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jueves, 16 de octubre de 2025

ÁNGELES DE CELAN DE ÁNGELA MALLÉN EN MOTEL MILLA NOVENTA






ÁNGELES DE CELAN



Con todos los pensamientos me fui

fuera del mundo: allí estabas tú.

PAUL CELAN



Enormes explanadas vacías. Multitudes en cola.

Salchichas con curry. Autobuses con altillo. Cruces ansadas,

celtas, esvásticas. La hoz y el martillo. Profecías económicas.

Banderas y grafitis. Guerra. Cabaré. Holocausto. Sobre las

sinagogas, los cementerios, las plazas y las cúpulas de cristal,

vuela bajo, rasante, un ángel protector y triste con cara de

Bruno Ganz.



Suena el claxon. Despiertan

los ángeles que nacieron

fuera del mundo

y se acuestan, faquires,

sobre los pararrayos


Cuando los coches corren,

los ángeles aguzan el oído

para escuchar el cántico - de la velocidad

que se parece a un viento musicado

(mistral, solano, cierzo, torbellino)


Ángeles perturbados aguardan en las bocas

del metropolitano, e imitan el sonido

de trenes alejándose


(Tren perpendicular a mi camino

escupiendo carbón, cadencioso y arcano

Motel Milla Noventa - era un paso a nivel)


Suena el claxon y el ángelus





Ángela Mallén

Motel Milla Noventa


“Xenía” y “Nostos”


El Desvelo Ediciones


 

viernes, 9 de febrero de 2024

MICROORGANISMOS DE ÁNGELA MALLÉN

 





(Paz)

¿Matar dos pájaros de un tiro? ¿No sería

mejor liberar dos pájaros de una jaula?




(Postura incómoda)

Zygmunt Bauman hablaba de la «hermosa

ligereza» y Milan Kundera de la «insoportable

levedad del ser». Tú estás atrapado bajo el peso

que desalojan la ligereza y la levedad.




Hay caminos sin huellas que parten del

corazón. Hay caminos de hierro que parten de

la mente.




La poesía debe escribirse como si el alma

hablara y la piel pensara.




L@s poetas tienen luz de luciérnaga gigante.




El arte no sirve para entretener, sino para

transformar




Intenta mantenerte en el sistema ético

decimal.




«Todo es eterno», escribió Parménides.

Menos los vasos, platos, cubiertos y guantes

de plástico. Tampoco las servilletas y pañales

de celulosa. Tampoco los preservativos, pilas

no recargables, jeringas, agujas, carcasas de

móviles y máquinas de afeitar desechables.




«El mundo está viejo», sostenía el

sincretismo religioso en el siglo tercero.

¿Cómo le iría a Hipatia en la Tercera edad de

nuestro Tercer Mundo?




Ángela Mallén

Microorganismos


Desvelo Ediciones