jueves, 8 de diciembre de 2022

DOS POEMAS DE ORATORIO DE MARÍA NEGRONI

 

 

 

*

 

 

alguien grita de pronto

que no

 

que ni entonces ni ahora

 

que por el contrario

 

que está buscando algo

y no lo encuentra

 

que no es mejor así

que muy a su pesar

 

que es triste el aire

de diminuto adiós

 

que no importa

ignorar o saber

 

que no ve la hora

que hace milenios

y también segundos

 

cansado está de mirar

por la ranura

de los sentidos

 

animal de baldío

viento apretado al sexo

cal de disolución

 

cosas así

 

nada se mueve

en la cámara nupcial

 

el abismo

no tiene biógrafo

 

 

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*

 

 

de escasa ternura esta tierra

de larga noche sus torres

 

de estamentos

cuya incursión propicia

acaso nos veamos

 

y esto

sin más premio

que deudas

de inmensa gratitud

 

y es otra vez la más antigua

de todas las cosas

 

buscando abrigo en lo efímero

como si fuera

el tan desprestigiado

ruiseñor

 

y he aquí que se yergue

en la canción vencida

 

y se desvive y clama

por alcanzar el sentido

no el nombre

de la voz carnal

 

y después cae

y se levanta

 

y vuelve a caer

radiante en sus harapos

 

y lo que sigue es una fiesta

de perspectivas más que humanas

 

porque caer es una gracia

 

 

 

María Negroni

Oratorio

 

Vaso Roto Poesía


miércoles, 7 de diciembre de 2022

TRES POEMAS DE ÁVARO MUÑOZ ROBLEDANO EN EL EXPERIMENTO DE LA DOBLE RENDIJA

 

 


 

 

en  ocasiones   leo  el  verso  677  de  la  Soledad

Primera      como      si      fuera      ajeno      si     algo

volviera  cuando ya lo creía  desaparecido para

siempre

en ocasiones el miedo concluye en el momento

de despertar

y comienza

 

 

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si amanece

…la  novela  necesita a la  alta burguesía  pues

solo esta le ofrece aquello que la  constituye:

tiempo. Tiempo y preguntas.

…la  novela  es,  esencialmente, reaccionaria.

                                                                                    nos vamos.

 

 

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cuando  vuelva  el problema de la belleza quizás

vasos rotos por la mañana o la cencellada sobre

los cristales del coche quizás

una  segunda  persona  que no sea  recurso para

esconderse de las palabras precisas

nunca (te) aceptaste

los gestos (te) duelen

es el escaparate el que (te) refleja

niega

cualquier                                                                                  aviso

 

 

 

Álvaro Muñoz Robledano

El experimento de la doble rendija

 

Ediciones Liliputienses


martes, 6 de diciembre de 2022

CUATRO POEMAS DE ROSE AUSLÄNDER EN MI ALIENTO SE LLAMA AHORA

 

 

 

 

SUPERAR EL DOLOR

 

 

Está bien

que el hombre vulnerado

supere el dolor

de sus cicatrices

 

se reúna

con la piedra callada

con la cascada elocuente

 

y en la mirada

de la pupila vecina

se reconozca

 

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SI QUIERES

 

 

Si quieres

la lila tendrá

ojos tiernos

la lluvia apagará

el fuego negro

la sombra detrás de ti

y la sombra delante de ti

serán un árbol

 

Si quieres

el avestruz

enterrará su cabeza en la arena

el mes de mayo no será adusto

la sombra delante de ti y la

sombra detrás de ti

no vestirán uniforme

 

Y la lila

se asombrará

de que le creas

 

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LA CELDA

 

 

Vivo en una celda

de hierro y oro

 

En los rincones de oro

palabras mágicas

transforman la celda

 

Yazgo en la arena

de una costa reluciente

 

vivo en un

bosque encantado

 

roto como una estrella

en la Vía Láctea y

 

caigo

de regreso en la celda

 

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Y

 

 

Y hay prados todavía

y árboles y

crepúsculos

y

mar

y estrellas

y la palabra

la canción

y personas

y

 

 

 

Rose Ausländer

Mi aliento se llama ahora

(y otros poemas)

 

Selección y traducción del alemán:

Teresa Ruiz Rosas y José Ruiz Rosas

 

Ediciones Igitur


lunes, 5 de diciembre de 2022

ARÁNDANOS UN POEMA DE IOSU MORACHO CORTÉS DE ICEBERG

 

 

 

 

Arándanos

 

 

 

Un grupo de mis alumnas de diez años

vienen a decirme entre sonrisas

que hoy en el recreo de la escuela han almorzado arándanos.

 

Arándanos, les digo.

Hace trece mil años, antes de la última glaciación

ya existían los arándanos.

Sus restos han sido hallados en los fósiles de los animales

por los paleontólogos.

Los griegos y los romanos

los tenían incluidos en su dieta alimentaria.

Los indios de Norteamérica relatan que el Gran Espíritu

envió una vez bayas de estrellas, arándanos azules,

para poder salvar de la gran hambruna

a los niños de las tribus indias.

 

En el extremo de cada baya

se abre el hueco de una estrella perfecta de cinco puntas.

Se llaman moras azules,

pero también pueden ser rojas.

Cada vez que escribáis hoy en la clase el resumen de un tema

acordaros:

de rojo, las ideas principales, dulces como arándanos,

de azul, las secundarias, suaves como la mano que mece la rama.

El resto es helecho

y solo sirve para el forraje de invierno de los animales.

 

Vosotras comed arándanos,

tendréis los ojos brillantes,

veréis la vida desde la plenitud de lo fundamental,

desde el fundamento de lo cotidiano,

seréis capaces de descubrir las estrellas caídas en la noche

en medio del barro de todos los caminos.

 

Comed arándanos, les digo.

Y ellas, me dicen:

¿Quieres uno?

 

 

 

Iosu Moracho Cortés

Iceberg

 

Amargord Ediciones


sábado, 3 de diciembre de 2022

UN POEMA DE EN ÁMBAR DE AURORA VÉLEZ

 

 

 

 

En las heridas quedan

dientes de hormigón, suspendidos en el aire

y en el tiempo, engarzados

por cables retorcidos, sujetos al doble techo del hangar

pese a todo y por milagro.

 

Las tripas de nuestras guerras expuestas

a los pájaros y al viento, al cuenco de tierra

que tormentas y vendavales depositan, con cansancio

de quien se da por vencido o lo aparenta,

con la sabiduría del presagio primero.

 

Tiene algo de catedral este edificio gris.

 

Geranios, higueras, orquídeas, enredaderas… nacen

entre las vigas de hormigón que paraban las bombas

buscan la luz trepan hacia ella, imparables, seguras de su poder.

 

El cemento suda su tiempo blanco.

Recojo una estalactita en el suelo.

 

En este bunker de Burdeos se reparaban

submarinos Nazis.

Dicen que a treinta metros,

por debajo de este doble tejado, hay cadáveres,

cuerpos de prisioneros, Republicanos españoles.

Los niños jugaban aquí al escondite

después de la Guerra.

 

Yo disparo con la cámara, sin parar

la belleza palpitando en mi retina. La vida

se impone a lo material a la fuerza de la ira.

Un bunker inmenso, un santuario, un jardín,

construido con hormigón alemán

durante aquella Guerra

que laceró mi continente y que hoy tiene pocos testigos.

 

Renazco en este doble tejado, como un arbusto tierno.

 

 

 

Aurora Vélez

En ámbar

 

Amargord Ediciones