viernes, 13 de marzo de 2020

UN POEMA DE CAUTIVERIO DE NATASHA TRETHEWEY




ACERCA DE LA CAUTIVIDAD

Estando todos desnudos como si fuéramos recién nacidos, procurábamos esconder la desnudez, cuando estos caníbales tomaron [nuestros] libros, arrancaron las hojas y nos entregaron una a cada uno para cubrirnos...
Jonathan Dickinsson, 1699



En manos ahora
de sus captores, aquellos
a los que han llamado salvajes,
¿pronuncian la misma palabra
salvajemente, silbando

esa primera letra,
la imagen de la serpiente
transformando
el pensamiento en discurso?
Para ellos ahora

todo es carne
como si sus pensamientos, hechos
de repente corpóreos,
revelasen incluso más
su desnudez,

su vergüenza:
sus cuerpos rendidos
desnudos como los de los nativos,
vulgares y pálidos,
su sexo ordinario,

el bello ilícito y secreto
que no cubre (no puede)
lo suficiente.
Desnudos como recién nacidos,
así es como son llevados

al conocimiento. Adan y Eva
en el Nuevo Mundo,
sólo tienen la Biblia
para cubrirse. Piensa en ello:
una mujer sujeta frente a ella

la hojas arrancadas del Génesis,
y un hombre se cubre a si mismo
con el frontispicio
del Buen Libro, su propio nombre
está inscrito en la página.



Natasha Trethewey
Thrall (Cautiverio)

Traducción y prólogo de Nieves García Prados

Valparaíso Ediciones



jueves, 12 de marzo de 2020

LA FAMILIA SOCIALISTA UN POEMA DE FRUELA FERNÁNDEZ




LA FAMILIA SOCIALISTA



Muchos de nuestros hijos están allí
Josep Borrell



En diciembre fuimos a votar los cuatro
mis abuelos traían los sobres preparados de casa—
y el fuego se olía en la calle
Colos comunistas
(dijo mi abuela, otra vez, en la comida)
nun voi ni a pañar perres,
es decir,
que ella —socialista— no estaría entre los comunistas ni siquiera para recoger
monedas del suelo
(¿de dónde le viene esa escena?
pienso en un cacique
que dejase un reguero de pesetas
al pasar entre los jornaleros
o en aquellos turistas holandeses
que lanzaban euros a las mendigas de la Plaza Mayor).

En el tren
asocié
a nuestra familia con los terrenos que abrieron
tras las obras de soterramiento:
las zonas
de piedra menuda entre vallas y artos,
donde empieza
la periferia:

algo incompleto que podía
ser el principio
porque no terminaba
de romperse
o quizá un recelo
más antiguo,
absorbido
por un paisaje.

De crío me ofrendaron al PSOE.
Mítines en Rodiezno y La Chalana,
collados abiertos tras horas de mareo
o la orilla
donde brillaban
concursos de entibadores, tarteras de carne y la promesa
que no tomaba forma.
Mis abuelos
llamaron a su casa La Rosa;
no el Llungueru
ni Cholo y Luchi
sino
La Rosa,
una Casa del Partido.
En el 88, primera huelga general,
mi abuela me llevó al colegio.
Por la reja entrecerrada para no atraer a los piquetes
me acercó al portero
como si entregase un fardo de contrabando.
Entre alumnos de doce cursos
fui el único.
Pasé el día
coloreando
en el frente socialista.
Mi abuelo lo explicó,
a su modo,
veinte años después;
—Si tuve algo parecido a un ídolo
fue Felipe,
pero resultó que era un hombre como los demás
y tenía una querida.

A la entrada de Oviedo

dejé de recordar.
Uno
de los setenta siete incendios
asomaba,
cercano.

Dicen que un pastor
quemó bosque para darlo
al ganado.
Pero el fuego en diciembre no crece,
es el viento del sur,
extraño,
el que lo empuja.



Fruela Fernández
La familia socialista

La Bella Varsovia


martes, 10 de marzo de 2020

TEOBALDO GESSEL UN POEMA DE LA VIDA NUEVA DE RAÚL ZURITA




TEOBALDO GESSEL



Los torrentes ascienden sobre el cielo
y yo saludo ahora
al azul de tu camisa de mezclilla
porque es tuya, vale decir, simplemente
porque la usas
y eso en si mismo es un mundo
Así te recuerdo en este instante
—un instante también es el mundo—
e imagino que así habrán de recordarte
los aires, los días
las estaciones, los arrojados firmamentos
que remaban en tu bote
Todo lo pasado vuelve a pasar
y porque la humanidad entera es un río
el futuro es ahora
y es ahora el tiempo y la permanencia
Tú has pasado ahora por mi memoria
Teobaldo Gessel
mejor dicho: tú y tu camisa de mezclilla
Si la abrieras
seguramente veríamos el corazón de un pueblo
que permaneció junto
Y si abriéramos tu corazón
seguramente veríamos dentro de él un horizonte
Seguro sería el nuestro



Raúl Zurita
La vida nueva
Versión final

Lumen


lunes, 9 de marzo de 2020

UN POEMA DE EL IRIS DE LA I DE AURORA VÉLEZ GARCÍA




                   Por ese mismo ojo, por esa
misma aguja,
el hilo avanza,
pequeño Dios sin rima
las «ies» de este mundo y de los otros
aparecen fosforescentes
en las lindes del ahora,
y ahora que la sal se ceba con la herida
las miro, las colecciono,
qué no entendí, qué no supe
ver en sus pupilas.

Las tuyas descubren las calles de
La Habana,
siguiendo los pasos de tu padre
y los míos por la L
por la I, imantando
el mundo con tu ser.
Una puesta en abismo,
de la apuesta de la historia.



Aurora Vélez García
El iris de la i

Torremozas


miércoles, 4 de marzo de 2020

CANTO ÚLTIMO UN POEMA DE TONINO GUERRA




CANTO ÚLTIMO



Ahora los dos hermanos están enterrados bajo la encina
junto a la cruz torcida de la condesa
que tenía cuarenta fincas
y un coche de caballos con las ruedas de goma.
De Pascua a Navidad los dos hermanos se encerraron en la casa
y no pusieron ni un dedo en la ventana.
Después se supo que uno de los dos
tenía al otro metido en el armario, a pan y agua,
farfullándole blasfemias.
Cuando la monja enfermera
tiró la puerta
parecían dos sacos de basura.
Y en el hospital no llegaron a estar ni una semana.
Estaban acostados en sus camas,
apenas separados por una silla,
sin mirarse a la cara,
pero cogidos de la mano.



Tonino Guerra
La miel

Traducción y prólogo Juan Vicente Piqueras

Pepitas de Calabaza


martes, 3 de marzo de 2020

ANTEPASADOS UN POEMA DE IDA VITALE




ANTEPASADOS



En una noche oscura,
un confuso coral, como a destiempo:
secreta, murmura cada voz
su dicha, su dolor:
un bosque con luciérnagas
que pasan su luz una a la otra
y en la insalvable lejanía huyen.

La fábula confunde los mensajes.
Güiras activadas en vano,
fotos salvadas del castigo
son antenas inútiles,
como en espejos inútiles,
como en espejos ciegos
buscar el molde
de cada gesto indomable
por el que no respondes.
Todo nacido de una historia
que vuela por lo oscuro
sin un radar que la registre.

Un visillo se mueve
cuando las brisas duermen.
Ciertas músicas dicen
lo que las otras callan,
otras quizás traicionen.

Tú insiste en asediar
ese derrame inmaterial
al borde de la nada.

Ida Vitale
Mella y Criba

Editorial Pre-textos


domingo, 1 de marzo de 2020

ME SENTÉ CERCA DE TODO LO QUE ME DABAS UN POEMA DE MARÍA DO CEBREIRO




Me senté cerca de todo lo que me dabas.
Era tanto que, incluso respondiendo,
no tenía ni idea de cómo responder.
Eran cosas hermosas, relacionadas
con el sentido del tacto pero invisibles:
restos de creencias, palabras en otra lengua,
portulanos. Los árabes dejaron
algunos nombres y el robo de las campanas.
Fundar un territorio es un negativo
de la verdadera duración.
(El idioma se construye en presente.
Nada puede durar en la historia de una lengua).
Las cosas que me diste
serían prendas si hubiese contrato.
Serían caricias si hubiese cuerpo.



María do Cebreiro
Los inocentes

Traducción de Ismael Ramos

Vaso Roto Poesía