miércoles, 22 de julio de 2026

CINCO POEMAS DE ERRANTE DE AURORA VÉLEZ

 







La felicidad es una llave pequeña

que difícilmente encaja en la cerradura del presente.



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Somos hámsters

cuando la rueda para

el hámster pide Take 6

o Bobby McFerrin o Lyle Mays.


Cuando el hámster para,

busca el calorcito de otros hámsters

y el silencio en el útero de una página blanca.


Que escriba descalzo

que cuente estrellas.



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Palma del Río, Córdoba.

La 29 es una habitación espaciosa de un monasterio.

Duermo con un lienzo de un hombre de Dios.

No cierra bien la ventana antigua.

Al anochecer los jóvenes del Palma del río se sientan

encima del respaldo de los bancos y en corro

beben, ríen y se cuentan sus cosas.

Por la mañana los gorjeos de las tórtolas compiten

con el tránsito de autobuses escolares

y un dolor incipiente en mis sienes.


No hay foto de mi hombro desnudo, esa que me sacaba

en todos los hoteles. Aquí quebró la breve tradición

porque ya no estamos juntos.

¿Lo estuvimos alguna vez?


Me llevo la muestra de champú porque su aroma aplaca

esta pátina de soledad que cubre cualquier hermosura.


Llegue a la 29 por una carretera que se desmantela

vieja y abandonada, como un postre mal horneado

entre olivares y campos en rastrojo.



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Cada hueco que deja el amor

es un nido al que la muerte roba la luz.



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La vida

no es más que amor

y muerte

entre líneas. .




Aurora Vélez

Errante


Le chat polaire



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