martes, 9 de octubre de 2018

SANTA LUCÍA UN POEMA DE LAYLA MARTÍNEZ EN -A MUJER, LENGUAJE Y POESÍA




Santa Lucia

Las abejas llevan a Dios dentro del pecho”
David Meza

Dios es hermoso como un carnicero adolescente,
como la caída de Roma desde la cima del Coliseo,
como las canciones eslovenas que hablan de la nieve,
como los jóvenes airados que llevan a Mao dentro del pecho.

Hablamos lenguas atroces, Lucía,
lenguas que predicen el último agosto del mundo
y tienen setenta y dos palabras
para nombrar a Dios.

En esta lengua cruel no hay lugar
para los astrónomos que no enloquecen nunca
para los feroces burgueses que bailan a todas horas
para los imbéciles que creen en la existencia de las galaxias
para los histéricos que temen el contagio de la sífilis
por el trato carnal con los seguidores de Nietszche.

Esta lengua solo admite carceleros,
soldados alemanes marchando hacia la muerte,
jueces inflexibles escupiendo a nuestro paso,
ejércitos de mendigos predicando la ortodoxia.

Pero incluso en esta lengua despiadada
la palabra más hermosa de todas
se pronuncia de rodillas
y no es Dios,
sino madre



Layla Martínez
del poemario inédito Cineraria


-A Mujer, lenguaje y poesía
Stendhal Books

Alba González Sanz
Alicia García Núñez
Chus Pato
Elena Medel
Flavia Company
Irati Iturritza
Laia López Manrique
Layla Martínez
Lola Nieto
Martha Asunción
Miriam Reyes
Ruth Llana
Teresa Soto
Uxue Juárez


lunes, 8 de octubre de 2018

DOS UN POEMA DE JAIME SAENZ




2.

   A través de los cables de alta tensión que se extienden en el perfil de las colinas y que luego descienden hacia los campos
   la noche se difunde con invisibles chispas que a ratos relampaguean en los ojos y en los botones de algunos vecinos que todavía no se han acostado
   y que permanecen valerosamente en las puertas de sus casas para presenciar la primera embestida de la noche.
   Esta primera embestida tiene en realidad un origen misterioso,
   y sin duda surge de los muertos que han muerto en aras del alcohol     y  que ahora deliran con la visión que les ofrece el otro lado de la noche,
   y tiene mucho que ver con los barriles, con los toneles, con las bodegas, y con los ingentes tanques de alcohol con que sueñan noche tras noche unos bebedores que sólo yo conozco,
   y que, habiendo bebido toda su vida hasta reventar, se retuercen en medio de atroces malestares en húmedos camastros y en profundas cloacas pidiendo alcohol a gritos.
   Estos bebedores han aprendido muchas cosas y tienen mucha paciencia,
   y saben que el otro lado de la noche se halla en el interior de sus espaldas,
   y que se halla asimismo en sus gargueros,
   los cuales conservan siempre un resabio de alcohol,
   lo que precisamente tiene la virtud de atormentarlos sin cesar durante el largo, largo tiempo que dura la noche en el otro lado de la noche.


Jaime Saenz
Poesía

Colección Transatlántica
Amargord Ediciones

domingo, 7 de octubre de 2018

DOS POEMAS DE PICNIC NOCTURNO DE CHARLES SIMIC




Y ENTONCES PIENSO


Yo sólo soy un dentista de fachada
que extrae un diente ennegrecido a medianoche.

Mastiqué muchas verdades amargas, doctor,
dice mi paciente después de escupir sangre

todavía encorvado, con el pelo gris
y oliendo a carroña, justo como yo.

Por supuesto, puede que yo sea el único aquí,
y que esto sea un truco de espejos que estoy representando.

Incluso el puñado de billetes pequeños y arrugados
que deja al salir, no me lo creo.

Puede que los separe con un par de pinzas húmedas
y los cuente, y luego puede que no.



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CEMENTERIO DE AUTOMÓVILES


Aquí es donde todas nuestras escapadas terminaron:
nuestros padres al volante, nuestras madres
con cestas de picnic en las rodillas
mientras nosotros nos sentábamos detrás
con las bocas abiertas.

Estábamos conduciendo derecho hacia el amanecer.
El campo era llano. Una ciudad surgió frente a nosotros,
con sus ventanas ardiendo con caída de sol.
Todo aquello se esfumó cuando abandonamos la autovía
y bajamos por una pradera oscura
cubierta de latas de cerveza y envoltorios
de caramelo desparramados,
hasta que nos detuvimos junto a un viejo Ford.

Primero el predicador de la radio perdió la voz
después nuestras cuatro ruedas se desinflaron.
Los muelles asomaron por la tapicería
como un nido de serpientes de cascabel,
mientras tratábamos de mantener la calma.
Más tarde, aquella noche oímos unas risitas
procedentes de la chatarra de un coche fúnebre,
entonces no dijimos ni pío
hasta el día de la Resurrección


Charles Simic
Picnic nocturno

Traducción de Nieves García Prados
Valparaíso Ediciones

sábado, 6 de octubre de 2018

EL TURNO UN POEMA DE SARA HERRERA PERALTA




[El turno]


Mis manos no sudan porque el miedo
ya me tapó la boca
en otras colas y filas indias:
ahora trazo pasos despacio vigilando los ácaros
y la sospecha o la intuición.
Mi amor, al arte y a otras cosas,
se ha ido destruyendo poco a poco
al otro lado del hilo telefónico.
Porque nada es ni existe
cuando se espera detrás, de frente a la espalda,
torso y columna vertebral de un hombre en blanco,
porque nada es ni existe
cuando no existió nunca realmente.

Cuando una foto de carné, en fila india y un formulario,
siendo joven aún, muy joven para algunas cosas,
pedí la vez.


Sara Herrera Peralta
Shock

Ediciones de Baile de Sol


jueves, 4 de octubre de 2018

EL BOSQUE LLENO DE FIERAS DE CARLOS SERRATO




    4. El bosque lleno de fieras

El bosque de la poesía está lleno de fieras. No hay posibilidad de supervivencia si no se conoce, si no se abraza el ser fiero. No el ser bárbaro, sino la intensidad enorme como manera de estar en el acontecimiento, la fiera poesía.

Quizá la poesía no sea otra cosa que la gota de aceite hirviendo con que Psique, incapaz de resistir al deseo de saber cómo es quien la ama a oscuras cada noche, quema el rostro de Eros, provocando así, en la inconsciencia, la huida del amor y la paz de lo oscuro.

El destello de la inteligencia lleva a la vida en vigilia y para recuperar el sueño solo queda pedir el perdón (que no será concedido) o afrontar el riesgo de elevarse por encima del ser mortal: parir con dolor los hijos del conocimiento, buscar el camino al Inframundo, engañar a Cerbero, pagar el precio de Caronte, atreverse a mirar de frente el dios de las sombras y los fuegos del núcleo candente. Bajo la piedra lo líquido prende en llamas. No medir las propias fuerzas, perder en la batalla, dormir en el olvido del mundo.

Solo la fuerza de amor, el beso de Eros retornado, da luz nueva al conocimiento. Psique renace, pero no es una repetición de sí misma, no de quien era antes de los trabajos y los días en lo oscuro, sino un retorno desde otro lugar y ya no mira con los mismos ojos.

Quizá todo eso pueda ser la historia secreta de la poesía fiera, que devora cuanto la rodea y luego descansa y mira el mundo sin el ansia del estómago vacío. Se duerme plácida y solo el hueco, el vacío de nuevo en las entrañas la empuja a recorrer la selva en busca de alimento. Solo cuando lo encuentre, lo cace en la carretera, lo devore crudo, beba la sangre del animal, podrá descansar mirando el mundo que se extiende más allá de la rama retorcida de las zarzas y beberá el agua clara de los arroyos que nutren las raíces de todo lo vivo.

La poesía no será, tal como yo la entiendo, un dulce vino recibido entre las manos del poeta hecho copa. Ni siquiera el vino amargo del cante que a borbotones asfixia derramado sobre labios resecos. La poesía ha sido eso mismo y si, himno gigante... (infame Bécquer), pero ahora no puede definirse por lo que ha sido, sino por lo que es en estos tiempos de fragmento, de razones técnicas, de dioses como Destinos Financieros, eficacia probada y fin de la historia. Ahora no.

La poesía ya no tiene sentido, si acaso la dejan producir sentidos. Y la miran, bajo sospecha de oscuro camino a la nada, con desprecio.


Carlos Serrato
Fulgor y fiebre seguido de La fiera poesía

Colección Once
Amargord Ediciones

martes, 2 de octubre de 2018

LA ESPANTOSA REALIDAD DE LAS COSAS UN POEMA DE ALBERTO CAEIRO




LA ESPANTOSA REALIDAD DE LAS COSAS
es mi descubrimiento diario,
cada cosa es la que es
y es difícil explicar a alguien cómo me alegro por eso
y cuanto me basta.

Basta existir para ser completo.

He escrito bastantes poemas
y he de escribir muchos más, naturalmente.
Cada uno de ellos dice esto
y todos mis poemas son distintos,
porque cada cosa que hay es una manera de decirlo.

A veces me pongo a mirar una piedra.
No me pongo a pensar si siente,
ni me atrevo a llamarla hermana mía,
pero me gusta por ser precisamente una piedra,
porque no siente nada,
porque no tiene el menor parentesco conmigo.

Otras veces oigo pasar el viento
y me digo que sólo por ver pasar el viento vale la pena haber nacido.

No sé lo que otros pensarán al leer esto,
pero creo que esto debe estar bien porque lo pienso sin esfuerzo,
no con la idea de que otras personas me estén oyendo pensar;
porque lo pienso sin pensamientos,
porque lo digo como mis palabras lo dicen.

Una vez me llamaron poeta materialista
y yo me sorprendí, pues no creía
que se me pudiese llamar algo,
Yo ni siquiera soy poeta: veo.
Si lo que escribo tiene algún valor, no soy yo quien lo tiene:
ese valor está ahí, en mis versos.
Todo eso es absolutamente independiente de mi voluntad.


Fernando Pessoa
Poesía completa de Alberto Caeíro


Traducción Manuel Moya
Ediciones de Baile del Sol


lunes, 1 de octubre de 2018

DOS POEMAS DE SUEÑOS AL AIRE DE AURORA VÉLEZ




(“desde el tren”)

             Una caricia
                        blanca
         en el colgador.
                 Las sábanas
                     rozan
               “te quieros”.

                               (“Trique” - 2)


—— —— ——




               Palotes,
          ya tengo una
                       valla
        entera
           a bloques de cinco
                             días,
                                disgustos,
                                     sueños.

          Antes
      contenta
              de ser
mi propio rebaño;
            y cuando
                 quisiera
                       dejar
                           el redil,
     me pinchan
             las “eles”.

                            (“abril”)


Aurora Vélez
Sueños al aire

Taller de Escritura
Asociación de Vecinos “Batasuna” (1984)