jueves, 21 de mayo de 2026
miércoles, 20 de mayo de 2026
¿POR QUÉ LOUISE BOIRGEOIS RECUPERÓ ESTAS PIEZAS Y RECUERDOS...?
¿Por qué Louise Bourgeois recuperó estas piezas y recuerdos para la composición de estos bordados o libros? A menudo se trata de un regreso, una vez más en su obra, a su pasado, a su infancia, a sus recuerdos de niña en casas como la de Antony, rodeada de un jardín junto al río, cuando la pequeña Louise ayudaba a su madre a tejer para el negocio familiar. En este ejercicio de buscar en los cajones de su casa recuerdos de su pasado y de su infancia hay también algo exotérico. El lado exotérico de la obra de arte es siempre el regreso a la infancia. Como la niña que encuentra guijarros en el río y los guarda como un tesoro, hay en este ejercicio una coherencia con la niña que Louise Bourgeois afirma ser aún en la edad adulta. También se trata de un ejercicio al servicio de la memoria, de la creación como medio o herramienta contra el olvido. Estas flores representan igualmente el entorno doméstico, los cuidados, el papel de madre, de esposa, la paciencia y la fuerza necesarias para sostener las paredes de una casa cuando se es mujer, artista, esposa, madre, hija al mismo tiempo. De hecho, pienso en una doble interpretación: por un lado, está la suavidad y la fragilidad de este herbario, que ayuda a trabajar la memoria; por otro, pienso en un grito, el grito de dos manos que han cuidado, reparado y tejido toda una vida y que muestran, al final de su vida, una batalla, la de la mujer artista.
p.58
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Tengo miedo de que la lengua francesa mate a mi lengua materna.
p.99
Sara Herrera Peralta
Me fui como una tormenta
Consonni
martes, 19 de mayo de 2026
LOUISE ALCANZA LO INTANGIBLE Y OTROS POEMAS DE SARA HERRERA PERALTA EN EL PIAR DE LOS PÁJAROS Y EL GOTEO DEL AGUA QUE CAE DEL TECHO
LOUISE ALCANZA LO INTANGIBLE
y vive en mis sueños,
en una utopía inventada
amasada como el pan,
con paciencia y lentitud
para contar la historia
cuando ya no esté.
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LOUISE SE TRAGÓ EL PAISAJE Y ESCUPIÓ EL VENENO,
de golpe,
y su historia no acaba nunca,
es cíclica como una noria de feria
y un niño contemplando el fracaso.
Es decir, Louise es inmensa y flota en la lejanía
y una tarde de agosto me pidió que te contara
de dónde vino para escapar de la embaladura.
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LOUISE ES LA LIMPIDEZ, UNA SEÑAL,
el lenguaje vetusto del paisaje.
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SOBRE LA ESCALERA, LOUISE,
y sobre Louise
la creencia de lo corpóreo, lo cotidiano
y el instinto de supervivencia.
Subí la escalera y creí en ella,
pero no puedo hacer que creas tú.
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SI PELAS LA MANDARINA Y CONSIGUES EL EXACTO EJERCICIO,
los mismos movimientos,
una escena que se aproxime,
entonces, tal vez, la mandarina te transporte
al origen.
Una mujer no tiene pene,
how disappointing,
how disappointing.
Sin embargo, la figura cobra sentido
con la delicadeza del corte
sobre la cáscara de la mandarian.
No hablo del resultado final
ni del objeto artístico:
te hablo del proceso,
del gesto poético de las manos.
Vi las manos de Louise y pensé en las manos
de mi abuela,
aunque mi abuela no cortara cáscaras de mandarinas
con un cuchillo ni dibujara figuras sobre las pieles.
Sara Herrera Peralta
El piar de los pájaros y el goteo del agua que cae del techo
La Bella Varsovia
viernes, 15 de mayo de 2026
PESADILLA DE PROFESORA DE SILVIA FEDERICI EN YUYU, FLORES Y POEMAS
Pesadilla de profesora
Estoy en clase
pero no hay paredes.
Mis estudiantes están sentados alrededor de la mesa
aunque no los reconozco.
Uno se ríe sin parar
me acerco a él
le digo que pare pero él sigue
le doy una bofetada y los demás se desperdigan.
Vuelvo hacia la escuela
por la ladera de una colina
empujando la bicicleta por el fango
empujando, temiendo, sabiendo
que nunca
llegaré a tiempo
a mi clase.
De repente estoy perdida
rodeada de casas de colores
con forma de cubo.
El aire es claro, húmedo, transparente.
Estoy sorprendida, eufórica
me adentro en un haz de luz
consciente de que nunca llegaré a clase.
Brooklyn, 1990
Silvia Federici
y Begonia Santa-Cecilia
Yuyu, flores y poemas
La oveja roja
jueves, 14 de mayo de 2026
PRIMER APUNTE EN HOMO SACER POESÍA RITUAL DE CARLOS DE LA CRUZ
PRIMER APUNTE
1
Enroscar la raíz untada de grasa
al tuétano encarnado
de las ramas del viejo nogal
que marca la linde
entre el dolor y la ternura.
2
Golpear el tambor del espejo
con un fémur de pollo.
Besar al muerto como si fuera un dios,
arrancar de sus ojos las semillas
y que los gallos de las veletas
organicen el funeral.
3
Mentir para que vuelvan
las moscas de la fruta
a besar estos poemas.
4
La palabra no es un hacha:
no tiene vientre, no tiene cabeza.
En el hacha
el talón y la garganta,
el ojo, el carrillo, la punta, la lengüeta,
el hombro, la cuchilla;
no en las palabras,
no en los signos, no en los sonidos.
En el hacha la mano,
la curva, el tajo;
en la palabra:
del fuego el humo,
del hueso el hilo,
del muerto el ruido.
5
Piedras y ríos,
palos para sostener las roderas
de la carne en su trayecto.
Regresa a casa
el animal tronzado
y sin trofeo.
Los dioses juegan a las cartas
sobre una caja de cartón
en la puerta del matadero.
6
El número es sagrado:
no suena
señala
marca
y calla.
7
Una hermosa piedra
clavada en el corazón del manantial,
cubierta de musgo.
Las bestias se acercan
con respeto
y la testa oblicua:
reconocen el rango de la sangre.
Mis dioses eran hombres
antes de ser hijos.
Carlos de la Cruz
Homo sacer
Poesía ritual
Editorial Cuadranta
miércoles, 13 de mayo de 2026
UN POEMA DE ELEGÍAS PARA UN AVIÓN COMÚN DE CARLA NYMAN
Antes que mujer fui árbol
disidente de todos los poderes
a punto de hacer agua
al partirme con el parto
Quedarme sola fue un alivio
en la ciudad rasurada
con la intranquilidad única de ser
una pira violentada por el viento
y con el temblor de una revolución ahogada en canciones
imaginando poderosas formas de vivir
sin hacer nada
nada de provecho
más que reírle las gracias al mundo
agotada aplastada en la hierba
Y no corto las raíces
porque antes que mujer fui árbol
Pero entonces llega el mar
la leña los muertos
esta ansia de mirar las paredes
muy fijamente
buscando viento en las ranuras
hasta endurecerme bajo tierra
a la espera de que el agua
encuentre siempre mis pies
Carla Nyman
Elegías para un avión común
Torremozas
martes, 12 de mayo de 2026
POCO A POCO HUNDIREMOS EL ARCA DE NOÉ DE DAVID G. LAGO EN ANIMALICÉMONOS
POCO A POCO HUNDIREMOS EL ARCA DE NOÉ
Hay animales muertos pegados al asfalto.
Son seres despojados del latido
y del hábitat,
seres ejecutados por la prisa
de otros seres con alma de alquitrán
―poco a poco hundiremos
el arca de Noé―.
Suena un claxon estridente.
Lo ignoran los oídos saturados
de los hombres y las bestias.
Ya nadie escucha.
El claxon predica en el desierto.
Hubo arboleda donde hay autopista;
solo quedan carriles,
líneas continuas,
señales, prohibiciones
que recuerdan las reglas del juego
―matar no está prohibido―.
Hay animales muertos pegados al asfalto.
Son seres transmutados
en trozos de carne inerte,
carne olvidada,
carne que a nadie preocupa,
carne que nadie retira
ni siquiera
hacia el arcén.
No queda tiempo para velatorios
―el botón de la pausa murió―.
Un olor putrefacto
emana del asfalto.
Las horas punta
se volvieron aún más
malolientes, si cabe.
Colapsos, atascos
frenando a los vehículos
pero no a lo frenético.
Hoy, todo es estruendoso.
Ya nadie escucha.
Ya nadie huele.
David G. Lago
Animalicémonos
Prólogo de Pedro Alberto Cruz
Epílogo de Celia Corral Cañas
Boria Ediciones









