domingo, 8 de enero de 2017

Savigny-le-Temple-Nandy UN POEMA DE SARA HERRERA PERALTA






 

Savigny-le-Temple-Nandy

 

 

Los que conocen el trayecto

saben que nunca tiene fin.

Un hueco en una escena desmentida,

la realidad que apuntala cada noche:

 

todo es tan real como la vida misma,

y el fin va llegando

sin llegar nunca a su fin.

 

Sara Herrera Peralta – Quien mire hacia abajo, pierde
 
Baile del Sol Ediciones

 

sábado, 7 de enero de 2017

AURRENEKOAN POESIA HITZ BATEZ UN POEMA DE TERE IRASTORTZA







Aurrenekoan poesía hitz batez

hasten da

bere gisara

—poetak Jainko izan nahi baitu—.

 

Geroko poesía esaldi batez

hasten da

—poetak profeta izan nahi baitu—.

 

Geroagoko poesía ideia batez

baliatzen da

—poetak anphoran gorde nahi du—.

 

Azkenean poesiak hutsunea

zabaltzen du

—sortzeko espazio behar da—.

 

 

 

Al principio la poesía comienza

con una palabra

sola

—porque el poeta quiere ser Dios—.

 

Más tarde la poesía comienza

con una frase

—porque el poeta quiere ser profeta—.

 

Luego la poesía se sirve

de una idea

—que el poeta quiere guardar en una ánfora—.

 

Al final la poesía abre

un hueco

—es necesario un espacio para crear—.

 

 

Tere Irastortza

 

Siete poetas vascos

Pamiela Poesía
 
 

viernes, 6 de enero de 2017

MATICES, NOCTURNO, NAUFRAGIO, TRES POEMAS DE ANA BELÉN MARTÍN VÁZQUEZ






 

 

MATICES

 

El alba y el ocaso

son las misma luz roja,

combustión en lo alto.

 

Los telares de nubes

suman finas antorchas,

cuentan vidas caducas.

 

 

NOCTURNO

 

Echar a andar de madrugada

y ser el primer paso

que estremece la tierra.

 

Cerrar los ojos y seguir

los sueños del vencido,

el rastro de la noche

bañada en nieve.

 

 

NAUFRAGIO

 

Bañarse en el mar,

las sombras encerradas

en todas sus olas,

el escozor del vaivén

de rocas y arena.

 

Morderse la sal

de los labios.

 

Ser consciente

de la memoria oculta

de los ahogados.

 

jueves, 5 de enero de 2017

13 UN POEMA DE JORGE PASCUAL






 

13

 

Me tuve que sentar en medio del camino,

me senté,

porque ya casi te olvidaba por los pies y por el cuerpo

y descansé,

                     con las nubes sumergidas,

                                                     entre el rostro y los hombros,

aquí,

                                                      los sueños y el regazo de la vida,

           que regresa a veces con el cielo que nos tapa.

 

Me alejaba

      y quise recordarte

                                       con el costado de los hombres buenos

en los frágiles abrazo

de una parada de uno mismo,

como un humo hecho de fronteras,

de hombres

apilados en las guerras,

como una batalla de silencio,

y horizonte, y murmullo

tuve que pararme…

                        hasta que pasaras…

y no sé…

 

Jorge Pascual – Caminan las nubes descalzas

Eolas Ediciones
 
 

miércoles, 4 de enero de 2017

MIRAR UN POEMA DE SILVIA D. CHICA




 

Mirar

A mis maestros

 

Era en Granada,

era invierno

pero un sol radiante lo ocupaba todo

y los balcones estaban abiertos

y la ropa se secaba al sol

un perro enorme observaba la calle

repleta de gente con ganas de primavera

 

y yo

 

en el medio

 

con el corazón lleno

intentando mirar lejos

intentando mirar hondo.

 

 

 


lunes, 2 de enero de 2017

DE RATAS O PALOMAS UN POEMA DE LORENZO OLIVÁN






De ratas o palomas

 

Observa a esas palomas, sobre la tejavana

de envejecido plástico amarillo,

disputarse el festín

de una nieve veloz de duras migas

que alguna vieja loca ha propiciado

desde el cielo doméstico de un piso.

 

Sus picos y sus patas

se agitan en frenético desorden,

sin que seas capaz de distinguir

ruido más sucio que ése.

 

El buitre de sí mismas las devora,

las obliga a arañar su falsa imagen,

y dejan de ser aves indefensas.

 

Erigidas en símbolos de pronto

del infierno que cabe en cada cual,

en los mínimos trozos de pan blanco

se te comen tu propio corazón.

 

Raíz y huida – Lorenzo Oliván

Planeta Clandestino – Ediciones del 4 de agosto
 
 

domingo, 1 de enero de 2017

HUSOS NOTAS AL MARGEN DE CHANTAL MAILLARD





***

 

48

 

***

 

  Por debajo del discurso, el vértigo. Manteniéndose. En el mí. Perdurando. Lo absolutamente indefinible, como primera, inexpresable y única aprehensión. 49

 

***

 

  Imposible elegir discurso. Imposible sustraerse al vértigo. No tengo voluntad de ceguera. Ya no. Y sé que existir en lo infinito es cosa imposible.

 

  No tengo cauce. No lo lamento. En un infinito caben todos los infinitos. 50

______________

48  Hablar para curar… ¿Por qué cura el habla? Porque define: pone fines, límites, contrae lo inabarcable. Y los sentimientos extremos lo son. Infinitos por inabarcables, no: inabarcables porque infinitos. Al delimitarlos (al proporcionarles una finitud), se hacen controlables. Así pues, hablar para poder controlar.

Pero el habla tiene lugar en el discurso. Los límites son los del discurso en el que el habla se mantiene. Se mantiene: dura.

49 Es posible salvarse en un discurso. Todo pueblo, toda tribu tiene el suyo. Occidente, aparentemente, ofrece una diversidad de ellos. La libertad —un valor ad hoc para el individualismo— obliga a elegir entre ellos. En realidad, la elección obedece al imperio de un solo y mismo discurso: el mercado. Porque también los discursos son valores de mercado. La demanda es acorde con la voluntad de ceguera. Ésta nos anima a elegir. Elegir un determinado instrumento para la finitud. En Occidente ya no se imponen, no se heredan, no son dados: se proponen.

50 Nómbrense de la manera que se quiera: todo, nada, caos, todos los infinitos van a dar el mismo infinito. Todos (la tristeza, el amor, la muerte, la admiración…) se resuelven en uno solo, sin modulación, pues es la cualidad de lo Infinito lo que en todas las modalidades prevalece. La cualidad se convierte en esencia. Lingüística, pues. Discurso de todos los discursos. Logos. Ya no me es posible seguir en el mundo de los discursos paralelos. Ya no me es afín la parcialidad discursiva. Sólo cabe en mí la palabra Infinito aplicada a aquello que yace bajo todo lo que, en su particularidad, carece de límites y que es lo mismo que aquello a lo que el discurso pone límites, sólo que incontrolable y, en razón de ello, fundamentalmente distinto.