hasta las palabras sencillas le ponen pegas:

«Ya iré después si tengo tiempo»,

le dijo una sartén el otro día.

Otras le dan plantón definitivo

y se marchan en tren a otro cerebro

porque siguen naciendo muchos niños

que también necesitan su palabra aguacate,

su palabra cuchillo,

su palabra insignificancia.


Pero mi padre las convoca

como quien llama al perro viejo y sordo

que apenas le hace caso.

Y siempre me dice lo mismo:

«No me la digas, hijo.

Espera, que en seguida viene».


Entonces yo recuerdo aquellos tiempos

en que él sacaba del sombrero

una bifurcación, un paradigma,

una epifanía, un estegosaurio…

Palabras relucientes

que yo jamás había oído

y que me tragaba muy rápido

como el leopardo joven

que devora impaciente su gacela.


Pero hoy, en el muelle de esta noche injusta,

frente a un cielo donde tililan

hipócritas y azules sus neuronas,

mi padre y yo de pie

contemplamos despacio cómo llegan

las palabras en barcos a lo lejos.

Y yo no digo nada, solo temo

el momento ridículo y concreto

en que llegue por última vez

al viejo embarcadero de su boca

la palabra hijo.




Miguel Martínez

Hermano pulpo


Isla Elefante


viernes, 3 de abril de 2026

CUATRO POEMAS DE BLANCA VARELA EN POESÍA REUNIDA

 






Mediodía


A José María Arguedas



Todo esta preparado para el sacrificio.

La res muge en el templo de adobe.

Lágrima dura y roja,

canchales de fuego,

silencio y olor fuerte de girasol,

de gallos coronados.


Ni una hoja caerá,

sólo la especie cae,

y el fruto cae envenenado por el aire.


No hay centro,

son flores terribles

todos estos rostros clavados en la piedra,

astros revueltos, sin voluntad.


Ni una hora de paz en este inmenso día.

La luz crudelísima devora su ración.


El mar está lejano y solo,

la tierra impura y vasta.



―――――――――――



Nadie nos dice



nadie nos dice cómo

voltear la cara contra la pared

y

morirnos sencillamente

así como lo hicieran el gato

o el perro de la casa

o el elefante

que caminó en pos de su agonía

como quien va

a una impostergable ceremonia

batiendo orejas

al compás

del cadencioso resuello

de su trompa


sólo en el reino animal

hay ejemplos de tal comportamiento

cambiar el paso

acercarse

y oler lo ya vivido

y dar la vuelta

sencillamente

dar la vuelta



―――――――――――



Persona



el querido animal

cuyos huesos son un recuerdo

una señal en el aire

jamás tuvo sombra ni lugar


desde la cabeza de un alfiler

pensaba


él era el brillo ínfimo

el grano de tierra sobre el grano

de tierra

el autoeclipse


el querido animal

jamás cesa de pasar

me da la vuelta



―――――――――――



Ternera acosada por tábanos



podría describirla

¿tenía nariz ojos boca oídos?

¿tenía pies cabeza?

¿tenía extremidades?


sólo recuerdo al animal más tierno

llevando a cuestas

como otra piel

aquel halo de sucia luz


voraces aladas

sedientas bestezuelas

infamantes ángeles zumbadores

la perseguían


era la tierra ajena y la carne de nadie


tras la legaña

me deslumbró el milagro mortecino

la víspera el instinto la mirada

el sol nonato


¿era una niña un animal una idea?


ah señor

qué horrible dolor en los ojos

qué agua amarga en la boca

de aquel intolerable mediodía

en que más rápida más lenta

más antigua y oscura que la muerte

a mi lado

coronada de moscas

pasó la vida.




Blanca Varela

Poesía reunida,

1949 – 2000


Casa de Cuervos & Sur Librería Anticuaria



jueves, 2 de abril de 2026

CUATRO POEMAS DE METANOIA DE FERRAN FERNÁNDEZ

 






abrir la mano

y que salgan

cien pájaros

volando



―――――――――――



acostumbrarnos a vivir

contra el dolor


conocer exactamente sus límites

sentirnos seguros dentro de ellos


tener bien engrasada

la maquinaria que lo controla


alimentarlo abrigarlo procurarle

la paz necesaria


avivarlo si se desvanece

calmarlo si se desboca


mantener a salvo

nuestro dolor


nuestro querido dolor



―――――――――――



llegar a casa

colgar la sombra en el perchero

sacudirnos los últimos rayos de luz

alimentar el vacío con las sobras de ayer

encender la soledad del mundo

tumbarnos en el olvido compartido o no

soñar la huida definitiva

despertarnos levantarnos

salir de casa



―――――――――――



paso a paso con paciencia

concienzudamente

no importa el tiempo

ni el esfuerzo necesarios


deshacer bien lo mal hecho




Ferran Fernández

Matanoia


El Desvelo Ediciones * Última Thule


miércoles, 1 de abril de 2026

ALSINAS UN POEMA DE AURORA LUQUE EN AÑOS DE TRECE MESES TRECE AUTORAS DE LA POESÍA ACTUAL EN LENGUA ESPAÑOLA

 





Alsinas



Amo estos autobuses, las alsinas, Alsinas Graells Sur.

Mis amigos poetas, que adoran mucho el tren

aunque viajan en coche casi siempre,

consideran exótica mi opción.

No las estimo porque

ya circularan en mi infancia. Amo el tiempo que en ellas

me espera por perder. Me gusta la pobreza

de su palco elevado,

las cortinillas rígidas de sol, la perspectiva dad

por las curvas enésimas. Me gusta mi abandono.

Incluso amo su olor. Huelen como debió de oler, supongo,

la humildad obligada de los exploradores,

huelen como el fular

del penúltimo hippy de este mundo,

huelen a japonesas estudiantes,

a pulcros pensionistas muy enjutos.

Recuerdo que unos chicos de Marruecos

se descalzaron venían muy cansados

en una contorsión de baobabs

y una joven de piel de chocolate,

con medias de panal, merendó un huevo duro

a lo Robert de Niro, diablesca,

y colocó en la rejilla del asiento

con mucha parsimonia

su craquelada cáscara.


Se adentran como rojas lombrices pertinaces

en las profundas plazas de los pueblos,

bordean cien barrancos, bordean deslumbrantes

marejadas de plástico tensado,

la línea de las playas para pobres,

almendrales, pinares, viñas nuevas,

cortijadas ariscas, ramblas desoladoras,

desiertos sin glamour goytisoliano

y aldeas no encontrables

por ningún talentoso anglosajón.


Con su mucosidad de gasolinas

va tosiendo el motor. Esta nave nodriza

tan bronca y nauseabunda

nos acaba acunando como a enormes bebés.

Nuestro viaje contiene cáscaras de aventura,

nanas para mayores, semisueños no escritos,

fábulas de segunda.

Por eso amo estos rojos

autobuses, las alsinas del sur.

Viajan los argonautas (sus bisnietos)

de incógnito en sus rutas, y el camino parece

todavía un camino.




Aurora Luque

en

Años de Trece Meses


13 autoras de la poesía actual en lengua española.

Piedad Bonnett, Isla Correyero, Blanca Andreú, Maite Pérez Larumbe, Aurora Luque, Asunción Escribano, Isabel Bono, Luisa Castro, Pilar Adón, Raquel Lanseros, Ioana Gruia, Berta García Faet, Rosa Barbel


Compilación de Francisco Javier Irazoki


Demipage


martes, 31 de marzo de 2026

ESPACIO VACÍO Y EL FOSO Y LAS CADENAS DE Mª CARMEN RUIZ GUERRERO EN PALABRAS SEDIMENTARIAS

 






ESPACIO VACÍO




Bajo los edificios y los parques de cemento

se escucha aún la respiración ahogada

de nuestra infancia.

Nos rebelábamos contra los límites del cuidado

y construíamos mundos

entre los membrilleros y los escombros.

Tantos años después siguen siendo una incógnita

aquellos restos entre los árboles,

qué civilización rota empezaba ya a ocuparnos

arrojándonos a su ruina.


El abuelo, habitante nativo de la huerta

y sus peligros, nos advertía: hierros oxidados,

alambres ocultos entre los ladrillos,

chapas cortantes, cristales rotos.

Nosotros temíamos a la culebra

que le había mordido. Recordábamos

los dos agujeros oscuros inflamados

en su brazo poderoso.

Tampoco era suficiente para retenernos

dentro de la frontera.


Las piedras del derribo de alguna casa

abandonada en cualquier lugar lejano

nos servían de material de construcción.

Nuestras cabañas,

que nunca resistían la visita de los niños salvajes

al marcharnos,

anunciaban la usurpación del espacio virgen.


Hormigón sobre la tierra del huerto.



La niñez es un campo minado

al que no se permite el regreso.



―――――――――――



EL FOSO Y LAS CADENAS



Como cada noche, paso revista

a mis demonios,

¿a cuántos he dejado salir hoy

fuera de este espacio acotado?

¿Cuántos andan sueltos?

Siento alivio

al darme cuenta de que la mayoría

siguen paseando entre las paredes

del silencio. Van y vienen,

pero no se atreven a traspasar la puerta.

Entre los demonios rondan los ángeles,

casi igual de peligrosos, probablemente.

Demasiado fácil malinterpretar sus dones.

Por fortuna, tampoco son libres, y a menudo

se conforman con deambular

junto al desorden de mis pensamientos.

Es necesario este repaso cotidiano,

saber qué dije, qué poemas compartí,

mantener a salvo

a quienes tengo cerca. Reconstruir

la frontera.




M.ª Carmen Ruiz Guerrero

Palabras sedimentarias


La Garúa


jueves, 26 de marzo de 2026

TERTULIA LITERARIA CHAMANES ELÉCTRICOS EN LA FIESTA DEL SOL DE MÓNICA OJEDA EN ALGORTA HOY 26 DE MARZO

 








«Es un ejercicio poético. La poesía es siempre tratar de reintensificar palabras que han perdido toda su fuerza. Y con la violencia lo que ocurre es que las palabras se vacían de significado. La violencia agarra expresiones comunes que ya no significan nada para nadie y no les hacen sentir nada a nadie. Eso es lo peligroso del trabajo con la palabra. El peligro de caer en una palabra que ya no duele, que no permite sentir nada. Eso es lo que hay que evitar cuando una escribe sobre violencia. No hay que instrumentalizar el lenguaje, hay que darle el espacio de organismo vivo. Buscar la experiencia poética. Es un trabajo difícil. La ambición es muy alta. Deseo escribir algo que resensibilice un cuerpo que a través de la violencia ha tenido que blindarse a determinados lenguaje para que ya no le toquen. Es una misión muy grande, no muchas veces se consigue, pero cuando se trabaja con la violencia tenemos que intentarlo. Proveer al lenguaje de musicalidad, de ritmo y tono. Proveerlo de un lenguaje que contenga una propuesta tanto estética como ética».


Mónica Ojeda

A propósito de su libro Chamanes eléctricos en la fiesta del sol (Random House, 2024) Chamanes eléctricos en

Publicado en Pikara Magazine

https://www.pikaramagazine.com/2024/03/el-castellano-como-instrumento-de-poder-lo-ha-querido-muerto-pero-el-kichwa-pervive