lunes, 2 de marzo de 2026

EL VACÍO UN POEMA DE ÁNGELA SERNA EN ESE LUGAR LLAMADO NUNCA

 







EL VACÍO...



Lo que le da su valor a una taza de barro

es el espacio vacío que hay entre sus paredes.

Lao-Tsé



Dormimos

en el vacío,

nos sentamos

en el vacío,

nos besamos

en el único punto sólido

que nos concede la vida:

una boca que toco, toco

tu boca, en la que olvidarnos.

Y así hasta que la Parca descubra

detrás de qué átomo nos amamos.


(La luz no alumbrará ese momento).


El don

es saber que somos aire. (Vacío).

Al aire lo que es del aire.


Y agua. (Vacío).

Ríos a veces estancados, malolientes.

Ríos que van a dar a la mar.


¿Lo demás?


Un lugar donde, tal vez,

sea posible otra realidad.

Aquí, la probabilidad.

Esa dimensión en la que

una pértiga es una pértiga

como una rosa es (no siempre)

una rosa. Y dónde tú y yo,

tú y yo. Y acaso el amor.


El don es

saber que nacemos marcados

por heridas que no nos pertenecen.


¿O sí?


Por culpas que apenas cicatrizan:

palabras cuchillos que se superponen

a otros líquidos pestilentes.


El don es saber

que somos extorsionados por

el remordimiento que nos habita.


¡Todo tierra!


Y que este vacío que somos

podría redimirnos.


¡O tal vez no!


(...MARCA INDELEBLE DEL UNIVERSO)




Ángela Serna

Ese lugar llamado Nunca


Olifante


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