jueves, 22 de julio de 2021

CONSEJOS CONTRA EL VIENTO EN SIN OFICIO DE JOSÉ FERNÁNDEZ DE LA SOTA

 

 

 

 

CONSEJOS CONTRA EL VIENTO

 

A Ramiro Pinilla

 

Mejor no hablar. Hace viento.

El viento no tiene nada que perder.

Pero el viento desnudo, el exiliado

aire perdido, pobre de solemnidad,

el aire que no tiene dónde caerse vivo,

el aire de repente —te lo digo—

es capaz de arrancarte la voz.

De pronto el viento puede desnudarte.

Tenazmente levanta los tejados,

arrasa las cosechas, borra tu rastro.

Airadamente el viento se levanta,

no pide la palabra,

se lleva las palabras y las cosas el viento,

las promesas, los trenes, los adioses el viento.

De modo que conviene prepararse, créeme:

desprenderse no puede ser tan malo.

Vaciar la despensa. Tenerse nada más.

Apropiarse. Expropiarse.

Hacerse aire. Airearse. Regalarse.

Guardar lo más valioso a la intemperie.

 

Mejor tener solo cosas que nadie pueda quitarte.

 

 

 

José Fernández de la Sota

Sin otro oficio

 

Ediciones del 4 de agosto

Planeta Clandestino #146


miércoles, 21 de julio de 2021

EROSIÓN EN PAISAJE DE TERESA SOTO

 

 

 

 

1

 

 

Quien no quiera despertar

que vuelva al letargo

de los moluscos

y se hunda en agua con sal,

que se ablande,

se vuelva tibio.

 

Que deje al que despierta

tener la consistencia de una roca,

el brillo del acero.

Que lo deje precipitarse

al murmullo de las calles,

ser fugitivo y rápido.

Caer por su propio peso.

 

 

2

 

 

Quien no quiera despertar al deseo

que agite su cuerpo entero

contra un molino de viento

y se haga aire,

que se haga de sus tendones arcos

y de sus rodillas, morteros.

 

 

3

 

 

Quien no quiera amar

que crezca clavos por dedos,

que haga de sus pies raíces,

de sus hombros, viga.

 

Pero que deje

a los amantes

el aliento almibarado

de la metamorfosis,

cuando un cuerpo y otro

desafían el límite de un torso,

la última línea de la espalda,

el grosor de las muñecas

 

               y

 

la posibilidad ensancha

los volúmenes y las formas.

 

Uno puede hacerse laurel

o toro

o lluvia, oro.

 

De lo que se enlaza eres hoy

aleación. Somos un metal en otro metal.

¿Cuánta tierra recorrimos para llegar

a hoy, ser uno en otra?

 

 

 

Teresa Soto

Erosión en paisaje

 

Vaso Roto Poesía


martes, 20 de julio de 2021

TRES FRAGMENTOS DE LA ESTRUCTURA DEL DESIQUILIBRIO DE MARCELO DÍAZ

 

 

PROBLEMA Nº 1

 

 

¿Cuánto demora un topo en cavar un túnel que atraviesa una ciudad de trescientos mil habitantes por la noche, si todos permanecen acostados, el topo avanza a razón de 90 centímetros por hora, cuando de pronto alguien enciende una luz y te pregunta: dormís?

 

 

EL GUARDIA DE SEGURIDAD QUE COMPLETA CRUCIGRAMAS EN UN RINCÓN PREGUNTA:

 

 

Regresar al lugar de donde se partió. Seis letras, vertical.

 

Vestigio o impresión que queda de algo, por donde se viene en conocimiento de ello. Cinco letras, horizontal.

 

 

INTERROGANTES MAL FORMULADOS LLEVAN A ACLARACIONES QUE NO SON RESPUESTA

 

 

Es verdad que alguien podría preguntarse:

 

¿En qué cabeza cabe semejante historia?

¿En qué cabeza desear una condena “por lo que bien que de ella hablaran”?

 

Aunque conviene aclarar que ningún trovador diría “cabeza”.

Podría decir córs, podría decir chan, seguramente diría joi.

Diría vísceras y vibraciones.

 

La anatomía provenzal confunde órganos y afectos.

 

 

 

Marcelo Díaz

La estructura del desequilibrio

(Blaia + Diesel 6002)

 

Ediciones Liliputienses


 

lunes, 19 de julio de 2021

CINCO POEMAS DE TIERRA DE MALVAS DE YOLANDA ORTÍZ

 

 

 

 

El olor de tu cuerpo

dormido al entrar

con alcohol y madrugada

de amor repleta

 

llena ahora el umbral

de nuestra casa vacía

 

 

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En la nevera se pudre

nuestro plato favorito

no puedo comer nada

que celebre nuestro amor

no puedo tirar nada

que clausure nuestro amor

 

 

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Una secuencia posible: 1º) el amor

cobijado en el estómago 2º) el hábito enfermo

de alimentar al otro

 

(crecimos sometidas

por la cuchara de mamá)

 

3º) con asco entre tus dientes

mi comida 4º) la mesa

deja de llamarse

nuestra

 

 

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Me gusta imaginar

cómo se ve

nuestra escena desde fuera

 

si el espectador será capaz

de interpretar correctamente

el miedo detrás

de cada una de nuestras palabras

 

 

—————————————————

 

 

Tienes los dedos largos / amor

atraviesas el muro denso de los días y me agarras

lo frágil

hasta quebrarlo

 

 

 

Yolanda Ortiz

Tierra de malvas

 

Piedra Papel Libros


viernes, 16 de julio de 2021

VELOS DE CEBOLLA O LA DANZA SECRETA UN POEMA DE DIRÉ TU CUERPO DE MARIA-MERCÈ MARÇAL

 

 

 

 

  VELOS DE CEBOLLA

O LA DANZA SECRETA

 

 

 

A ras del fregadero

manos de mujer desnudan

danzas de velos

de cebollas, raíces

de luz y de sombra

prendida y desaprendida,

telillas de telaraña

encendida,

jirones

de flor de cobre

secreta.

 

Manos de mujer

tejen

y destejen

un deseo

translúcido

—a ras de fregadero—

matellina de novia

desnuda y defendida,

de criatura nacida

en el envoltorio

de una intacta

promesa.

Manos de mujer saben

pero desisten:

cada día cierran

y ciegan y olvidan

—a ras de fregadero—

la danza secreta.

 

 

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      VELS DE CEBA

O LA DANSA SECRETA

 

Ran de l’aigüera

mans de dona despullen

danses de vels

de ceba, arrels

de llum i d’ombra

presa i desapresa,

tels de teranyina

encesa,

esquinçalls

de flor d’aram

secreta.

 

Mans de dona

teixeixen

i desteixeixen

un desig

translúcid

—ran de l’aigüera—

mantellina de núvia

nua i defesa,

de criatura nada

en l’embolcall

d’una intacta

promesa.

Mans de dona saben,

però desisteixen:

cada dia clouen

i ceguen i obliden

—ran de l’aigüera—

la dansa secreta.

 

 

 

Maria-Mercè Marçal

Diré tu cuerpo

 

Traducción de Noelia Díaz Vicedo

 

Ultramarinos




lunes, 12 de julio de 2021

LOS PEDAZOS UN POEMA DE POEMAS INC. DE SEBASTIÁN BIANCHI

 

 

 

 

Los pedazos

 

 

 

Un tenis melancólico yacía y supuraba viscosidades

nauseabundas

en mis señoras de los placeres anestesiados con su chorro

negro de lenguas

de lagarto que buscan imperiosamente lamer válvulas

hasta volverlas osos que se

desorientan de tu mano con el vapor rosa del efluvio.

 

Yo te seguía, a tontas, cuando desenroscabas la serpiente

entre las carpetas de mis últimas producciones

y encontraba un trozo de tu cuerpo para sonreírle a cada

instante.

La mínima luz de una mesita me hacía estremecer hasta

caer borracho.

 

Fumaba en las esquinas o veía al viento pasear cogoteando.

Los ojos de una vecina eran rojos y helados.

 

Tras una araña que formaban los olores con los miles de hilos

de sus fragancias insondables, nuevas al respirar a todo lo

largo del verano,

más frescas que el árbol de donde cuelgan los delfines que

no se operan,

tus pedazos vagaron solitarios por mis heridas que se

abrían como hebillas.

 

Y a una señal, en el misterioso carrusel de las

notificaciones, se hizo una espiral.

 

 

 

Sebastián Bianchi

Poemas inc (1998-2016)

 

Ediciones Liliputienses