DISCURSO A LA NACIÓN
Con semblante de augustos sacerdotes,
con asertivos gestos ensayados,
con vocales de niebla,
dicen crisis y un río de dolor
empantana los barrios, cala el frágil
contrato de las fábricas, anega los cimientos.
Dicen ajuste y alguien sangra,
alguien se desespera en la ruidosa
soledad de las cifras,
alguien con ojos y apellidos pierde
la bitácora en esta tempestad.
Dicen, destino, porvenir, mañana,
y engendran una calavera.
Juan Antonio Bermúdez
La mano en el fuego
[Poesía íntegra]
Prólogo de David Eloy Rodríguez
Los libros de la herida

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