viernes, 19 de junio de 2026

TRES FRAGMENTOS DE LA NOCHE EN QUE ME DESHICE DE TODAS LAS FOTOGRAFÍAS DE ÁLVARO MUÑOZ ROBLEDANO

 






abre el ángel sus alas y rasga el sello comienza la mañana sin luz ni sal en los rostros el recuerdo debidamente etiquetado y el librito que amarga en la boca por aprendizaje la mentira hecha de agua

el verso de aluminio

las monedas que ruedan

hasta la alcantarilla




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los olores nada más que palabras sirgas tensas pero sujetas a nada percibir tan solo su vestido en el aire hasta

1. f. Mar. Marona que sirve para tirar las redes, para llevar las embarcaciones desde tierra, principalmente en la navegación fluvial, y para otros usos despertar en el diccionario en la cama deshecha

tan solo su vestido




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por la ropa viva todavía ceñida correctamente al cuerpo se puede saber que el hombre más joven que quienes lo escuchan acaba de unirse a la cofradía del pretérito

los soldados desdibujados al fondo niebla o cordita la cuerda de condenados de espaldas al pelotón y sobre los compañeros caídos en la anterior descarga unos frailes vendan los ojos con trapos blancos aunque muchos los rechazan hay quien reza quien llora quien se despide y quien mira el mar sin augurios incluso uno de ellos enfrenta sus ojos a los del espectador

sentí que suplicaba que me uniera al él para no morir solo y al castigo que imaginaba merecer se le unía la agonía atroz que sufriría hasta que aquel llegara sentir en todo el cuerpo como el momento se acercaba sin que súplicas ni lloros lo evitasen como la cobardía me desmadejaba y añadía un pecado más a la condena así pasaba la tarde un niño de diez años que había visto una reproducción de un cuadro en su libro de lecturas escolares




Álvaro Muñoz Robledano

La noche en que deshice de todas las fotografías


Ediciones Liliputienses


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