El monstruo que os habla
yo ― que hube recorrido amplios prados
en los que fui capaz de reconocer mi infantil cuerpo
perdido entre miles de significados ajenos ―
fui arrojada a la bestialidad urbana
donde soñé reconocerme como parte
entre posibles semblables
mon fère! mon amour!
y ― tímida hiedra escondida tras las esquinas
caí murmurando mis posibilidades
ante el mundo desconocido que se dilataba sobre mí
como resquebrajadas tablillas ilegibles
como vidriosos papiros deshechos
tratando de visionar el futuro perfecto
o al menos posible
para este cuerpo monstruoso hecho de palimpsestos
que viene aquí a poetaros
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Pequeña violencia
el frío encerrado de la noche
desorbitado ante los cuerpos ilícitos
donde todo lo que pasa
se hunde en un terrible silencio
helado como la sangre congelada
tratando de huir de una nariz
qué difícil es llegar a casa
tras la noche avernal
con todo el peso que cargamos
arrastrando los piececitos
entre el asfalto lleno de gotitas de sangre
como pequeños planetas
en un firmamento estrellado
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La nada cotidiana
las calles crujen
y no me entenderías
o no me entendería
cuando veo lo que hila el ruido eterno
borroso de incierto
y tan lleno de silencio
y es que todo cambió
cuando vi en tus ojos la enajenación
la curiosidad
el primer destello de confianza
pura
como ninguna
mon semblable?
y no
no me entenderías
o no me entendería
cuando cae la noche
y la cotidianidad del silencio
se obstruye por tus palabras
y nos entendemos como parte
es extraño
Zoé Hidalgo Lucio
Salvaje rabia trans
Hiperión

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