domingo, 22 de septiembre de 2019

DOS POEMAS A LA INTEMPERIE DE BEGONYA POZO




L’ARBRE SOL



Al fons del camí,
la serra.
Al fons del camp,
l’abre sol.
Al fons de l’ull,
la fulla més verda.



EL ÁRBOL SOLO



Al fondo del camino
la sierra.
Al fondo del campo
el árbol solo.
Al fondo del ojo
la hoja más verde.



——————


REVELACIÓ


T’has persignat, atea, davant
del ninxol de ta mare,
Després de tota la filosofía
has entés, ara, de colp,
on són els límits del llenguatge,
on les esquerdes del teu món.
I t’has quedat muda
al bell mig de la frontera,
besant la làpida, en silenci.



REVELACIÓN



Te has persignado, atea, delante
del nicho de tu madre.
Después de toda la filosofía
has entendido, ahora, de golpe,
dónde están los límites del lenguaje,
dónde las grietas de tu mundo.
Y te has quedado muda
en medio de la frontera,
besando la lápida, en silencio.



Begonya Pozo
Poemas a la intemperie

Traducciones de Carlos Vitale, Antonio Méndez Rubio, Carlos Jiménez Arribas y José Luis Falcó

Editorial Juglar

miércoles, 18 de septiembre de 2019

PAN Y HIERRO DE PABLO MÜLLER




El Pan es mi abuela Gertrudis, que todavía niña fue a servir a Madrid, desde un pueblo de Palencia, y que luego casó con un joven viudo con dos hijos muy pequeños a los que crió al tiempo que le daba diez más.

El hierro es mi abuela Cecilia, que nació en las minas de La Arboleda en Bizkaia, hija y nieta de mineros y mineras y que muy joven bajó a servir a la ciudad de Bilbao y que era alegre y pequeña como las ardillas.

Mujeres en el dar, silenciosas y silenciadas, en 24 poemas en diálogo con su memoria, en un intento de darlas las gracias, porque como dice Olvido García Valdés «el poema, es lugar donde se nos permite hablar con los muertos»

Mi agradecimiento a lxs compañerxs de 4 de agosto y su festival Agosto Clandestino – Poetas en La Rioja, por publicar este libro, darle voz y lugar. Un abrazo

martes, 17 de septiembre de 2019

CUATRO POEMAS DE MARZO DE DANIEL FREIDEMBERG




Marzo



Formas rectangulares —una roja, una
verde acerado, una azafrán—, enormes,
al disiparse en la mañana la niebla: containers.



Marzo (II)



Rectangulares, enormes, pesados,
paisaje de containers
acumulados, tapando todo,
como si fuera eso
la realidad. Depositados,
como la realidad.
No hay otra realidad, acá.



Marzo (III)



Rectangulares, enormes, pesados,
paisaje de containers
tapando todo: ¿la realidad?
Esa materia acá depositada
no sé para qué, ¿no es
la realidad? Depositándose
fue, ¿por qué no va a ser
la realidad? ¿Por qué la realidad
debería ser, no esto, otra cosa?



Marzo (IV)



¿Detrás de los containers, qué?
El río, seguramente, y el cielo ¿y
detrás?



Daniel Freidemberg
Días después del diluvio

Kriller71ediciones

lunes, 16 de septiembre de 2019

UN POEMA DE VIDA DOMÉSTICA DE CARMEN RUIZ FLETA




1



Mi hija crece mientras mi padre mengua.
Un desfile de células despojadas
el salón de la que fue mi casa
y la cabeza del que fue mi padre.
Las cortinas filtran
la luz manzana a la que huele Candela.
Todo en el mismo espacio.
Con los muebles y el espejo ante el que crecí.

Abuelo y nieta se dan la mano.
Candela es estruendosa.
El abuelo arrastra su silencio hasta el dormitorio.
Parece que se entienden.

Mi padre llora todas las tardes.
A veces, los pasos de ella le hacen dejar de llorar.
Procura esconderse para hacerlo.
Es un hombre
y aún es joven para ser tan viejo.

Mi hija entiende a mi padre mejor que yo.
Pero yo sé por qué llora mi padre.



Carmen Ruiz Fleta
Vida doméstica

Prensas de la Universidad de Zaragoza

domingo, 15 de septiembre de 2019

UN POEMA DE AUGUSTO RODRÍGUEZ




V



¿Qué es la muerte?
¿cuándo comenzamos a vivir?
¿desde cuándo la vida nos pertenece?
¿qué es la enfermedad, un país distinto
un emigrante o una mano extraña?
los hospitales están llenos de cuerpos que mueren
que apenas respiran, laten, aman
cuerpos de colores
hay para todos los gustos
azules, amarillos, morados o verde



Augusto Rodríguez
Noche iluminada del cuerpo

Amargord Ediciones

sábado, 14 de septiembre de 2019

POR ESO EXISTIÓ MUELLE UN POEMA DE MARTHA ASUNCIÓN ALONSO




POR ESO EXISTIÓ MUELLE


A saber qué os enseñan en la escuela.

Hijos míos, el dinero no llueve de las terrazas de aluminio;
ni es la suerte un coágulo
de colza que pasear como un diamante
calle adentro de la piel. ¿No os enseña el maestro que el tobogán
es un pulso? ¿Qué llegarán
las fuentes a este parque cuando el aborto digno corra para los muertos?

En la calamidad, hijos míos, no hay flechas de dirección
obligatoria. Por eso existió Muelle.
Y este mundo de las corazas diminutas hechas de poliéster. El cielo periferia
color jean,
las redondas gafitas
de cien mil leguas de los niños que no pueden dibujar barcos.

No creáis al maestro cuando os hable de muros
prisioneros del hombre que los hizo:
¿verdad que no es el beso
de quien en él se ofrece, sino el cuerpo que se le hace un barrio
o una llaga
para dormirse a su derecha?

Tampoco la poesía es del escriba,
o el pan del panadero, ni siquiera la cruz
de los cristianos.

Tampoco en la intemperie, hijos míos,
hay flechas de itinerario
alternativo. Por eso existió Muelle.
Para que nunca nos exiliemos de este álbum
(sigamos siendo
todopoderosos y tan rápidos y jóvenes los padres libres,
feligreses
los hijos). Por la luz. Por el cuero
lactante de este invierno: por
vosotros.



Martha Asunción Alonso
Skinny Cap

Libros de la herida