miércoles, 4 de marzo de 2026

TRES POEMAS DE TAMPOCO YO SOY UN ROBOT DE AMALIA IGLESIAS SERNA

 






TAMPOCO yo soy un robot.

Habitada por preguntas,

que presionan mis alveolos y mis meninges,

mis válvulas averiadas y mis células madre.

El laberinto de mis neuronas

esponjas y ventiscas

y alarmas encendidas hacia el abismo del ser,

buscando las salidas de emergencia

los oasis del cielo asaltado

y sus residuos tóxicos

y sus paisajes desoladas de piedra pómez.



Las dudas que, a veces, se hacen un nudo en la garganta

o se quedan clavadas

como estalactitas invisibles en el cielo de la boca,

en las cuerdas vocales donde quieren decirse

y apenas balbucean palabras para un sueño,

signos de más,

y pequeñas sinrazones

donde sobrevivir al asombro más allá de Babel.




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COMO UNA CICATRIZ de la memoria:

«Que sepas que vas a bañarte en mis lágrimas».

Cuando descubres que los ángeles también lloran

por lo que perdemos a cada instante

o cuando un día chocamos con nuestra propia sombra

en la oscuridad y nos hierve en los ojos

como una fiebre antigua que no reconocemos.

«Que sepas que vas a bañarte en mis lágrimas».

Hermano en la demolición mon semblable, mon frère

Han empezado a caer todas las estrellas y no sabemos contarlas,

ni sabemos medir las tristezas cuánticas

y sus esferas feroces.


Fundas un deseo en cada estrella que cae.




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CÓMO SABER SI era más importante

tener una habitación propia o una tumba propia

o una casa a la que volver

o un poema donde poder refugiarse.


Alguien dice que somos los humanos más raros de la historia,

extrañas criaturas que escarban sus neuronas, sus fetiches,

porque no nos bastan los inviernos para aprender

las declinaciones de la nieve.

No, los jardines que amamos no se marchitan nunca.


Ni las anémonas azules y dioramas en la levadura de los deseos.

En el estanque de los sueños

aprendo a cultivar jardines de medusas

y nubes digitales,

y piedras sin gravedad que respiran despacio.




Amalia Iglesias Serna

Tampoco soy un robot


Vaso Roto


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