miércoles, 23 de octubre de 2024

TRES POEMAS DE JUANA MARÍN EN CANTIGAS DE AMIGA

 



 

 

 

Primer mandamiento:

No mojarás el papel formado con los anillos de

[mi tronco.

De este árbol yo creé una hoja discontinua con

[sus puntos de cisura

y sus borrones.

 

De este árbol, de este proyecto de típex, inerte,

[a veces seco,

pero vivo bajo las enredaderas,

he creado un cuaderno donde acoger una risa de

[alguien,

una risa cualquiera.

 

 

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Todo se reduce a los caninos desgastados de la

[mujer pantera.

Si ya no puedo morder tus nalgas esta es

[la revelación―,

si ya no puedo mostrar la furia carnívora,

si me acostumbro a la mansedumbre rana,

si le saco la lengua a los mosquitos,

aléjame de ti

para que pueda lamer la hierba de otras.

 

 

―――――――――――

 

 

Ábrete, diré, a las horas de la luz:

Otra vez la barandilla, otra vez el equilibrio,

[otra vez las acrobacias,

el descuelgue de las cuerdas, el violín

[desentrenado, los platillos,

la zambomba, el organillo, y las notas

[discordantes, chirriantes de la orquesta,

aguafiestas,

amarillentas, desentrenadas, y a la jirafa, el

[hipopótamo, los jabalíes o las gallinas,

saxofonistas desempulmadas y tanto vértigo

[bajo el estruendo.

Revientaoídos, revuelamores, raquititiemblos.

¿Y para cuándo la música?

 

 

 

Juana Marín

Cantigas de amiga

 

Prólogo de Eva Gallud

 

Lastura


martes, 22 de octubre de 2024

MORGUE UN POEMA DE RAÚL QUINTO EN EL INTERIOR DEL VÉRTIGO

 



 

 

 

MORGUE (POEMA DE LA METÁSTASIS)

 

 

Tinta sobre el papel. Como otra secreción

de la carne, tachando la escritura del cuerpo.

Esta hilera son vientres descompuestos,

escribe, con otra son pechos putrefactos.

Dos versos. Un espejo inclinado refleja

el escorzo del humo sobre las chimeneas

del hospital en sombras: el silencio es la Luna.

Pero no, esto no es el poema.

 

El poema es la manta que retira

la mujer que está dentro del poema.

Oculta. Muestra. Talla los contornos

de la víscera negra en su palabra.

 

La tachadura en el papel

elimina los rostros, secciona las miradas.

Designa quién, decide qué;

lo humano, su escultura.

 

Dice: una mujer

a la que acaban de extraerle

un niño de su vientre cancerado.

El poema es el niño enraizado al tumor.

 

O el poema es la nada. El zumbido

de las moscas posándose en la llaga,

tinta sobre el papel, desvaneciéndose

en la inmensidad blanca del sonido.

 

Gottfried Benn deja de escribir,

tras el cristal Berlín hilvana la mortaja

de su noche cerrada. Estas calles también

son parte de la morgue.

Y el cáncer ya se extiende

Hasta la matriz misma del lenguaje.

 

La tierra llama. El poema calla.

 

 

 

Raúl Quinto

El interior del vértigo

 

Planeta Clandestino # 184

 

Ediciones del 4 de agosto




lunes, 21 de octubre de 2024

MUNDO BLANCO UN POEMA DE H. D. EN MEDUSEA POEMAS REUNIDOS

 



 

 

 

MUNDO BLANCO

 

 

El mundo blanco es nuestro por completo,

y el mundo, violeta y lleno de adelfillas,

laureles, arbusto sobre arbusto,

setos, matorrales, matojos y árboles,

islas oscuras en un mar

oliva verdigrís, o de olivos silvestres,

partido por los repentinos troncos de ciprés,

en racimos, dos o tres,

o bien sólo un ciprés, esbelto y solitario.

 

Bajando la colina,

como si de picos nevados se tratase,

cidro sobre cidro llenan

el valle, y el gozo

aguarda que nuestros espíritus se cansen

del bosque, la arboleda y los setos,

y la flor morada del laurel.

 

Pero nadie se agota,

unidos entre sí

con la felicidad completa

de flor y arbusto:

nuestra es la respiración del viento,

en la calurosa hora del mediodía,

nuestra es la suave panza de la abeja

y el rubor del pétalo de la rosa,

desprendido, de la flor.

 

 

 

H.D.

Medusea

Poemas reunidos

Notas sobre pensamiento y visión

La sabia Safo

 

Traducción de Iago Fernández, Guillermo Morales Sillas, Claudia Gonzáles Caparrós, Adriana Murad Konings y Andrea Abello

 

Prólogo de Susan McCabe

 

Ultramarinos editorial


viernes, 18 de octubre de 2024

TRES POEMAS DE ANTONIO ORIHUELA EN MADERA DE UN SOLO ÁRBOL CUADERNO DEL NEPAL

 



 

 

 

XXXII

 

 

El niño tísico se llama Simón

y habla cinco idiomas, los cinco unidos

por la cinta de goma de sus sandalias.

 

En newari nos canta las gestas de su pueblo,

empapado bajo la lluvia,

repitiendo

 

it’s nothing, it’s nothing…

 

qué lejos para Simón

la universidad,

las medicinas

de esta farmacia de aquí al lado…

 

carraspea y de nuevo vuelve a cantar,

dodecafónico y roto,

 

igual que aquella niña de la calle del Sol,

en comba única

 

el romance eterno

de una condesa que pronto

será viuda.

 

 

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XXXIII

 

 

Luna de Shirat.

 

Vano es vuestro empeño, gobernantes.

Aunque os gastéis todo el presupuesto en fotos,

aún os aventaja

 

la luna de Shirat,

 

gratis, indiferente y, en verdad,

para todos.

 

 

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XXXIV

 

 

¡Papa, toros!

 

No, no.

Mira, el golfo Pérsico,

los cráteres de la luna,

la cueva del hechicero de Lascaux…

 

un desconchado en la pared del mundo

o tu boca, mi niña,

extendida entre todas las ilusiones,

 

mi esperanza.

 

 

 

Antonio Orihuela

Madera de un solo árbol

Cuaderno de Nepal

 

Editorial Delirio


jueves, 17 de octubre de 2024

TRES POEMAS DE RAÚL NIETO DE LA TORRE EN UNA JAULA VACÍA CERRADA POR DENTRO

 



 

 

 

NOS HEMOS HECHO TANTAS FOTOS

 

Nos hemos hecho tantas fotos

que la suma de todas ellas

es la vida,

                         si la vida

no fuera justamente

la foto que no hicimos.

 

 

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LOS POEMAS SON LOS RESTOS

 

 

Los poemas son los restos de algo que ya hemos

olvidado. Sobreviven a su origen y se instalan en un

tiempo y en un espacio diferentes, sustitutos de los

otros, interinos de todo lo que no volverá. Fieles,

excavados en la nada, se esculpen en la piedra de la

ausencia. Un buen poema le guarda el sitio a la vida.

 

 

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LO QUE CANTO ES LA VIDA

 

 

Lo que canto es la vida. No te engañen

ni mis palabras ni los ojos, que cierro algunas veces

y se me van al mar igual que peces muertos.

Aunque llueva y me duelan los zapatos por dentro

y tosa y en mi tos oigas un ruido

indescifrable, canto también la vida.

No te lleve al error ni mi tristeza

de rueda, de algo, de pan mojado en otra sopa

ni mi torpe rugido afónico.

Lo que canto es la vida, si me oyes.

Si me oyes, aunque cante la muerte,

lo que canto es el hueso

indestructible de la vida.

 

 

 

Raúl Nieto de la Torre

Una jaula vacía cerrada por dentro

Antilogía

 

Planeta Clandestino #217

Ediciones del 4 de agosto


miércoles, 16 de octubre de 2024

JUEVES Y VIERNES SANTO DOS POEMAS DE SILVIA CUEVAS-MORALES EN MUJER INCÓMODA

 




 

 

 

JUEVES SANTO

 

 

 

En este jueves santo

un perro ladra en la distancia.

Los pecadores expían

la resaca de sus mentiras.

Un cura juega a crucificar

al joven monaguillo.

Las beatas se dan golpes de pecho

con sus dedos enjoyados,

ignorando al pobre, que a sus pies, pide limosna.

 

Los corruptos indultan a ladrones comunes

con la esperanza de que cuando les llegue el turno,

también disfruten de la benevolencia de los gobernantes.

Y las banderas ondean a media asta

en todos los cuarteles por la muerte de Cristo,

olvidándose de los miles de cadáveres

de sus sangrientas guerras.

 

Ante tanta beatería

me niego a levantarme de la cama.

Me entrego sin culpa alguna

y recorro tu piel con mi boca,

desde tus pequeños pies

hasta el único milagro posible.

 

La redención de tu sexo húmedo

en comunión con mi piel,

en un acto de total devoción

e irreverencia.

 

 

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VIERNES SANTO

 

 

 

Padre, confieso que he pecado.

He deseado carne un viernes santo.

Me he dejado crucificar,

con los brazos extendidos

y atados a cada lado de mi lecho.

 

He dejado que la pasión ardiera

entre mis muslos.

Me he dejado azotar con cariño

y untar con miel mis senos.

 

Una procesión de labios

ha recorrido mi espalda,

un rosario de saliva,

ha penetrado en mi sexo.

 

Me postro a tus pies,

preparada para aceptar la penitencia,

o que me castigues enviándome al limbo

del gozo desenfrenado,

del infierno de la eterna perdición.

 

Padre, perdóname,

confieso que he pecado.

 

 

 

Silvia Cuevas-Morales

Mujer incómoda

 

Huerga & Fierro editores