lunes, 25 de diciembre de 2017

MUERTOS UN POEMA DE ALICIA ES.MARTÍNEZ JUAN




MUERTOS

Se me enredan los cadáveres
al vestido.
Se me enredan entre las piernas,
a los sueños,
a los niños.
Caminar de espaldas al mundo es lo que tiene:
atrás se te quedan los muertos.
Caminar con tus muertos enredados a los pies
no es fácil.
Cada dos pasos tropiezas con ellos
y escuchas sus murmullos persiguiéndote.
A los muertos hay que enterrarlos,
o mejor, no tenerlos.
Dejar que caminen junto a ti,
delante de ti,
o mejor, sobre tu cabeza.
Nunca enredados a tus pies.
Porque los muertos tienden hacia la tierra,
les da por echar raíces,
anclándote al suelo.
Y entonces ya,
imposible.
Entonces ya,
no puedes caminar.
Tienes que pararte.
Sentarte.
Echar tú también raíces.
Montar una casa
o un árbol.
O peor, tienes que morirte tú también.

Si permites a tus muertos sobrevolarte,
fluir por encima de tu cuerpo.
Si permites a tus muertos
que vayan por delante,
que vayan a tu lado,
contigo.
Entonces, sí.
Entonces,
te darán la mano
y tirarán de ti
hacia adelante,
hacia arriba.

Confundirán el cielo con la tierra
y te nacerán alas:
te convertirás en sueño,
en niña,
en nube.



Alicia Es.Martínez Juan – En casa, caracol, tienes la tumba





sábado, 23 de diciembre de 2017

A MI HERMANO MAYOR UN POEMA DE ADAM ZAGAJEWSKI



A MI HERMANO MAYOR

Con qué tranquilidad avanzamos
a través de los días y de los meses,
y cantamos en voz baja
una negra canción de cuna,
cuán fácil los lobos secuestran
a nuestros hermanos,
con qué levedad
respira la muerte,
con qué rapidez
navegan los barcos
por las arterias.



Deseo – Adam Zagajewski

Traducción de Xabier Farré -

Acantilado

viernes, 22 de diciembre de 2017

UN POEMA DE ALICIA GARCÍA NÚÑEZ DE MÁS CICATRICES ME HACEN MÁS ALTA






Calladament em creix la solitud,
arbre de llum que ja és meva mort,
encesa, de vencut.
Joan Vergés, Barcelona, 1928 – 2014
A partir de Joan y Montse Vergés. Padre e hija


amancer-te
Aquí; el bosque, la bruma, la lluvia.
Las torres. Todas las escaleras
hasta la cumbre.

Tan duro, tan sencillo
como volver
desnuda

a ésta, yo.

Amanecer-té.

Esta humedad te parte
el hueso del corazón.


Alicia García Núñez – Más cicatrices te hacen más alta



jueves, 21 de diciembre de 2017

UN POEMA DE ANTONIO DE RIGO








El agua del torrente
baja un bosque agudo y blanco
sobre la espalda.
Noche de viento frío y oscuro,
los gatos ladran.
Años después
me siento en el puente
donde las niñas dieron
sus primeros pasos.
He vuelto.
Embrutecido. Delgado. En paz.
Soy toda tu falta.


Antonio Rigo – Poemas del bosque y de la lluvia




miércoles, 20 de diciembre de 2017

DOS POEMAS DE BRAZOS CORTOS DE IRATI ITURRITZA ERREA





Renunciaría a mis párpados
para poder verlo todo
para no dormir nunca más para no perderme
nada

renunciaría a mis párpados
olvidaría dónde los he dejado
olvidaría la palabra párpado la palabra miedo el recuerdo

manco
de una huella en el cristal

renunciaría a mis párpados

olvidaría que para ver no es suficiente
tener siempre
los ojos abiertos



Algunos días quedo reducida a una palabra
diferente cada vez
y dejo de existir
si nadie la pronuncia

imagínalo:
parar a desconocidos por la calle
pedirles que griten la palabra
que me griten

imagínate asumir
que hay palabras
innombrables y palabras
que nadie querrá nombrar.



Irati Iturritza Errea
Brazos cortos




martes, 19 de diciembre de 2017

SALVAJE UN POEMA DE DOROTHEA LASKY






SALVAJE

Todo es salvaje aquí
Todo lo que rodea al verde
Serpientes, linces, zorros
Las flores moradas parecen salvajes
Yo soy salvaje
Mi marido me encierra en su habitación para que no moleste a los vecinos
Lo más salvaje de mí es mi arrogancia
Que se transforma en ira
A través del lenguaje
La gente deposita mucho en el lenguaje salvaje
Deambulo como un animal
Entre las colinas
El camino civilizado, el sol naranja
¿Debo mencionar a Dios en este poema?
Dios es salvaje, y no humano
Y cuando la gente vuelve humano a Dios
Él te mira fijamente desde los ojos de un oso
Y golpea su terrible pecho peludo
Y ríe a carcajadas en las estrellas
Oh noche misteriosa y púrpura
Rocas brillantes
Ninguna de ellas es un pecado
En su falta de humanidad.
Por qué resulta entonces tan horrible mirarme,
Con mi cabello salvaje
Y mi pecho peludo
Y mi boca


Dorothea Lasky

Hola mediodía – selección y traducción de María Ramos
El gaviero ediciones


lunes, 18 de diciembre de 2017

CITROËN MÉHARI UN POEMA DE CARMEN CAMACHO






CITROËN MÉHARI


"Llévame oh llévame a la perdición
en mobilette mi amor."

Anibal Núñez


Haberme dicho, amor, en tus cartas
cibernéticas, que el descapotable
ese del que me hablabas
y me jurabas —qué cara tienes—
aparcar en mi puerta, las vecinas
pendientes, yo arreglada,
haberme dicho, leche, que ese coche
era como eres tú, un amasijo
de risas/ una cosa por revisar
sin puertas, sin cadenas, sin ventanas,
sin luces, ¿y el techo?
—contigo siempre llego a La Encomienda
con la atmósfera por montera—.

Si yo hubiera sabido antes esto,
(quién iba a imaginar)
que una tartana, tú la llamas Mehari,
sin tilde, así: Mehari,
era tu descapotable tan famoso,
y que ahora me sonríes, las manos
al volante, las chanclas sobre el freno,
que me maten si no salgo corriendo
a buscarte y a darnos a la vida
al vuelo, a ras, al Duero.

Tocata y fuga a dos caballos. Esta
es la hora de darnos jaque, pronto.
Haberme dicho, amor, que tú eras esto.
Hubiera cabalgado antes.


Carmen Camacho – Arrojada
Ilustraciones de Blanca Orozco
Cangrejo Pistolero Ediciones