miércoles, 14 de noviembre de 2018

LAS HERENCIAS UN POEMA DE PIEDAD BONNETT




Las herencias

Enfermedades en mi casa
Pablo Neruda


Hijo mío, me duelen las herencias

Esta culpa, zarza que arde y me quema,
y que no me concede saber cuál fue el pecado

En tu inocencia se mira mi inocencia
como en un ojo de agua que me cuenta una historia
que ya ha sido olvidada

y otros hablan entre tus voces turbias
y otros sufren de nuevo entre tus sueños
y en tu silencio sufren
otra vez más aquellos que están muertos

y tu herida
es una pena antigua que por mi sangre pasa
y estalla en las entrañas en que nadaste un día.



Piedad Bonnett
Poesía reunida

Lumen


martes, 13 de noviembre de 2018

DOS POEMAS DE YASMÍN C. MORENO




Era hace poco tiempo poco
en realidad
fue sólo hace un año
Cuando aún era
todo futuro y podía decir
no importa

Yo soy la espera.


————


La responsabilidad de la soledad
es la responsabilidad con mi cuerpo

ese bebé

con heridas que no conozco.



Yasmín C. Moreno
Trema

Amargord Ediciones


lunes, 12 de noviembre de 2018

ES INVIERNO UN POEMA DE VICTOR M. DÍEZ




Es invierno.
Las puertas crecen.
Unas asas para el cuerpo:
ya ni el agua encaja
en esa soledad
de recipiente.
Es invierno
el clima del viajero.
La cuchara vacía
en la cabeza.
Las ciudades al llegar,
un sombrero,
el acertijo de llaves
dice:
es invierno.



Victor M. Díez
Maldito baile obligatorio – Antología

Ediciones Liliputienes


domingo, 11 de noviembre de 2018

SAPO, EL EMPOZADO Y YERTO, UN POEMA EN TRES PARTES DE ANDRÉS DE LA ORDEN




SAPO (Primera parte)

Ni tu olor a más de ciento veinte metros...
Yo te estaba buscando, marré nuestro vagar por esos montes,
campos pelados por el odio, tierras de Atamaría,
sofocados beneméritos por las secas cuestas, grilletes
para el Gran Hacedor, preso por sus culpas, guía
                                 obscuro.
Vagamos y vagamos, pues eras nuestro Norte, sí,
todos ansiaban tu piel, querían tus ropas desgarradas, tus orificios de entrada, sí,
así te buscamos.
Pozos mineros, pozos, receptáculos del olvido que olvidamos,
cientos, cientos de bocas desdentadas hacia el hondo, a por Lo Negro,
allí mirar, ojos con temor hacia el abajo, y al final,
una conciencia, una mordida del pasado que delata, y un zapato,
un misero zapato en la noche fría, la suela
                                delatora,
la pared de piedra vieja y joven sangre, tu morada,
y aún sin oler tu miseria, sin ver tu cráneo destrozado, tu corazón horrorizado,
por fin te pude poner nombre, Sapo, Yerto de terrible
                     y profunda
                                                                   presencia.



(Segunda parte): EL EMPOZADO


Y qué debiste sentir...
Me hablan de una excursión dominical, una procesión que invadió las siestas,
cuatro amigos púrpuras y a fumar base, un Cristo Gitano acuchillado
en un coche de yonquis y catanas escondidas, costaleros a la Mina Teresita,
a la vida de la lepra y de la coca, ibas tú con Caronte al volante,
                                era
tu último viaje.

Cuándo lo notaste, dime,
cuándo viste que esos ojos te apenaban la carne, cuándo
tiraste la botella para correr contra el tiempo, cómo
te percataste del filo de las muecas y los ficus.

Pero tú ya no puedes contestarme, empozado, largo...

Porqué, no hay un porqué, brazos que te sujetan mientras
                              sobre el arbusto seco
el Marqués te abre las sangres, a grito y golpe
                              de saliva,
el dolor, el alarido del socorro, los dedos de la incaricia y la inclemencia,
                             y arriba, izado,
bandera de tu muerte sobre el muro empedrado, luchaste,
aquí quedó la huella de tus manos de rojo aterradas, aquí
la marca de esa espalda que va a sajar el aire,
el zapato, y las piernas de pronto, como alas
                                    agarrotadas,
Ícaro subterráneo, arribando a tu Sol Negro, ya llegando
                                    por segundos.



(Tercera parte) YERTO


(Dijo un Guardia Civil, “no dejad que se acerquen los gitanos”,
que no vengan los gitanos, no, que nos teñirán de luto estas minas,
que nos pedirán justicia que quizá no hayamos de darles).

Tu ira supuso tres destellos, tres rosas de sangre,
y luego caer, y soledad, y silencio...
Un extraño izó una cara, un país y una bandera horrorizada, destrozada por el                                                                                                                     [suelo,
                                el pueblo liderado por el lúgubre
                                          pozo,
por la base de cocaína, por el acero, ese que cerró esa maldita puerta.

Habéis sido todos, todos contra su dolor, tres golpes de grito,
                                                                  pero todos,
lentos, asechanzas y mentiras, tres, sí,
su odio y luego tres brazos ya podridos, ya anunciados, vosotros, sí,
                          quizás el gemir y la rabia (¡¡ay!! ¡¡dejadme!!),
               los que lograsteis
                                       esa callada
                                                                   p  r  o  c  e  s  i  ó  n
de la muerte negra, del pariente...

Y en la loma nos esperan los gitanos, procesión horizontal de ropa negra y dolor mordido,
les veis, ya lo sabéis, sí, (in dubio pro reo, motherfucker, motherfucker),
pero vuelve tus ojos, y cuida, esos gusanos que yo vi
                        siempre
p
 e
  r
   m
    a
     n
      e
       c
        e
         r
          á
           n.



Andrés de la Orden
Metal Negro

Raspabook Editor


sábado, 10 de noviembre de 2018

TARDE EN REGENT'S PARK UN POEMA DE MARTA PESSARRODONA




TARDE EN REGENT'S PARK


Los escorpiones siempre volvemos a encontrarnos. Schöneberg en Londres. Un día de junio. Estamos en el corazón de esta ciudad que casi no conocer, te dije bajo el árbol opulento. Hicimos el amor: una asignatura pendiente berlinesa. Treu, fiel, estaba todavía en tu vocabulario. Pero, con la distancia, la fidelidad es ya más un recurso poético que una realidad insalvable. Al día siguiente, cuando había desaparecido, a primera hora, en un taxi, vía el Continente (todos somos, un poco, del Continente), rompí, sin querer, claro, una cerámica de Worcester, preciado ornamento para la dueña de la casa. Todo tiene su precio. Y el sentimiento puede ser muy frágil.


Marta Pessarrodona
Homenaje a Walter Benjamin

Traducción Manuel Serrat Crespo
Debolsillo – Plaza y Janés Editores


jueves, 8 de noviembre de 2018

UN POEMA DE PABLO MÜLLER EN VOCES DEL NERVIÓN UNA ANTOLOGÍA DE POETAS DE BILBAO









«Todos los aguijones dulces que salen de las manos,
todo ese afán de cerrar párpados, de echar obscuridad o sueño,»
Vicente Aleixandre

De niño quería ser soldado,
como otros hombres de la familia,
que disparaban los domingos a las palomas —
Capitán Trueno, El Jabato,
hasta que en una librería encontré
Espadas como Labios.
Le dije a mi padre que quería ser poeta
y me dio una paliza,
un golpe en el labio, un golpe en la mejilla, un golpe
en la nariz y sangre, y otra vez en el labio,
al ritmo de quien golpea pelota con pala en el frontón,
, un golpe, labio, un golpe, mejilla, un golpe, nariz
y miedo.

Mi madre me llevó al baño y la sangre en la loza
escribió los versos, — recuerdo el ritmo de los golpes,
con el sonido alivio del agua corriendo,
con el sabor a sal de lágrima y sangre,
como un mar.

Contra el miedo (Amargord, 2015)


Voces del Nervión
Una antología de poetas bilbainos actuales

Selección y prólogo Alberto Infante

Ediciones Vitruvio


miércoles, 7 de noviembre de 2018

DESCANSOS UN POEMA DE JUAN GELMAN




descansos


¿bajo que árbol/sobre qué árbol/alrededor
de qué árbol/francisco urondo asoma/ o es
el resplandor violeta de algún vientre de tigre
rugiendo en mi país? ¿estás paquito ahí o

en el temblor de esta mano que piensa
en todos tus haberes/pasión o dignidad?/
¿brillas en la mañana cantora/andás
en la sonrisa estruendo pólvora

que atacan cada día al enemigo? ¿volvieron
feroz a la alegría que caía de vos? ¿corajes
nacen de esa alegría? ¿o casa de que parten
los compañeros a luchar?/¿calor en medio de la noche? ¿lámpara

en mitad de la dura amargura?/¿avisante
que te ibas a morir?/¿a caer mejor dicho alzándote
como lámpara en medio de la noche?/¿y a quién
dijiste que ibas a caer?/¿al viento al pulso al animal del pulso?/¿acaso

querías caer?/¿no me ibas a esperar acaso/no
esperábamos juntos la tormenta mejor/la borrachera violeta/tigre/orilla
de que partías a luchar?/oh dulce
fuera tu muerte/combatiente que vieron

transportar la dulzura del mundo/rostro
desenvainado como
espada o fe/cucharita
revolviendo las sombras/¿te acordás

de la vida?/¿te acordás de la vida
desparramado otoño suave/caen
verbos de vos/balazos/tigres/lámparas
partidas vientres cucharitas en mitad de la noche/mitad

pudriéndose en la patria/dándole
aroma resplandor/descansá en guerra/¿descansan
tus huesitos?/¿en guerra?/
¿en paz?/¿agüita?/¿nunca?


Juan Gelman
En abierta oscuridad

Siglo XXI