lunes, 5 de septiembre de 2022

UN POEMA DE TAXIDERMIA DE CATARINA SANTIAGO COSTA

 

 

 

 

Sé que surjo insoportable amando el tráfico,

sirenas,

montones de gente atascando las aceras

que adelanto a saltos desde el bordillo hacia

el asfalto en un campo

a través suicida,

actuando como si en el paraíso en cualquier

nesga de tierra.

 

Las únicas estancias balnearias que conozco

son los hospitales de la ciudad;

los enfermeros, reencarnaciones de maternidad

—soy su buena hija que,

febril, a la casa vuelve y alegremente despiden

una vez curada.

La sonrisa demencial que paseo es soslayada.

Me sustrae crédito

supongo que por ser envidiable.

 

Y que la envidia es odio,

amor necrosado,

petróleo ahogando todos los mares,

algo que sólo me es dado aceptar

y no comprender.

 

 

 

Sei que surjo insuportável amando o tránsito,

sirenes

magotes de gente atrabancando os passeios

que ultrapasso em saltos do lancil para o

asfalto num corta-mato suicida,

agindo como se no paraíso em qualquer

nesga de campo.

As únicas estâncias balneares que conheço

são os hospitais da cidade;

os enfermeiros, reencarnações da maternidade

—sou a sua boa filha que,

febril, à casa torna e alegremente despedem

quando curada.

O sorriso demencial que passeio é soslaiado,

subtrai-me crédito

suponho que por ser invejável.

E que a inveja é ódio,

amor necrosado,

petróleo a sufucar todos os mares,

algo que só me é dado aceitar

e não compreender.

 

 

 

Catarina Santiago Costa

Taxidermia

 

La traducción ha corrido a cargo de Leonor López de Carrión

 

Ediciones Liliputienses


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